11/10/2011

Bonjour tristesse


Creo que el congreso de Psiquiatras está dando titulares muy sabrosos, como el de Paz García-Portilla, "Hay que distinguir entre enfermo y preocupado o triste; la tristeza es algo normal", Y eso lo dice "la única" catedrática de psiquiatría de España, cagate lorito, ¡No te jode!, según están las cosas el que no esté preocupado o triste es que está enfermo. Se llega a la conclusión hasta ahora que una porción relevante de enfermos mentales graves en Asturias no reciben asistencia médica que precisa. Si eso pasa con los graves, que no pasará con los maniaticos, los exibicionistas o con los que disfrutan haciendo el ridículo...
Algunos no se cansan de hacer el ridículo, empezaron su carrera intentando convencer al personal de que la defensa de lo local frente a los grandes partidos iba a poner al pueblo en el mapa y así que se vencería esa marginación impuesta. Los apoyos conseguidos solo han valido para demostrar que se puede dilapidar mucho dinero en cosas innecesarias, o por tanto prescindibles, y que ellos mismos han mejorado notablemente su situación personal, al menos la monetaria, en una muestra de arribismo y bajeza moral que los retrata. Como bien señala Lorenzo Cordero respecto a la fracasada moción de censura en Siero, la clave para ejercer la política es una buena formación moral cívica, que como ha quedado patente es la gran ausente en buena parte de los protagonistas, entre ellos los que han enseñado sus vergüenzas a cambio de algun puestin en la administración. El último capítulo de la serie, en el que la propia Consejería de Educación contradice la cacareada prioridad de la construcción de un instituto es de vergüenza ajena.

En Siero tienen prisa

Lorenzo Cordero

Hace unos meses, el líder de FAC -y presidente del Gobierno del Principado- les advertía a sus discípulos de que “lo importante es hacer las cosas bien, antes que hacerlas rápidamente”. (Discurso pronunciado en Pruvia ante la Conferencia Política de presidentes a locales de Foro Asturias. 21/10/2011). Sensata advertencia. Sobre todo, para orientar a los novatos ejecutivos del recientemente creado partido asturianista, cuyo fulgurante éxito electoral conseguido en las elecciones autonómicas y municipales celebradas el pasado mes de mayo ha servido, principalmente para “innovar” el “determinismo bipartidista” del sistema político nacional y, a la vez, regional proporcionándole una especie de “tercera vía” de escape para el fluido desahogo (condicionado) de la participación directa en los asuntos públicos.

Pero una cosa es la teoría política y otra la práctica de la misma. Esto es lo que se ha demostrado en el Ayuntamiento de Siero con el intento de desalojar al PS(O)E de la Alcaldía para, inmediatamente, ocupar el “trono” local una especie de “santa alianza” política protagonizada por los concejales del Foro y un grupo de ediles que alcanzaron su protagonismo municipal en los pasados comicios de mayo como militantes del PP. El fracaso de la “intentona” –probablemente, preparada rápidamente, pero sin atender a la necesidad de que fuera bien planeada- es la confirmación del aviso que les hacía, en septiembre, el “Jefe” del recién nacido Foro AC… Ahora, el fracaso del intento de presentar y debatir la moción de censura contra el alcalde que tomó posesión de su cargo hace apenas unos cinco meses, se intenta resolver apelando a los Tribunales. Al parecer, lo que les interesa –además de hacer las cosas rápidamente, sin procurar hacerlas bien- es “sostenella y no enmendalla”… Cualquier observador tranquilo, después de contemplar este “gag” de la política municipal, podría convencerse de que lo que les importa no es la política municipal, podría convencerse de que lo que les importa no es “censurar” la (supuesta) mala gestión –apenas iniciada- del alcalde socialdemócrata, sino abrir una brecha en el muro de la democracia local para pasar al otro lado con todo su equipaje de ambiciones personales, asaltar el poder y, después, imponer sus dictados. Por lo visto, no les basta con participar en el gobierno de la municipalidad, sino, además, quieren configurarlo a la medida de sus propios intereses.

Este caso es la consecuencia del mal uso que se hace de las mayorías en la democracia. Un uso que, en realidad, es pura y simplemente un abuso. Utilizar las mayorías en democracia para satisfacer deseos personales –o de grupos- es, en términos de ética política, una barbaridad. Y cuando, además se pretende justificar esa ambición apelando a las necesidades del bien común, el asunto se convierte en un bárbaro atentado a la razón democrática. El remedio para evitar estos casos –o, por lo menos, para atenuarles su agresividad política- podría se el de exigir, como condición previa para ejercer el oficio público de la política, una buena formación moral cívica. Pero esa moral cívica es algo que no se puede improvisar, puesto que es la consecuencia final de un largo proceso de formación personal.

A pesar de esa dificultad, algo habrá que hacer para que la democracia nacional no sirva como pretexto par introducir de matute, en este país, las viejas tendencia personalistas, que se resuelven, casi siempre, imponiendo un interesado despotismo político. Despotismo que sirve también para certificar el secuestro de la moral cívica, que es, precisamente, el mejor de los cimientos para construir sobre él una democracia sólida, entendida como una filosofía, basada en el respeto al hombre y en la búsqueda del bien común.

Entendiendo bien que esa democracia facilite la condición esencial de la naturaleza democrática: un sistema de gobierno en el que el poder va desde abajo arriba. Quizá, esto haya sido lo que obviaron los “descontentos” de la Municipalidad porque la derecha, en Siero, tiene mucha prisa.

11/09/2011

Pasar el agua


Como ha muerto el boxeador Joe Frazier han parecido varios artículos referidos al gran rival de Cassius Clay y Alvite no podía ser menos...

(...) Pertenezco a una generación de muchachos que se despertaban de madrugada para ver por televisión los combates de Cassius Clay y de Joe Frazier, de Jimmy Ellis, Ocar "Ringo" Bonavena, Karl Mildemberger, George Chuvalo, Ceveland Williams, Ernie Terrell… y todos aquellos tipos atléticos, rudos y algo bocazas que se subían a un ring en Las Vegas o en Atlantic City, se zurraban durante quince asaltos y de regreso en el rincón, ensangrentados y exhaustos, escupían en el embudo del manager y se retiraban luego al hotel a moler el cuerpo en una cama de tres mil dólares con cualquiera de aquellas preciosidades rubias en cuyas cabecitas hervidas por el tinte y yermas de talento acababa de gotear, como una perla de flujo, el incomensurable óvulo de la lujuria. No digo que aquello no fuese en cierto modo terrible, pero, ¡que demonios!, al menos a quienes cayeron por el camino les estuvo permitida la gloria de que en el informe de la autopsia nadie pudiese negar haber visto el rastro indeleble de la letra de Norman Mailer, uno de aquellos escritores vitalistas e intensos por cuyas frases yo siempre he visto correr, como cicatrices, la genuina sintaxis de la vida, la sedienta jauría de la literatura.

También me ha gustado mucho un artículo de Andrés Trapiello sobre el humor, tan necesitado en estos tiempos. La recomendación es buena y si no es suficiente para pasar el mal trago, el actual y el que nos espera, un consejo para "Pasar el Agua" y saber tu futuro sin engaños en la Luz de María ...

En serio: ríase un poco Andrés Trapiello
EL humor ha tenido mala prensa entre los intelectuales. Hablamos de los intelectuales españoles. No entre los ingleses a los que el humor ha parecido tradicionalmente una cortesía de la inteligencia, y como tal lo cultivan. En España no; en España el humor suele estar bajo sospecha, y eso pese a que el mejor libro de su literatura, el Quijote, es un libro de humor. Claro que esa fue probablemente la causa de que tardara tanto en ser considerado aquí un libro serio.

No obstante ha habido entre nosotros un buen número de escritores que trataban de arrancar en sus lectores una sonrisa, a riesgo de parecer frívolos a los intelectuales, que siempre van a encontrar motivos para cubrir de ceniza sus cabellos y rasgarse las vestiduras. Aún hoy, cuando leemos a esos escritores, cien años después, siguen haciéndonos mucha gracia. Que algo gracioso siga siéndolo un siglo después es un milagro, porque el humor es lo primero que se marchita. Cuánto nos hemos sonreído, incluso reído, con Baroja, cuando este finge ponerse serio barbarizando. Y desde luego con Gómez de la Serna, cuya prosa cosquillea en la nariz como el agua de sifón. Y con los gallegos. Los gallegos han sabido reírse mucho siempre de todo, empezando por sus esencias, al menos los antiguos. Fueron maestros del humor Valle Inclán, cuyas repentizaciones hilarantes se hicieron célebres; y Fernández Flórez, y el gran Camba, y Castelao, y Dieste y Cunqueiro, finísimo siempre... En realidad los gallegos llevan dentro un sutil humorista. Aunque, sin ánimo de molestar a nadie, no todos serán desternillantes, y gallegos habrá que sean tristes y solemnes, como en todas partes. ¿Y quién no ha disfrutado con Pla de su humor honesto y vago? Incluso los poetas nos han hecho sonreír a menudo: lo hace Machado con su Juan de Mairena y Juan Ramón en sus aforismos. Y claro, la que se llamó la generación de los humoristas: Tono, Mihura, Jardiel, Neville, desopilantes a menudo.
Estos eran todos de derechas, y acaso por ello se creyó que el humor era franquista por naturaleza (aunque hubiera grandes humoristas en el exilio, como Antoniorrobles). Fue necesario esperar a la generación de los Chumy Chúmez, El Perich o El Roto para empezar a reírnos sin temor a ser considerados reaccionarios. ¿Y qué sucede ahora? ¿Ha perdido uno la capacidad de reírse? ¿Es que ya no le hace gracia casi nada o es, sencillamente, que los escritores no están de humor? ¿Ha cambiado quizá este, la forma de hacerse, de entenderse? ¿Cuántas novelas o ensayos nos arrancan hoy la sonrisa y aun la carcajada, como el Quijote? Comprende uno que las cosas están para poca broma, pero precisamente por ello necesitaríamos de nuevo ese humor, como lo fue el de La Cordorniz en los años tétricos de la dictadura, “más audaz para el lector más inteligente”, que sólo algunos pocos siguen cultivando. Es probable que las palabras de Muñoz Seca antes de ser asesinado en 1936 no fuesen del todo ciertas. “Podéis quitármelo todo, incluso la vida, pero no el miedo”, dicen que dijo. Sí, las cosas se han puesto serias en el mundo, y acaso por ello se necesita hoy más que nunca del humor, lo único acreditado para quitar el miedo, sobre todo cuando se practica con la poética seriedad de Chaplin o de Buster Keaton.
[Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 6 de noviembre de 2011]

11/02/2011

O Rei das tortas


De una entrevista a Groucho Marx en la revista Playboy en 1974 (Groucho tenía entonces 83 años):

(...) Playboy: Contanos acerca de tus padres
Marx: Bueno, mi madre vino de Alemania , mi padre vino de Francia. Cuando se conocieron ninguno de los dos entendía una palabra de lo que el otro decía, así que se casaron. Hablaban en alemán porque mi madre era la más fuerte de los dos. Mi padre no tenía mucha educación. Mi madre tampoco, pero era mas inteligente. Vivió lo suficiente para vernos tener éxito en Broadway.
Playboy: ¿Es verdad lo que escuchamos acerca de la influencia de tu madre para que te subieras a un escenario?
Marx: Por supuesto, y apenas pudo logró que los otros hicieran lo mismo. Así fue como nos convertimos en los hermanos Marx. Ella misma nos conseguía los trabajos. Pensaba que tenía que lucir joven, así que cuando iba a ver a los agentes teatrales usaba un corsé y una peluca rubia. Cuando iba a la casa de alguien a jugar a las cartas, se cansaba de estar con el corsé, se lo sacaba y lo envolvía en un diario con las tiras colgando.
Playboy: ¿Tu padre a veces la jorobaba?
Marx: Seguramente. El resultado fueron cinco varones.
Playboy: Me refiero a otras mujeres
Marx: No hasta que mi madre murió. Después se consiguió otra chica.
Playboy: ¿Inmediatamente?
Marx: Bueno, no durante el funeral...

Su gran admirador y en parte heredero, Woody Allen, nos ha dejado perlas como esta: "Cuando era alumno, me echaron del colegio por copiar en el examen de Metafísica. Miré en el alma de mi compañero de pupitre". O como cuando le preguntaron si creía que la Física Cuántica era la respuesta, "No sé, en el fondo ¿de que me sirve a mi que el tiempo y el espacio sean exactamente lo mismo? En fin, si le pregunto a un tío que hora es y me dice "6 kilómetros" ¿Que coño es eso?.


Hoy escribe Ponte sobre la monarquia española y el resultado de una encuesta del CIS que señala la perdida de popularidad entre los más jóvenes, aún a pesar de la querencia tradicional de los naturales de este pais por la monarquía, incluidos los reyes de la baraja. No nos vendría mal un Groucho Marx para arrojar algo de luz en tanta estupidez.

Salud
P.D.: Hemos leido hoy que la OMS se sube al carro de los recortes y va a prescindir de 300 personas en Ginebra, espero que deje fuera de tanta "reprogramación", como lo llaman los chicos de Cascos por aqui, a nuestra oficina en el Istmo, que estoy seguro que además de ser muy rentable, nos tiene al día de los entresijos caribeños.

Popularidad de la monarquía
José Manuel Ponte

Una encuesta del CIS pone de manifiesto que la institución monárquica ha perdido mucha aceptación entre la población española, sobre todo entre ese sector de personas jóvenes que no conocieron el periodo de transición política que siguió a la dictadura. Hasta tal punto es significativo el descenso que bastantes observadores opinan que esa percepción puede servir como caldo de cultivo de un nuevo advenimiento republicano (ya sería el tercero en nuestra historia). Las explicaciones de los sociólogos son variadas. Unos lo achacan a una pérdida de imagen de la institución que se ve como una excepción anacrónica y un refugio para privilegiados en medio de una crisis financiera que ha llevado a muchas familias a la ruina. Otros, al desprestigio creciente del conjunto de la clase política de la que en cierta manera la realeza forma parte. Y no faltan tampoco quienes ponen el acento en el sinsentido de la convivencia en la cúpula del Estado de criterios tan reaccionarios como la aristocrática preeminencia de sangre con los más democráticos del mérito y la capacidad. En el fondo, nada nuevo, porque sobre esos mismos argumentos y sobre esas mismas diferencias se nutrió desde siempre el debate entre monarquía y república. Tanto en España como en otros países. Aunque lo más notable de la encuesta del CIS es el hecho de que sea la juventud que no conoció la transición, y por tanto el papel del rey Juan Carlos como puente institucional de unión entre la dictadura y la democracia, la que descarte a otro joven como el príncipe Felipe de Borbón como jefe de Estado en un futuro próximo. A primera vista, podría suponerse que entre personas jóvenes se dieran bastantes zonas de coincidencia, pero resulta que no es así. Cuando pasen los años, los historiadores estudiarán el fenómeno de que una persona de sangre real, que fue nombrado por un dictador como "sucesor suyo a título de rey", haya devenido luego en rey de una democracia constitucional y sobrevivido en el cargo durante más de treinta y seis años, tras varias crisis financieras y más de un intento de golpe de estado. Dada la polarización sentimental de la política española (todo lo malo es culpa tuya y todo lo bueno, mía) es difícil pronosticar cual de los dos grandes partidos pueda proponer el fin de la monarquía sin que el otro se oponga. Pero antes de que eso ocurra, debo recordar que el pueblo español tiene una ancestral, y extraña, querencia hacia las testas coronadas. Y la historia nos lo confirma. Además de los famosos 33 reyes godos, en Asturias hubo 12 reyes; en León, 17; en Galicia, 5 propios y varios compartidos; en Navarra, 31;en Aragón, 20; en Cataluña, 9 condes de igual rango, y en Castilla, 22 hasta los Reyes Católicos. Y una proliferación parecida se dio entre los musulmanes donde, aparte de los califas de Córdoba, hay que mencionar a los llamados reyes de Taifas. Ya con toda la península en manos cristianas y agotadas las dinastías autóctonas importamos 5 reyes de la casa de Austria y 9 de la casa de Borbón. En periodos de mayor confusión ocuparon fugazmente el trono de España un hermano de Napoleón (Pepe Botella) y Amadeo de Saboya. Y don Vicente Risco nos cuenta que un grupo de ciudadanos de Ourense postularon como rey de España a un almirante ferrolano. Además de eso tenemos al "rey del jamón" y al "rey de las tartas de Mondoñedo". ¿Somos o no somos monárquicos?

10/13/2011

Otoño caliente


Ni cambio climático ni na, que diría un castizo, lo que pasa es que vamos a quedar clavaos en el otoño caliente que nos habían pronosticado y se va a pasar el invierno en este plan. Algunos como Sabina se preguntan donde fueron a parar las estaciones y otros predicen un invierno de lluvias y nieve, pero lo que no saben es que la erupción de la isla de Hierro está mas cerca de lo que supusimos y ahora va a calentarnos a todos y así ahorrarnos el gas de la calefacción hasta que salgamos de este marasmo económico. ¿que mas se puede pedir? . A partir del 20 N solo nos faltan unos ecologistas en el Congreso y así completamos el cuadro junto con los casquistas, y ambos los dos, enemigos irreconciliables, votandos juntos para mayor confusión.


(...) Este calor de otoño no es sano,
luna de invierno contra el verano
¿a dónde fueron las estaciones?
Qué raro ver más de cien mentiras
por rockanroles, mambos, guajiras,
como si fueran otras canciones.

Paradojas de la política ambiental
Vivimos en tiempos revueltos, también en materia ambiental. Todos los indicadores nos ponen ante un paisaje duro, casi estéril para el medio ambiente. Los recortes económicos, tan intensos en muchos sectores, son inmisericordes con el medio ambiente. Por poner algunos ejemplos: el presupuesto ambiental del Ministerio de Medio Ambiente, es decir sin tener en cuenta los presupuestos en agricultura, pesca y obras, se redujo en un 32% entre 2010 y 2011; y varios directores generales de medio ambiente de comunidades autónomas me han confirmado que para el año que viene apenas tendrán presupuesto para sus funcionarios y la lucha contra los incendios. Pero no quedan aquí las miserias, cada día son más los mensajes enviados por responsables políticos sobre la necesidad de ser menos estrictos con el cumplimiento de las leyes ambientales para facilitar el desarrollo económico. Además, surgen cada día más rumores de que corre incluso peligro la permanencia del Ministerio de Medio Ambiente en la próxima legislatura.
Sin embargo, pese a esta fase involucionista en materia ambiental, los sondeos de intención de voto de este fin de semana no solo ponen a los partidos ecologistas en el Congreso de los Diputados, sino que los ponen rozando la posibilidad de tener grupo parlamentario propio. Por lo tanto, puede darse la circunstancia que en el periodo en el que los grandes partidos menos importancia le dan al medio ambiente, sean los ciudadanos los que reivindiquen para ella un mayor protagonismo político.

Por supuesto, casi todo son cábalas, digo casi todo, ya que los recortes son más reales que la boda de Felipe y Letizia.

8/23/2011

Verano del 47


De las lecturas de este verano, salpicado de dias de sol y nubarrones, me quedo con Paul Preston y su libro sobre "Las derechas españolas en el siglo XX: Autoritarismo, fascismo y golpismo", de 1986 y que resulta un antecedente obligado a la colección de artículos recogidos en el libro, edición a cargo de Paul Preston de 1999 "La república asediada". Pero sobre todo me quedo con la colección de artículos de Manuel Vicent en El Pais, que se inicia coincidiendo con el 75 aniversario de aquel 18 de julio infausto, con un artículo sobre su primera juventud en Castellón, y que se continua todos los domingos para disfrute de muchos.

FRAGMENTO LITERARIO: 1. VERANO DE 1947

Unos pantalones bombachos y una bicicleta

MANUEL VICENT 17/07/2011

De noche la banda de música tocaba pasodobles en la plaza. Cuando llegaba el solo de bombardino el público callaba y en el silencio absoluto desde el fondo de los naranjos se oía el canto del cuclillo con una cadencia medida, como si marcara el compás. En las noches del verano de 1947, el alma de cuantos habitaban el paraíso terrenal era de dos clases: la de los pobres se alimentaba de habas cocidas y altramuces; la de los ricos, de horchata o de leche merengada, mientras la banda de música tocaba España cañí bajo bombillas de 50 vatios y un hambre canina.

En la playa de Moncofa algunas adolescentes se bañaban en camisón, cuya tela blanca se les pegaba al cuerpo al salir del agua

No existe un paraíso sin un árbol prohibido, sin una vigilancia estricta de los placeres, sin la amenaza de expulsión. El auténtico paraíso siempre es el que se ha perdido, como el de Milton, pero en el verano de 1947 el mío se hallaba en aquel pueblo del Mediterráneo. La Vilavella tenía las paredes encaladas, geranios en las ventanas y algún jilguero o un verderol dando vueltas neuróticas en la jaula colgada en la jamba pintada de azulete de alguna casa. En verano el sonsonete de la tabla de multiplicar ya no salía por los ventanales de la escuela; había sido sustituido por los gritos de los niños que jugaban en la plaza, pero seguían sonando las herramientas agrícolas, los rebuznos de asnos que se oían de lejos como las trompetas de Jericó, el yunque del herrero, el flautín del afilador. Las radios echaban a la calle boleros de Machín y de Jorge Sepúlveda en discos dedicados. Al final de la tarde volvían del campo los carros de labranza con perros jadeantes y el aire olía a paja quemada, a calabaza al horno y ese era también su color.

Lo sustancial parecía ser el silencio de la naturaleza, pero dentro de ese silencio estaba también el de la gente que había perdido la guerra y no podía hablar. A medida que salían de la cárcel o del campo de concentración los del bando perdedor formaban corro aparte en el bar Nacional. Eran los que habían sido expulsados del paraíso, los que no iban a la iglesia, los que no se arrodillaban al paso del viático y no se persignaban cuando las campanas indicaban el momento en que en misa estaban alzando a Dios. Al paraíso llegaba todos los días una cuerda de mendigos lisiados a pedir un mendrugo de pan a casa de los ricos. Unos venían apaleados por la existencia desde el fondo de la historia; en cambio, otros exhibían una rebeldía natural, a quienes la derrota no les había quitado el orgullo. Se decía que alguno de ellos pertenecía al maquis de la Pastora, un hermafrodita que dominaba Els Ports de Morella, de otro que era espía de la Fiscalía de Tasas contra el estraperlo o de otro que venía huyendo de un amor contrariado. Recuerdo perfectamente el porte elegante, rostro adusto de uno de ellos, al que mataron un domingo de agosto.

En verano de 1947 se produjo en mi vida un gran suceso. Por primera vez fui al mar en mi bicicleta Orbea, cuando apenas alcanzaba los pedales. Aquel domingo de julio atravesé la carretera de Nules sombreada por un túnel de plátanos en cuyos troncos encalados estaban estampilladas las siluetas de Franco con el yugo y las flechas. En el trayecto de seis kilómetros hasta Moncofa me iba recibiendo el aire con todos los aromas de la naturaleza, en estado puro, el hedor dulzón del estiércol de un plantel de boniatos, el vaho a limón podrido de una acequia de agua dormida, el resplandor caliente de un rastrojo de trigo, las boñigas todavía humeantes que había dejado una caballería en el camino real, el olor húmedo y acre de la paja de arroz. Al llegar a las primeras dunas, un ala de brisa llena de sal se me coló por el cuello sudado de la camisa y me infló la camisa con una sensación agradable de libertad. En la playa de Moncofa algunas adolescentes se bañaban en camisón, cuya tela blanca se les pegaba al cuerpo al salir del agua. Algunos chicos miraban el triángulo oscuro que se les formaba en el pubis y luego entre ellos hablaban en voz baja y se reían. Los labradores refrescaban a sus caballos dentro del mar y otros comían sandías a la sombra de las barcas varadas.

Fue aquel verano en que me rompí el brazo al caer de la bicicleta y en que estrené pantalones bombachos. La modista cuyos senos hacía palpitar a dos dedos de mi nariz durante la prueba me pinchaba adrede con las agujas como si yo fuera un san Sebastián asaetado, porque eso tal vez le excitaba. En la calle había un desfile con tambores y trompetas, una gente enardecida gritaba "Franco sí, comunismo no". Por ese tiempo comenzó a cundir el rumor que en el pueblo de Cuevas de Vinromá la Virgen se aparecía a una niña llamada Raquel y que hacía milagros. Un domingo de aquel verano de 1947, mientras en misa mayor alzaban a Dios, se oyeron tiros en el monte y en la refriega cayó muerto uno de aquellos mendigos que era un maqui, según decían. Fue aquel verano en que el toro Islero también mató a Manolete y yo leí El Corsario Negro, de Salgari.



6/29/2011

Los politicos swinger

Decía Isaac Asimov: “Examinad fragmentos de pseudociencia y encontrareis un manto de protección, un pulgar que chupar, unas faldas a las que agarrarse. ¿y que ofrecemos nosotros? ¡Incertidumbres!”, incluso Unamuno, que polemizo con los nacionalistas de Sabino Arana por aquello de «El vascuence y el castellano son incompatibles dígase lo que se quiera, y si caben individuos no caben pueblos bilingües. Es éste de la bilingüidad un estado transitorio», dejó dicho que “La verdadera ciencia enseña, sobre todo, a dudar y a ser ignorante”.
Esto viene al caso de una conferencia en el Club de Prensa de La Nueva España del sacerdote Santiago Martín que ha titulado “cristianofobia”, en la que ha dicho cosas como la que sigue: “El laicismo busca que los católicos no existamos, y el relativismo, que es más sutil y peligroso, quiere acabar con la influencia de la religión en la vida cotidiana argumentando que no existe la verdad moral y que todo es relativo», o se refirió «al daño que hicieron al catolicismo los ilustrados franceses y los filósofos del siglo XIX como Hegel, Marx y Nietzsche, que apostaron por matar a Dios para que el hombre triunfara», y por supuesto advirtió sobre los peligros de la masonería, «que está ahí, sembrando su odio a la Iglesia e intentando hacer olvidar que el origen de Europa estuvo en el cristianismo».
Se dice en la crónica que la conferencia fue seguida de numeroso público, que debió salir acojonado por lo oído en la sala. Y eso que el curita integrista no conoce la moda del Swingers (www.parejas.com/) que se lleva en ciertos ambientes de La Fresneda, porque no dudaría en mandar una lluvia de fuego bíblica, como con aquella ciudad de gente perversa del valle de Sidim.
Claro que la Nueva España venia ayer muy lucida con la crónica social de la fiesta de la patrona de los médicos, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, por supuesto, con la, no tan brillante dice hoy, actuación del Coro de la Opera de Oviedo, y con la enumeración de varios especialistas conocidos de entre los urólogos, internistas, cirujanos, reumatólogos, endoscopistas, incluso psiquiatras, y hasta algún dermatólogo (muy de moda últimamente).
Para completar el día, anuncia la clausura de un curso de la Academia de Medicina, con la interesante conferencia dirigida por el anatomopatólogos Fernando Val Bernal, “La epidermis del complejo pezón-areola: una estructura desatendida en histología y patología”.
¿Alguien da más?

6/28/2011

El c... de mi novia

Como nuestro contertulio Fico se nos ausenta unos días por vacaciones, y yo también a mediados de julio, nos dedicaremos a tomar unos vinos los que queden, para ir matando el gusanillo mientras pasa la canícula. Pero de momento hoy es martes y está prevista la asistencia de nuestro compañero mas caribeño, que seguro que trae noticias frescas, es un decir, de la enfermedad de Chávez, de la elección fallida de Moratinos como presidente de la FAO o del último disco del gran Rubén Blades, (dígase Bleisss).

Mientras, por aquí lo de siempre y ahora como huele a “cambio de ciclo” como dicen los empresarios, siempre tan espabilaos, ya empiezan a enseñar la oreja la derechina de este país, ahora que barruntan que van a tener su momento de gloria, por eso no quieren dejar pasar su querencia. Si ayer se opusieron en el Senado a que se revise ese Diccionario histórico lleno de mentiras y trampas, y se visten de mantilla para ir a las procesiones y ensalzar las tradiciones religiosas, hoy alaban a la “heroica” División Azul, al tiempo que condenan al gobierno por mantener tropas españolas en zonas conflictivas en misiones de paz y estabilidad.

No dejaría pasar el estupendo artículo de Javier Cercas en El País Semanal: (…) “fair play. No sé cuál fue el origen de esa virtud, pero seguro que está vinculada a siglos de democracia ininterrumpida y de educación en la libertad”. http://www.elpais.com/articulo/portada/pasion/inglesa/elpepusoceps/20110626elpepspor_2/Tes

O al de Jose Luis Alvite en El Faro de Vigo: Adolescencia con cerezas, http://www.farodevigo.es/opinion/2011/06/28/adolescencia-cerezas/558279.html

De la mantilla a la División Azul

José Manuel Ponte

En algunos ámbitos de la opinión pública cunde la alarma ante la creciente evidencia de que hay un intento de reescribir la historia del franquismo, maquillar la figura del dictador y restaurar los usos y costumbres de aquel régimen nacional-católico. Un amigo mío, que es catedrático de universidad y milita en el bando de los alarmados, me cita varios casos. Entre ellos, el procesamiento de Garzón por su atrevido intento de investigar los crímenes del franquismo. O la definición del "Generalísimo" en el diccionario biográfico de la Real Academia de las Historia como un militar autorit

ario, pero nunca como un dictador cruel responsable de la muerte de miles de personas. "La tendencia al revisionismo se acentúa en estos últimos años –me dice apesadumbrado–. Ahí tienes, por ejemplo, el éxito de ventas de ese historiador aficionado (y, por cierto, exmilitante en su juventud de una organización terrorista), que defiende la tesis de que fue la República la única culpable del golpe militar del 18 de julio y del inicio de la Guerra Civil". Intento consolarlo con el argumento de que

se trata de un fenómeno localizado y perfectamente explicable, dado que la democracia que "nos hemos dado" (como dicen los cursis) es heredera legal de la dictadura y, por tanto, incorpora muchos de sus rasgos de carácter. "El mismo Felipe González –le recuerdo– reconocía que gobernó apoyándose en lo que él llamaba el ´franquismo sociológico´. Y que uno de los dos grandes partidos políticos con opciones de poder, como el PP, nunca se atrevió a condenar explícitamente la dictadura. Los hijos siempre tratan de salvar la memoria de los padres. Si es que no tienden a imitarlos... ". Me ataja con una sonrisa malévola y empieza a perorar sobre la señora De Cospedal y la oculta simbología de la peineta que lució en la procesión del Corpus toledano. "A los nietos del franquismo –sentencia–, como gozan de amplia libertad personal, les encanta reproducir los protocolos de las aficiones de sus padres, pero sin caer en la cuenta del oprobio ni del coñazo que significaban". Puede que tenga razón. La tendencia al revisionismo es creciente. He leído en el diario "Abc" un artículo de Juan Manuel de Prada en el que se queja del olvido en que ha caído la memoria de la División Azul, aquella tropa que Franco envió a combatir a Rusia para apoyar al Ejército nazi. De Prada cuenta algunas actuaciones heroicas de los divisionarios. Entre ellas, la renuncia a violar a una joven campesina que les fue ofrecida por los soldados rojos para que aliviasen su lujuria cuando eran conducidos prisioneros en un vagón de tren. "Ningún español le rozó un solo pelo –escribe–; ninguno osó dirigirle una sola palabra lúbrica o soez, y repartieron con ella el escaso rancho". Admirable conducta y admirable párrafo. En otros tiempos, antes de convertirse en adalid literario del catolicismo español, el señor De Prada escribió una obrita titulada "Coños" en la que no ahorraba lubricidad a su prosa. La mencionada "Coños" es un repertorio pubiano de una complejidad extraordinaria. Desde el coño de las recién casadas hasta el coño de las cubanas, pasando por el coño de la novia del autor, había de todo. Incluida una mención entusiasmada al coño de las niñas. "¡Qué tentación la de mirar a una niña que mea al lado de una tapia!", confiesa De Prada. Hay que pasarse al revisionismo.

"El coño de mi novia es un coño violento, de una zoología más crustácea que molusco (y los gourmets me entienden), aunque a ella le desagrada que de tantos detalles, por si alguien la fuese a identificar (¿quién, me pregunto, si yo he sido su primer novio?"


6/07/2011

Mamotretos

Está claro que algunas de las ventajas del libro de papel, que lo han hecho insustituible desde el invento de la imprenta, no son plenamente compartidas por las enciclopédias, los diccionarios enciclopédico y similares, que casi completamente han sido desplazados por el torrente de información que día a día crece en la Red de Internet. Así, no deja de asombrar que a estas alturas se presente una nueva publicación enteramente analógica y avalada por una institución académica, de la que lo más bonito que le han dicho es que es un mamotreto. Según el diccionario, mamotreto es armatoste, objeto grande y dificil de manejar. Definición que han aplicado al nuevo Diccionario Biográfico Español, publicado por la Real Academia de la Historia, sobre todo porque la obrita, generosamente subvencionada, consta de 50 tomos lujosamente encuadernados, y cuya primera entrega se ha presentado recientemente causando estupor por el tratamiento que se da a algunos personajes de la historia española reciente, y cuyo autoría procede de ciertos historiadores que son dignos representantes del franquismo residual que caracteriza a una buena parte de la derecha española.

Julián Casanova lo explica brillantemente.



La Academia y la historia

JULIÁN CASANOVA 07/06/2011
Todas las disciplinas académicas poseen sus métodos, reglas y hábitos que las identifican y deben respetar quienes se comprometen con ellas profesionalmente. Los historiadores no nos dedicamos solo a compilar listas de nombres, fechas, lugares y acontecimientos. La historia es una disciplina compleja y los historiadores un grupo muy variado. Además, el conocimiento histórico tiene límites bien claros, porque la verdad absoluta es inalcanzable y los hechos, como ya puso de manifiesto Edward H. Carr hace ahora medio siglo, nunca nos llegan en estado puro. Pero eso no quiere decir que inventemos la historia, ni que tengamos que renunciar a captar, por medio de enfoques y métodos de indagación apropiados, un pasado parcialmente verdadero.
Ofende y avergüenza que una institución diga que Franco fue un santo varón que trajo paz y pantanos
Muchos españoles se han enterado estos días de que había una Real Academia de la Historia. De repente, una institución que no existía, o que, pese a ser Real, parecía estar en la clandestinidad, sale a la luz con un Diccionario Biográfico Español, presentado ante las máximas autoridades con elogios exagerados de sus propios miembros y de algunos ilustres invitados. Y cuando esperaban más parabienes, que la gente les abrazara efusivamente por tan noble y digna empresa, les cae encima una tormenta de vergüenza e indignación que pone bajo sospecha la profesión del historiador y alimenta esa creencia tan extendida de que la historia depende de quién la cuenta, que es una rama del saber totalmente subjetiva, sujeta a postulados ideológico-políticos o cercana a la ficción.
Más allá del escándalo provocado por el nulo rigor y sesgo ideológico con el que se han elaborado algunos textos para ese Diccionario, estamos ante una buena oportunidad de debatir temas importantes que afectan a nuestra democracia, historia y cultura.
Es normal que los diversos recuerdos de la Guerra Civil y de la dictadura de Franco continúen persiguiendo nuestro presente, que ese pasado traumático provoque conflictos entre diferentes memorias, individuales y de grupos, como ocurre en todos los países que sufrieron regímenes políticos criminales.
Da igual que los mejores historiadores y especialistas en ese periodo proporcionen sólidas y contrastadas pruebas de que la Guerra Civil la provocó un violento golpe de Estado y de que la larga y sangrienta dictadura que implantaron los vencedores de esa guerra fue desastrosa para la historia y convivencia de los españoles. Muchos ciudadanos, por diferentes motivos, van a seguir pensando que Franco fue un santo varón que trajo paz, desarrollo, carreteras y pantanos. Lo que ofende y avergüenza es que los miembros de la Real Academia de la Historia divulguen y amparen las grandes mentiras de la propaganda franquista, retomadas hoy por afamados periodistas y aficionados a la historieta, y empleen para ello cuantiosos fondos públicos.
Con ser muy grave esa manipulación, el tema va más allá del uso político e ideológico que se hace de la historia. La Real Academia de la Historia no representa a nadie, ni a los historiadores ni a sus investigaciones, y su utilidad es escasa o desconocida. Sus académicos numerarios son un grupo de colegas, reclutados entre ellos, alejados en buena parte, aunque haya notables excepciones, de la docencia y de la investigación, de los congresos y debates historiográficos. Pero no solo es la Academia. En España hay numerosas instituciones públicas (locales, comarcales, autonómicas y estatales) que editan, con el dinero de todos, centenares de libros y revistas cuya calidad y rigor casi nunca se controla.
Bajo ese paraguas protector, algunos historiadores y miembros de otras disciplinas, en algunos casos también con puestos vitalicios en las universidades, nunca necesitan pasar los filtros de la competencia y el rigor que les exigirían en cualquier editorial de prestigio. La mayoría de esos escritos, de escasa calidad y distribución, y difíciles de digerir, apenas tienen lectores. Seguro que en un Diccionario Biográfico que incluye 43.000 personajes históricos han colaborado muchos profesionales competentes que se han ajustado a las pautas del rigor y al método crítico de aproximación a la historia. El escándalo es que sean los propios capitostes de la Academia quienes las incumplan y que eso constituya en parte el reflejo de una miseria intelectual y cultural todavía bastante extendida.
La verdad acerca de los hechos históricos se descubre y no se inventa. La objetividad es un sueño noble, pero entre esa sana ambición y la historia como pura construcción de quien la escribe hay una vía de diálogo entre el historiador y los hechos del pasado. Los historiadores tenemos que rastrear las fuentes, escuchar las voces del pasado y hacer preguntas al material investigado para ofrecer relatos fidedignos. Ese es nuestro desafío y quienes lo respetan, lo hacen bien y lo demuestran, son también respetados por sus colegas, por la comunidad científica y por el público que los conoce a través de sus escritos. La Real Academia de la Historia constituye ya una buena materia de estudio para la historiografía. En su estado actual, su existencia carece de sentido y tampoco parece que una reforma radical le pueda dar mayor legitimidad. Como ha demostrado toda esta polémica, la sociedad ya no necesita guardianes de las esencias de la historia.
Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza.





4/26/2011

Urología popular

Me encantan los artículos de divulgación médica, una relación de términos médicos con su correspondiente traducción vulgar para los no iniciados, que nos permite mantener una conversación como si supiéramos de lo que hablamos, o como si fuéramos enfermos en la materia tratada, acostumbrados a rebuscar por Internet el origen y curación de nuestros males. Queda tan bien eso de “dolor perineal” mientras tomamos una caña, o lo de la “estenosis de uretra”, incluso lo de “la fimosis”, en esos círculos de conversación mientras se fuma un cigarrillo en los soportales. Hace tiempo que vengo oyendo conversaciones sobre la próstata, debe ser cuestión de la edad, o de la edad de los que están contigo, y hasta hace poco algunos conocidos mantenían los beneficios de ciertas hierbas para curar los males de esta víscera tan frágil, de amplio uso en Alemania, aseguraban, hasta que uno de ellos tuvo que pasar urgentemente por el quirófano, tal vez por un “episodio obstructivo”, “escozor al miccionar” o incluso por “hematuria”. El caso es que a partir de ese momento, la conversación derivó a las implicaciones de la cirugía con las relaciones sexuales, y aquí el interesado se hizo fuerte en su convencimiento de que no solo no le había perjudicado sino ahora estaba más activo, si cabe, que antes, porque ahora no tenía limitaciones con el café, los picantes y el alcohol y también en su actividad sexual, con la mínima ayuda de estos principios activos que desvían el flujo sanguíneo de la cabeza a las ingles, que en su caso se ha hecho muy evidente. 



FERNANDO MONREAL DOCTOR EN MEDICINA
En relación con el artículo, sobre la infección urinaria tras una biopsia de próstata, han sido varias las personas que me han preguntado sobre la prostatitis aguda, y me han aupado a escribir sobre ello, así que aquí estoy.

Descrita por primera vez en 1815 por Legneau, la descripción de la presentación clínica, junto a la anatomía patológica, se llevó a cabo en 1906, por Young, Gereghty y Stevens.

Más frecuente en hombres jóvenes -es el diagnóstico urológico más común en menores de 50 años, y el tercer diagnóstico en orden de frecuencia en mayores de 50 años-, la sintomatología general se basa fundamentalmente en fiebre alta. No son raros los episodios de bacteriemia -presencia de bacterias en sangre-, con escalofríos, mialgias -dolores musculares- y sensación de quebrantamiento general. Existen síntomas de dolor perineal -región anatómica que se encuentra entre el ano y el escroto-, irradiado a pene, con molestias rectales y en parte baja de abdomen y espalda. Unido a todo esto es característico un síndrome miccional intenso, como expresión de un cuadro agudo de irritación vesical, con marcado aumento en la frecuencia miccional, escozor al orinar y ocasionalmente hematuria -presencia de sangre en la orina.

Este cuadro clínico se puede complicar con episodios obstructivos, más o menos completos, que llegan incluso a la retención aguda de orina -imposibilidad para la micción-, precisando de la colocación de una sonda vesical.

Los factores de riesgo que permiten la colonización de la próstata por bacterias patógenas son: a) reflujo intraprostático -orina que retrocede de la uretra y se introduce en el interior de la próstata-; ello puede ser producido por una dificultad para que salga la orina a través de la uretra, como ocurre en la hiperplasia benigna de próstata, en la estenosis de uretra -zonas de estrechez- o incluso en una fimosis acusada; b) relaciones sexuales anales sin protección; c) sondas vesicales; d) manipulaciones uretrales; e) biopsias transrectales -a través del recto-, y f) alteraciones inmunitarias.

Para su diagnóstico merece la pena realizar una ecografía, y es obligado un cultivo de orina que nos demostrará la presencia de la bacteria -en ocasiones existe más de una-, y los antibióticos que van bien para atajar la infección -antibiograma.

La evolución, con un tratamiento antibiótico adecuado, suele ser la curación y resolución del proceso. Bien es cierto que la próstata posee una especie de barrera -al igual que la placenta y el cerebro- que hace que los antibióticos penetren con dificultad, por lo que el tratamiento se debe mantener durante un mínimo de cuatro semanas. Para los síntomas clínicos ayudará la toma de antiinflamatorios, siempre y cuando sean pautados por el médico que trate el caso en particular.

Habrá que evitar alimentos irritantes, como los picantes, al igual que el café y el alcohol.

Con todo ello, alrededor del 5% de los casos de prostatitis bacteriana aguda pueden evolucionar hacia la prostatitis crónica. Pero éste es ya otro tema, que podrá ser enfocado en una futura ocasión, si ustedes no se me aburren.

4/19/2011

Blasfemo profundo y satánico


Escribe hoy Arcadi Espada sobre la pretendida contra-procesión atea que se acaba de prohibir en Madrid aduciendo problemas de orden público y menosprecio (?) a la religión, que muestra el respeto secular que se le tiene a las manifestaciones religiosas, católicas por supuesto, que solo ven como ofensas las discrepancias con sus ideas. No está tan lejos las leyes que castigaban las infracciones a los preceptos religiosos y "las buenas costumbres" y el papel de valedores de su cumplimiento que ejercían no pocos miembros de la Iglesia. Para muestra, un botón: la denuncia del cura de Cuérigo, en Aller, Asturias, de un vecino por trabajar en festivo con "desempacho y perversidad".

Procesión del santísimo Cristo de la Misericordia, en Oviedo

Ideas y orden público
Arcadio Espada
Hablo de oídas, más de lo habitual, pero parece que han prohibido en la ciudad de Madrid una procesión atea que iba a coincidir con la celebración católica del Jueves Santo. Además de atea la procesión era burlona y se anunciaba con unos lemas que a una juez le han parecido irreverentes. La decisión vuelve a probar el estatus de privilegio que las ideas religiosas tienen en la sociedad española. Es frecuente que ante la convocatoria de ceremonias laicas, políticas, algunos grupos exhiban en la calle una suerte de contraprogramación ideológica. Pasa, por ejemplo, con el 12 de octubre, con el 11 de septiembre catalán y con muchas otras ceremonias. Como máxima coerción la policía establece una suerte de recorridos alternativos para que las disputas no generen encuentros desagradables entre unos y otros.
La prohibición de Madrid se fundamenta en un peligroso supuesto: que la procesión atea no es disenso sino ofensa. Como las ideas no pueden ofenderse unas a otras, ha de concluirse que la religión, para los que han prohibido el acto, es algo más que una idea. Exactamente, una forma de orden público, cuya alteración resultaría perseguible de (santo) oficio. Algo que resulta intolerable. Si la religión quiere ocupar, como tantas veces reclama, un lugar en el espacio público y quiere defender allí sus ideas debe hacerlo en pie de igualdad. Cuando una idea cualquiera, sean Dios, la Patria, el Partido o el Equipo, no se limita a exhibirse en el espacio de discusión pública, sino que pretende diseñar sus límites, a la sociedad democrática no le queda otro remedio que exigir su expulsión de ese espacio. La democracia puede acoger a los que quieren destruirla; pero naturalmente debe asegurarse de que no puedan cumplir sus propósitos.
El Jueves Santo es un día más, normalmente soleado, y festivo en algunas comunidades. Algunos ciudadanos tienen la creencia de que en ese día se produjo, me parece, el prendimiento de Jesús, y exhiben su convencimiento en las calles, a veces con una belleza muy conmovedora y adictiva. Otros ciudadanos creen que esa creencia es falsa y dañina. Y quieren combatirla utilizando la razón, la burla y el sarcasmo. El ateísmo, como indica la propia naturaleza de la palabra (sindios), es una creencia subordinada, cuyo carácter los ateos, al igual que los antifascistas o los anticomunistas, aceptan con honor y hasta con alegría. Y es por eso que para sus libres manifestaciones eligen el Jueves Santo y no el 15 de agosto en Madrid, Baden-Baden.

3/10/2011

Las Monjitas, Las Musas y el Teatro


Las Monjitas

Lo de las monjas cistercienses del monasterio de Santa Lucía de Zaragoza va camino de un guión de cine de intriga y pasión, y no sería raro que tuviera tintes dramáticos entre enamorados, algún Don Juan y alguna Doña Inés, que complique el asunto. Lo que denunciaron en su momento las hermanitas, el robo de casi 1,5 millones en billetes de 500 euros que tenían guardados en bolsa de plástico en un armario, ahora son “solo” 450.000 y no todo en billetes de 500, y representan “los ahorrillos” de toda la vida, según el abogado contratado, el conocido penalista García Huici. El asunto ya ha sido puesto en conocimiento de la Agencia Tribut aria que pide cuentas de donde salió este dinero que no tenían controlado. Seguramente la Archidiócesis de Zaragoza tampoco.

Las Musas (la batalla literaria, y política, se seguía en el siglo XVI a caballo del XVII con la florituras del espadachín y la legua biperina de los insultos creativos y malévolos, como este encuentro entre Góngora y Quevedo que se cita en la novela Alatriste, de Arturo Pérez-Reverte).

Decía Luis de Góngora de Don Francisco de Quevedo:

Musa que sopla y no inspira,
y sabe por lo traidor
poner sus dedos mejor
en mi bolsa que en su lira.


Y al día siguiente, viceversa. Porque entonces contraatacaba Don Francisco con su más gruesa artillería:


Esta cima del vicio del insulto;
éste en quien hoy los pedos son sirenas.
Éste es el culo, en Góngora y en culto,
que un bujarrón le conociera apenas.

El Teatro (La intromisión de la Iglesia en la enseñanza sexual en las escuelas es de chiste, lo explica muy bien Ponte, a ver si también lo van a hacer en ingles como la Educación para la Ciudadanía en Valencia).

Reprimidos y represores

La polémica sobre cómo debe impartirse la educación sexual en las escuelas


JOSÉ MANUEL PONTE Con el suave estilo que lo caracteriza, el Papa Benedicto XVI ha levantado la voz sobre la educación sexual que se imparte en las escuelas europeas. Precisamente en aquellas, claro está, que no siguen las directrices de la Iglesia que él dirige. En esas escuelas, al parecer, se imparte una enseñanza en la materia que ofrece «concepciones de la persona y de la vida presuntamente neutras, pero que en realidad reflejan una antropología contraria a la fe y a la recta razón».

La afirmación es interesada porque una antropología basada en la fe (creer en lo que no vimos) y en algo tan cuestionable como lo que sea una razón que avanza en línea recta menospreciando la bondad de la que lo hace en curvas, no tiene mucha base científica, aunque la tenga teológica en grado sumo. Pero el Papa es el Papa y tiene derecho a decir lo que le parece en cuestiones de su magisterio. Sobre todo, si lo dice alzando la voz con esa suavidad, educación y buen estilo que lo caracterizan y que es una bendita rareza en los ruidosos tiempos que corren. (Cómo nos gustaría que en las tertulias de la televisión basura se hablase como lo hace el Papa. Despacio, con conocimiento y buena dicción. ¡Cuánto no ganaría la audiencia en salud mental!).
El caso es que las palabras del Papa han provocado en nuestro país una sana polémica sobre cómo debe impartirse la educación sexual en las escuelas. Y, como ocurre siempre, hay dos bandos enfrentados. El Arzobispado de Valencia, por ejemplo, ha presentado un material didáctico enfrentado a los postulados oficiales en el que se reafirma en las posiciones clásicas de la Iglesia. Es decir, abstinencia sexual hasta el matrimonio, el coito sólo con fines reproductivos, y condena de la masturbación como forma barata de autocomplacencia. (En mi época escolar, nos advertían de que la masturbación licuaba el cerebro y producía ceguera. De ser cierto ese extremo, más de la mitad de la población española estaría afiliada a la Once). En el bando de enfrente, en cambio, se señalan los beneficios de la educación sexual para evitar embarazos no deseados, abortos y enfermedades, sin dejar la cuestión sólo en manos del criterio de cada familia o de informaciones recibidas en la calle.

El reduccionismo en materia de educación sexual es una tentación que hay que evitar porque tan malo es presentarla como una invitación a la orgía permanente como un pronunciamiento a favor de la represión. El que quiera reprimirse durante su paso por el mundo allá él, pero que no nos imponga nada a los demás, ni nos amenace con fuegos fatuos. Y menos aún con cargo a los presupuestos del sector público.
Lo sensato parecería que el Estado se tomase la educación sexual de la población con la misma exigencia (por lo menos) que la educación vial. El número de accidentes mortales en carretera es alarmante, pero el número de abortos de adolescentes, mucho más (14.203 en 2009 ).Y nadie podrá alegar ignorancia ni falta de medios para evitarlos.

En cuanto a la autoridad moral de la Iglesia católica para dar lecciones sobre sexualidad, después de los continuos escándalos de corrupción de menores por sacerdotes que hemos conocido en estos últimos años, también habría que decir algo. No dispongo de estadísticas sobre la implicación en prácticas aberrantes de sacerdotes cristianos no católicos con derecho a casarse, pero debe ser abrumadoramente menor que el de sus colegas sometidos a celibato.

2/01/2011

Me gustas democracia...

Sumergirse en el mundo de Javier Krahe es una experiencia gozosa y divertida y a veces un punto amarga, aunque no estoy seguro que sea cosa de él. En todo caso, es un placer que aconsejo cuando es una actuación en directo como la reciente del teatro Filarmonica de Oviedo. Como muestra la letra (el dice que es "letrautor") de "Ay Democracia" de su último disco Toser y cantar.

Javier Krahe: ¡Ay, Democracia!

Me gustas, Democracia, porque estás como ausente
con tu disfraz parlamentario,
con tus listas cerradas, tu Rey, tan prominente,
por no decir extraordinario,
tus escaños marcados a ocultas de la gente,
a la luz del lingote y del rosario.

Me gustas, ya te digo, pero a veces querría
tenerte algo más presente
y tocarte, palparte y echarte fantasía,
te toco poco últimamente.
Pero, en fin, ahí estás, mucho peor sería
que te esfumaras como antiguamente.

Los sesos rebozados de delfín
que Franco se zampaba en el Azor
nos muestran hasta qué grado era ruin
el frígido y cristiano dictador.

Fue un tiempo de pololos, tinieblas y torturas…
volvamos al aquí y ahora
donde tú, Democracia, ya sé que me procuras
alguna ley conciliadora,
pero caes a menudo en sucias imposturas,
fealdades que el buen gusto deplora.

Como el marco legal siempre le queda chico,
y a eso el rico es muy sensible,
si tirando, aflojando, empleando un tiempo y pico,
se hace un embudo más flexible,
que tú apañes la ley a medida del rico
al fin y al cabo es muy comprensible.

¿Pero qué hay del que tiene poca voz,
privado de ejercer tantos derechos,
porqué al nudista pones albornoz,
qué hay de los raros, qué hay de los maltrechos?

Y tus representantes selectos, Democracia,
tus güelfos y tus gibelinos,
cada día que pasa me hacen menos gracia,
sus chistes son para pollinos.
A enmendar tus carencias te veo muy reacia
y están mis sentimientos muy cansinos

y como ya me aburre decir continuamente
“eso no estaba en el programa”
no cuentes con que vaya hacia ti cuatrianualmente,
no compartamos más la cama,
vamos a separarnos civilizadamente.
Y sigue tú viviendo de tu fama.

Cuando veas mi imagen taciturna
por las cívicas sendas de la vida
verás que no me acercan a tu urna.
No alarguemos ya más la despedida.

Javier Krahe – ¡Ay, Democracia! (Toser y cantar, 2010)

1/26/2011

Conferencia

Nuestro último conferenciante, Santiago Fernández, además de gerente de COGERSA (Consorcio para la gestión de los Residuos Sólidos de Asturias) es también uno de los padres de la "criatura", como responsable de la puesta en marcha alla por los finales 80' de los sistemas de recogida y tratamiento selectivo de las basuras. Hoy es una realidad incuestionable que ha servido de modelo para otras instalaciones similares y está en pleno debate la instalación de una incineradora para asegurar en el futuro a medio plazo la correcta gestión del creciente millón de toneladas de residuos que se generan anualmente en Asturias.
De esto y de la complejidad de los sistemas de tratamiento, los vericuetos administrativos y políticos y las trabas burocráticas versó la interesante conferencia que nos ofreció Santiago y que tuvo continuación, como se acostumbra, con una charla coloquio muy animada.

1/24/2011

Sutilezas

Decía Gregorio Marañón que “aunque la verdad de los hechos resplandezca, siempre se batirán los hombres en la trinchera sutil de las interpretaciones”, una de esas frases que tiene mucho que ver con nuestra afición a las tertulias. Otra cosa distinta es la verdad de algunos, de aquellos que creen tener la verdad secuestrada y nos la cuentan al resto de los mortales haciéndonos un favor, es caso de Javier Neira el ínclito columnista de La Nueva España que se empeña diariamente en demostrarnos que las sutilizas quedan para otros, y que el cierre de los hospitales psiquiátricos no ha sido tan buena idea. Como la columna de hoy del susodicho va de la Iglesia perseguida, mejor reproduzco el artículo de Alvite, mucho mas divertido e instructivo.

Salud


Temblor de piernas

12 Enero 11 - - José Luis ALVITE

No seré yo quien niegue que el sexo es maravilloso incluso a pesar de que no surja con la excusa del amor. No hay que ser muy listo para entender que el cuerpo humano es una fantástica máquina de dar y de recibir placer que funciona al margen de cualquier pensamiento, sobre todo en el caso de los hombres, que, como es bien sabido, le damos a menudo menos importancia a las ideas de las mujeres que a su lencería. Puede que se trate de un caso extremo, pero yo tuve en la adolescencia un amigo que se excitaba mirando las curvas de las lámparas de flexo en el escaparate de la ferretería. Conozco hombres casados que si tienen sexo con sus esposas es por su probada facilidad para imaginar que en ese momento están solos en cama. Aman a sus mujeres pero no se sienten estimulados por ellas. Resulta más fácil evolucionar hasta el amor a partir del sexo, seguramente porque ocurre lo mismo que con algunos pescadores, que a veces se aficionan a la pesca a fuerza de frecuentar las márgenes del río. No hay motivo para descalificar a quienes le dan prioridad al sexo sin necesidad de sentir antes el amor. Si la clave para convivir en pareja fuese que el otro ejerciese fascinación sobre ti, lo más probable sería que a mí me hubiese dado por pedirle relaciones a Javier Marías, por poner el caso de alguien con cuyas ideas por lo general simpatizo casi a ciegas. En mi caso he de reconocer que mi afición al talento femenino como desencadenante de la atracción física me viene desde hace relativamente poco tiempo y supongo que eso me ocurre porque he descubierto que nada hay tan apasionante como una lúcida conversación sobre el «Ulysses» de Joyce después de que ella me halague reconociendo que me he comportado en cama como un bisonte. Como me dijo de madrugada una fulana en un garito, «cariño, ahora que tengo confianza contigo no me importa reconocer que no hay como una buena frase para compensar un mal orgasmo». Fue con ella con quien hablé de madrugada sobre el sexo y el amor. Yo quise resultar inteligente y ella me atajó con la simple y expresiva franqueza que aquella noche me faltó a mí: «Podría meterme en cama con un hombre que con sus palabras me conmoviese el corazón, pero te aseguro que luego esperaría a que se olvidase del amor e hiciese lo posible para que además de latirme el corazón, me relinchase la vagina y me temblasen las piernas».