3/28/2006

Incendios varios

"Taballonmongallu" de Jose M. Foyo

Como siempre por estas fechas, saltan todas las alarmas con la proliferación de incendios en el monte. Ayer, hasta 65 fueron contabilizados, amparados en el anonimatos y favorecidos por el viento sur que ha subido considerablemente las temperaturas. La nota de la Consejería competente (?) es comprensiva, "La arraigada práctica de utilizar el fuego para la regeneración de pastos parece estar claramente detrás de ello..." y denota impotencia para detener esta practica que se ha convertido en costumbre, a pesar de movilizar a todo personal de la guardería. Si hablas con un ganadero de esta practica, te argumenta que es muy necesaria para tener pasto primaveral y ventajosa por barata, y sobre todo, que lo han hecho siempre y no estan dispuestos a cambiar, con lo que solo te queda el "palo y tente tieso", osea, cerrar el grifo de las generosas subvenciones, que es donde mas duele al personal. El resto, paños calientes que han empobrecido nuestro medio natural hasta extremos dramáticos. Esa Asturias idílica del "Paraiso Natural", del Plan Pastores, de los Parques, Reservas, de los paisajes protegidos, de los monumentos naturales, del oso y del madroño está muy bien para vender en un paquete turístico pero se aleja de la realidad para nuestra desgracia.
Esperemos no equivocarnos tanto respecto al final de ETA y cerrarle la boca de una vez a los agoreros, de todas las tendencias, que están deseando que las cosas no se arreglen, no vaya a ser que les pille con el pié cambiado y se descubra su juego. Aunque yo, con esto de la esperanza me pasa como con la religion, que como decia el maestro, prefiero la ciencia. Si me dan a escoger entre Dios y el aire acondicionado, me quedo con el aire. Osea, que ya veremos que cartas tenemos para intercambiar y como las vamos a jugar.

Hayedo y cabañas en el camino a Pendones (Caso)


Salud
Alvaro
P.D.: El jueves, 20 horas, TERTULIA, nada de callos, una limonada como mucho.

Nacionalismos y generosidad-Carlos Carnicero

El anuncio del alto el fuego de ETA ha tenido la virtud de colocar a cada colectivo político en su sitio. El Lehendakari del Gobierno vasco salió como un cohete para anunciar la convocatoria de una mesa de partidos y su gesto fue tan esclarecedoramente oportunista que horas más tarde aclaró que la invitación se realizaría después del verano. El partido de Carod-Rovira, al calor del anuncio de ETA, pidió ampliar el estatuto del Cataluña para aprovechar el nuevo momento político. Quienes mejor han quedado reflejados en el retrato de la nueva situación han sido, sin duda, las asociaciones de víctimas del terrorismo que, con una generosidad de la que hay que tomar nota, han cerrado filas con el Gobierno para explorar esta oportunidad.
El Partido Popular después de unos momentos de confusión en los que hubieran acertado si optan por el silencio líderes como Aleix Vidal-Quadras, María San Gil y Jaime Mayor Oreja, ha tenido la inteligencia de su presidente, Mariano Rajoy, de ofrecer al Gobierno una ayuda que se materializará en la reunión que va a tener con el presidente Zapatero en los primeros días de esta semana.
Este primer instante es una brújula para detectar lo que va a ser una constante en los próximos meses o años. Los partidos nacionalistas van a intentar aprovechar la ansiedad de paz de los españoles para tratar de caminar en la dirección que les interesa, que no es otra de aumentar la distancia de sus autonomías con respecto a España. ETA y sus satélites ambicionarán desesperadamente sacar alguna ventaja política al margen de ocuparse de la situación de sus presos. Y el Gobierno deberá conducir un proceso desde la serenidad que da el saber que en democracia no se pueden cambiar las decisiones de los ciudadanos por el desistimiento de los terroristas.

En este proceso necesariamente complejo no hay otra alternativa mejor que un profundo entendimiento entre los dos partidos que están llamados a gobernar sucesivamente España. Sus intereses electorales particulares tienen que estar subordinados a una jugada de largo aliento en que la paz sirva también para cimentar la España plural, profundamente solidaria con la diferencia. Este es el mejor resultado final que se puede alcanzar en este proceso. José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy deberán elegir si quieren pasar a la historia como los líderes de sus partidos o como unos estadistas que perfilaron la España moderna del siglo XXI.


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