2/29/2012

¡Hagan juego!

Antes era todo más previsible y desde luego los timos eran de andar por casa, pero funcionaban, vayan si funcionaban, todavía hoy de vez en cuando sale una noticia de alguien al que le vendieron la catedral de Burgos o le hicieron el timo de la estampita, que viene a ser el timo patrio por excelencia y en el que el timador explota la codicia del incauto, que suele ser el motivo habitual de volverse gilipollas ante las situaciones más absurdas. En otros casos, como con los políticos, el timador tiene que acudir a la vanidad, afán de protagonismo y a la ambición desmedida del incauto para tener éxito. Los resultados ya los conocemos y los soportamos, porque en estos casos no solo sufre la credibilidad personal del papanatas, sino también la de la propia institución que representa, o que cree representar.
En esas estamos ahora con la propuesta de crear una delegación de Las Vegas en España.


¡Hagan juego, señores!

Desde '¡Bienvenido mister Marshall!', la sucesión de timos en macro proyectos se ha disparado


Sheldon Adelson, presidente de Las Vegas Sands Corp., ha sido recibido por las máximas autoridades de Madrid y de Cataluña, que han escuchado impávidas las condiciones bajo las cuales invertiría 30.000 millones de dólares (23.000 millones de euros) en un complejo de casinos y hoteles, cuyo emplazamiento a la vera de las dos primeras capitales de España está en disputa. Mister Adelson quiere que se le conceda un limbo legal donde quede exento de cumplir la legislación vigente en materias como tabaco, extranjería, menores, prostitución, blanqueo de dinero, urbanismo y otras cuestiones.

Nada que objetar a unas pretensiones de parte que hubieran podido llegar más lejos. Lo que asombra es que sus primeros interlocutores —la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y la alcaldesa de la Villa, Ana Botella— hayan salido a continuación a los medios para cantar las excelencias del proyecto, subrayar que crearía 261.000 empleos y reclamar la necesidad de que todas las Administraciones públicas —central, autonómica y municipal— colaboren en su puesta en marcha. Y que lo hicieran sin un asomo de vergüenza, sin referir que ante semejantes exigencias procedieron a llamar a la policía para que el osado yanqui fuera desalojado del despacho. Lo mismo ha sucedido días más tarde en Barcelona, donde Adelson fue recibido en el Palau de la Generalitat por el president, Artur Mas; el conseller de Economía, Andreu Mas-Colell; el conseller de Territori i Sostenibilitat y por un escogido grupo de empresarios sin que se requiriera a los Mossos d’Esquadra.

El semanario Alfa y Omega, que edita la Archidiócesis de Madrid y encarta los jueves el diario Abc, al explicar lo que traerá a España Las Vegas Sands explica que la citada corporación es propietaria de casinos en distintos lugares del mundo y da cuenta de algunos de sus avales. Por ejemplo, la detención que hizo la policía china en el interior de uno de ellos, ubicado en Macao, de más de 100 prostitutas y sus correspondientes proxenetas, lo cual ha originado una investigación por las autoridades de Hong Kong.

Interesante anotar que otro colega de Adelson en Macao es Stanley Ho, un avispado portugués que es figura relevante del juego y la prostitución en ese enclave, al que la Conferencia Episcopal Lusa vendió en 1997 la cadena de televisión que le había sido concedida. También señala el citado semanario que la agencia Reuters informa de la investigación por la Autoridad Reguladora de los Casinos en Singapur de varias denuncias contra Las Vegas Sands por actividades ilegales.

La cuestión del juego —“España, se ha dicho, se ha convertido en un gran casino”— ha movido al diligente Obispado de Alcalá a publicar una nota oficial, fechada el 26 de enero de 2012, donde alerta sobre las consecuencias que la implantación de los casinos de Adelson tendría en particular sobre las 2.350.000 personas que son jugadores patológicos en España, según señaló el jefe de Psiquiatría del Hospital 12 de Octubre, Miguel Ángel Jiménez Arriero, en su comparecencia ante la Comisión de Economía y Hacienda del Congreso de los Diputados el 17 de marzo de 2011. El doctor, que había sido citado en relación con el proyecto de ley de regulación del juego en tramitación, señalaba allí cómo a la ludopatía, que según las últimas investigaciones va en aumento entre los jóvenes y la población femenina, va asociada otra serie de hechos como ausencias del trabajo, robos para financiar el juego, problemas judiciales y detenciones, ruina, bancarrota y otros, como el riesgo de suicido, que se cuadriplica.

Pero volvamos al cuento de los casinos de Las Vegas Sands para recordar que desde aquella memorable película de Luis García Berlanga ¡Bienvenido, mister Marshall!, la sucesión de timos en forma de macro proyectos ha ido creciendo imparable. Baste mencionar sus ruinas como la de Los Monegros, un complejo que iba a ser construido en un lugar de Huesca con 650 habitantes; o como la Ciudad Don Quijote en Ciudad Real, para cuyo servicio se construyó el aeropuerto sin sentido que hundió a Caja Castilla-La Mancha.

Otros fallidos podrían añadirse, como el de Isla Mágica en Sevilla, que recibió inyecciones de fondos públicos y de las cajas de ahorros por importe de 34 millones de euros para llegar a la suspensión de pagos; el del Petromocho en Asturias, con refinería fantasma; el Paramount Park, en Murcia; el de Terra Mítica en Alicante, que cerró 2009 con pérdidas de 16,4 millones de euros por cuenta de Bancaja y CAM, obligadas a invertir en tiempos de la presidencia de Zaplana; o el Parque Warner en Madrid, sufragado por inversores cautivos y que fue vendido con una deuda de 240 millones de euros. ¿Hasta cuándo abusarán de nuestra paciencia?

2/13/2012

Sembrando cultura en La Fresneda

Aunque la tertulia no tiene más pretensiones que reunir un grupo de amigos para charlar sobre lo divino y, sobre todo, lo humano, ajenos a otro interés que el de entenderse y a pesar de que algún veterinario lerdo, que ejerce de concejal sin saber, dice que aqui se presume de objetividad porque no entiende lo del soborno de los imparciales, la Voz de Asturias se suma al cumpleaños de nuestra modesta tertulia con un extenso artículo. Únicamente puntualizar que falta por nombrar a otro de los miembros fundadores, ahora en el luminoso "exilio" mediterraneo, entre minas de sal y palmeras levantinas, nuestro amigo Vicente G. Peinador, que ha prometido dirigirnos una charla próximamente.

11/02/2012 00:00 /

La tertulia de La Fresneda cumple 9 años este mismo mes. Corría el 2003 cuando un grupo de amigos decidió dedicar un día de la semana a charlar sobre la actualidad de su entorno. La tertulia fue creciendo y de tres o cuatro de esos amigos han llegado a juntarse una docena de interesados en “lo que pasa por el mundo para intentar abrir la mente lo más posible y dejar de lado esa costumbre tan española de no dejar hablar e imponer nuestras opiniones a los demás”, explica Álvaro Álvarez, uno de los miembros del grupo y geólogo.

“Intentamos, desde puntos de vista distintos, darle sentido a las cosas que pasan y al tiempo, pasar un rato agradable”, añade. Los puntos de vista los aportan en muchas ocasiones desde sus diferentes profesiones. “Básicamente los miembros del grupo son Fico Enterría, médico; Horacio Pérez, ingeniero industrial; Victor Aparicio, psiquiatra de la Organización Mundial de la Salud destinado transitoriamente en Panamá y que volverá en un par de años; Carlos Simarro, cardiólogo; Arturo Gonzalez de Mesa, abogado; Victor Folgueras, químico; Ana Esther Díaz, psiquiatra; Jose Carlos González, ingeniero de minas y yo mismo, que soy geólogo. En ocasiones hacemos extensiva la invitación a personas interesadas en temas concretos, pero basicamente esa es la composición de la tertulia de La Fresneda, relata.

La voz de los expertos De vez en cuando invitan a un experto para que de una conferencia sobre su especialidad y acerca de un tema que despierte la curiosidad del grupo. Hasta ahora, han contado con charlas sobre historia, política, relaciones internacionales, ecología o salud, entre otros muchos temas, y han contado con personajes como el catedrático de Historia de la Universidad de Oviedo, Ignacio Ruiz de la Peña; el profesor Miguel Arbizu, el Fiscal de Medioambiente, Joaquín de la Riva; el diplomático Amaro de Mesa o el gerente de COGERSA, Santiago Fernández. “También hemos contado con la presencia del catedrático de Ecología de la Universidad de Oviedo, Ricardo Anadón, que nos habló del cambio climático, o la del doctor Carlos Ponte, jefe de la UVI del Hospital General, sobre los cuidados paliativos, Francisco Cadórniga nos habló de su experiencia en los campos de refugiados saharauis y la última fue de Angel Villa sobre los resultados de 20 años de excavación en el castro Chao Samartin”, indica.

Se trata de una serie de mesas redondas que pretenden continuar a lo largo de este año, con nuevos temas relacionados para este año 2012 con el Museo Arqueológico, la gastronomía tradicional, la política local o la Teoría de las Cuerdas de la Física, el intento más reciente por dar respuesta a la pregunta sobre de qué está hecho el mundo.

Todo en un ambiente agradable, “en petit comité”, y desde su sede oficiosa, que han situado en la cafetería La Coccinea, de la plaza de La Fresneda, donde aprovechan para tomarse algún tentempié que otro con la excusa.

El grupo de teatro La evolución a lo largo de estos nueve años les ha llevado a crear una agrupación cultural nacida de las cenizas de un anterior grupo de teatro. La Asociación Cultural Fraxinus ha potenciado todo esto.

Bajo este nombre, Fraxinus, un género de planta conocido como fresnos, indican su arraigo a la urbanización y organizan representaciones y otras actividades culturales que desarrollan en el Centro Cultural La Fresneda. Fuera de este también se han sumergido en presentaciones literarias, audiciones de poesía o conciertos musicales de diversa índole. Los pasos en los próximos años son aún inciertos. De momento, expresa, seguir “unidos al teatro”. No obstante, son ambiciosos y piensan en una futura escuela de música.

2/03/2012

20 años de excavaciones en el Chao Samartin

Este es el título de la conferencia que nuestro amigo Ángel Villa Valdés impartió en la sede de la Tertulia de la Fresneda, organizada por la Asociación Cultural Fraxinus, con asistencia de los miembros habituales y algunos invitados. La pretensión era que este experto arqueólogo de la Dirección General de Patrimonio del Principado de Asturias nos hablara de su experiencia como anterior director de la excavación y la aportación trascendental de los descubrimientos en cuanto al conocimiento de la cultura y poblamiento de Asturias previo y posterior a la conquista del NW de la peninsula por el Imperio Romano. Una conferencia interesantisima, que también tuvo su reflejo en algunos medios de comunicación, que recorrió el estado de conocimiento de la cultura castreña hasta entonces y la evolución originada por la romanización, en buena medida gracias a la abundantisima colección de restos encontrados en este castro. Muchas gracias a Angel Villa por su presencia y por compartir sus grandes conocimientos y su simpatía.

1/19/2012

Arquitectura milagrosa


Hemos de convenir que, al margen de los grandes arquitectos estrella y de los movimientos estéticos con nombres rimbombantes, como funcionalismo, racionalismo, brutalismo, postmodernismo, deconstructivismo, Hig tech, regionalismo crítico, conceptual...etc., había que obligar a todos los arquitectos a vivir una larga temporada en los pisos y casas que realicen, para que comprendan el alcance y las consecuencias de sus elucubraciones sobre la vida doméstica y la estabilidad familiar. Ajenos a la realidad, se premian entre ellos a ver quien hace el chalet con los aleros más pequeños o la cubierta invertida en el clima más lluvioso, o la escalera más estrecha y oscura o el bajo cubierta menos habitable. Como ejemplo de una soberbia muy extendida en la profesión, y sintomático de una superioridad que se atribuyen, se resisten a retirar una ridícula visera construida sobre un palacete del siglo XIX que han restaurado como sede del Colegio profesional en Oviedo, a pesar de que el tribunal Supremo le obligara a ello, después de un largo pleito con los sufridos vecinos.

Sobre los otros arquitectos, los "estrellas", alguno de ellos bien conocido en Oviedo, y también sobre sus "mecenas", ha escrito Muñoz Molina no hace mucho.

Salud

P.D.: He estado esta semana en una conferencia-presentación de un libro sobre los Astures y las minas de oro, y al margen de algunas consideraciónes sobre el autor del libro, ha salido en el debate el término "Ginecocracia", referido a la organización social que Estrabón adjudicó a las tribus Cántabras, y por extensión a los Asturies. Creo que tendremos oportunidad de hablar sobre esto.


Milagros ruinosos
ANTONIO MUÑOZ MOLINA 07/08/2010

Hay muchas diferencias entre el trabajo de los arquitectos y el de los escritores, pero a mí me llaman especialmente la atención dos de ellas. La primera, la escala diversa de nuestras equivocaciones: una novela mala no hace mucho daño, y se olvida muy pronto; un edificio atroz o una plaza mal diseñada pueden ser un tormento para la vida práctica de muchas personas durante muchísimo tiempo. La segunda diferencia es que a un escritor casi nunca deja de alegrarle que se critique a un colega en su presencia, mientras que un arquitecto, si oye a un lego criticar a otro arquitecto, de manera inmediata sale en su defensa, con una mezcla muy curiosa de altanería y condescendencia. Con raras excepciones, los arquitectos piensan que el hecho de que casi todos nosotros nos veamos afectados muy directamente por los trabajos que hacen no nos da derecho a opinar sobre ellos. Si decimos algo negativo, o inconveniente, nos mirarán de inmediato como a penosos retrasados mentales. Igual que padres benévolos, pero firmes, ellos saben mucho mejor que nosotros mismos lo que más nos conviene. Sonríen con fatigada paciencia cada vez que nos quejamos de sus plazas sin árboles pavimentadas de cemento o granito, tan adecuadas para los climas mesetarios y para las fotos de las revistas de arquitectura, de sus bancos públicos sin respaldo, o con respaldo en forma de afilada cuña metálica.


Yo no sé si a Llàtzer Moix los veinte años que lleva escribiendo sobre arquitectura en La Vanguardia le conceden alguna autoridad a los ojos de un gremio tan quisquilloso, pero el viaje que ha hecho por la España de los arquitectos estrella, la apoteosis del pelotazo y las obras descomunales y con mucha frecuencia insensatas que se han ido levantando en los últimos diez o quince años, quedará como la crónica veraz de un tiempo que muy pronto se verá muy lejano y se habrá vuelto imperdonable. El libro de Moix, Arquitectura milagrosa, es a la vez un relato escrito en el presente del mejor periodismo y el testimonio de un pasado que la quiebra de la economía ha precipitado a la ruina. Lo propio de los espejismos, incluso los colectivos, es su fugacidad. Ayer mismo políticos idiotizados por la vanidad y la sensación de poder seguían sintiéndose emperadores o príncipes de las artes al pagar cualquier precio a las estrellas internacionales de la arquitectura. Para esos arquitectos, dice Llàtzer Moix, "España ha sido, y es todavía hoy, algo parecido al paraíso terrenal". Parecía que no hubiera límites, ni para la escala de las edificaciones ni para los presupuestos destinados a ellas, y menos aún para las minutas de los arquitectos, divos globales que viajan en jet privado de un extremo a otro del mundo, requeridos y halagados por dictadores de Asia Central, magnates ex comunistas del petróleo, jeques del golfo Pérsico, alcaldes y presidentes autonómicos españoles.

El origen de todo, explica Moix, fue el éxito del Guggenheim de Bilbao. Porque el edificio de Frank Gehry se convirtió en un triunfo casi instantáneo no hubo ya alcalde o aspirante a sátrapa regional que no aspirara a repetir el ya cansino efecto Guggenheim. Por algún motivo uno de los efectos del poder, incluso en una democracia, es la inclinación a los proyectos que llevan adherido como con una pinza el adjetivo faraónicos. No hay gerifalte que no aspire a la aparatosa inmortalidad de un gran mausoleo. La escala, no la utilidad, es lo que importa. Y como el esplendor funerario ya no es aceptable como coartada para el grandilocuente disparate, ahora se lo adorna con la legitimidad de la cultura. Los dos capítulos más cómicos y más desoladores del libro de Moix tratan precisamente de dos centros "culturales" agigantados en una metástasis de arbitrariedad y despropósito: la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en Valencia, y la Ciudad de la Cultura, de Santiago de Compostela. Un auditorio, un teatro, un museo, ya no son suficientes para la megalomanía de los políticos y los arquitectos: han de levantar ciudades enteras, como Akenatón en el desierto egipcio, como los príncipes incas en Machu Picchu.

La "Ciudad" valenciana, obra íntegra del inagotable Santiago Calatrava, estaba previsto que costara, en los primeros años noventa, 30.000 millones de pesetas, unos 175 millones de euros; en 2007, todavía muy lejos de su terminación, se habían invertido ya en ella 1.137 millones de euros. Su edificio central, el Palau de les Arts, tiene forma, según Moix, "de huevo, de cabeza de tiburón, de coleóptero, de casco de ciclista". En 2008 su mantenimiento anual suponía ya 30 millones de euros. A Calatrava, que se ve a sí mismo como un Leonardo diestro por igual en todas las artes, y a sus patronos, sin duda semejantes a los Médicis, las preguntas sobre dinero les irritan. ¿Nos preguntamos ahora cuánto costaron las catedrales góticas, las pirámides de Egipto? A Michael Bloomberg, el plutócrata alcalde de Nueva York, que se gasta sin pestañear cien millones de dólares de su bolsillo para pagarse él solo una campaña electoral, Santiago Calatrava le parece un arquitecto caro: no así a las autoridades autonómicas de Valencia.

En Galicia, Manuel Fraga también quería levantarse un monumento a sí mismo, quizás inspirado por el ejemplo del Valle de los Caídos en el que tanta ilusión puso su paisano y antiguo superior jerárquico. De nuevo había que reclutar a un arquitecto estrella, en este caso Peter Peter Eisenman. En las afueras de Santiago, una ciudad de 90.000 habitantes, la otra Ciudad de la Cultura ocupa una parcela de 700.000 metros cuadrados. Nadie hizo un estudio serio de la demanda a la que tendría que atender, o de las carencias que hubiera debido corregir. En 1999 su presupuesto, calculado más bien a voleo, era de 108,2 millones de euros: en 2007 ya se predecía que iba a costar más de 500 millones. En uno de esos rasgos de humildad que caracterizan a las estrellas del oficio, el arquitecto Peter Eisenman aseguró que cuando esté terminada su grandeza sólo será comparable con la del Escorial.

Moix es un cronista meticuloso, más propenso a la ironía que a la ira. En su galería de barbaridades, que es la historia de un país lanzado a una espiral de delirio por el mangoneo y la corrupción política y la efervescencia de la especulación inmobiliaria, resaltan más algunas opiniones razonables, como la del arquitecto Patxi Mangado: "Quiero que mis edificios sean un paradigma de la arquitectura comprometida, donde confluyan el uso sensato de materiales y recursos, la inteligencia ingenieril y la lógica del diseño. La belleza debe basarse en la inteligencia de la actuación. Lo demás son estridencias, caligrafías extremas hoy en boga".

Llego al final del libro y me sorprende una ausencia: la de cualquier síntoma de rebelión ciudadana ante tanto despilfarro. En una democracia sin pulso cívico ni controles legales efectivos de la acción política cualquier aspirante a sátrapa regional o municipal sabe que sus abusos quedarán impunes. Y quizás si alguien prestara atención a las voces de las personas comunes que han de sufrir o disfrutar la arquitectura los disparates no llegarían tan lejos. -

Arquitectura milagrosa. Llàtzer Moix. Anagrama. Barcelona, 2010. 257 páginas. 18 euros. antoniomuñozmolina.es

1/04/2012

Keynes y las tórtolas

Duelo sin fin entre economistas, por un lado el nobel Paul Krugman dice que "Keynes tenía razón":
"La expansión, no la recesión, es el momento idóneo para la austeridad fiscal". Eso declaraba John Maynard Keynes en 1937, cuando Franklin Delano Roosevelt estaba a punto de darle la razón, al intentar equilibrar el presupuesto demasiado pronto y sumir la economía estadounidense -que había ido recuperándose a ritmo constante hasta ese momento- en una profunda recesión. Recortar el gasto público cuando la economía está deprimida deprime la economía todavía más; la austeridad debe esperar hasta que se haya puesto en marcha una fuerte recuperación..." http://www.elpais.com/articulo/economia/Keynes/tenia/razon/elpepieco/20120103elpepieco_9/Tes
Por otro los anti Keynesianos dicen que ni idea:

"Me hace mucha gracia la reciente beatificación del Nobel Paul Krugman por parte de algunos (tirando ya a muchos). K. ha publicado hoy un artículo en El País diciendo que Keynes tenía razón y que en época de crisis, la receta de la austeridad provoca más crisis. Bien. Eso es así. Pero mi duda es ¿cuál es la alternativa?

El Estado español se gasta cada año casi 500.000 millones e ingresa algo menos de 400.000 millones (redondeo grueso). Ese dinero que falta (unos 100.000 millones) hay que pedirlo prestado a los inversores. Llega un momento en que acumulamos tanta deuda y nuestro déficit se reduce tan lentamente (si no es que crece), que el interés que nos piden los inversores es insostenible y no podemos acudir al mercado a pedir dinero sin agravar todavía más el problema (véase Grecia, Irlanda y Portugal, y tal vez España e Italia si el BCE no hubiera comprado bonos).

Entonces es cuando tenemos un problema gordo. No hay dinero para pagar y no podemos pedir prestado. ¿Qué hacemos? "¡Seguir gastando, estúpidos!, que lo dice Krugman". Pero yo me pregunto ¿y quién paga esos gastos? ¿Qué parte de "ni hay dinero ni nos lo prestan" no hemos entendido?..." http://www.expansion.com/blogs/roig/2012/01/03/que-lo-ha-dicho-krugman-una-reflexion.html

Y nosotros en el medio de la tormenta sin saber si debemos quedarnos en casa y no gastar ni en pipas o fundir los ahorros (?) en un viaje o hacer esa obra de casa que tenemos pendiente. Mientras, las tórtolas turcas nos invaden sin saber siquiera si son comestibles...

La tórtola turca

El canto de un ave como aliciente para profundizar en el conocimiento







La tórtola turca
FRANCISCO GARCÍA PÉREZ Soy portador de buenas noticias: el mundo no se acaba en este 2012 y la curiosidad cultural sirve para no aburrirse nunca. Voy por partes. Este verano, hallándome en las soledades de un balneario, noté que me perseguía, allá adonde fuese, el canto o la voz o lo que fuere de un pájaro. Decía dos veces seguidas «cu», pausaba un segundo y remataba con un tercer «cu». Durante los desayunos salutíferos, los paseos entre encinas, los vapores y baños curativos, las siestas sin sobresalto, las tardes al sol, las noches en vela lectora, allá donde estuviese, oía y escuchaba el «Cucú... cu». Rompiendo mi voto de silencio, telefoneé al naturalista Luis Mario Arce, que es quien más sabe de pájaros. Oculto, muerto de ridículo, imité el «Cucú... cu» dichoso y le pregunté de qué ave se trataba: «Es una tórtola turca, sin duda», sentenció Arce. Pero un servidor, que, en su ignorancia, no distingue una tórtola de un buzón de correos y no tenía ni idea de que Turquía produjese tales animales, echó mano de su curiosidad, pasó las horas entretenidísimo y se sosegó sobre el fin del mundo sabiendo que la «Streptopelia decaocto» no decía en griego «diecinueve».

Originaria de Asia Menor, dicen que la primera tórtola turca se vio en Asturias en 1960 y que veinte años más tarde había conquistado toda la península Ibérica, de donde pasó a África y Canarias. Dicen también que, desde siempre, se vio como una maldición... suavizada. En «Bichos y demás parientes», el entretenidísimo Gerald Durrell escribe al respecto: «Al cabo, la altura y el calor del sol nos decían que era hora de almorzar, y volviendo a nuestros olivos nos sentábamos a comer y a beber gaseosa, arrullados por el soñoliento canto de las primeras cigarras del año y el suave cucú interrogante de las tórtolas turcas. "En griego -dijo Teodoro, masticando metódicamente su emparedado- la tórtola turca se llama 'deka-octur', ¿sabe?, 'dieciochera'. Cuenta la leyenda que cuando Jesucristo subía al Calvario con la cruz a cuestas, un soldado romano, viéndolo exhausto, se apiadó de Él. A la vera del camino estaba una vieja que vendía leche, conque el romano fue y le preguntó que a cómo vendía la taza. Ella le contestó que a dieciocho monedas. Pero el soldado no tenía más que diecisiete. Así que trató de convencer a la mujer de que le diera una taza de leche para Cristo por diecisiete monedas, pero ella, codiciosa, no quiso bajar de las dieciocho. Conque, cuando Cristo fue crucificado, la vieja quedó convertida en tórtola, y condenada a repetir 'dekaocto, dekaocto' (dieciocho, dieciocho), hasta el fin de sus días. Si alguna vez consiente en decir 'dekaepta' (diecisiete), recobrará su forma humana. Y si, por empecinamiento, dice 'dekaennaea' (diecinueve), entonces se acabará el mundo». No conforme con tan grata nueva, pues les aseguro a ustedes que, oído aguzado, no decía la tórtola «diecinueve», ni en griego ni en español, me entregué a buscar la etimología de «tórtola», del latín «turtur», el cual, en cierta zona de Italia, derivó en los apodos de «Turturo» y «Tortore», que, más tarde, derivaron en apellidos e incluyeron la variante «Turturro». Como no podía ser de otra forma, fui recordando películas y escenas del actor John Turturro, uno de mis preferidos: el protagonista de «Barton Fink»; los pocos minutos en que interpreta al descacharrante Jesús Quintana, vestido de morado o de azul, en «El gran Lebowski» y que valen por doce películas; el Bernie Bernbaum de la grandiosa «Miller's Crossing» (¿recuerdan?: «¡Mira en tu corazón, mira en tu corazón!»); el perplejo e idiotizado y extraordinario Pete de «O Brother».

Aún con la sonrisa puesta, salí a darme un paseo. Anochecía ya en el balneario. Un par de clientes comentaron a mi paso: «Es que no sabe uno qué hacer aquí, coño, no hay nada; qué aburrimiento». La verdad, pensé, es que no entiendo muchas veces al personal. Curiosidad, investigación, cultura: ¿quién demonios se puede aburrir con esos ingredientes?

11/10/2011

Bonjour tristesse


Creo que el congreso de Psiquiatras está dando titulares muy sabrosos, como el de Paz García-Portilla, "Hay que distinguir entre enfermo y preocupado o triste; la tristeza es algo normal", Y eso lo dice "la única" catedrática de psiquiatría de España, cagate lorito, ¡No te jode!, según están las cosas el que no esté preocupado o triste es que está enfermo. Se llega a la conclusión hasta ahora que una porción relevante de enfermos mentales graves en Asturias no reciben asistencia médica que precisa. Si eso pasa con los graves, que no pasará con los maniaticos, los exibicionistas o con los que disfrutan haciendo el ridículo...
Algunos no se cansan de hacer el ridículo, empezaron su carrera intentando convencer al personal de que la defensa de lo local frente a los grandes partidos iba a poner al pueblo en el mapa y así que se vencería esa marginación impuesta. Los apoyos conseguidos solo han valido para demostrar que se puede dilapidar mucho dinero en cosas innecesarias, o por tanto prescindibles, y que ellos mismos han mejorado notablemente su situación personal, al menos la monetaria, en una muestra de arribismo y bajeza moral que los retrata. Como bien señala Lorenzo Cordero respecto a la fracasada moción de censura en Siero, la clave para ejercer la política es una buena formación moral cívica, que como ha quedado patente es la gran ausente en buena parte de los protagonistas, entre ellos los que han enseñado sus vergüenzas a cambio de algun puestin en la administración. El último capítulo de la serie, en el que la propia Consejería de Educación contradice la cacareada prioridad de la construcción de un instituto es de vergüenza ajena.

En Siero tienen prisa

Lorenzo Cordero

Hace unos meses, el líder de FAC -y presidente del Gobierno del Principado- les advertía a sus discípulos de que “lo importante es hacer las cosas bien, antes que hacerlas rápidamente”. (Discurso pronunciado en Pruvia ante la Conferencia Política de presidentes a locales de Foro Asturias. 21/10/2011). Sensata advertencia. Sobre todo, para orientar a los novatos ejecutivos del recientemente creado partido asturianista, cuyo fulgurante éxito electoral conseguido en las elecciones autonómicas y municipales celebradas el pasado mes de mayo ha servido, principalmente para “innovar” el “determinismo bipartidista” del sistema político nacional y, a la vez, regional proporcionándole una especie de “tercera vía” de escape para el fluido desahogo (condicionado) de la participación directa en los asuntos públicos.

Pero una cosa es la teoría política y otra la práctica de la misma. Esto es lo que se ha demostrado en el Ayuntamiento de Siero con el intento de desalojar al PS(O)E de la Alcaldía para, inmediatamente, ocupar el “trono” local una especie de “santa alianza” política protagonizada por los concejales del Foro y un grupo de ediles que alcanzaron su protagonismo municipal en los pasados comicios de mayo como militantes del PP. El fracaso de la “intentona” –probablemente, preparada rápidamente, pero sin atender a la necesidad de que fuera bien planeada- es la confirmación del aviso que les hacía, en septiembre, el “Jefe” del recién nacido Foro AC… Ahora, el fracaso del intento de presentar y debatir la moción de censura contra el alcalde que tomó posesión de su cargo hace apenas unos cinco meses, se intenta resolver apelando a los Tribunales. Al parecer, lo que les interesa –además de hacer las cosas rápidamente, sin procurar hacerlas bien- es “sostenella y no enmendalla”… Cualquier observador tranquilo, después de contemplar este “gag” de la política municipal, podría convencerse de que lo que les importa no es la política municipal, podría convencerse de que lo que les importa no es “censurar” la (supuesta) mala gestión –apenas iniciada- del alcalde socialdemócrata, sino abrir una brecha en el muro de la democracia local para pasar al otro lado con todo su equipaje de ambiciones personales, asaltar el poder y, después, imponer sus dictados. Por lo visto, no les basta con participar en el gobierno de la municipalidad, sino, además, quieren configurarlo a la medida de sus propios intereses.

Este caso es la consecuencia del mal uso que se hace de las mayorías en la democracia. Un uso que, en realidad, es pura y simplemente un abuso. Utilizar las mayorías en democracia para satisfacer deseos personales –o de grupos- es, en términos de ética política, una barbaridad. Y cuando, además se pretende justificar esa ambición apelando a las necesidades del bien común, el asunto se convierte en un bárbaro atentado a la razón democrática. El remedio para evitar estos casos –o, por lo menos, para atenuarles su agresividad política- podría se el de exigir, como condición previa para ejercer el oficio público de la política, una buena formación moral cívica. Pero esa moral cívica es algo que no se puede improvisar, puesto que es la consecuencia final de un largo proceso de formación personal.

A pesar de esa dificultad, algo habrá que hacer para que la democracia nacional no sirva como pretexto par introducir de matute, en este país, las viejas tendencia personalistas, que se resuelven, casi siempre, imponiendo un interesado despotismo político. Despotismo que sirve también para certificar el secuestro de la moral cívica, que es, precisamente, el mejor de los cimientos para construir sobre él una democracia sólida, entendida como una filosofía, basada en el respeto al hombre y en la búsqueda del bien común.

Entendiendo bien que esa democracia facilite la condición esencial de la naturaleza democrática: un sistema de gobierno en el que el poder va desde abajo arriba. Quizá, esto haya sido lo que obviaron los “descontentos” de la Municipalidad porque la derecha, en Siero, tiene mucha prisa.

11/09/2011

Pasar el agua


Como ha muerto el boxeador Joe Frazier han parecido varios artículos referidos al gran rival de Cassius Clay y Alvite no podía ser menos...

(...) Pertenezco a una generación de muchachos que se despertaban de madrugada para ver por televisión los combates de Cassius Clay y de Joe Frazier, de Jimmy Ellis, Ocar "Ringo" Bonavena, Karl Mildemberger, George Chuvalo, Ceveland Williams, Ernie Terrell… y todos aquellos tipos atléticos, rudos y algo bocazas que se subían a un ring en Las Vegas o en Atlantic City, se zurraban durante quince asaltos y de regreso en el rincón, ensangrentados y exhaustos, escupían en el embudo del manager y se retiraban luego al hotel a moler el cuerpo en una cama de tres mil dólares con cualquiera de aquellas preciosidades rubias en cuyas cabecitas hervidas por el tinte y yermas de talento acababa de gotear, como una perla de flujo, el incomensurable óvulo de la lujuria. No digo que aquello no fuese en cierto modo terrible, pero, ¡que demonios!, al menos a quienes cayeron por el camino les estuvo permitida la gloria de que en el informe de la autopsia nadie pudiese negar haber visto el rastro indeleble de la letra de Norman Mailer, uno de aquellos escritores vitalistas e intensos por cuyas frases yo siempre he visto correr, como cicatrices, la genuina sintaxis de la vida, la sedienta jauría de la literatura.

También me ha gustado mucho un artículo de Andrés Trapiello sobre el humor, tan necesitado en estos tiempos. La recomendación es buena y si no es suficiente para pasar el mal trago, el actual y el que nos espera, un consejo para "Pasar el Agua" y saber tu futuro sin engaños en la Luz de María ...

En serio: ríase un poco Andrés Trapiello
EL humor ha tenido mala prensa entre los intelectuales. Hablamos de los intelectuales españoles. No entre los ingleses a los que el humor ha parecido tradicionalmente una cortesía de la inteligencia, y como tal lo cultivan. En España no; en España el humor suele estar bajo sospecha, y eso pese a que el mejor libro de su literatura, el Quijote, es un libro de humor. Claro que esa fue probablemente la causa de que tardara tanto en ser considerado aquí un libro serio.

No obstante ha habido entre nosotros un buen número de escritores que trataban de arrancar en sus lectores una sonrisa, a riesgo de parecer frívolos a los intelectuales, que siempre van a encontrar motivos para cubrir de ceniza sus cabellos y rasgarse las vestiduras. Aún hoy, cuando leemos a esos escritores, cien años después, siguen haciéndonos mucha gracia. Que algo gracioso siga siéndolo un siglo después es un milagro, porque el humor es lo primero que se marchita. Cuánto nos hemos sonreído, incluso reído, con Baroja, cuando este finge ponerse serio barbarizando. Y desde luego con Gómez de la Serna, cuya prosa cosquillea en la nariz como el agua de sifón. Y con los gallegos. Los gallegos han sabido reírse mucho siempre de todo, empezando por sus esencias, al menos los antiguos. Fueron maestros del humor Valle Inclán, cuyas repentizaciones hilarantes se hicieron célebres; y Fernández Flórez, y el gran Camba, y Castelao, y Dieste y Cunqueiro, finísimo siempre... En realidad los gallegos llevan dentro un sutil humorista. Aunque, sin ánimo de molestar a nadie, no todos serán desternillantes, y gallegos habrá que sean tristes y solemnes, como en todas partes. ¿Y quién no ha disfrutado con Pla de su humor honesto y vago? Incluso los poetas nos han hecho sonreír a menudo: lo hace Machado con su Juan de Mairena y Juan Ramón en sus aforismos. Y claro, la que se llamó la generación de los humoristas: Tono, Mihura, Jardiel, Neville, desopilantes a menudo.
Estos eran todos de derechas, y acaso por ello se creyó que el humor era franquista por naturaleza (aunque hubiera grandes humoristas en el exilio, como Antoniorrobles). Fue necesario esperar a la generación de los Chumy Chúmez, El Perich o El Roto para empezar a reírnos sin temor a ser considerados reaccionarios. ¿Y qué sucede ahora? ¿Ha perdido uno la capacidad de reírse? ¿Es que ya no le hace gracia casi nada o es, sencillamente, que los escritores no están de humor? ¿Ha cambiado quizá este, la forma de hacerse, de entenderse? ¿Cuántas novelas o ensayos nos arrancan hoy la sonrisa y aun la carcajada, como el Quijote? Comprende uno que las cosas están para poca broma, pero precisamente por ello necesitaríamos de nuevo ese humor, como lo fue el de La Cordorniz en los años tétricos de la dictadura, “más audaz para el lector más inteligente”, que sólo algunos pocos siguen cultivando. Es probable que las palabras de Muñoz Seca antes de ser asesinado en 1936 no fuesen del todo ciertas. “Podéis quitármelo todo, incluso la vida, pero no el miedo”, dicen que dijo. Sí, las cosas se han puesto serias en el mundo, y acaso por ello se necesita hoy más que nunca del humor, lo único acreditado para quitar el miedo, sobre todo cuando se practica con la poética seriedad de Chaplin o de Buster Keaton.
[Publicado en el Magazine de La Vanguardia el 6 de noviembre de 2011]

11/02/2011

O Rei das tortas


De una entrevista a Groucho Marx en la revista Playboy en 1974 (Groucho tenía entonces 83 años):

(...) Playboy: Contanos acerca de tus padres
Marx: Bueno, mi madre vino de Alemania , mi padre vino de Francia. Cuando se conocieron ninguno de los dos entendía una palabra de lo que el otro decía, así que se casaron. Hablaban en alemán porque mi madre era la más fuerte de los dos. Mi padre no tenía mucha educación. Mi madre tampoco, pero era mas inteligente. Vivió lo suficiente para vernos tener éxito en Broadway.
Playboy: ¿Es verdad lo que escuchamos acerca de la influencia de tu madre para que te subieras a un escenario?
Marx: Por supuesto, y apenas pudo logró que los otros hicieran lo mismo. Así fue como nos convertimos en los hermanos Marx. Ella misma nos conseguía los trabajos. Pensaba que tenía que lucir joven, así que cuando iba a ver a los agentes teatrales usaba un corsé y una peluca rubia. Cuando iba a la casa de alguien a jugar a las cartas, se cansaba de estar con el corsé, se lo sacaba y lo envolvía en un diario con las tiras colgando.
Playboy: ¿Tu padre a veces la jorobaba?
Marx: Seguramente. El resultado fueron cinco varones.
Playboy: Me refiero a otras mujeres
Marx: No hasta que mi madre murió. Después se consiguió otra chica.
Playboy: ¿Inmediatamente?
Marx: Bueno, no durante el funeral...

Su gran admirador y en parte heredero, Woody Allen, nos ha dejado perlas como esta: "Cuando era alumno, me echaron del colegio por copiar en el examen de Metafísica. Miré en el alma de mi compañero de pupitre". O como cuando le preguntaron si creía que la Física Cuántica era la respuesta, "No sé, en el fondo ¿de que me sirve a mi que el tiempo y el espacio sean exactamente lo mismo? En fin, si le pregunto a un tío que hora es y me dice "6 kilómetros" ¿Que coño es eso?.


Hoy escribe Ponte sobre la monarquia española y el resultado de una encuesta del CIS que señala la perdida de popularidad entre los más jóvenes, aún a pesar de la querencia tradicional de los naturales de este pais por la monarquía, incluidos los reyes de la baraja. No nos vendría mal un Groucho Marx para arrojar algo de luz en tanta estupidez.

Salud
P.D.: Hemos leido hoy que la OMS se sube al carro de los recortes y va a prescindir de 300 personas en Ginebra, espero que deje fuera de tanta "reprogramación", como lo llaman los chicos de Cascos por aqui, a nuestra oficina en el Istmo, que estoy seguro que además de ser muy rentable, nos tiene al día de los entresijos caribeños.

Popularidad de la monarquía
José Manuel Ponte

Una encuesta del CIS pone de manifiesto que la institución monárquica ha perdido mucha aceptación entre la población española, sobre todo entre ese sector de personas jóvenes que no conocieron el periodo de transición política que siguió a la dictadura. Hasta tal punto es significativo el descenso que bastantes observadores opinan que esa percepción puede servir como caldo de cultivo de un nuevo advenimiento republicano (ya sería el tercero en nuestra historia). Las explicaciones de los sociólogos son variadas. Unos lo achacan a una pérdida de imagen de la institución que se ve como una excepción anacrónica y un refugio para privilegiados en medio de una crisis financiera que ha llevado a muchas familias a la ruina. Otros, al desprestigio creciente del conjunto de la clase política de la que en cierta manera la realeza forma parte. Y no faltan tampoco quienes ponen el acento en el sinsentido de la convivencia en la cúpula del Estado de criterios tan reaccionarios como la aristocrática preeminencia de sangre con los más democráticos del mérito y la capacidad. En el fondo, nada nuevo, porque sobre esos mismos argumentos y sobre esas mismas diferencias se nutrió desde siempre el debate entre monarquía y república. Tanto en España como en otros países. Aunque lo más notable de la encuesta del CIS es el hecho de que sea la juventud que no conoció la transición, y por tanto el papel del rey Juan Carlos como puente institucional de unión entre la dictadura y la democracia, la que descarte a otro joven como el príncipe Felipe de Borbón como jefe de Estado en un futuro próximo. A primera vista, podría suponerse que entre personas jóvenes se dieran bastantes zonas de coincidencia, pero resulta que no es así. Cuando pasen los años, los historiadores estudiarán el fenómeno de que una persona de sangre real, que fue nombrado por un dictador como "sucesor suyo a título de rey", haya devenido luego en rey de una democracia constitucional y sobrevivido en el cargo durante más de treinta y seis años, tras varias crisis financieras y más de un intento de golpe de estado. Dada la polarización sentimental de la política española (todo lo malo es culpa tuya y todo lo bueno, mía) es difícil pronosticar cual de los dos grandes partidos pueda proponer el fin de la monarquía sin que el otro se oponga. Pero antes de que eso ocurra, debo recordar que el pueblo español tiene una ancestral, y extraña, querencia hacia las testas coronadas. Y la historia nos lo confirma. Además de los famosos 33 reyes godos, en Asturias hubo 12 reyes; en León, 17; en Galicia, 5 propios y varios compartidos; en Navarra, 31;en Aragón, 20; en Cataluña, 9 condes de igual rango, y en Castilla, 22 hasta los Reyes Católicos. Y una proliferación parecida se dio entre los musulmanes donde, aparte de los califas de Córdoba, hay que mencionar a los llamados reyes de Taifas. Ya con toda la península en manos cristianas y agotadas las dinastías autóctonas importamos 5 reyes de la casa de Austria y 9 de la casa de Borbón. En periodos de mayor confusión ocuparon fugazmente el trono de España un hermano de Napoleón (Pepe Botella) y Amadeo de Saboya. Y don Vicente Risco nos cuenta que un grupo de ciudadanos de Ourense postularon como rey de España a un almirante ferrolano. Además de eso tenemos al "rey del jamón" y al "rey de las tartas de Mondoñedo". ¿Somos o no somos monárquicos?

10/13/2011

Otoño caliente


Ni cambio climático ni na, que diría un castizo, lo que pasa es que vamos a quedar clavaos en el otoño caliente que nos habían pronosticado y se va a pasar el invierno en este plan. Algunos como Sabina se preguntan donde fueron a parar las estaciones y otros predicen un invierno de lluvias y nieve, pero lo que no saben es que la erupción de la isla de Hierro está mas cerca de lo que supusimos y ahora va a calentarnos a todos y así ahorrarnos el gas de la calefacción hasta que salgamos de este marasmo económico. ¿que mas se puede pedir? . A partir del 20 N solo nos faltan unos ecologistas en el Congreso y así completamos el cuadro junto con los casquistas, y ambos los dos, enemigos irreconciliables, votandos juntos para mayor confusión.


(...) Este calor de otoño no es sano,
luna de invierno contra el verano
¿a dónde fueron las estaciones?
Qué raro ver más de cien mentiras
por rockanroles, mambos, guajiras,
como si fueran otras canciones.

Paradojas de la política ambiental
Vivimos en tiempos revueltos, también en materia ambiental. Todos los indicadores nos ponen ante un paisaje duro, casi estéril para el medio ambiente. Los recortes económicos, tan intensos en muchos sectores, son inmisericordes con el medio ambiente. Por poner algunos ejemplos: el presupuesto ambiental del Ministerio de Medio Ambiente, es decir sin tener en cuenta los presupuestos en agricultura, pesca y obras, se redujo en un 32% entre 2010 y 2011; y varios directores generales de medio ambiente de comunidades autónomas me han confirmado que para el año que viene apenas tendrán presupuesto para sus funcionarios y la lucha contra los incendios. Pero no quedan aquí las miserias, cada día son más los mensajes enviados por responsables políticos sobre la necesidad de ser menos estrictos con el cumplimiento de las leyes ambientales para facilitar el desarrollo económico. Además, surgen cada día más rumores de que corre incluso peligro la permanencia del Ministerio de Medio Ambiente en la próxima legislatura.
Sin embargo, pese a esta fase involucionista en materia ambiental, los sondeos de intención de voto de este fin de semana no solo ponen a los partidos ecologistas en el Congreso de los Diputados, sino que los ponen rozando la posibilidad de tener grupo parlamentario propio. Por lo tanto, puede darse la circunstancia que en el periodo en el que los grandes partidos menos importancia le dan al medio ambiente, sean los ciudadanos los que reivindiquen para ella un mayor protagonismo político.

Por supuesto, casi todo son cábalas, digo casi todo, ya que los recortes son más reales que la boda de Felipe y Letizia.

8/23/2011

Verano del 47


De las lecturas de este verano, salpicado de dias de sol y nubarrones, me quedo con Paul Preston y su libro sobre "Las derechas españolas en el siglo XX: Autoritarismo, fascismo y golpismo", de 1986 y que resulta un antecedente obligado a la colección de artículos recogidos en el libro, edición a cargo de Paul Preston de 1999 "La república asediada". Pero sobre todo me quedo con la colección de artículos de Manuel Vicent en El Pais, que se inicia coincidiendo con el 75 aniversario de aquel 18 de julio infausto, con un artículo sobre su primera juventud en Castellón, y que se continua todos los domingos para disfrute de muchos.

FRAGMENTO LITERARIO: 1. VERANO DE 1947

Unos pantalones bombachos y una bicicleta

MANUEL VICENT 17/07/2011

De noche la banda de música tocaba pasodobles en la plaza. Cuando llegaba el solo de bombardino el público callaba y en el silencio absoluto desde el fondo de los naranjos se oía el canto del cuclillo con una cadencia medida, como si marcara el compás. En las noches del verano de 1947, el alma de cuantos habitaban el paraíso terrenal era de dos clases: la de los pobres se alimentaba de habas cocidas y altramuces; la de los ricos, de horchata o de leche merengada, mientras la banda de música tocaba España cañí bajo bombillas de 50 vatios y un hambre canina.

En la playa de Moncofa algunas adolescentes se bañaban en camisón, cuya tela blanca se les pegaba al cuerpo al salir del agua

No existe un paraíso sin un árbol prohibido, sin una vigilancia estricta de los placeres, sin la amenaza de expulsión. El auténtico paraíso siempre es el que se ha perdido, como el de Milton, pero en el verano de 1947 el mío se hallaba en aquel pueblo del Mediterráneo. La Vilavella tenía las paredes encaladas, geranios en las ventanas y algún jilguero o un verderol dando vueltas neuróticas en la jaula colgada en la jamba pintada de azulete de alguna casa. En verano el sonsonete de la tabla de multiplicar ya no salía por los ventanales de la escuela; había sido sustituido por los gritos de los niños que jugaban en la plaza, pero seguían sonando las herramientas agrícolas, los rebuznos de asnos que se oían de lejos como las trompetas de Jericó, el yunque del herrero, el flautín del afilador. Las radios echaban a la calle boleros de Machín y de Jorge Sepúlveda en discos dedicados. Al final de la tarde volvían del campo los carros de labranza con perros jadeantes y el aire olía a paja quemada, a calabaza al horno y ese era también su color.

Lo sustancial parecía ser el silencio de la naturaleza, pero dentro de ese silencio estaba también el de la gente que había perdido la guerra y no podía hablar. A medida que salían de la cárcel o del campo de concentración los del bando perdedor formaban corro aparte en el bar Nacional. Eran los que habían sido expulsados del paraíso, los que no iban a la iglesia, los que no se arrodillaban al paso del viático y no se persignaban cuando las campanas indicaban el momento en que en misa estaban alzando a Dios. Al paraíso llegaba todos los días una cuerda de mendigos lisiados a pedir un mendrugo de pan a casa de los ricos. Unos venían apaleados por la existencia desde el fondo de la historia; en cambio, otros exhibían una rebeldía natural, a quienes la derrota no les había quitado el orgullo. Se decía que alguno de ellos pertenecía al maquis de la Pastora, un hermafrodita que dominaba Els Ports de Morella, de otro que era espía de la Fiscalía de Tasas contra el estraperlo o de otro que venía huyendo de un amor contrariado. Recuerdo perfectamente el porte elegante, rostro adusto de uno de ellos, al que mataron un domingo de agosto.

En verano de 1947 se produjo en mi vida un gran suceso. Por primera vez fui al mar en mi bicicleta Orbea, cuando apenas alcanzaba los pedales. Aquel domingo de julio atravesé la carretera de Nules sombreada por un túnel de plátanos en cuyos troncos encalados estaban estampilladas las siluetas de Franco con el yugo y las flechas. En el trayecto de seis kilómetros hasta Moncofa me iba recibiendo el aire con todos los aromas de la naturaleza, en estado puro, el hedor dulzón del estiércol de un plantel de boniatos, el vaho a limón podrido de una acequia de agua dormida, el resplandor caliente de un rastrojo de trigo, las boñigas todavía humeantes que había dejado una caballería en el camino real, el olor húmedo y acre de la paja de arroz. Al llegar a las primeras dunas, un ala de brisa llena de sal se me coló por el cuello sudado de la camisa y me infló la camisa con una sensación agradable de libertad. En la playa de Moncofa algunas adolescentes se bañaban en camisón, cuya tela blanca se les pegaba al cuerpo al salir del agua. Algunos chicos miraban el triángulo oscuro que se les formaba en el pubis y luego entre ellos hablaban en voz baja y se reían. Los labradores refrescaban a sus caballos dentro del mar y otros comían sandías a la sombra de las barcas varadas.

Fue aquel verano en que me rompí el brazo al caer de la bicicleta y en que estrené pantalones bombachos. La modista cuyos senos hacía palpitar a dos dedos de mi nariz durante la prueba me pinchaba adrede con las agujas como si yo fuera un san Sebastián asaetado, porque eso tal vez le excitaba. En la calle había un desfile con tambores y trompetas, una gente enardecida gritaba "Franco sí, comunismo no". Por ese tiempo comenzó a cundir el rumor que en el pueblo de Cuevas de Vinromá la Virgen se aparecía a una niña llamada Raquel y que hacía milagros. Un domingo de aquel verano de 1947, mientras en misa mayor alzaban a Dios, se oyeron tiros en el monte y en la refriega cayó muerto uno de aquellos mendigos que era un maqui, según decían. Fue aquel verano en que el toro Islero también mató a Manolete y yo leí El Corsario Negro, de Salgari.



6/29/2011

Los politicos swinger

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6/28/2011

El c... de mi novia

Como nuestro contertulio Fico se nos ausenta unos días por vacaciones, y yo también a mediados de julio, nos dedicaremos a tomar unos vinos los que queden, para ir matando el gusanillo mientras pasa la canícula. Pero de momento hoy es martes y está prevista la asistencia de nuestro compañero mas caribeño, que seguro que trae noticias frescas, es un decir, de la enfermedad de Chávez, de la elección fallida de Moratinos como presidente de la FAO o del último disco del gran Rubén Blades, (dígase Bleisss).

Mientras, por aquí lo de siempre y ahora como huele a “cambio de ciclo” como dicen los empresarios, siempre tan espabilaos, ya empiezan a enseñar la oreja la derechina de este país, ahora que barruntan que van a tener su momento de gloria, por eso no quieren dejar pasar su querencia. Si ayer se opusieron en el Senado a que se revise ese Diccionario histórico lleno de mentiras y trampas, y se visten de mantilla para ir a las procesiones y ensalzar las tradiciones religiosas, hoy alaban a la “heroica” División Azul, al tiempo que condenan al gobierno por mantener tropas españolas en zonas conflictivas en misiones de paz y estabilidad.

No dejaría pasar el estupendo artículo de Javier Cercas en El País Semanal: (…) “fair play. No sé cuál fue el origen de esa virtud, pero seguro que está vinculada a siglos de democracia ininterrumpida y de educación en la libertad”. http://www.elpais.com/articulo/portada/pasion/inglesa/elpepusoceps/20110626elpepspor_2/Tes

O al de Jose Luis Alvite en El Faro de Vigo: Adolescencia con cerezas, http://www.farodevigo.es/opinion/2011/06/28/adolescencia-cerezas/558279.html

De la mantilla a la División Azul

José Manuel Ponte

En algunos ámbitos de la opinión pública cunde la alarma ante la creciente evidencia de que hay un intento de reescribir la historia del franquismo, maquillar la figura del dictador y restaurar los usos y costumbres de aquel régimen nacional-católico. Un amigo mío, que es catedrático de universidad y milita en el bando de los alarmados, me cita varios casos. Entre ellos, el procesamiento de Garzón por su atrevido intento de investigar los crímenes del franquismo. O la definición del "Generalísimo" en el diccionario biográfico de la Real Academia de las Historia como un militar autorit

ario, pero nunca como un dictador cruel responsable de la muerte de miles de personas. "La tendencia al revisionismo se acentúa en estos últimos años –me dice apesadumbrado–. Ahí tienes, por ejemplo, el éxito de ventas de ese historiador aficionado (y, por cierto, exmilitante en su juventud de una organización terrorista), que defiende la tesis de que fue la República la única culpable del golpe militar del 18 de julio y del inicio de la Guerra Civil". Intento consolarlo con el argumento de que

se trata de un fenómeno localizado y perfectamente explicable, dado que la democracia que "nos hemos dado" (como dicen los cursis) es heredera legal de la dictadura y, por tanto, incorpora muchos de sus rasgos de carácter. "El mismo Felipe González –le recuerdo– reconocía que gobernó apoyándose en lo que él llamaba el ´franquismo sociológico´. Y que uno de los dos grandes partidos políticos con opciones de poder, como el PP, nunca se atrevió a condenar explícitamente la dictadura. Los hijos siempre tratan de salvar la memoria de los padres. Si es que no tienden a imitarlos... ". Me ataja con una sonrisa malévola y empieza a perorar sobre la señora De Cospedal y la oculta simbología de la peineta que lució en la procesión del Corpus toledano. "A los nietos del franquismo –sentencia–, como gozan de amplia libertad personal, les encanta reproducir los protocolos de las aficiones de sus padres, pero sin caer en la cuenta del oprobio ni del coñazo que significaban". Puede que tenga razón. La tendencia al revisionismo es creciente. He leído en el diario "Abc" un artículo de Juan Manuel de Prada en el que se queja del olvido en que ha caído la memoria de la División Azul, aquella tropa que Franco envió a combatir a Rusia para apoyar al Ejército nazi. De Prada cuenta algunas actuaciones heroicas de los divisionarios. Entre ellas, la renuncia a violar a una joven campesina que les fue ofrecida por los soldados rojos para que aliviasen su lujuria cuando eran conducidos prisioneros en un vagón de tren. "Ningún español le rozó un solo pelo –escribe–; ninguno osó dirigirle una sola palabra lúbrica o soez, y repartieron con ella el escaso rancho". Admirable conducta y admirable párrafo. En otros tiempos, antes de convertirse en adalid literario del catolicismo español, el señor De Prada escribió una obrita titulada "Coños" en la que no ahorraba lubricidad a su prosa. La mencionada "Coños" es un repertorio pubiano de una complejidad extraordinaria. Desde el coño de las recién casadas hasta el coño de las cubanas, pasando por el coño de la novia del autor, había de todo. Incluida una mención entusiasmada al coño de las niñas. "¡Qué tentación la de mirar a una niña que mea al lado de una tapia!", confiesa De Prada. Hay que pasarse al revisionismo.

"El coño de mi novia es un coño violento, de una zoología más crustácea que molusco (y los gourmets me entienden), aunque a ella le desagrada que de tantos detalles, por si alguien la fuese a identificar (¿quién, me pregunto, si yo he sido su primer novio?"


6/07/2011

Mamotretos

Está claro que algunas de las ventajas del libro de papel, que lo han hecho insustituible desde el invento de la imprenta, no son plenamente compartidas por las enciclopédias, los diccionarios enciclopédico y similares, que casi completamente han sido desplazados por el torrente de información que día a día crece en la Red de Internet. Así, no deja de asombrar que a estas alturas se presente una nueva publicación enteramente analógica y avalada por una institución académica, de la que lo más bonito que le han dicho es que es un mamotreto. Según el diccionario, mamotreto es armatoste, objeto grande y dificil de manejar. Definición que han aplicado al nuevo Diccionario Biográfico Español, publicado por la Real Academia de la Historia, sobre todo porque la obrita, generosamente subvencionada, consta de 50 tomos lujosamente encuadernados, y cuya primera entrega se ha presentado recientemente causando estupor por el tratamiento que se da a algunos personajes de la historia española reciente, y cuyo autoría procede de ciertos historiadores que son dignos representantes del franquismo residual que caracteriza a una buena parte de la derecha española.

Julián Casanova lo explica brillantemente.



La Academia y la historia

JULIÁN CASANOVA 07/06/2011
Todas las disciplinas académicas poseen sus métodos, reglas y hábitos que las identifican y deben respetar quienes se comprometen con ellas profesionalmente. Los historiadores no nos dedicamos solo a compilar listas de nombres, fechas, lugares y acontecimientos. La historia es una disciplina compleja y los historiadores un grupo muy variado. Además, el conocimiento histórico tiene límites bien claros, porque la verdad absoluta es inalcanzable y los hechos, como ya puso de manifiesto Edward H. Carr hace ahora medio siglo, nunca nos llegan en estado puro. Pero eso no quiere decir que inventemos la historia, ni que tengamos que renunciar a captar, por medio de enfoques y métodos de indagación apropiados, un pasado parcialmente verdadero.
Ofende y avergüenza que una institución diga que Franco fue un santo varón que trajo paz y pantanos
Muchos españoles se han enterado estos días de que había una Real Academia de la Historia. De repente, una institución que no existía, o que, pese a ser Real, parecía estar en la clandestinidad, sale a la luz con un Diccionario Biográfico Español, presentado ante las máximas autoridades con elogios exagerados de sus propios miembros y de algunos ilustres invitados. Y cuando esperaban más parabienes, que la gente les abrazara efusivamente por tan noble y digna empresa, les cae encima una tormenta de vergüenza e indignación que pone bajo sospecha la profesión del historiador y alimenta esa creencia tan extendida de que la historia depende de quién la cuenta, que es una rama del saber totalmente subjetiva, sujeta a postulados ideológico-políticos o cercana a la ficción.
Más allá del escándalo provocado por el nulo rigor y sesgo ideológico con el que se han elaborado algunos textos para ese Diccionario, estamos ante una buena oportunidad de debatir temas importantes que afectan a nuestra democracia, historia y cultura.
Es normal que los diversos recuerdos de la Guerra Civil y de la dictadura de Franco continúen persiguiendo nuestro presente, que ese pasado traumático provoque conflictos entre diferentes memorias, individuales y de grupos, como ocurre en todos los países que sufrieron regímenes políticos criminales.
Da igual que los mejores historiadores y especialistas en ese periodo proporcionen sólidas y contrastadas pruebas de que la Guerra Civil la provocó un violento golpe de Estado y de que la larga y sangrienta dictadura que implantaron los vencedores de esa guerra fue desastrosa para la historia y convivencia de los españoles. Muchos ciudadanos, por diferentes motivos, van a seguir pensando que Franco fue un santo varón que trajo paz, desarrollo, carreteras y pantanos. Lo que ofende y avergüenza es que los miembros de la Real Academia de la Historia divulguen y amparen las grandes mentiras de la propaganda franquista, retomadas hoy por afamados periodistas y aficionados a la historieta, y empleen para ello cuantiosos fondos públicos.
Con ser muy grave esa manipulación, el tema va más allá del uso político e ideológico que se hace de la historia. La Real Academia de la Historia no representa a nadie, ni a los historiadores ni a sus investigaciones, y su utilidad es escasa o desconocida. Sus académicos numerarios son un grupo de colegas, reclutados entre ellos, alejados en buena parte, aunque haya notables excepciones, de la docencia y de la investigación, de los congresos y debates historiográficos. Pero no solo es la Academia. En España hay numerosas instituciones públicas (locales, comarcales, autonómicas y estatales) que editan, con el dinero de todos, centenares de libros y revistas cuya calidad y rigor casi nunca se controla.
Bajo ese paraguas protector, algunos historiadores y miembros de otras disciplinas, en algunos casos también con puestos vitalicios en las universidades, nunca necesitan pasar los filtros de la competencia y el rigor que les exigirían en cualquier editorial de prestigio. La mayoría de esos escritos, de escasa calidad y distribución, y difíciles de digerir, apenas tienen lectores. Seguro que en un Diccionario Biográfico que incluye 43.000 personajes históricos han colaborado muchos profesionales competentes que se han ajustado a las pautas del rigor y al método crítico de aproximación a la historia. El escándalo es que sean los propios capitostes de la Academia quienes las incumplan y que eso constituya en parte el reflejo de una miseria intelectual y cultural todavía bastante extendida.
La verdad acerca de los hechos históricos se descubre y no se inventa. La objetividad es un sueño noble, pero entre esa sana ambición y la historia como pura construcción de quien la escribe hay una vía de diálogo entre el historiador y los hechos del pasado. Los historiadores tenemos que rastrear las fuentes, escuchar las voces del pasado y hacer preguntas al material investigado para ofrecer relatos fidedignos. Ese es nuestro desafío y quienes lo respetan, lo hacen bien y lo demuestran, son también respetados por sus colegas, por la comunidad científica y por el público que los conoce a través de sus escritos. La Real Academia de la Historia constituye ya una buena materia de estudio para la historiografía. En su estado actual, su existencia carece de sentido y tampoco parece que una reforma radical le pueda dar mayor legitimidad. Como ha demostrado toda esta polémica, la sociedad ya no necesita guardianes de las esencias de la historia.
Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza.





4/26/2011

Urología popular

Me encantan los artículos de divulgación médica, una relación de términos médicos con su correspondiente traducción vulgar para los no iniciados, que nos permite mantener una conversación como si supiéramos de lo que hablamos, o como si fuéramos enfermos en la materia tratada, acostumbrados a rebuscar por Internet el origen y curación de nuestros males. Queda tan bien eso de “dolor perineal” mientras tomamos una caña, o lo de la “estenosis de uretra”, incluso lo de “la fimosis”, en esos círculos de conversación mientras se fuma un cigarrillo en los soportales. Hace tiempo que vengo oyendo conversaciones sobre la próstata, debe ser cuestión de la edad, o de la edad de los que están contigo, y hasta hace poco algunos conocidos mantenían los beneficios de ciertas hierbas para curar los males de esta víscera tan frágil, de amplio uso en Alemania, aseguraban, hasta que uno de ellos tuvo que pasar urgentemente por el quirófano, tal vez por un “episodio obstructivo”, “escozor al miccionar” o incluso por “hematuria”. El caso es que a partir de ese momento, la conversación derivó a las implicaciones de la cirugía con las relaciones sexuales, y aquí el interesado se hizo fuerte en su convencimiento de que no solo no le había perjudicado sino ahora estaba más activo, si cabe, que antes, porque ahora no tenía limitaciones con el café, los picantes y el alcohol y también en su actividad sexual, con la mínima ayuda de estos principios activos que desvían el flujo sanguíneo de la cabeza a las ingles, que en su caso se ha hecho muy evidente. 



FERNANDO MONREAL DOCTOR EN MEDICINA
En relación con el artículo, sobre la infección urinaria tras una biopsia de próstata, han sido varias las personas que me han preguntado sobre la prostatitis aguda, y me han aupado a escribir sobre ello, así que aquí estoy.

Descrita por primera vez en 1815 por Legneau, la descripción de la presentación clínica, junto a la anatomía patológica, se llevó a cabo en 1906, por Young, Gereghty y Stevens.

Más frecuente en hombres jóvenes -es el diagnóstico urológico más común en menores de 50 años, y el tercer diagnóstico en orden de frecuencia en mayores de 50 años-, la sintomatología general se basa fundamentalmente en fiebre alta. No son raros los episodios de bacteriemia -presencia de bacterias en sangre-, con escalofríos, mialgias -dolores musculares- y sensación de quebrantamiento general. Existen síntomas de dolor perineal -región anatómica que se encuentra entre el ano y el escroto-, irradiado a pene, con molestias rectales y en parte baja de abdomen y espalda. Unido a todo esto es característico un síndrome miccional intenso, como expresión de un cuadro agudo de irritación vesical, con marcado aumento en la frecuencia miccional, escozor al orinar y ocasionalmente hematuria -presencia de sangre en la orina.

Este cuadro clínico se puede complicar con episodios obstructivos, más o menos completos, que llegan incluso a la retención aguda de orina -imposibilidad para la micción-, precisando de la colocación de una sonda vesical.

Los factores de riesgo que permiten la colonización de la próstata por bacterias patógenas son: a) reflujo intraprostático -orina que retrocede de la uretra y se introduce en el interior de la próstata-; ello puede ser producido por una dificultad para que salga la orina a través de la uretra, como ocurre en la hiperplasia benigna de próstata, en la estenosis de uretra -zonas de estrechez- o incluso en una fimosis acusada; b) relaciones sexuales anales sin protección; c) sondas vesicales; d) manipulaciones uretrales; e) biopsias transrectales -a través del recto-, y f) alteraciones inmunitarias.

Para su diagnóstico merece la pena realizar una ecografía, y es obligado un cultivo de orina que nos demostrará la presencia de la bacteria -en ocasiones existe más de una-, y los antibióticos que van bien para atajar la infección -antibiograma.

La evolución, con un tratamiento antibiótico adecuado, suele ser la curación y resolución del proceso. Bien es cierto que la próstata posee una especie de barrera -al igual que la placenta y el cerebro- que hace que los antibióticos penetren con dificultad, por lo que el tratamiento se debe mantener durante un mínimo de cuatro semanas. Para los síntomas clínicos ayudará la toma de antiinflamatorios, siempre y cuando sean pautados por el médico que trate el caso en particular.

Habrá que evitar alimentos irritantes, como los picantes, al igual que el café y el alcohol.

Con todo ello, alrededor del 5% de los casos de prostatitis bacteriana aguda pueden evolucionar hacia la prostatitis crónica. Pero éste es ya otro tema, que podrá ser enfocado en una futura ocasión, si ustedes no se me aburren.