2/04/2016

Cambios



Los que estaban aquel día en la charla que dio el catedrático de ecología de la universidad, Anadón, sobre el cambio climático recordarán las evidencias tan serias que fue señalando como indicios de que algo muy importante estaba pasando, y también recordarán que en aquel momento, allá por la primavera del 2009, había muchas dudas incluso en ambientes científicos sobre el alcance del cambio climático, por no decir que se había convertido en un arma política que algunos descerebrados utilizaban sin ninguna mesura. Hoy la cosas han cambiado, excepto para algunos de aquellos descerebrados, y hay un mayor consenso científico a la vista de la generalización de algunos fenómenos, como el deshielo precipitado del casquete polar ártico. Julio Llamazares acude a su memoria infantil para advertir esos cambios en su entorno de la vertiente sur de la cordillera Cantábrica.

Salud

Cigüeñas

El mundo ha cambiado tanto que ya nada es como era, ni el clima, ni las costumbres de las cigüeñas, ni las supersticiones

Guardar

Si rebobinara el tiempo y regresara a los años de mi adolescencia, ayer habrían vuelto las cigüeñas a sus nidos, el sol derretiría la nieve acumulada en las calles durante todo el invierno y mi madre me habría llevado a Sabero a pedirle a San Blas, el santo protector de la garganta, que cuidara de la mía, trayendo de regreso de su ermita agua bendita y caramelos también bendecidos con ella para chuparlos cuando tuviera anginas o faringitis. Pero el tiempo ha pasado con velocidad de vértigo y ni las cigüeñas han vuelto, porque nunca se fueron, pues el clima se ha suavizado mucho últimamente, ni el sol derrite la nieve, pues ya no nieva apenas, ni mi madre me llevaría a Sabero, pues ya no vive y yo lo hago muy lejos de aquella ermita a la que peregrinábamos toda la gente del valle minero para pedirle a San Blas que protegiera nuestras gargantas.
En apenas medio siglo, el mundo, no sólo España, ha cambiado tanto que ya nada es como era, ni el clima, ni las costumbres de las cigüeñas, ni las supersticiones. En sólo 50 años, que son los que uno recuerda, la humanidad y el mundo han cambiado tanto que cuesta reconocerlos a poco que uno los rememore en los años sesenta o setenta del pasado siglo y los compare con los de hoy. Y, sin embargo, el tiempo y el calendario siguen siendo los de siempre, lo cual produce un desfase entre nuestra realidad y ellos. Pasan los meses, las estaciones, se suceden uno tras otro los días y las fechas señaladas, cada uno con su recuerdo o su celebración adherida a él, pero ya apenas se corresponden con una meteorología modificada cada vez más por un cambio climático que ya ningún científico niega y por unas circunstancias culturales que evolucionan de día en día también a lomos de los avances tecnológicos, del desarrollo vertiginoso de la medicina y de otros conocimientos humanísticos y de la propia inercia del tiempo. La religión, las costumbres, los hitos del calendario que nos señalan el paso de este por nuestras existencias no son así, pues, más que anticuados recuerdos, cigüeñas imaginarias que ya no vuelan, como las verdaderas, salvo en nuestra imaginación. Y, sin embargo, el tiempo sigue pasando, sucediéndose a sí mismo día tras día y mes tras mes, matándonos poco a poco sin que lo percibamos, salvo de la ligera forma en la que la describió el poeta: “Y como nubes pasarán los días”. Lo único que no cambia (que no cambiará nunca) es ese augurio de las cigüeñas que cada febrero vuelve, crepuscular y latino a un tiempo.

1/23/2016

Espléndido pasado

La temprana muerte de Jose Luis Alvite nos impide conocer su opinión sobre el vano intento de modernizar algunas de las tradiciones hispanas relacionadas con la Navidad, disfrazando a los Reyes Magos de Merlínes reivindicativos y solidarios o de señoras con el pelo como Lucía Bosé,  por parte de los que proclaman eso de  "Nunca más un pais sin su gente y sin sus pueblos", no sin antes acabar con "la Casta" política que los aupó ahí; pero si sabemos lo que opinaba de los nacionalistas del terruño, que entre cosas abogaban por el cambio de huso horario para sentirse mas cerca de Gran Bretaña que de Asturias.




José Luis Alvite

Nacionalismo (I)
En Galicia los chavales estudian castellano, gallego, francés e inglés, pero muchos creen que la gramática es una enfermedad venérea, así que cuando .acaben el bachillerato, estarán en condiciones de fracasar en cuatro idiomas. Los perros, como no van a clase suelen ser los más espabilados de la casa. En los círculos .nacionalistas lleva años arraigada la idea de elevar la lengua gallega por encima de la lengua castellana hasta conseguir su progresivo e implacable destierro. Al mismo tiempo, el nacionalismo defiende el estudio de una historia estrictamente autóctona y como quiera que en Galicia no andamos sobrados de personajes, a lo mejor en los manuales hay que incluir la alineación del Celta de Vigo, previa nacionalización del ruso Mostovoi y la decoloración racial del brasileño Wagner. En cuanto al ferrocarril de alta velocidad, no faltará quien defienda la supremacía de la Santa Compaña como medio de comunicación de masas. A Valle-lnclán, naturalmente, ni mirarte a la cara. En un acto de magnanimidad, a don Ramón María acaso se le permitiese pasar la fregona en los baños de cualquier biblioteca de pueblo. Hay que negarte el agua a los que pensaron o escribieron en castellano y se niegan al reciclaje redentor. En la Televisión de Galicia pasan en versión original muchas películas anglosajonas pero se dobla al gallego los culebrones venezolanos. Claro, hay un problema: la lengua gallega carece de autores vivos de calidad comparable a Cunqueiro, a Blanco Amor, a Pedrayo o a Cabanillas, así que lo que cunde entre la intelectualidad vernácula es un lenguaje saturado de ideología y de hostilidad que en algunos políticos uttranacionalistas podría considerarse tenencia ilícita de armas. Al diputado Paco Rodríguez, por ejemplo, le gustarla que incluso los números de la lotería se tradujesen al gallego. El caso es que los gallegos de aldea saben que para hablar como el diputado Paco Rodríguez, además de su rencorosa entonación, se necesitaría una buena dentadura postiza. Yo creo que si nos gobernase alguien así, a Galicia le esperaría un espléndido pasado
.
Nacionalismo (II)
Hay muchas maneras de. acotar la nacionalidad, según lo que nos convenga sea una definición geográfica, sociológica, política, gastronómica... Alguien escribió que a falta de una identidad genética incontrovertible, en la Galicia atrasada de hace unos cuantos decenios la nacionalidad podía definirse por el diagnóstico del bocio, con lo cual lo que teníamos no era una identidad política sino una patología. El moderno nacionalismo se inclina por criterios culturales, sobre todo
teniendo en cuenta la extensión del idioma como factor de cohesión. Temen los ideólogos de ese nacionalismo que la merma idiomática determine el estropicio de su idea de la nacionalidad como emulsión política de la comunicación. El problema es que la lengua inglesa ha penetrado en el tejido cultural de toda España, incluidas las denominadas nacionalidades históricas, y sólo en la morfología de la gaita se conserva en Galicia la entereza idiomática del idioma gallego.
Al ritmo que va el polémico asunto de la globalización, lo previsible es que incluso aprendamos a callar en inglés. En Galicia el bocio ha dejado de ser un distintivo nacional-endémico y las nuevas patologías son internacionalistas.. Los ideólogos nos globalizan el pensamiento, la moda nos globaliza la ropa, la cirugía plástica nos globaliza la cara y por si fuera poco, el Pentágono
amenaza incluso con globalizamos la muerte. Y a nadie se podrá permitir la vanidad intelectual de morir en gallego de una enfermedad autóctona y envidiable que merezca salir en las placas de hígado y en el escudo de armas. Está claro que ahora aquí la gente se muere a granel, como se muere en Kansas o en la Lorena entre otras cosas porque la muerte no se anda con la pamplina del diccionario y va al grano en su propio idioma, en el universal idioma de la fatalidad.
Naturalmente hay que conservar ciertas señas de identidad, una manera de comer, el chaleco conmemorativo del abuelo, el chinero y el reloj de pared. Pero a sabiendas de que el verde de nuestra tierra y el caudal de sus ríos nos viene en la lluvia que nos trae el aire de otra parte. Y el aire, amigo mío, no se sabe de memoria las banderas que ondea.

Nacionalismo (y III)
Parece claro que el nacionalismo gallego no guarda celosamente en secreto las ansias expansionistas del nacionalismo del lIl Relch, entre otras cosas porque la fuerza ideológica del BNG, por ejemplo, carece de la industria pesada que se necesita para que cuaje el expansionismo. Pocos pueblos son tan celosos como el gallego a la hora de conservar su identidad cultural, su folclore, su gastronomía e incluso el tesoro de sus supersticiones. Sin embargo, se trata de una militancia en la nostalgia más que de un posicionamiento hacia adelante. Vivimos en permanente estado de restauración, no solo idiomática, sino paisajística, inmobiliaria y emocional. Le hemos devuelto a la piedra su peso en el paisaje catastral e incluso en la gastronomía, en la que tiene creciente éxito el «pulpo á pedra».
Desconfiados de los principios de la física tradicional, hay .gallegos que se sentirían más a gusto si pudiesen volar a Nueva York en un avión de granito. La piedra nos conecta a la tierra.
Somos un pueblo panteísta que no aspira a la independencia tanto como a la soledad. Tuvimos la enorme ventaja de que por estar mal comunicados, ni siquiera llegó aquí al guerra civil. Fue una suerte, habríamos tenido que tomar una decisión, con lo que nos cuesta pronunciarnos. Yo creo que en una guerra civil, a los gallegos nos harían prisioneros los dos bandos en contienda.
Es cierto que muchos gallegos combatieron en la guerra del 36 ·pero yo creo que más que como una «cruzada», se lo tomaron como una emigración. Nadie aquí reconoce haber disparado un solo tiro en defensa de nada ni de nadie. Mi abuelo materno me Juró haber leído tres novelas aprovechando la luz de los obuses durante la batalla del Ebro. Cuando se licenció, mi abuela le echó una bronca por haber vuelto tan tardea casa.. Obviamente, no hablo en serio del nacionalismo. Creo que sólo un enfermo mental puede tomarse en serio una doctrina que
propone que los pájaros aprendan a volar en el interior de un féretro.

Mentiras verdaderas

En el único afán de divulgación de materias referidas al mundo de las relaciones entre personas, en especial dentro de la pareja, os hago llegar este informe que puede ser muy útil en ciertos casos y circunstancias.  La culpa la tuvo de aquel diálogo mítico que ha quedado grabado en el inconsciente colectivo (sea lo que sea lo que quiso decir Jung) en el que Johnny Guitar (Sterling Hayden) se dirige a su amada Vienna (Joan Crawford) arrastrándose por una caricia.

JOHNNY: ¿A cuántos hombres has olvidado?
VIENNA: A tantos como tú mujeres.
JOHNNY: ¡No te vayas!
VIENNA: No me he movido.
JOHNNY: Dime algo bonito.
VIENNA: Claro. ¿Qué quieres que te diga?
JOHNNY: Miénteme. Dime que me has esperado todos estos años.
VIENNA: Te he esperado todos estos años.
JOHNNY: Dime que habrías muerto si yo no hubiera vuelto.
VIENNA: Habría muerto si tú no hubieras vuelto.
JOHNNY: Dime que me quieres todavía, como yo te quiero.
VIENNA: Te quiero todavía, como tú me quieres.
JOHNNY: Gracias. Muchas gracias.

Johnny Guitar. Nicholas Ray (1954).


Las 7 mentiras que las mujeres cuentan a sus parejas (y son iguales en solteras y casadas)

Todos tenemos una tendencia a ocultar determinada información o a decir ciertas verdades a medias, pero los expertos creen que las féminas lo hacen más, especialmente en cuestiones de cama
Tranquila, no te alteres que aún no se ha enterado del paripé que te traes entre manos. (iStock)
Autor
Sean piadosas o no, las mentiras son grandes protagonistas de nuestra vida y adoptan un papel especialmente perturbador cuando estamos en pareja. Verdades a medias que nos sirven de comodín para evitar conflictos, hacer sentir bien a la otra parte o, simplemente, guardarnos determinados pensamientos personales porque aún queremos conservar cierto espacio como individuos.
Diferentes investigaciones han demostrado que la mayoría de nosotros mentimos y se calcula que al menos lo hacemos una o dos veces al día, pero según Tracey Cox, la sexóloga de cabecera del diario británico 'Daily Mail', las mujeres algo más y encima coincidimos en buena parte de nuestras trolas. Y para muestra, la experta en relaciones sentimentales revela las mentiras más comunes que las mujeres dicen a sus parejas. ¿Con cuántas de ellas te identificas?
Ellas son grandes actrices y ellos se lo creen todo. (iStock)

'El sexo sigue siendo igual de bueno'

Cierto, el sexo puede ser mejor cuando llevamos más tiempo con una persona, sabemos lo que funciona en la cama y existe una complicidad especial mucho más íntima y cariñosa. “Pero, ¿más emocionante? Eso es muy inusual. La pasión, la lujuria y la emoción necesitan cierto grado de novedad para encenderse de nuevo”, asegura Cox, quien advierte que por muchas cosas innovadoras que se intenten en la cama, “sigue siendo el mismo cuerpo que con el que se están practicando relaciones sexuales desde hace años, y su cerebro lo sabe”.
Irónicamente, son las parejas que tienen las mejores relaciones y estables las que más sufren la falta de deseo. El deseo y el amor necesitan cosas muy diferentes para mantenerlas en funcionamiento, explica la psicoterapeuta Ester Perel: “el segundo se nutre de la cercanía, la seguridad emocional y la previsibilidad, mientras que el deseo se alimenta de la incertidumbre y las cosas 'prohibidas'”.
Por muchas cosas innovadoras que se intenten en la cama, sigue siendo el mismo cuerpo que con el que se practica sexo desde hace años, y el cerebro lo sabe
La mayoría de las parejas aceptan que el sexo evoluciona de la lujuria y el erotismo a una zona más íntima y amorosa a cambio de tener una relación estable, pero casi nadie lo verbaliza. Tampoco hay que hacer leña del árbol caído, desde luego, pero mentir y asegurar que todo es igual de placentero que al principio para no herir los sentimientos de su pareja y que piense que sigue siendo todo un 'toro' en la cama.

'Sí, sí. Hemos llegado al orgasmo a la vez'

Un mito que se repite y al que demasiadas parejas dan una importancia desorbitada. Dejémonos de soñar despiertos: alcanzar el clímax a la par es bastante más inusual de lo que has escuchado. Hay varias razones por las que las mujeres, según Cox, mienten a sus parejas asegurando que han disfrutado de un orgasmo simultáneo: “En primer lugar, la mayoría tarda mucho más en alcanzar los orgasmos que los hombres, así que ellos normalmente han terminado antes de que ellas siquiera estén a mitad de camino; y en segundo, estamos hablando de diferencias de segundos, ya que los orgasmos femeninos y masculinos normalmente duran menos de un minuto”.

'Tenemos sexo muy a menudo'

Mentimos en el número de veces que practicamos sexo a la semana, especialmente de puertas a fuera de nuestro nidito de amor, probablemente por no excluirnos de las medias o por pura vergüenza. Pero engañarnos con que tenemos una vida sexual ultraactiva, además de triste, no aporta nada positivo a nuestra relación. Según los datos recogidos por la Encuesta Nacional de Actitudes y Estilos de Vida en Reino Unido, las parejas casadas disfrutan de un promedio de un encuentro sexual a la semana. Sólo unos pocos aseguraban hacerlo todos los días y otros tantos se unían a los tan de moda 2,5 polvos semanales. “Algo creíble puede ser, pero no cuando llevamos años en pareja”, sentencia la sexóloga.
Aproximadamente el 80% de las féminas aseguran haber fingido un orgasmo, y cerca del 60% confiesa hacerlo con regularidad
Si hay especialistas en dar envidia a los demás con el tema de que tienen una vida sexual de lo más activa, estas son, en opinión de Cox, las solteras: “Las personas en relaciones a largo plazo a menudo miran a sus amigos solteros con envidia, imaginando que ellos disfrutan de un montón de placentero y lujurioso sexo. La realidad es que las personas sin pareja tienen menos relaciones sexuales que las casadas, incluso aquellos matrimonios que llevan juntos mucho tiempo”, y respalda sus datos con los de una investigación según la cual, tras analizar la vida sexual de cerca de 6.000 personas entre 14 y 94 años, el 61% de los solteros no habían tenido relaciones sexuales en el último año en comparación con el 18% de las personas casadas. Apenas un 5% de los que no tenían pareja practicaban sexo entre dos y tres veces a la semana, pero los matrimonios seguían ganando alcanzando un 25% de los casos dentro de esta hipótesis.

'Nunca he fingido un orgasmo'

Tal y como coinciden en la mayoría de las investigaciones sobre vida y hábitos sexuales, mientras que apenas el 25% de las mujeres lo consiguen, el 90% de los hombres tienen un orgasmo durante el coito. Aproximadamente el 80% de las féminas aseguran haber fingido un orgasmo, y cerca del 60% lo hace con regularidad.
Según un reciente estudio basado en las respuestas de mujeres con edades comprendidas entre 18 y 31 años, hay cuatro razones principales por las que optan por fingir el orgasmo: no quieren herir los sentimientos de su pareja; el miedo a admitir que no son sexualmente 'perfectas'; para intentar autoexcitarse y poder llegar al orgasmo; y para terminar el acto cuanto antes. Quizás a salvo de la tercera opción, todas ellas interpretaciones innecesarias. Mejor ser sinceras en este ámbito y, en todo caso, solicitar un esfuerzo postcoital que alivie también sus necesidades.
Para no desencantar a sus parejas les 'hacen fiesta' por cualquier cosa, por pequeña que sea. (iStock)

'No veo porno'

Varios estudios han confirmado algo que probablemente ya sabías: entre el 95 y el 98% de los hombres consumen pornografía, pero no son los únicos. “El 55% de las mujeres ven algún tipo de contenido erótico al menos una vez al mes, el 40% asegura consumir porno semanal y el 96% asegura haberlo visto en algún momento en compañía de su pareja”, relata Cox.

'¿Vibra qué? Yo no me masturbo'

En la década de los 50, los datos de la macroencuesta realizada por el Instituto Kinsey reflejaron que el 92% de los hombres se masturban mientras que el 58% de féminas admitían disfrutar del onanismo en alguna ocasión. Hacerlo lo hacen, e incluso tienen ayuda: “El 52% de las mujeres usan un vibrador con regularidad y alrededor del 80% poseen algún tipo de juguete sexual”, asegura la sexóloga. Y es algo bueno, ya que la ciencia ha demostrado que las féminas que admiten masturbarse y jugar con vibradores tienen más altos sus niveles de libido y alcanzan el orgasmo más fácilmente.

'Sólo pienso en tener sexo contigo'

La mayoría de las fantasías sexuales giran en torno a la idea de acostarnos con alguien externo a la relación, ya sea un completo desconocido o alguien de nuestro entorno actual o pasado remoto. Esto no quiere decir que las mujeres no fantaseen con su amante actual, pero, desde luego, lo hacen muchas menos veces de lo que les comentan.

12/08/2015

Conservadores y conservacionistas

El hecho de que "los conservadores sean tan poco conservacionistas", como dice Manolo Rivas es una contradición que tiene su origen en la ideología del liberalismo económico radical que atribuye al capitalismo todos los beneficios y el progreso de la humanidad. En el caso español, se trata de burrez pura y dura, junto con mala fe, como cuando Rajoy cita a su primo físico como fuente de conocimiento,

Salud camaradas


 La cuadratura del círculo

Empiezo a desconfiar por sistema cuando nos convocan a la tarea de dejar “un futuro mejor para nuestros hijos”


En ‘Campo de retamas’, Rafael Sánchez Ferlosio incluye un aforismo acerca de la esperanza: “¿Que dónde se ha ocultado la esperanza? En la etimología de la desesperación”. La celebración de la cumbre mundial sobre el cambio climático debería representar una cierta esperanza. Escucho lo que dicen los científicos pioneros en la detección del desastre en marcha, como Wallace S. Broecker, que alertó en 1975 del “calentamiento global”, probando su vinculación a la actividad humana, y lo que transmiten es una esperanza desesperanzada. El Mago Enloquecido, al que algunos despistados todavía llaman Progreso, actúa como una fuerza mutante sin fronteras.
No me extrañaría que, camuflado de Sostenible, el disfraz de moda, lo Insostenible se infiltre en la cumbre para olvidar el presente con el señuelo del Futuro. Empiezo a desconfiar por sistema cuando nos convocan a la tarea de dejar “un futuro mejor para nuestros hijos”. Un eufemismo para aplazar las decisiones. Lo que en realidad dicen esos labios del cinismo futurista es un juego burlón: “¡A ver qué futuro dejamos a nuestros antepasados!”.
Empiezo a desconfiar por sistema cuando nos convocan a la tarea de dejar “un futuro mejor para nuestros hijos”
La naturaleza no aplaza su tarea. Nos permite respirar ahora. Todo lo regala. Hasta su belleza desnuda. Pero los océanos ya no dan abasto para depurar tanto gas nocivo. Y tiene que ser mucha la mierda para que se infarten los océanos.
Hay lugares donde se actúa, donde se toma en serio un modelo de energía y transporte alternativos, pero una parte del mundo vive dentro del hipermercado y los que están fuera se agolpan a sus puertas hipnotizados o empujados por el mago enloquecido. La devastación avanza veloz, como lo hace la incesante vanguardia de la industria de armamento, mientras la conciencia ecológica se mueve laboriosamente, salvando obstáculos poderosos e incluso represalias. Hay imaginaciones muy selectivas: perezosas para capturar las emisiones venenosas, muy ágiles para capturar a los que protestan contra ellas.
No quiero meterme en asuntos de familia, pero a estas alturas sería interesante saber si el primo catedrático del presidente del Gobierno español mantiene su opinión sobre la inconsistencia de la alarma ante el cambio climático. Lo que me preocupa no es la evolución científica del familiar, sino la opinión actual del primer gobernante. Por una vez, lo confieso, es algo que no me deja dormir.
En mi pesadilla, seguramente producto del calentamiento global, el presidente del Gobierno pide la palabra en la cumbre sobre el cambio climático y vuelve a retomar el argumento que le convirtió en un clásico involuntario del humor surrealista: “Yo sé poco de este asunto, pero mi primo supongo que sabrá. Y él me dijo: ‘He traído aquí a 10 de los más importantes científicos del mundo y ninguno me ha garantizado el tiempo que hará mañana en Sevilla. ¿Cómo alguien puede decir lo que va a pasar en el mundo dentro de 300 años?”.
La célebre declaración fue hecha en el año 2007, cuando el presidente lideraba la oposición. Lo curioso es que no tenía una intencionalidad chistosa, sino que reflejaba un estado de inconsciencia, compartido por mucha gente influyente. Una anomalía histórica en España es lo poco conservacionistas que son los conservadores. La relación con la ciencia también ha sido bastante traumática. Álvaro Cunqueiro, un conservador conservacionista, hablaba de un personaje que le pidió un prólogo para una obra titulada La cuadratura del círculo. El escritor le preguntó el porqué de semejante empeño, el cuadrar el círculo, y el genio local se sinceró: “¡Yo lo que quería era cascarle a los de la Academia de Ciencias de Viena!”.
Supongo que el presidente no quería cascarle a los de la Academia de Ciencias, pero su descreencia ha tenido consecuencias prácticas. España perdió en los últimos años su condición de referencia mundial en la investigación e implantación de energías renovables. Y lo que es peor. Mientras el Ártico y parte de la Atlántida se derriten, mientras toda la comunidad científica seria advierte de “cambios abruptos”, da la impresión de que aquí seguimos varados en el régimen de la Cuadratura del Círculo.
Supongo superada la fase del desdén. El discurso oficial, en el momento de la cumbre, se ajustará por lo menos al sentido común. Pero al sentido común hay que liberarlo del conformismo. Tal como están las cosas, yo tengo alguna esperanza puesta en el Espíritu Santo. Él, con su iconografía de alma animal, ha inspirado la encíclica Laudate si, en la que el papa Francisco llama a luchar contra el cambio climático y señala, sin eufemismos, las causas. Un papa ecologista. Eso sí que es Sentido Común.

11/18/2015

Refugiados y radicales



Para que queremos aquí  Extrema Derecha si ya la representan y muy bien el PP y la Iglesia Católica.
“hoy puede ser algo que queda muy bien, pero realmente es el caballo de Troya dentro de las sociedades europeas y en concreto de la española” ha dicho el Obispo Cañizares, apoyado por el obispo de San Sebastián, que se reafirma en los mismos términos. Otro que tal baila es el párroco de Bobes, San Miguel de La Barreda y La Fresneda, Jose Luis Fernández Polvorosa, que instruye a sus fieles en que la Caridad bien entendida empieza por uno mismo, a ser posible con su Iglesia y con los refugiados, cuidado, que se te meten en casa y después no hay quien los saque, al menos es lo que nos cuentan algunos de visitantes asiduos. 

Así nos va



“¡Qué hijos de puta!! Y todavía tendremos que acogerlos… Un Puto tiro en la cabeza y fuera!!”
Un concejal del PP asturiano, tras los atentados de París en su Facebook, sobre los refugiados

Martín Noriega Campillo es concejal del Partido Popular en Peñamellera Baja, un municipio asturiano de 1.300 habitantes. Y el día siguiente a los atentados de París, publicó en su muro de Facebook este comentario:
“Qué hijos de puta!! Y todavía tendremos que acogerlos y respetarlos pa que no digan que Europa no es solidaria y cosas de esas.. Un Puto tiro en la cabeza y fuera!!! Son todos iguales tarde o temprano la lían”.
Un texto, como se puede ver en la reproducción que acompaña esta información, que publicó en su página de Facebook según recogía otro concejal, este del PSOE, José Sánchez, secretario general del PSOE de Cabrales.
Esta es la opinión del concejal del #PP de Peñamellera Baja de los sucesos de estos días en #París #PPstyle pic.twitter.com/PyVqvjZQPO