1/03/2018

Coreomanía



Dice el neurobiólogo José R. Alonso “ La tarantela es un baile popular del sur de Italia, muy difundido de Puglia a Sicilia. Su origen está, al parecer,  en los colonos griegos que llegaron a Sicilia y el sur de la península itálica y llevaron con ellos los bailes en honor de Apolo y Dionisio. La danza se caracteriza por un movimiento muy vivo, in crescendo, en el que cada vez se baila más rápido, siguiendo el compás de una música con un compás de 6/8 (a veces 18/8 o 4/4) acompañada de palmas, castañuelas o panderetas. La tarantela, tanto el baile como la música que la acompaña, es conocida en todos los pueblos del sur de Italia desde la infancia y las madres se las cantan a los bebés mientras les hacen cabalgar sobre sus rodillas cada vez a mayor velocidad, con las consiguientes risas del niño. Su melodía incorporó posteriormente influencias como el fandango español o músicas africanas o árabes, con quien el sur de Italia ha estado siempre en contacto.
Históricamente, se ha atribuido a la tarantela un valor terapéutico para un trastorno del sistema nervioso. En la Edad Media se pensaba que bailar el solo de la tarantela curaba un tipo de locura llamado tarantismo supuestamente causado por una picadura de la mayor araña europea, la araña lobo o tarántula. Se suponía que bailar la tarantela permitía sudar el veneno de la sangre, como si esos movimientos cada vez más rápidos centrifugaran la ponzoña de la araña fuera del sistema circulatorio. Personas que sentían un picotazo o que se veían una marca en la piel creían ser víctimas de la tarántula e iniciaban, con la ayuda de sus vecinos, la danza de la tarantela. También se sumaban al baile personas que creían haber sido mordidas por una tarántula en el pasado y que pensaban que de no hacerlo, de no ponerse a bailar, el veneno que persistía en su organismo podía activarse, particularmente por el calor y había que eliminarlo sudando. De hecho, el tarantismo sólo se producía en los meses de verano.”

En la Fresneda hay que describir un tipo distinto de alteración que no tiene predominio estacional y que se parece más al baile de San Vito, aquel mártir siciliano que tenía la enfermedad de Huntington, la Corea de Sydenham o cualquier otra alteración, que hace que al menor reclamo se muevan los cuerpos sin ton ni son al reclamo de una música ratonera.
 

La epidemia de baile de 1518 (o cómo los malditos danzaron hasta morir)

Publicado por Manuel de Lorenzo

The Dancing Mania. Pilgrimage of the Epileptics to the Church at Molenbeek, de Pieter Brueghel el Viejo, 1564.
Nadie sabía por qué habían comenzado a bailar, pero allí estaban. Un día cualquiera de 1278. Sobre uno de los puentes que cruzaban el río Mosa, en la frontera occidental del Sacro Imperio Romano Germánico. Se trataba de una multitud formada por doscientas personas que agitaban sus cuerpos descontroladamente. Compulsivamente. Incapaces de detenerse. Como si hubiesen sido víctimas de alguna clase de maleficio diabólico que las obligaba a moverse en contra de su voluntad.
De repente, el puente se vino abajo. La mayoría de los que bailaban sobre él cayeron en el río y comenzaron a ser arrastrados por la corriente. Para sorpresa de todos los presentes, sin embargo, ninguno de ellos hizo esfuerzos por alcanzar la orilla o mantenerse a flote. Todo lo contrario. En lugar de intentar nadar, en lugar de intentar ponerse a salvo, todos continuaban contorsionándose en el agua, batiendo sus brazos y piernas como posesos, hundiéndose cada vez en mayor número y pidiendo auxilio porque, sencillamente, no podían dejar de bailar. Ni siquiera mientras se ahogaban.
Muchos perecieron aquel día en el fondo del río. Los supervivientes, algunos de ellos lesionados debido al derrumbamiento del puente, fueron transportados a una capilla cercana dedicada a san Vito. Allí, poco a poco, todos fueron dejando de retorcerse y recobrando la normalidad. Ninguno supo explicar por qué se había puesto a bailar. Pero, sobre todo, ninguno supo explicar por qué no había sido capaz de parar.
Lo que sucedió en 1278 a las orillas del río Mosa —concretamente en Maastricht, de acuerdo con el historiador John Waller— no fue un hecho aislado. Aproximadamente un siglo más tarde, a apenas veinte o treinta kilómetros de allí, en Aquisgrán, se produjo uno de los episodios más multitudinarios de los que se tiene constancia, viéndose afectadas al mismo tiempo poblaciones tan distantes como Colonia, Metz, Utrecht, Brujas e incluso Estrasburgo, cuatrocientos kilómetros al sur. Cuatro décadas antes, en 1237, un grupo de niños recorrió bailando y saltando los más de veinte kilómetros que separan las ciudades de Erfurt y Arnstad, en clara similitud con la leyenda del flautista de Hamelín, originaria de la misma zona y de la misma época. Otros casos se registraron en Bernburg dos siglos antes. Otros, en Inglaterra varias décadas después. En 1428, en la ciudad-estado de Schaffhausen —hoy en día, capital del cantón suizo homónimo—, los monjes de un monasterio documentaron cómo uno de ellos comenzó a bailar sin motivo y no fue capaz de parar hasta que cayó muerto.
En realidad, tal y como apunta el profesor de la Universidad de Virginia H.C. Erik Midelfort en su ensayo de 1999 A History of Madness in Sixteenth-Century Germany, desde el siglo VII hasta el XVII todo el centro de Europa fue testigo en numerosas ocasiones de estos brotes que, por aquel entonces, fueron denominados como «baile de san Vito». Según Midelfort, los cronistas de la época lo describieron como «una clase especial de convulsión que surge de la sangre u otros humores, de tal forma que los vasos nerviosos y los instrumentos del movimiento voluntario son excitados y estimulados hasta [provocar] tan extraordinarios y asombrosos movimientos». En el artículo The Dancing Pilgrims at Muelebeek, publicado por Dorothy M. Schullian en 1977 en el Journal of the History of Medicine and Allied Sciences de la Universidad de Oxford, la autora destaca cómo los bailarines «chillaban, cantaban, sufrían visiones, invocaban tanto a Dios como a los demonios, y finalmente se desplomaban quejándose de un intenso dolor e hinchazón abdominal». Se refiere en el texto al grabado de Pieter Brueghel el Viejo sobre un brote que se produjo en un suburbio de Bruselas en el año 1564. Más adelante, otros pintores como su hijo, Pieter Brueghel el Joven, o Henricus Hondius I reprodujeron la mencionada escena.

Versión (detalle) de Pieter Brueghel el Joven.
Pero el caso más grave de estas misteriosas epidemias de baile fue el que sucedió en Estrasburgo en los meses de julio y agosto de 1518. Posiblemente, el brote mejor documentado de todos ellos, junto con el de 1374 en Aquisgrán.
Una mujer, de nombre Troffea, comenzó a bailar fuera de control en una de las calles de la ciudad. Al día siguiente, continuaba bailando. En una semana, se habían unido a ella treinta y cuatro personas, un número que se elevó hasta aproximadamente cuatrocientos bailarines en el plazo de un mes. El resto de habitantes de Estrasburgo creían estar presenciando la danza de los malditos. Intentaban detenerlos, les rogaban que parasen, pero era imposible.
Escribe John Waller en A forgotten plague: making sense of dancing mania: «El curso de la epidemia de 1518 puede ser minuciosamente detallado con la ayuda de bandos municipales, sermones, y las vívidas descripciones que nos dejó el brillante médico del Renacimiento, Paracelso (…). En una cosa coinciden los escritores contemporáneos y los modernos: aquellos que bailaban lo hacían involuntariamente. Se retorcían de dolor, gritaban pidiendo ayuda y suplicaban piedad». Según los informes de la época, en Estrasburgo, durante aquellas semanas, fallecieron bailando alrededor de quince personas al día por infarto, derrame cerebral o agotamiento.
«Se creía que el baile era al mismo tiempo la enfermedad y su cura —continúa relatando Waller—. Numerosas personas recobraron el juicio temporalmente, bailando a propósito hasta el olvido con la creencia de que solo de este modo se levantaría la maldición. Por la misma razón, en Estrasburgo en 1518 las autoridades ordenaron que los bailarines continuasen bailando día y noche, para lo cual se construyó un escenario especial en el centro de la ciudad donde se pudiesen mover con libertad».
Resulta difícil imaginar una escena más macabra. Docenas de personas sacudiendo trágicamente sus extremidades, troncos y cabezas sobre una plataforma mientras el resto de vecinos, los que han escapado al hechizo, observan desde la plaza cómo algunos van muriendo exhaustos y a otros se les rompen los huesos de las rodillas y los tobillos sin que nadie pueda hacer nada por ellos.
Creyendo que las causas de la plaga eran de naturaleza sobrenatural y convencidos de que solo con más baile podrían erradicarla, las autoridades decidieron contratar entonces a músicos profesionales para mantener a los endemoniados en constante movimiento. John Waller concluye: «La medida fue un desastre». Hubo que esperar hasta principios de septiembre para que la epidemia cesase. Un buen día, de buenas a primeras, los que sobrevivieron dejaron de bailar. Y eso fue todo.
Se registraron otros casos a lo largo del siglo XVI, como el de Basilea de 1536 o el de Bruselas de 1564, reflejado en el grabado de Pieter Brueghel, pero una vez llegado el siglo XVII, los brotes de danza maldita desaparecieron como por arte de magia sin que la ciencia haya podido explicar jamás qué era exactamente lo que los provocaba.
Algunos han querido encontrar cierta relación con la corea de Sydenham o «corea menor», una enfermedad infecciosa del sistema nervioso producida por la bacteria Streptococcus pyogenes, pero no explica el contagio de grupos tan multitudinarios y en momentos distintos. También se descarta la «corea mayor» o «chorea magna», nombre que recibieron estas epidemias junto con el de «chorea sancti viti» hasta su desaparición y con el que hoy se designa la enfermedad de Huntington, un grave trastorno neurológico y degenerativo de carácter no infeccioso.
Se ha hablado también de tarantismo, de histeria colectiva, hasta de posesiones demoníacas. Últimamente ha adquirido fuerza la hipótesis de que estos brotes, en realidad, pudieron haberse debido a la ingesta accidental —o quizá no tanto— de Claviceps purpurea o cornezuelo, un hongo que crece en el centeno, entre otros cereales y hierbas, y del que se obtiene la dietilamida de ácido lisérgico o LSD, pero no es sencillo explicar la duración de sus efectos en el tiempo.
Lo que nos lleva a inferir que, tal vez, después de todo, no exista una explicación para las epidemias de baile. Así como llegaron en el siglo VII, se esfumaron mil años más tarde. Y resulta reconfortante. Es esperanzador pensar que a veces las cosas ocurren sin más. Porque sí. Y, sobre todo, que algún día podrían volver a ocurrir.
Porque morir por agotamiento, con los huesos rotos, pidiendo auxilio y destrozado después de semanas enteras gritando de dolor es una manera horrible de morir, no cabe duda. Nadie querría pasar por algo así. Pero hay que reconocer que, de entre todas las muertes espantosas, de entre todas las formas crueles y espeluznantes que hay de morir, quizá hacerlo bailando sea la más entretenida de todas ellas. En el fondo, aunque solo sea al principio, incluso debe de tener un punto divertido. Así que, puestos a elegir, si se ha de morir de un modo atroz, que sea ese. Qué diablos.

1/02/2018

El quinto electrodoméstico



Como sé que no andáis por esos vericuetos un tanto marginales de internet donde pululan “Webcamers” , es decir unas nuevas profesionales que se dedican a hacer shows eróticos delante de una cámara, y que han visto cambiar radicalmente su vida profesional desde hace poco más de un año, cuando se incorporó un nuevo aparato que ha revolucionado el sexo de pago por internet. Se trata del   Ohmibod, Lovesense, Vibe, Lush… etc dependiendo del fabricante, y se trata, no más, de un vibrador interactivo que se maneja a distancia y que reacciona a golpe de moneda.  En palabras de una experta:

“En realidad es un vibrador. Sólo eso. Un vibrador tan grande como una pastilla de jabón… pero todo ha cambiado desde que lo uso. Algunas noches me encuentro con diez o doce personas a las que no conozcode todas partes del mundo, manejando desde sus casas mi vibrador a su antojo. Todos al mismo tiempo. Gano bastante más dinero que antes y muchas veces es bien rico. Pero otras veces es una locura. Si te agarra alguien con mucha plata (dinero), te revienta”.

Quien les iba a decir a aquellos que crearon el quinto electrodoméstico que tendría tanta éxito para controlar la “matriz errante”. 

Para comenzar el año no está mal….


   Un médico masajeando a su paciente en una ilustración francesa de 1825.

El trágico mito del útero errante: de la vagina perfumada al médico masturbador

Durante siglos la medicina sostuvo que el útero sin fecundar se movía por el cuerpo vinculándolo primero a enfermedades, después a la demencia.

2 enero, 2018 01:49
Javier Yanes
No es casualidad que la histerectomía o extirpación del útero se parezca a la palabra "histeria". Ambos términos proceden del griego hystéra, útero, y esta relación se remonta a una antigüedad clásica que produjo grandes obras en el pensamiento y las artes, pero cuyo conocimiento científico a veces no sólo andaba muy perdido, sino que se basaba en explicaciones que hoy ruborizarían al más machista.
Un ejemplo era la creencia de que el útero era una especie de animal errante capaz de vagar sin rumbo por el interior del cuerpo de la mujer, y cuyos paseos entre las vísceras eran la causa de enfermedades como la "sofocación histérica" (hysterike pnix) que no se arreglaba de otra manera sino, en palabras de Platón, "cuando el hombre y la mujer, reunidos por el deseo y por el amor, hacen que nazca un fruto".
Platón es hoy una figura reverenciada en occidente como uno de los padres del pensamiento occidental, desde la filosofía a la política. En cambio, no es tan conocido por haber definido también lo que hoy conocemos como pensar con el pene, cuando en su diálogo Timeo escribió: "Las partes genitales, naturalmente sordas a la persuasión, enemigas de todo yugo y de todo freno, se parecen en el hombre a un animal rebelde a la razón, y que, arrastrado por apetitos furiosos, se esfuerza en someterlo todo y mandar en todas partes". Tal vez deberíamos revisar nuestro concepto de "amor platónico".
Pero la reflexión del filósofo no acababa aquí, sino que a continuación pasaba a definir el útero femenino como "un animal ansioso de procrear". "Si permanece sin producir frutos mucho tiempo", añadía el filósofo, "se irrita y se encoleriza; anda errante por todo el cuerpo, cierra el paso al aire, impide la respiración, pone al cuerpo en peligros extremos, y engendra mil enfermedades".

Una bola en la garganta

Pero ¿de qué hablaba Platón? Aunque algunos expertos dudan de que el filósofo realmente creyera en ello, en realidad no hacía sino seguir una idea extendida en su época. El propio padre de la medicina, Hipócrates, contemporáneo de Platón, se refería en su tratado sobre las enfermedades de las mujeres a la sofocación histérica, una dolencia que aparecía cuando el útero emigraba hacia la parte superior del abdomen en busca de fluido.
Esto provocaba en las mujeres síntomas como dificultad de respiración, dolores en el corazón, mareos, pérdida de la voz y exceso de saliva. Según escribían Harold y Susan Merkey en la revista Canadian Medical Association Journal, este supuesto movimiento del útero causaba asfixia y una sensación de "bola en la garganta".
Para forzar al útero a que regresara a su lugar, Hipócrates recomendaba masajes manuales, pero también empapar un pedazo de lana en perfume y enrollarlo alrededor del cañón de una pluma de ave, introduciéndolo después en la vagina. Al mismo tiempo, en la nariz se colocaba alguna sustancia de olor desagradable, como vinagre, o se quemaba polvo de cuerno para que la paciente lo inhalara.
De este modo, como en el sistema del palo y la zanahoria, el útero regresaba atraído por el aroma del perfume en la vagina y huyendo del olor molesto o del humo en la nariz. Sin embargo, según los Merskey la cura definitiva y segura era "el matrimonio o el embarazo".


 Una ducha pélvica a presión, uno de tantos remedios para la histeria. 
 
Lo curioso es que esta idea del útero como una especie de animal con voluntad propia perduró durante siglos, incluso después de saberse que estaba anclado en su lugar a través de ligamentos. Según los Merskey, unos 500 años después de Platón e Hipócrates, el médico griego Areteo de Capadocia escribía que el útero "se asemeja estrechamente a un animal", ya que "se mueve por sí mismo aquí y allá en los flancos y también hacia arriba", hacia el hígado, el bazo o el corazón.
"En una palabra, es errático", concluía. Areteo añadía, siguiendo a Hipócrates, que al útero le atraían los aromas fragantes, huyendo de los olores fétidos. "En resumen, el útero es como un animal dentro de un animal", decía. Los mismos autores describen un exorcismo medieval para ordenar al útero que abandonara otros órganos, enumerados en la fórmula desde la cabeza a los dedos de los pies, y que permaneciera "tranquilo en el lugar que Dios te ha asignado".
"Te conjuro, útero, por nuestro Señor Jesucristo, para que no dañes a esta doncella sierva de Dios", decía el ritual. Según los Merskey, documentos como este sugieren que en aquella época la sofocación histérica se asociaba a la brujería y la posesión diabólica. Los escritos medievales se referían a la asfixia histérica como "globus hystericus".

Paroxismo histérico

Pero si la teoría del útero errante acabó cayéndose, no así la de la sofocación histérica, que después llegaría a ser conocida simplemente como histeria. Por entonces ya no se consideraba exclusivamente restringida a las mujeres, pero sí seguía sosteniéndose que ellas eran las más afectadas, reflejando la incomprensión de los ciclos menstruales, la menopausia y sus efectos fisiológicos y psicológicos.
Algunos autores suponían un influjo de la putrefacción del semen retenido en el útero, mientras que otros achacaban la enfermedad precisamente a la falta de penetración que privaba a la mujer de los presuntos beneficios de la emisión masculina.
Una solución al problema era la manipulación de los genitales femeninos hasta llegar al "paroxismo histérico", el orgasmo. Pero dado que la masturbación femenina se consideraba tabú, los médicos no la recomendaban. Algunos especialistas recurrían a esta cura, en ocasiones por medio de una comadrona que se encargaba de masajear a la paciente.

Anuncios de vibradores en el catálogo de productos de los almacenes Sears.

En el siglo XIX, con la electricidad y la industrialización, aparecieron los primeros vibradores electromecánicos. Según Rachel P. Maines, autora del libro La tecnología del orgasmo: la histeria, los vibradores y la satisfacción sexual de las mujeres (edición en castellano: Milrazones, 2010), el vibrador fue el quinto electrodoméstico que salió al mercado, después de la máquina de coser, el ventilador, la tetera y la tostadora, y antes que la aspiradora y la plancha.
Maines señala que este útil aparato permitía a los médicos inducir el paroxismo histérico a sus pacientes sin el trabajoso esfuerzo manual, pero también a las propias mujeres emplearlo en la comodidad de su hogar. "La vibración es vida", decía un anuncio de la época. Para no ser un animal errante, desde luego la matriz femenina sí ha tenido que recorrer un largo camino histórico para llegar a ser comprendida por una medicina dominada por el punto de vista androcéntrico.

 

12/08/2017

A vueltas con la oficialidad del asturiano

Siento disentir con la opinión "generalizada" sobre la cooficialidad del asturiano, digo generalizada porque de cuando en cuando aparece un "estudio sociolingüistico" que poco más o menos dice que la mayoría de la población asturiana habla y comprende del asturiano. Para mi está plenamente vigente aquel manifiesto contra la labor de la Academia de la Llingua, "a la que acusan de querer sustituir las hablas vivas de Asturias por "la imposición de la jerga in vitro que se viene presentando como llingua asturiana", a la que consideran "invento aberrante" y "una falacia un invento de unos pocos que en absoluto representan a Asturias y a los asturianos". En opinión de dicho colectivo, "la lengua oral no se enseña en ninguna parte" y "la lengua escrita que se debe enseñar es el español". "La enseñanza de la Ilingua se convertiría, previsiblemente, en una especie de formación del espíritu regional, manipulado y dirigido por los que vivirían del invento y las minorías abertzales desestabilizadoras". Manifiesto firmado en 1988 por prestigiosos lingüistas como Alarcos y Neira".
 La situación desde entonces se ha agravado con la normalización impuesta, que permite la difusión en medios públicos de una jerga inventada que no es otra cosa que una caricatura de un patrimonio cultural difuso que representa las variantes del bable.


11/23/2017

Erial

Llevamos un camino con la forma de expresarnos que es probable que en unos años no entendamos lo que escribían los clásicos del siglo XX. Lo dice Millás hoy y al hilo de la polémica sobre el topónimo “Uvieu” sale a la palestra también Xose Luis García Arias para explicarnos que la mayoría de los topónimos asturianos están deformados por alguna mano negra en el Ministerio correspondiente, de los tiempos más negros aún, el Ministerio del Tiempo, vamos. A parte del poco crédito que me da este ex marista, esta posible circunstancia, no desdeñable, ha dado pie a los bablistas, asturtxales e ilustrados de Caleya, que abundan como las setas, para revisar con nuestro patrimonio con esa energía indubitable que los que son portadores de la verdad absoluta, bien alejado de lo que dice alguíen sabiamente y con prudencia,  como Julio Concepción, sobre “el lenguaje inmemorial del suelo, desde tiempos `prerromanos, transmitido oralmente por nuestros lugareños asturianos hasta estos días”   



Erial

El alma es una canasta de mimbre rellena hasta los bordes de expresiones hechas

La expresión “como no podría ser de otro modo” ha venido para quedarse. Cualquier político que se precie (o que se deprecie) la repite dos o tres veces a lo largo de una entrevista. Pero no son los únicos. La utilizan mucho también los diseñadores de moda y los entrenadores de fútbol, incluso algunos periodistas. Como no podría ser de otro modo, esto o lo otro, o lo de más allá. Si buscas la frase en las noticias de Google, aparecen 907.000 resultados. Casi un millón de personas que cuando no saben cómo completar un pensamiento, o de qué manera comenzarlo, dejan escapar de entre sus labios el sintagma maldito. Como no podría ser de otro modo. El alma es una canasta de mimbre rellena hasta los bordes de expresiones hechas. Basta que se pudra una para que se pudran todas, como ocurre con las manzanas. De ahí que el “como no podría ser de otro modo” salga muchas veces descompuesto y nos quite las ganas de comer.
Estás viendo en el telediario escenas terribles de ancianas o niños atrapados entre los escombros de un edificio y sigues envolviendo tranquilamente los espaguetis alrededor del tenedor con la ayuda de la cuchara. Pero aparece de súbito la autoridad competente para declarar que, como no podría ser de otro modo, los trabajos de rescate se prolongarán el tiempo que sea necesario y abandonas los cubiertos sobre el plato para irte a devolver al cuarto de baño. Vomitas, claro, como no podría ser de otro modo. La expresión modal va calando poco a poco en nuestras conciencias de manera que incluso aquellos a quienes más asco les da, que deben de ser los poetas, la interiorizan como herramienta de uso corriendo el peligro de deslizarla en uno de sus versos. Mi vida es un erial, como no podría ser de otro modo.

La Patria de la Lengua

Dicen unos que la patria es lo primero, el problema es la propia definición de patria, o al menos lo que es la patria para cada uno. Si nos fiamos de nuestros nacionalistas periclitados, los que adjuraban de Rousseau,los falangistas de jose Antonio Primo de Rivera:
” La Patria es una unidad total, en que se integran todos los individuos y todas las clases; la Patria no puede estar en manos de la clase más fuerte ni del partido mejor organizado. La Patria es una síntesis trascendente, una síntesis indivisible, con fines propios que cumplir; y nosotros lo que queremos es que el movimiento de este día, y el Estado que cree, sea el instrumento eficaz, autoritario, al servicio de una unidad indiscutible, de esa unidad permanente, de esa unidad irrevocable que se llama Patria”.

Para otros más poéticos, la patria es la infancia y con ella el idioma… ya veremos en que queda

Salud camaradas 

La Patria de la Lengua

Rubén Darío, padre del movimiento modernista, verdadero constructor, a través del idioma, de más puentes y espacios de progreso de los que muchos arquitectos serían capaces

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Vie, 13 Oct 2017
En estos días de convulsiones patrióticas, con el 'Procés Catalán' en tierra de nadie, el día de la Hispanidad por medio, y todas las posverdades patrióticas y sus múltiples escenificaciones más o menos hueras, vuelvo a los maestros para reconocer mi patria, como ellos, que es la del idioma, la del español.  Mucho se ha escrito y disertado sobre el valor real y metafórico de la lengua española.  El hecho de que en la actualidad sea un idioma hablado por más de quinientos millones de personas, según informes del Instituto Cervantes, han perfilado su preponderancia mundial, evidente en potencias como EEUU, a pesar de las reactivas y reaccionarias políticas contra el mismo por parte de esa calamidad de presidente llamado Trump, y sus supremacistas blancos secuaces… El interés por  aprender español de los que no la tienen como lengua materna, debiera ser directamente proporcional al nuestro por difundirla con rigor y altura de miras, particular que no siempre sucede. La trivialización de nuestra sociedad española ha devaluado un idioma, incluso en los medios considerados celosos de la misma como los académicos, los literarios y los periodísticos,  hasta niveles que han puesto en peligro los valores con los que la Real Academia, por ejemplo, fue creada: “Limpia, fija y da esplendor”. De esto comienzan a ser conscientes los reales académicos, y prueba de ello es que los últimos congresos de la lengua se han realizado en ciudades americanas como  Valparaíso, Chile, 2010, Ciudad de Panamá, 2013, y la próxima, prevista para marzo de 2016, en San Juan de Puerto Rico. No es casual, teniendo en cuenta la fuerza de  la Asociación de Academias de la lengua Española (ASALE), cimentado en el peso de sus más numerosos integrantes y hablantes, con una presencia, no ya sólo migratoria, sino de hecho y derecho, en EEUU.
El caudal del idioma no debe ser tratado como un “bien inmaterial”, pretexto ornamental de Exposiciones Universales, encuentros macroeconómicos, políticos o internacionales, sino como una realidad tangible. Un cambio importante podría ser el hecho de que en estas citas también se contemplasen expertos en cultura y humanidades. Bien mirado, la lengua constituye una “Patria”, no sujeta a los cambios y vaivenes de fronteras ajustadas a acuerdos  y devenires históricos, sino a una realidad de pensamiento, una forma de entender, comunicar  e interpretar el mundo. 
Uno de los primeros intelectuales en comprender esto fue el nicaragüense Rubén Darío, padre del movimiento modernista, verdadero constructor, a través del idioma, de más puentes y espacios de progreso de los que muchos arquitectos serían capaces. Este cosmopolita escritor y periodista, hablaba con clarividencia de la lengua, suya y nuestra, como una realidad identitaria, en su libro “Viaje a Nicaragua”. Advertía en 1898, recién perdidas las últimas colonias españolas de Cuba y Filipinas, de cómo la lengua, refiriéndose a la inglesa frente a la española, era también una forma de colonialismo, de dominio cultural. Tenía razón, también en esto.  
Fue sin embargo el profesor y poeta Luis Cernuda,  perteneciente a la llamada Generación del 27, exiliado en EEUU, quien mejor definió este concepto de “La Patria de la Lengua” al pasar, en la década de los cincuenta del siglo veinte, a dar clases de nuevo en su lengua materna, el español, en México.  En uno de sus últimos libros, “Variaciones sobre  tema Mexicano”, medita, poéticamente, sobre la lengua y sus ámbitos;  de su dimensión universal y de cómo la estructura de pensamiento de un idioma concreta y recrea el espacio real e identitario. En este raro libro, un libro de poemas en prosa pero a la vez de tono meditabundo y casi filosófico, no olvidemos que Cernuda pertenece a la escuela de José Ortega y Gasset, dice: "¿Cómo no sentir orgullo al escuchar hablada nuestra lengua, eco fiel de ella y al mismo tiempo expresión autónoma, por otros pueblos al otro lado del mundo? Ellos, a sabiendas o no, quiéranlo o no, con esos mismos signos de su alma, que son las palabras, mantienen vivo el destino de nuestro país, y habrían de mantenerlo aun después que él dejara de existir”. Esta profunda reflexión emitida hace ya casi setenta años por Cernuda fue continuada en esencia por  la publicación Cuadernos Hispanoamericanos, sobre todo en los periodos que van desde su fundación, con Pedro Laín Entralgo y Luis Rosales, hasta el final de la dirección del poeta Félix Grande. Gracias a ellos se debatió esta misma idea de forma rigurosa y constructiva, desde ambos márgenes transoceánicos del idioma, con reflexiones de pensadores y creadores tan acreditados como Octavio Paz entre otros. 
Actualmente se trabaja seria y apasionadamente en esta idea en Miami, en la FIU (Florida International University), que en muy poco tiempo y con no demasiados recursos se ha convertido en una de las diez mejores universidades norteamericanas, y la que cuenta con mayor número de estudiantes hispanos del país. El propio presidente Obama, al que todos echamos de menos con la odiosa comparación del actual, la convirtió en centro de acción de sus discursos sobre política migratoria, y de relaciones con la comunidad hispana. Lo más curioso de todo es que esta Universidad fundamenta su prestigio en la enseñanza y estudio de las humanidades, en especial la Lengua y Literatura española, la Historia, y la cultura como cimiento y anclaje para construir la sociedad. Este empeño parte en gran medida del afán de profesores como la Catedrática de Historia Aurora Morcillo, que trabaja en la creación de propuestas como la “Iniciativa para los Estudios de España y el Mediterráneo” en la que intenta promover una plataforma para explicar las relaciones de la cultura y el mar, de la Historia de España, enlazándola con la propia historia de América. En ella han participado figuras como José Varela Ortega, presidente de la Fundación Ortega y Gasset, y cuentan con el apoyo de los actuales Reyes de España que los visitaron cuando aún eran Príncipes de Asturias.  Es sin embargo responsabilidad de todos, de manera transversal, desde todos los ámbitos posibles, intelectuales, empresariales, políticos y económicos, que esa realidad tangible, esa patria de la lengua, siga creciendo, saludable  y poderosa, preservada y a la vez renovada. Eso conforma nuestro mundo, ancho y de muchas orillas, y la grandeza secular de nuestra lengua. Un cimiento de realidad y progreso. Quien lo leyó (y vivió) lo sabe.

10/19/2017

Cuando un monte se quema...



En Galicia se sabe bien, no hay nada claro, y aquí mejor, se sabe, está claro,  pero no se actúa. “La mafia rural” dijeron algunos y no pasa nada, la ley de “Omerta” en los pueblos,  tampoco pasa nada. Impunidad es la palabra, es decir, la falta de castigo. Los ganaderos se ponen la venda antes de que los acusen y las autoridades medioambientales (?) no se ponen ni la venda. Hay que esperar la opinión de algunos “expertos” y otros recién llegados a la asunto de la gestión medioambiental por los vericuetos de la política, para saber si algún día nos encontraremos con que de repente no hay incendios de ningún tipo, ni para quitar la maleza, ni para acotar pastos, ni por venganzas, ni para traficar con madera, ni para recalificar, ni siquiera porque han dejado suelto al pirómano del pueblo. Osea, como pasa en Cantabria y en el País Vasco.
Mientras tanto, las subvenciones, tardías pero subvenciones, cubren los daños que ocasionan los animales salvajes, y también desde que existe este maná público, no muere el ganado de muerte natural. La Santa Compaña, que aquí es la Güestia, es un juego de niños comparado con este galimatías.

Somos unos fenómenos y todavía no lo sabemos
 

“Los que queman Galicia son gallegos y eso duele”

Agentes forestales y propietarios de tierras reparten culpas entre el uso irresponsable del fuego, los intereses económicos y la falta de medios

Un resoplido, un suspiro de casi agobio, es lo primero que expresa quien escucha la pregunta: ¿por qué en Galicia hay tantos incendios? ¿Por qué hay más que en casi ninguna otra parte de Europa? El aire lo toman quienes están familiarizados con el asunto y saben, antes de arrancar a hablar, que la respuesta -las respuestas- son complejas. Ninguna completa y casi todas susceptibles de debate.
Tras años de azotes los gallegos comienzan a ponerse de acuerdo en algunos puntos. Por ejemplo, el que señala que casi todos los fuegos en Galicia son intencionados. Tras ellos está la mano humana, ya sea por negligencia, intención o pura maldad.
Están de acuerdo los gallegos también en que, habiendo quien está dispuesto a plantar fuego, monte no le va a faltar. Galicia es una de las regiones de Europa con mayor masa forestal. Es decir, con condiciones climáticas secas es un escenario idóneo para propagar un incendio. O varios.
Estas condiciones parecen ir a más. Los llamados días de factor 30 (más de 30 grados de temperatura; menos de 30% de humedad y más de 30 km/h de viento) son, cada año, más numerosos y, sobre todo, se dejan ver en meses que se alejan del verano, como ha ocurrido el pasado domingo, en pleno octubre. En estos días los incendios avanzan de forma más veloz que una persona esprintando y se reproducen como si estuvieran cayendo sobre Galicia bombas incendiarias.
“La Xunta no está aplicando estas leyes correctamente. Y esto puede ser porque no quiere enfrentarse a la Galicia rural, que le da muchos votos”
El primer debate aparece cuando hablamos de en qué estado está esta masa forestal. Para la mayoría de gallegos hay mucho que mejorar. “Tenemos un monte dividido en parcelas privadas minifundistas que se multiplican hasta lo incontable y la mayoría de ellas están abandonadas por propietarios que se han ido a vivir a las ciudades”. Lo explica Diego Sánchez, coordinador del Área de Montes del Sindicato Labrego Galego (SLG). “Precisamente, donde esto no ocurre, donde hay cooperativas que cuidan el monte o multipropiedades, apenas hay incendios”. Es el caso de la Mariña de Lugo, al norte de Galicia.
En los incendios del pasado domingo, la mayoría de casas afectadas fueron, precisamente, aquellas deshabitadas o descuidadas, que estaban rodeadas de maleza o árboles.
“Los propietarios han perdido el interés en sus parcelas porque solo están centrados en sacar un beneficio relacionado con la madera. No hay campañas de información o sensibilización para variar plantaciones o cuidar las parcelas de monte”, dice Diego.
Xosé Santos, vocal del Consello Forestal de Galicia, añade: “Hemos perdido el mosaico en nuestros montes. Ese que alternaba bosques, cultivos, ganado y que se cuidaba entre sí en forma de cortafuegos. Ahora ya no hay ni bosques, solo plantaciones forestales”.
Esta realidad de un monte casi combustible de incendios se da a pesar de que la Xunta de Galicia lleva años regulando el uso del monte. “Existe leyes que obligan a mantener las parcelas sin maleza, a que no haya árboles a menos de 50 metros de las viviendas y a podar. Pero no se cumplen”, dice Diego. Y he ahí uno de las claves de por qué Galicia arde.
“La Xunta no está aplicando estas leyes correctamente, no está haciendo una vigilancia exhaustiva. Y, sobre todo, no está ejecutando las denuncias que les llegan. Y esto puede ser porque no quiere enfrentarse a la Galicia rural, que le da muchos votos”, añade Diego.
Manuel Núñez es propietario pontevedrés de varias parcelas de monte. “Claro que nadie cuida sus trozos de monte. Muchos van a ver las parcelas cada diez años, otros no tienen dinero ni tiempo para desbrozar. Y a otros simplemente es que no les da la gana subir al monte a desbrozar en invierno, ya que la Xunta nos prohíbe ir en verano”.
"¿Cómo va a ir la gente a desbrozar el monte en invierno con el frío y la lluvia? Más rápido es prenderle fuego"
Desde el gobierno gallego han afirmado en numerosas ocasiones que, pese a que cada año se vigilan más, es materialmente imposible llegar a cada uno de los miles de propietarios.
“Esta imposibilidad o esta negativa a limpiar el monte hace que algunos propietarios usen el fuego para ahorrarse la limpieza o la posible multa. Y aquí tenemos uno de los factores claves de por qué hay tantos incendios en Galicia”. Lo afirma un agente forestal gallego con más de 20 años de experiencia y que pide no dar su nombre. “Este es un tema tabú en Galicia y la gente prefiere echar la culpa a todo menos a nosotros mismos. Y mira, te voy a decir una cosa: aquí nadie viene de fuera a plantarnos fuego. Ni tampoco viene de Portugal o aparecen de la nada. Los que queman Galicia son gallegos. Y eso duele escucharlo".

El uso irresponsable del fuego

Xosé Santos, del Consello Forestal, participó hace años en un trabajo de campo en el que se intentaba dilucidar los motivos de los incendios forestales en Europa. Él, junto a otros compañeros agentes, era el encargado de trabajar sobre el terreno en Galicia. “Yo iba por parroquias preguntando por qué había habido un fuego. En una me decían: ‘Uy rapaz, es que vinieron los hijos de unos emigrantes y tenían que mirar dónde están las lindes para vender’. En otro incendio me dijeron: ‘Para limpiar la maleza’. En otro porque había alimañas y lobos. Y así decenas de motivos. La conclusión es que se sigue usando el fuego en Galicia como herramienta. Y esto es un factor clave”.
Está de acuerdo el agente forestal. “En mi distrito hubo tres incendios este fin de semana. Dos fueron provocados por ganaderos y otro por cazadores. Aquí en Galicia todavía hay muy poca formación y educación. Todavía queda muchísimo de ‘el monte es mío y lo quemo si quiero’, por ignorancia o por simple cabreo con la Administración”.
Diego Sánchez, del SGL, discrepa. “Creo que el uso del fuego como herramienta rural es algo del pasado. Y mucho menos si hablamos de pirómanos o delincuentes. En ningún caso aquí hay más pirómanos que en otros sitios ni tampoco están organizados. Hablar de terrorismo incendiario es desviar la atención sobre los verdaderos intereses del fuego: los económicos”.

¿Está el dinero detrás?

Cree que sí Diego. “Hay un interés por el monocultivo de eucalipto”. Un interés que, según Diego, tiene relación directa con empresas gallegas de celulosa.
La teoría la apoya Xosé Santos, del Consello Forestal. “En 1992 la el conselleiro de Medio Ambiente, Carlos del Álamo, aprobó un plan forestal para Galicia que se extendía hasta 2032. El plan recogía la plantación de 250.000 hectáreas de eucalipto. Bueno, pues en el año 2000 ya había 300.000 y ahora hay casi medio millón. Hoy Carlos del Álamo es consejero de una empresa de celulosa”.
"Aquí en Galicia todavía queda muchísimo de ‘el monte es mío y lo quemo si quiero"
El eucalipto es un árbol que prende y combustiona de una forma muy rápida, propagando los incendio a una velocidad mucho mayor que especies autóctonas como el castaño o el roble. La falta de cuidados en los eucaliptales hacen que no estén podados y se den incendios de copas, esto es, llamas altas que pueden saltar de una foresta a otra en distancia de hasta 500 metros.
El supuesto interés de las empresas de celulosa por los eucaliptos es que es una madera más barata para hacer papel. Pero el agente forestal no está de acuerdo: “Es una teoría de la conspiración. A las empresas de celulosa le sobran eucaliptos y hace años que la Xunta frenó la plantación. Además, procesar la madera quemada es más costoso que hacerlo con la sana. ¿Por qué querría estas empresas incendios?”.
“Yo no digo que los quieran”, replica Xosé. “Pero sí quieren eucaliptos. Y su masiva presencia ayuda a los incendios”.

Los recortes y las privatizaciones

¿Hace Galicia lo suficiente contra los incendios? ¿Es la falta de medios otro factor que explica el fuego galaico?
Otra vez hay debate. Para el agente forestal más no se puede hacer. “La Xunta invierte unos 140 millones de euros al año contra los incendios. Tenemos un equipo contra el alto riesgo que está dispuesto casi cinco meses al año. Pero cuando el riesgo es extremo, como el pasado domingo, es materialmente imposible llegar a todas partes. A no ser que queramos invertir 300 millones de euros al año, claro”.
El conselleiro que aprobó la plantación de eucaliptos en 1992 (árbol idóneo para haer papel) es hoy consejero de la empresa de celulosa más importante de Galicia
Está relativamente de acuerdo Xosé Santos, pero matiza. “Tenemos una buena inversión en extinción, pero no en prevención. No hay políticas de sensibilización e información, como sí las ha habido en Francia o Alemania y han casi solucionado el problema. No hay interés en ejecutar la ley y tener mano dura. Hay un enorme desinterés”.
Otra crítica que Xosé lleva a cabo es la contratación de brigadas forestales temporales a través de empresas privadas. “Es un asunto que hace mosquear, que forma parte de la economía del fuego”. El agente forestal replica: “Las empresas helitransportadas cobran lo mismo haya incendios o no. Igual que las brigadas, que son contratada cinco meses al año y que, por cierto, estaban contratadas el pasado domingo. Hay que sacar ya los incendios de la vida política”.
Hay más consenso cuando se habla de intereses urbanísticos. “Urbanizar un monte quemado es imposible a día de hoy. Eso a pesar de la modificación de la Ley. De hecho, es que no ha habido un solo caso desde que se aprobó la ley”, dice el agente forestal. Xosé coincide: “Está muy regulado. Creo que es desviar el tiro”.
Manuel Núñez, el propietario pontevedrés, concluye: “Sea por lo que sea, este es nuestro terrorismo. El que nosotros sufrimos. Y hay que arreglarlo ya. No podemos más”.