11/27/2007

Nacionalistas

Aqui, por Asturias, estamos en pleno debate de la oficialidad del asturiano, aunque nos aseguran desde la Academia de Llingua que será oficial pero no obligatorio, lo que contradice todo lo que está pasando con las Comunidades que han oficializado otro idioma con el castellano. ¿Que esto no tiene relación con el nacionalismo? eso hay que preguntarselo a los que apoyan la oficialidad.


Paella extremeña
Juan José Millás

En España tenemos nacionalistas españoles, nacionalistas vascos, nacionalistas catalanes, nacionalistas gallegos, nacionalistas canarios, nacionalistas asturianos y hasta nacionalistas andaluces. Ruego disculpen si me he dejado fuera algún nacionalismo, no pretendo herir los sentimientos patrióticos de nadie. El caso es que colocas a todos estos nacionalistas en fila, como en una rueda de reconocimiento policial, y resulta imposible distinguir a unos de otros, a menos que posen ataviados con el traje regional correspondiente.
Ahora bien, como aquí somos diferentes, disponemos de una variedad autóctona absolutamente original, pues no se da en ninguna otra latitud del universo mundo. Me refiero al nacionalista vasco (o catalán, es un ejemplo) que por misterios de la evolución deviene en nacionalista español. El cambio de identidad nacional no implica modificaciones en el carácter. Se pueden defender con idéntica acritud dos banderas distintas como se puede pasar del catolicismo al Islam sin perder un ápice de fanatismo. De hecho, no hay nada más parecido a un nacionalista vasco que un nacionalista español.
A toda esta riqueza identitaria (palabra que produce dentera) hay que añadir el caso del madrileño, que se caracteriza por no ser madrileño.
-De algún sitio será.
-De Madrid, es lo que veníamos diciendo.
-Entonces será madrileño.
-Pero sólo a efectos administrativos, o sea, sin pasión por el chotis o el cocido.
Madrid es a las nacionalidades lo que el budismo a las religiones, puesto que ni éste es una religión ni aquélla una patria. Madrid es un lugar de paso, y no exactamente hacia el cielo, sino hacia la jubilación o hacia la segunda residencia. Si has nacido en Madrid y tus padres no tienen una casa en el pueblo, serás un apátrida toda la vida. Con los apátridas también hay que llevar cuidado, pues pueden ser tan violentos como cualquier patriota. En realidad hay que llevar cuidado con todo el mundo y con todas las instituciones, incluidas las ONGs, ya que algunas, con la mejor voluntad del mundo, se dedican a raptar niños.
-No llores, que te estoy secuestrando por tu bien.
-Es que yo no quiero mi bien.
-¿Cómo no vas a querer tu bien? ¿No comprendes que eso es contradictorio?
No es tan contradictorio. Personalmente, si me dan a elegir entre mi bien (o mis bienes) y el de Emilio Botín, me quedo con los bienes de Emilio Botín, que por lo visto tiene un avión privado con el que no ha de hacer cola en los aeropuertos. Emilio Botín es de Santander, pero no parece probable que sea un patriota cántabro (en el caso de que haya patriotas de este tipo), porque no le hace ninguna falta. La patria alivia carencias que no padecen los banqueros. Los banqueros son, por su propia naturaleza, transnacionales. El transnacional es a la nación lo que el transexual al sexo. En ambos casos se requiere una dosis de valentía y de falta de prejuicios poco común. Si hay algo interesante en este perro mundo son las identidades fronterizas.
Me pregunto, en ese sentido, si las Cajas de Ahorro pertenecen a esta variedad ambigua o son claramente nacionalistas. ¿Es Caja Madrid, por ejemplo, una entidad bancaria patriótica? ¿Podría venderse sin problemas a Caixa Cataluña, o a Caja Andalucía? ¿Puede una Caja gallega fusionarse con una caja vasca sin crear un problema identitario entre las dos nacionalidades? ¿Podría Botín, que ha comprado tantos bancos, adquirir una de estas instituciones regionales? ¿Y por qué las Cajas se llaman Cajas en vez de llamarse Bancos, que sería lo suyo?
El otro día pedí en un restaurante una paella y me preguntaron si la quería valenciana o extremeña. No tengo impulsos nacionalistas, pero juro que durante unos segundos me sentí en la obligación de ofenderme.
-La paella extremeña no es paella -dije secamente.
El caso es que el camarero me demostró que sí, que era paella y extremeña. Además, estaba exquisita. ¿Debe un valenciano negarse a tomar una paella suiza o italiana? Quizá sí, a menos que sea un valenciano de trámite, un apátrida. Pero ya hemos dicho que los apátridas, en principio, son tan peligrosos como cualquier otra persona, y no por apátrida, sino por persona. El caso es que en este hermoso país no te aburres nunca.

11/26/2007

Ante la duda...

El acto de nombramiento de los nuevos cardenales españoles nos ha regalado una frase pronunciada por la Vicepresidenta del gobierno, Maria Teresa Fernandez de la Vega, citando a San Agustin, aquel santo hijo de Santa Monica, doctor de la Iglesia y referente de la ortodoxia católica, cuyos escritos siguen siendo considerados de gran actualidad, que dice: "In necessaris, unitas; in dubii, libertas; in omnibus, caritas." (osea, en lo fundamental, unidad; en la duda, libertad; y en todo caridad) que fue acogido por la curia como suele, una sonrisa y a lo nuestro, a los laicos ni agua, que vino a decir uno de los recien nombrados cardenales. Mejor hubiera sido que la Vicepresidente hubiera recurrido al refranero popular, "Ante la duda, la mas tetuda", que seguro que ahí contaría con la complicidad de no pocos presentes.

Salud


Los pajes del cardenal. JOAN BARRIL

Es de personas educadas celebrar los éxitos de los otros. A los novios les deseamos felicidades aunque no les conozcamos mucho. A los que se van les conminamos a que tengan un buen viaje. A los que cambian de empresa les auspiciamos buena suerte. Son convenciones que nos hacen la vida más fácil y que, a pesar de la pequeña hipocresía que a veces destilan, nos ayudan a soportarnos los unos a los otros. ¡Cuántas veces hemos pronunciado una falsedad universal tan extendida como "Encantado de conocerle"! Y sin embargo, a pesar del nulo encanto, el mundo se sustenta sobre este tipo trampas admitidas por todos.
Pero a veces la cordialidad crea confusión. Si en el Congreso de los Diputados, sus señorías fueran menos agresivas y menos insultantes, tal vez no nos sorprendería la francachela y las sonrisas de las que luego hacen gala insultadores e insultados. ¿Cuál de ellos era el auténtico? ¿El que bramaba, mentía y humillaba al contrario desde su escaño? ¿O ese otro que posa su mano sobre el hombro de su víctima, que le ríe las gracias y con el que incluso pueden llegar a compartir la mesa de un restaurante?
Este fin de semana hemos visto uno de esos encuentros de compromiso que el mundo de la política ha hecho con la Iglesia católica. Tres nuevos cardenales españoles han contado con la presencia, entre otros, del president de la Generalitat y del alcalde de Barcelona arropando al arzobispo y ahora cardenal Lluís Martínez Sistach. Llevamos tanto tiempo convencidos de la necesidad de marcar límites entre la religión y la política, que esa institucionalización civil del cardenalato nos desconcierta.
No se trata que unos y otros se miren a cara de perro. Al fin y al cabo las creencias son del creyente, y la sociedad española forma parte de la religión de Roma. En la última visita del Papa a España, el presidente Zapatero recibió al pontífice en tanto que jefe de Estado, pero por coherencia no le acompañó en los actos litúrgicos que tuvieron lugar en Valencia.
¿Realmente era necesaria la presencia de instituciones civiles en un acto claramente confesional? A mí, personalmente, me alegra que monseñor Martínez Sistach sea cardenal. Ya lo celebraremos. Él en Roma y sus amigos en la intimidad.
Pero me inquieta que en uno de los temas más delicados y emocionales de este siglo como es la religión, el poder democrático no valore lo importante de su aconfesionalidad.
¿Nada que perder?

11/25/2007

Crónicas centroamericanas

El corresponsal del Salamandroides Herald en Panamá, Victor A., nos envia una crónica desde la atalaya del istmo.

Se acerca el dia H...2 de diciembre.. y Chavez va a revisar las relaciones con Colombia.... ya lo habia pensado con España...... Venezuela puede caer, sino hay una sorpresa, en un camino sin retorno. Los vuelos a Panamá estan llenos para los proximos meses. Se habla de 40.000 venezolanos en Panamá (puede ser algo exagerado) y muchos mas haciendo lo que llaman el plan B (ir buscando acomodo en otro lugar).

Su ex-mujer ya ha dicho que hay que votar NO y que es una infamia llamar traidor al general Baduel, antiguo amigo de Chavez, que tambien predica votar el no.

Quien ha salido ganando de la ultima polemica... es mister Aznar. Coincidi en Colombia y Guatemala con su periplo y aparece como un baluarte de la libertad... que no habla de Chavez..... solo dijo que esto es consecuencia de los problemas del "socialsimo del siglo XX"... utiliza finamente como sinonimo al socialismo y al comunismo.

No todo es malo en esta parte del mundo. Por primera vez un socialdemocrata moderado (Alvaro Colom) va a gobernar en Guatemala donde junto a la pobreza se une la violencia.. (aqui se paga por matar a un enemigo).. En Panamá el segundo ministro mas valorado (60%) es nuestro Ruben Blades... que aunque muchos piensan que es ministro de cultura.... en realidad es de turismo.

Quien quizas haya cometido un error es Uribe. Quizas por celos ha retirado a Chevez del proceso de paz, pero... no se habia dado cuenta que con lo narciso que es Chavez.... le iba a solucionar el tema. ¿Se figuran a Chavez Premio Nobel de la Paz y.... con el petroleo a $100?. El problema de Colombia es que la violencia ha generado un desplazamiento forzado de 3 millones de habitantes, lo cual es un problema de primer orden.

Quien quiera penetrar en la idiosincrasia de Colombia puede leer a Laura Restrepo ("la novia oscura", "Delirio"). Es un placer la prosa de esta mujer.

Pero tambien hay el encanto de las pequeñas cosas. Si alguna vez vais a Cuba acercaros a Matanzas y en el centro de la ciudad visitar la Editorial el Vigia. Os encantara lo que vais a ver, incluido los cuadros surealistas de Estevez... pero sobre todo que es una editorial que lleva 27 a.. haciendo los libros artesanalmente ... a mano... en ediciones de 200 ejemplares.!Una maravilla!.

Un abrazo desde el istmo

Victor

11/22/2007

Celulas madre putativa

Se da como la noticia cientifica del año, incluso de la década, el hecho de haber descubierto células madre a partir de células de la piel, porque a pesar de que su utilización es compleja y requiere el concurso de retrovirus para añadirle genes básicos que quedan bloqueados en la fases de desarrollo de estas células, el campo de aplicación es impresionante. No son menores tampoco las repercusiones desde el punto de vista de las trabas éticas que hasta ahora han presentado los sectores mas conservadores y la Iglesia católica al frente, en varios paises europeos, que se espera que desaparezcan y liberar inversiones oficiales para un asunto tan transcendental.
El diario Deia de Bilbao lo veia hoy así.

11/03/2007

Sanguis martyrum...


Debe ser cierto lo que dice Fernando Savater, "Las personas que no piensan como uno son las que mantienen nuestra cordura", pero como jode tener que escuchar algunas cosas (por cierto, cuando condenan a alguno de ETA ¿preguntan por el autor intelectual ?). La aprobación en el Congreso de la Ley de la Memoria Historica es una buena oportunidad para poner a prueba nuestra capacidad para debatir sobre un asunto sobre el que ha pesado la maldición de no removerlo, so pena de volver a las andadas y reabrir heridas , que por lo que se ve no han cicatrizado ni siquiera cuando la generación que combatió en la guerra civil ha desaparecido en gran parte.
Hablando de los autores intelectuales de la guerra civil, la Iglesia española ha logrado (es un decir) la beatificación de 498 martires de la guerra civil española (ya lo dijo Tertuliano: "Sanguis martyrum, semen christianorum est"), a lo que se ve no todos los que fueron asesinados por llevar sotana, pero han sido muy críticos con esta Ley de Memoria Historica por "revolver en el pasado", dicen.

Dos reflexiones muy interesantes para el próximo debate, una de mi admirada Susana Fortes, la otra de Isabel Burdiel, profesora de historia contemporanea.

La Mala Fe
Susana Fortes

Los neurólogos han intentado buscar a Dios en el interior del hipotálamo; la antropología ha seguido su pista en el cerebro del homo sapiens; los biólogos han escudriñado el ADN sin hallar rastro del Ser Supremo. Se busca a Dios por todas partes: en los genes, en las moléculas, en los laberintos virtuales de Internet... Teresa de Ávila decía que Dios también andaba entre los pucheros; algunos Médicos sin Fronteras se afanan por encontrarlo en los suburbios de Nueva Delhi o entre los enfermos de malaria, otros creen haber visto su rostro en los frescos de la Capilla Sixtina o en el interior del cuerpo amado. Pero si existe un lugar donde nadie ha podido encontrarlo jamás es en las cuevas del Vaticano.

Desde que Pedro puso la primera piedra, la Iglesia ha quebrantado uno por uno todos los mandamientos que Jehová le entregó a Charlton Heston en el monte Sinaí: torturas, traiciones, hogueras, juicios sumarísimos, asesinatos, incestos papales, guerras a sangre y fuego, apoyo a dictaduras: "Que la ira de Dios caiga sobre España si la República persevera", imprecó el cardenal Segura y después el Primado de España, Isidro Gomá, bendijo la guerra civil como "santa cruzada".

El domingo pasado los obispos españoles quisieron medir sus fuerzas en el mismo corazón del Vaticano, beatificando en una ceremonia solemne a sus mártires de guerra. Lo curioso es que entre los 498 religiosos llamados a sentarse a la diestra de Dios padre no figurara ninguno de los sacerdotes que fueron fusilados en la zona franquista por el simple hecho de haber escondido en la sacristía a un maestro del Frente Popular o haber ayudado a huir a un grupo de sindicalistas. Por lo visto esos mártires no eran de los suyos aunque llevaran sotana, como tampoco lo eran todos los españoles del bando republicano que todavía yacen en las fosas comunes y bajo las cunetas de los caminos perdidos de España.

Dice El Roto que todas las Iglesias se acuerdan de sus mártires, pero se olvidan de sus víctimas. En Valencia piensan levantar un templo faraónico sobre una antigua nave de hormigón de la Cross, junto a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, para que también los muertos queden consagrados como atracción turística, igual que hizo Franco poniendo el Valle de los Caídos en la ruta de El Escorial. Pero la cosa no queda ahí, los mártires de la patria van a llover hacia arriba: la Iglesia pretende beatificar a 10.000 más de una tacada. El cabello de ángel se va a poner por las nubes

Algunos metafísicos plantean que Dios se ha caído del cielo y hay que buscarlo en las acciones de cada individuo. Según eso la fe de monseñor Agustín García-Gasco tendría el mismo ADN moral que la del cardenal Gomá con su ardor guerrero.

Pero mientras los obispos galopan a caballo del Apocalipsis con el llanto y crujir de dientes del nuevo infierno, el resto de los mortales seguimos pecando por libre en este otoño romano de Todos los Santos, lleno de terrazas y restaurantes a orillas del río, con la esperanza puesta en los pequeños placeres de la vida y del arte. Para nosotros en San Pedro continúan reinando Miguel Ángel y Bernini. Los demás, como diría Terenci Moix, son simples realquilados.


Cuando los obispos rezan por el Rey

ISABEL BURDIEL

Desde Isabel II a Juan Carlos I, la Iglesia sigue considerando que la Monarquía, incluso la constitucional, es suya. Piensa que el poder monárquico es de origen divino y no expresión de la voluntad nacional

La consolidación de la democracia en España ha sido posible por la retirada del espacio activo de la política de dos instituciones, la Monarquía y el Ejército. Otra institución, la Iglesia católica, se resiste denodadamente a ello. Su negativa a considerar que la religiosidad, en sus diversas expresiones, debe ser un asunto estrictamente privado, sigue siendo militante.La lógica de funcionamiento de una Monarquía democrática es contraria a la de la Iglesia.

A su pesar, la Corona vuelve a ser visible en la arena política y a lo lejos suenan los rezos habituales

La resistencia eclesiástica a soltar todos aquellos resortes (e ingresos) del Estado que puedan favorecerla siempre ha requerido aliados e instrumentos políticos. Entre ellos, la Monarquía ha ocupado un lugar privilegiado. Las cosas comenzaron a complicarse en toda Europa, y en España, cuando la Monarquía dejó de ser absoluta y pasó a ser constitucional.

Aun entonces, contra viento y marea, la Iglesia siguió considerando que los reyes "eran suyos" y que su obligación -desde una concepción del poder monárquico ligada a lo divino y no a la voluntad nacional- era defenderla contra la secularización del Estado y de la sociedad. La posibilidad de un monarca ajeno a las luchas de partido, incluidas las suscitadas por la llamada "cuestión religiosa", tiene precisamente ese límite: la cuestión religiosa. Algo que llega hasta hoy con las implicaciones netamente partidistas del rechazo a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. En ese tema, como en cualquier otro considerado sensible para sus intereses, la lógica de funcionamiento de una Monarquía democrática es contraria a la lógica de la Iglesia.

Quizás convenga volver la mirada hacia los orígenes, hacia la ruptura liberal con el absolutismo durante el siglo XIX, para entender el hálito decimonónico de episodios actuales que involucran a la Iglesia y a la Corona. Aquella ruptura implicó el reacomodo forzado de la Iglesia a una nueva situación política y a un nuevo tipo de Monarquía cuyos supuestos básicos no compartía en absoluto. Isabel II, como no se cansaron de repetir los mismos liberales, subió al trono porque contó con el apoyo del liberalismo y lo hizo como reina constitucional, legitimada por la voluntad nacional y no por la herencia o la voluntad divina. Durante la guerra civil carlista, la Iglesia estuvo (como siempre) en los dos bandos. Por si acaso. Sin embargo, no hay duda de que el corazón y los intereses (las armas y los rezos) de la mayoría del clero estuvieron con don Carlos. El liberalismo era sin duda pecado y la nueva reina, ilegítima, además de interesada, porque había aceptado el poder de los impíos liberales.

Sin embargo, las cosas estaban como estaban y a ellas había que acomodarse, al menos de momento. En ese reacomodo, el control del alma deshilvanada de la hija de Fernando VII era fundamental. Como lo era el Partido Moderado donde convivían liberales conservadores con carlistas reciclados, como ahora convive el liberalismo conservador y el franquismo sociológico en el principal partido de la derecha. Juan Donoso Cortés -quien participó en la primera redacción de lo que luego sería la condena papal del liberalismo en el Syllabus- fue muy explícito en una carta al duque de Riánsares, padrastro de Isabel II. Hoy se agradece su desparpajo: "Los progresistas no necesitan del Monarca para ser fuertes porque se apoyan en las turbas. Los moderados no necesitan de las turbas para ser fuertes porque se apoyan en el trono: pero ¿dónde estará su fuerza cuando no se apoyen ni en el trono ni en las turbas? Usted dirá que es triste soltar a la presa".

Como una presa, en el doble sentido cinegético y carcelario del término, fue concebida desde entonces la primera reina constitucional de España. La Iglesia comprendió y perdonó sus flaquezas humanas y rezó por ella cuando su imagen fue arrastrada por el lodo de la pornografía política de la época. A cambio, el Concordato de 1851 -pariente lejano de los acuerdos actuales- devolvió al clero parte sustancial de sus riquezas, de su influencia política y de su capacidad de control sobre la educación y las conciencias de la ciudadanía.

El entonces arzobispo de Toledo y la Monja de las Llagas fueron especialmente activos en impedir cualquier posible acomodo de Isabel II a una situación de gobierno progresista. Con los progresistas venían tímidas propuestas de tolerancia religiosa que había que cortar de raíz recordándole a la reina, con humanidad pero con severidad, que sus pecados privados y políticos tan sólo podrían ser purgados si se convertía en el más firme y visible bastión de la Iglesia católica.

Con Isabel II comenzó el doble juego y la doble moral que arrastró a todos los monarcas decimonónicos (y no tan decimonónicos) al conflicto partidista en el cual la posición de la Iglesia desempeñó un papel decisivo. Salustiano de Olózaga popularizó la expresión "obstáculos tradicionales" para señalar el origen de las dificultades de consolidación del liberalismo pluralista en España. Apuntaba directamente al entorno reaccionario y clerical de Palacio que acabó costándole el trono, en 1868, a esa primera reina constitucional.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces. No hay comparación posible; entre otras cosas porque Isabel II (por educación y por afición) colaboró activamente con quienes buscaron convertirla en un desastre personal y político. Queda, sin embargo, la incomodidad de un recuerdo, de un hálito titubeante pero persistente, que parece filtrarse a través de los siglos. La presencia de Juan Carlos I contribuye mucho a despejar el ambiente. Para los demócratas, su legitimidad reside precisamente en su firme invisibilidad política en las legítimas luchas entre partidos, incluidas aquellas referidas a (o que toman como pretexto) la "cuestión religiosa". El Rey tan sólo se hizo visible cuando ayudó a pilotar la transición a la democracia y cuando se opuso a quienes quisieron acabar violentamente con ella. Todos los esfuerzos por hacerle bajar a la arena política, en temas sin duda candentes pero no letales como aquel, han sido vanos.

Pero, hete aquí, tras 32 años de democracia, que desde la emisora de la Iglesia se pide insistentemente la abdicación del primer monarca democrático de la historia de España. Su locutor más popular y rentable denigra personalmente al Rey y afirma que "no cumple con sus obligaciones". Es decir, que no se implica en la defensa de lo que considera "obligado" una emisora cuya línea editorial se ajusta en todo (según su página web) a la doctrina de la Iglesia.

Escándalos lánguidos aquí y allá. Destacados dignatarios eclesiásticos se apresuran a "lamentar" esas declaraciones y anuncian que rezan (mucho) por el Rey, por su familia y por la Monarquía. Algunos demócratas impíos nos asustamos recordando (un pecado como cualquier otro) que esos rezos han sonado demasiado a menudo, en la historia de nuestros reyes y en la nuestra, a sometimiento simbólico y a advertencia. Nos tememos que en la apropiación de la Monarquía todo vale: los rezos y Jiménez Losantos. Si Juan Carlos I no se implica, hay que implicarlo.

Alguien filtra que una destacada dirigente del Partido Popular sugiere al Rey un "trato humano" para ese acosado locutor cuya libertad y expresividad podrían peligrar. Se filtra que el Rey se pregunta quién es, en realidad, el maltratado y se filtra que espera algo más que oraciones. Como penúltima vuelta de tuerca no está mal. Cualquier "reacomodo" mediático de dicho locutor será interpretado como una intervención del monarca, como un atentado contra la libertad de expresión por parte del garante de la libertad de todos. Chapeau, que diría Voltaire. A su pesar, la Corona ya es visible en la arena política de la España democrática del siglo XXI y a lo lejos se oye el ruido de los rezos habituales.

Isabel Burdiel es catedrática de Historia Contemporánea en la Universidad de Valencia.

10/24/2007

La velocidad y el tocino

Estando como está de revuelto el ambiente cientifico, y no solo con el asunto del cambio climatico, basta con las recientes declaraciones del premio Nobel James Watson sobre la inteligencia de los africanos, desmentidas posteriormente a la suspension del ciclo de conferencias que pensaba dar en el museo de Ciencias de Londres, viene ahora Rajoy y trata de meter el cambio climático en la pelea política, y para ello recurre a las supuestas declaraciones de un primo suyo, catedrático de fisica en una universidad, que le inducen a confundir climatología con meteorología. El ridículo es mayúsculo de nuevo en su partido cuando los compañeros recurren nuevamente a aquello del "contexto".


Cafelete. Elvira Lindo

En esa esquina ardiente de mi barrio donde se encuentra la mítica cafetería Alto Copete tiene lugar cada mañana una zarzuela gratuita. Si dicha zarzuela saltara a los teatros podría llamarse así, Alto Copete; en ella intervendrían los taxistas que allí recalan, los jubilados y ese tipo de señoras prodigiosas que de una sola calada se consumen un fortuna y lo expulsan de a pocos mientras consumen lo menos cinco cafés. Personalmente, encuentro esta habilidad más difícil que la ventriloquia.

A esta zarzuela no le falta ni le sobra. Hay tontos y listillos, pura comedia humana: los listillos despuntan sus teorías con seguridad machacante, y los tontos dicen "ya te vale", expresión polisemántica, ideal para espíritus mansos porque no compromete a nada. Estos bares mañaneros debieran estar subvencionados por Sanidad, porque en ellos la clientela expulsa obsesiones y regresa a casa liviana y soportable después de soltarle el rollo a un pobre inocente. Entre los rollos que se sueltan priman, cómo no, las teorías conspirativas y las grandes revelaciones. El listillo tuerce el gesto, masca el palillo y dice que lo del 11-M, por mucho que digan, lo montó quien lo montó. Del 11-M pasa a Marilyn Monroe, que está viva; a Walt Disney, al que acaban de descongelar, o a la CIA, que como todo el mundo sabe, fue quien introdujo la droga en los sesenta a fin de apartar a la juventud del comunismo.

Y más: Madeleine está en Marruecos; los judíos no fueron a trabajar el 11-S a las Torres Gemelas; a la Obregón le explotaron las tetas en un viaje transoceánico; Borrell y Ortega Cano eran uña y carne, y lo del calentamiento del planeta es un montaje descarao. Al salir del bar me digo, caramba, si tuviera arranque invitaría un día de estos al señor Rajoy a tomarse un cafelete. Y al primo.

10/18/2007

Extraordinaria Placidez

Alguien dijo que en las Sociedades creativas (por ejemplo, el Renacimiento) las masas se miran en la élite, en las sociedades destructivas (El nacionalsocialismo alemán, por ejemplo) las élites se miran en las masas", está por saber donde se mirarian lo unos a los otros durante la dictadura franquista para que venga ahora un personaje de la calidad (mejor, cantidad) de Jaime Mayor Oreja y nos dice que no comprende lo de la memoria histórica porque durante la dictadura habia una "extraordinaria placidez", y sus compañeros de partido no saben en que "contexto" van a situar estas declaraciones para que no parezca lo que todos estan pensando, que por mucho que se empeñen, la derecha patria no se quitan el "pelo de la dehesa" de sus querencias antidemocraticas. Sin duda, Oreja se refiere a la placidez de los cementerios, las carceles y el exilio. Por eso han votado favorablemente a que se "despolitice" el Valle de los Caidos, antes que estos "bárbaros" lo destruyan.

Bakunin

Felacion. Maruja Torres

Como persona que vive del uso profesional de las palabras y personalmente enamorada de más de una -ellas no se tienen celos-, he sido abducida por el encanto de la combinación de un adjetivo y un sustantivo que me parecen muy adecuados. Me asaltan a menudo estos amores gramaticales, que se acumulan y que, conforme pasan los días, se superponen, permitiendo que los nuevos hallazgos -palabras como promesas, palabras como recuerdos, palabras que ningún viento puede llevarse- se conviertan en la punta de un iceberg, que pronto será recubierta también por otro flechazo verbal.

Acostumbrada a asomarme temprano a la pantalla del ordenador -aunque no desdeño la inmersión en fotos y filmaciones-, fui presa de la pasión mencionada leyendo elpais.com. Pronto, rauda, llegó a mi hogar de Barcelona la versión impresa que, negro sobre blanco -dos vocablos que ni los sáncheces ni los dragones han conseguido ensuciar- impresionó mi previa impresión. "Extraordinaria placidez", leí, corroboré, ratifiqué. Creo que nadie como don Jaime Mayor Oreja (y que me perdonen Acebes, Aznar, Rajoy y toda la panda: no le llegan ni a la suela de la trompa de Eustaquio) ha sabido definir mejor, utilizando la palabra justa (placidez: agrado, tranquilidad, alegría, jocunda), aquello que sintieron en el franquismo o con el franquismo (no bajo el franquismo) quienes se hallaban en el bando adecuado. El añadido del adjetivo en su femenina concordancia, "extraordinaria", no sólo remata sino que revive aquellos placenteros días.

De aquellas plácidas extraordinariedades devienen estas histéricas crispaciones, sin duda. Debe de ser muy duro abandonar el colchón de plumas que venía parejo con la placidez que, todo lo más, pedía un obsecuente referéndum de cuando en cuando, para hallarse en este sinvivir de permanente campaña electoral, con el miedo, además, de salir perdiendo.

No soy columnista equidistante, pero siempre hay que lamentar la pérdida de aquella... ¿cómo era? Perdonen, pero lo he olvidado. Sí, lo sé. Se trataba de un sustantivo precedido por un adjetivo.... Quia. Ni modo.

Acabo de ser arrebatada por dos palabras recién aparecidas en mis medios favoritos. Felación, monja. Qué plácida me siento.

10/12/2007

¡Viva España!

Como dijo un tal Caneda, "Antes de empezar a hablar quisiera decir unas palabras", lo primero que nuestro contertulio ha cumplido extraordinariamente su promesa de hacernos probar una paella auténtica, para lo cual no solo se trajo a su cocinera preferida sino tambien los ingredientes y los complementos. Como resumen, una casi completa asistencia en la que se ha echado de menos a Nacho, al que deseamos una pronta recuperación, y alguno mas con otro compromiso, el resto en su puesto y con inmejorable compañía, el aspecto gastronómico impecable, el musical bien con matices: va a ser cierto que tenemos algo descuidado el cancionero astur, como dijo alguien. No así el caribeño-cubano, en homenaje a nuestro hombre en el Istmo (de Maracaibo salieron, dos palomitas volando, a la guaira volveran pero a Maracaibo cuando...). Como en reunión de esta guisa se corria el riesgo de inclumplir la norma básica de toda tertulia, que dice que una buena conversación debe agotar el tema , no a los interlocutores, se pasó de puntillas sobre las noticias recientes y dejarlas aparcadas para mejor ocasión. Hoy mismo, Millás se ocupa del mensaje patriotico de Rajoy, cuya actitud, la de Rajoy, alguien apuntó ayer que le recordaba la clásica cita de Cocteau "muchos rios no están de acuerdo con su curso", en atención al caracter gallego y supuestamente de buena persona del lider de la derecha española española.

Cine gore. JUAN JOSÉ MILLÁS

Rajoy está empeñado en que seamos españoles al modo en que Arzalluz u Otegi son vascos. Lo grave del vídeo con el que el jefe de la oposición se ha convertido en la estrella de YouTube no es que trate de imitar al Rey en su mensaje de Navidad, sino que evoca a Carlos Arias Navarro en otra producción audiovisual de gran éxito también en la historia de este país. No hay más que comparar el tono de ambos y medir la cantidad de toxinas que despiden por fotograma para advertir lo que decimos. Pero, si a alguien le queda alguna duda, que proyecte sobre una sábana las imágenes superpuestas de los dos ayatolás: la sábana deviene, a los 30 segundos, en un sudario. Cine gore, en fin, de una eficacia acojonante.

No es raro que todo esto coincida en el tiempo con la resistencia de los dirigentes del PP al intento de honrar la memoria de las víctimas del franquismo. Donde aseguran que esa ley hurga en heridas antiguas, conviene escuchar que no se les provoque. Conocemos muy bien la clase de patriotismo de los que se niegan a reprobar las dictaduras y sabemos que entre nosotros sólo se grita viva España para liquidar a algún español que se resiste a ser español español a la manera en que otros se niegan a ser vascos vascos. Fusilar españoles en nombre de España es un rasgo de humor muy nuestro. Ahí tienen a los obispos ordenando que se rece por el Rey mientras le aplican la picana en los medios de comunicación de su propiedad.

Las costumbres, por bárbaras que sean, resultan muy difíciles de abolir. Todo esto de lo que hablamos está muy en la tradición de la Iglesia y del patriotismo con halitosis. Torquemada pronunciaba una jaculatoria cada vez que apretaba la tuerca del potro en el que agonizaba un pobre infeliz partidario de la doble circulación de la sangre. Destrozaba fríamente su cuerpo al tiempo que rezaba por su alma sin advertir en ello contradicción alguna (Rouco, seguramente, no entiende de qué se queja el Rey). Ahora mismo acaban de condenar a cadena perpetua en Argentina a un cura que torturaba a los detenidos sin dejar de pedir por su salvación. Quiere decirse que el vídeo de Rajoy, como las humoradas de los obispos, nos harían gracia si no tuviéramos memoria (histórica).


10/10/2007

Mentiras y mentiroso

No está demostrado que cuando Bolivar dijo aquello de "De lo heroico a lo ridículo no hay mas que un paso" estuviera pensando en el actual presidente venezolano, que cada vez mas parece al tipico dictador sudamericano, de verbo indigesto y populismo insultante, y lo siento por aquellos que creen sinceramente que se pueden cambiar las cosas para mejorar la situación en un pais de grandes recursos naturales y enormes desigualdades sociales, conocemos a una de ellas que lo ha dejado todo para unirse a la revolución bolivariana, con un fervor digno de mejor causa. Tambien nuestro hombre en el Istmo ha viajado recientemente por la zona y nos trae noticias preocupantes de la deriva Chavista y de las bellezas de la zona, incluido el lago Maracaibo. El Istmo está de moda, tanto porque se ha asentado como el pais mas estable de la zona, como por la gran inversión que ha atraido para la ampliación del canal, por cierto que nos han demostrado en YouTube que el istmo se puede atravesar en dos minutos y sin despeinarse.

Mientras las cosas por aqui, mas o menos como siempre; hoy el titular en primera pagina de El Mundo era "ETA hiere a un escolta afiliado al PP que protegía a un concejal del PSOE", lo que demuestra el grado de manipulacion informativa y de sectarismo a que se ha llegado en cierta prensa sensacionalista.


Mentiras y mentirosos

Rectificar es de sabios. Hacerlo a medias cuando las evidencias son tan abrumadoras es quedarse atrapados en la mentira. Para colmo, en política, la verdad es lo que los ciudadanos perciben como verdad, no lo que los políticos tratan de que parezca verdad.

Eso es lo que ha ocurrido con la declaración de Rajoy en torno a la ilegalidad de la guerra de Irak tras conocerse las conversaciones de Aznar y Bush en el famoso rancho tejano. Esa guerra que nos oprime con su actualidad trágica e inacabable.

Pero confunde todo pretendiendo que ésa es la única diferencia con Afganistán. La diferencia, no es sólo la que media entre una guerra ilegal y otra legal, con ser mucha por esa sola razón. En Irak no había vínculos con el terrorismo internacional que se debía combatir, ni armas de destrucción masiva. En Afganistán, el propio Estado talibán estaba involucrado con Al Qaeda en la amenaza del terrorismo internacional. La única duda era si dependían más los gobernantes de Al Qaeda que lo contrario. Era un Estado ligado al terrorismo y la ONU respaldó por ello la intervención militar. Nada que ver con Irak, a pesar del carácter sangriento de la dictadura de Sadam. ¡Otra sería la suerte de Afganistán si no hubiera existido la aventura iraquí!

Era tan claro que la guerra unilateral estaba decidida que a pocos sorprenden las conversaciones rancheras, salvo por su crudeza y por las mentiras a la opinión pública que la acompañaron. Era claro meses antes que el objetivo era Irak, y Afganistán una estación intermedia.

Por eso, los que no teníamos la estúpida tentación de cambiar 200 años de historia para caer en una nueva dependencia, apoyamos la decisión de la ONU sobre Afganistán y la del Gobierno de Aznar de enviar tropas, a pesar del riesgo y de la distancia con nuestras prioridades.

Igual de clara era la oposición a la decisión de declarar la guerra a Irak de forma ilegal, injustificada y llena de mentiras. Así lo vio la oposición y toda la opinión pública, menos los visionarios que pretenden cambiar la historia sacando pecho de lata imperial... ¡y sus acólitos!

La política exterior que se pretendía cambiar era la posfranquista al socaire de los 200 años. La política hecha a base de esfuerzos por rescatar nuestra autonomía y por consolidar un consenso básico que nos hiciera fuertes en la dimensión de nuestras posibilidades. Sin exageraciones de monaguillos pegados a la cola de los oficiantes para aparecer en la foto. La política que nos permitía hacer un papel respetable en la construcción de una Europa unida, tras vencer las resistencias a la entrada. La que nos podía unir con los países hermanos de América Latina y nos permitiría impulsar una política mediterránea seria, respetuosa de nuestros vecinos. La política que nos permitiría reequilibrar la relación con Estados Unidos, rescatándola de la vergonzosa entrega de soberanía a cambio de mendigar reconocimiento que había hecho el franquismo.

Por eso no es lo mismo, Sr. Rajoy, que estemos en Afganistán, con todos los riesgos que implicaba cuando ustedes lo decidieron, y que sigue implicando hoy como dolorosamente comprobamos estos días, que meterse en la guerra de Irak. Si lo piensa serenamente y cae en la cuenta de que con la tercera parte del compromiso de fuerza involucrado en Irak se habría estabilizado Afganistán y el mundo en que vivimos sería diferente y seguramente mejor en materia de paz y seguridad.

Pero como no ha parecido bastante, ahora vemos cómo se calientan los motores para incrementar la aventura de la guerra sin fin -la derivada de la justicia infinita- incluyendo a Irán. Me preocupa, como a todos, la proliferación de armas nucleares y hay que trabajar para que haya menos, no más. Pero es un ejercicio de cinismo que griten más los que más tienen, sin ofrecer planes siquiera sea de reducción o que lo hagan contra unos a los que se les supone la intención de fabricar armas, como Irán, mientras se mira para otro lado o se coopera con otros que las desarrollan rompiendo el Tratado de No Proliferación. Tanto cinismo no puede dar resultado.

Nuestro país, como Europa, ha perdido relevancia relativa desde la caída del muro. Pero en lugar de reforzar un papel europeo unido, como aliados confiables pero con autonomía creciente en el proceso de toma de decisiones, seguimos empeñados en fracturar más y más la realidad de la Unión, desde aquella estúpida aventura que nos dividió entre vieja y nueva Europa por la guerra iraquí.

¿Qué teníamos que ofrecer en ese disparate al que fue tan contento el Gobierno del Sr. Aznar? Que dividiríamos a los europeos, que convenceríamos a nuestros amigos latinoamericanos para que se plegaran a intereses que no eran los suyos y poco más. Lo contrario justo de lo que podían esperar de nosotros los socios europeos que nos habían visto incorporarnos a la Unión y trabajar para que ésta se consolidara con una política exterior propia y acorde con sus intereses. Lo contrario de lo que esperaban los países de habla hispana presentes en el Consejo de Seguridad de una España democrática y solidaria con ellos para reforzar sus autonomías en defensa de sus intereses frente a la capacidad indudable de condicionamiento de Estados Unidos.

Cuando dejé el Gobierno, nuestro papel en Europa estaba consolidado y era respetado. Nuestra relación con el Magreb y el Mediterráneo era equilibrada y basada en la solidaridad y la defensa de nuestros intereses. Con el área hispana de América y con Brasil se había producido una nueva fase, radicalmente distinta a la de la época de las dictaduras. Con Estados Unidos se había negociado con gran esfuerzo y dificultad un nuevo convenio que nos permitía recuperar soberanía sin poner en cuestión una relación que era de confianza. Y así, sucesivamente.

¡Era esto lo que querían cambiar! ¿Y para cambiar esto acabaron con el consenso laboriosamente trabajado? No será por los resultados. Rectifiquen de verdad y busquemos de nuevo un consenso que nos permita dar fortaleza y previsibilidad futura a nuestra política exterior. Porque el cambio copernicano que se creían nos retrotraía a las dependencias que se generaron en la dictadura y nos sacaba de nuestro papel como país democrático, europeo, mediterráneo e hispano.

Felipe González es ex presidente del Gobierno español.

10/05/2007

Patria, religión y bricolage

Por lo que se ve, se nos está llenando la tertulia de anarquistas y descreidos, de derechas, por supuesto, que a la primera de cambio renuncian a sus convicciones monarquicas, nacionales e incluso teologicas. Solo ha bastado con sacar el tema de los ataques recientes a la corona, para la que ha servido de documentacion una reciente editorial de Zarzalejos, director del ABC y un brillante artículo de Fernando Savater, para que se oiga eso tan repetido ultimamente de "yo no soy monarquico, como mucho Juancarlista" y a continuación acusar a los políticos y a los medios de comunicación de estar todo el día dando la turra con asuntos que no tiene relación con las preocupaciones de los ciudadanos. En esa tesitura las afirmaciones del lider de la derecha sobre la conveniencia de una letra actualizada para el himno nacional es una cuestión menor que no tiene interes ni siquiera para los deportistas, que parecen ser los principales usuarios potenciales. Ya veremos como se lo toman nuestros contertulios cuando la Iglesia vaticana reuna a cientos de miles de fieles para honrar a los martires de la Republica española, en esta interpretación sui generis que hace la conferencia episcopal española de la memoria historica. Y en esas estamos.

Salud

Depresion. Juan José Millás

El pueblo vasco, como el español o el belga, por poner tres ejemplos, existen porque la vida es absurda. Si nuestro paso por la Tierra tuviera algún fin un poco consistente, ¿a quién se le iba a pasar por la cabeza dedicarse a ser un patriota gallego o catalán o sueco (en el caso de que exista esta última variedad, lo que me parecería inconcebible)? Lo difícil, en todo caso, es aguantar la vida a palo seco, sin la protección de una bandera y su correspondiente himno. De ahí que el mundo esté lleno de nacionalidades, algunas lo suficientemente excéntricas como para llenar el vacío de varias generaciones. De alguien que expirara gritando "¡Vivan los Vosgos!", se podría afirmar sin género de dudas que había gozado de una existencia plena. Además, le pondrían una calle.
Pero el nacionalismo no siempre basta para aliviar el vértigo de no saber quién eres, adónde vas o de dónde vienes. Hay patriotas franceses, alemanes o turcos profundamente insatisfechos de sí mismos. Por eso conviene redondear la identidad nacional con una religión. Ser, por ejemplo, profundamente inglés al tiempo que radicalmente protestante constituye un seguro de vida. No se sabe de ningún español católico, por poner otro caso, que haya sufrido una depresión profunda. Quizá una úlcera sí, pero la úlcera tiene mejor pronóstico que la depresión. Conocemos un sustituto de la religión y la patria, el bricolaje, que no hace daño a nadie y con el que lo único que se matan son las horas. Pero está poco implantado todavía.

El Gobierno, la oposición y los partidos periféricos compiten en los últimos días por ver a quién le gusta más España y su bandera, lo que parece que da votos (y sentido). Me gusta mucho España, repetía Zapatero no hace mucho en una emisora de radio. No habríamos reparado en ello de no ser porque lo afirmaba con tal pasión que daban ganas de decirle que Finlandia tampoco estaba mal. Y no está mal, pero si lo dices en una entrevista te corren a gorrazos. Es como si un arzobispo castrense de Zaragoza dijera que preferiría ser búlgaro y sintoísta, o egipcio y yoruba lo que, a poco que se considere, son combinaciones tan viables o inviables como cualquiera otra. Lo que hace falta es que todo esto sea para bien.

10/01/2007

Don Friolera

"Y en diez días del mes de febrero año de mil quinientos diez y nueve años, después de haber oido misa, hicimos la vela", así se describe el momento en que salieron de Cuba la expedición de Hernán Cortes con rumbo a las costas de Mexico, compuesta por once navios, unos quinientos sesenta hombres, entre soldados y marinería y dieciseis caballos, y lo primero que encontraron, o a donde les llevó la tormenta, fue la isla de Cozumel, recalando en la playa de San Juan, donde el agua es tan transparente que por las mañanas la claridad es tal que se ven los peces nadando bajo los cascos de los navíos y se tiene la impresión que estan supendidos en el aire. Lo que siguió después ha sido tergiversado por unos y otros, pero sin duda alguna, lo que se ha dado en llamar "la invención de Mexico", y por extensión la de toda America, cambió para siempre el mundo.

Diez años antes, y sin relación aparente, el Dr. Sylvius de la Boe, de la Universidad de Leiden, tras concienzudas investigaciones logra destilar la primera ginebra o elixir de bayas de enebro, sesenta años mas tarde Lucas Bols inicia en Holanda la elaboracion comercial del aguardiente de enebro, con millones de admiradores en todo el mundo.

Tambien sin relación aparente, desconozco las aficiones alcoholicas de Valle-Inclán mas allá de su confesa militancia carlista, (por cuestiones esteticas ¿Eh?), viene aqui la historia de Don Pascual Astete y sus cuernos - «mamarrachos sin careta que despojan la vida humana de toda dignidad,» - como el mismo Valle-Inclán definía a los personajes de sus esperpentos, que está preparando fraxinus teatro y del que a buen seguro nuestro contertulio nos hablará largo y tendido de Don Friolera y la aventura de hacer teatro como afición.
Y ya definitivamente sin relación alguna, un articulo esclarecedor sobre el sindrome que parece originar "pijos", que echa por tierra teorias que los ligaban a la estupidez, a la familia o al habitat, o al conjunto de todo ello.

Salud

Pijadas
Alicia Alvarez
(...)hace unos días leí en un nuevo periódico, que estrenaba también una «nueva sección» de ciencia, una de esas «píldoras» informativas. Es decir, una de esas noticias en las que el titular es casi más largo que la información que le sigue.

El caso, que el diminuto recuadro me hizo gracia porque el texto que enmarcaba mencionaba la existencia de un nuevo síndrome: el del «acento extranjero». Un conjunto de particularidades fonéticas, rítmicas y melódicas que, al parecer y para más inri, es bastante parecido a la forma de hablar de los «pijos». Así, un niño que había sido operado de meningitis despertó tras la intervención, según la noticia, con esta «dolencia». Es decir, hablando «pijo».

Y en principio, y siendo sincera, al leer la noticia sentí cierto alivio.

Más que nada porque, por fin y tras muchos años, había una explicación lógica a aquellas declaraciones que hizo el ex presidente del Gobierno José María Aznar cuando estuvo de visita en el rancho americano de Bush. Ésas en las que, más que por un extraño acento «texano», parecía haber sido poseído por el doblador del oso Yogui. Algo que también, y con frecuencia, les suele ocurrir a personajes como Nati Mistral, la baronesa Tita Cervera, la «nietísima» y la última ex de Álvarez-Cascos.

La pena es que, aunque sería divertido pensar que los «pijos» hablan «pijo» porque sufren este síndrome, como adolecía de republicanismo a causa de un coágulo cerebral ese personaje de Woody Allen, dudo que esta explicación se pueda aplicar a la mayoría de los casos. Más bien me inclino a pensar que su seseo, su tono nasal o su pronunciación cuasi gangosa es su manera de diferenciarse. De decirle al mundo, como al final hacemos todos, que ellos son «otra cosa».

9/22/2007

Educacion y Ciudadanía

Se cuenta en el ambiente hostelero de la zona que un conocido personaje local, con antecedentes en el descuido ajeno, no importa que sean bolsos, propinas o consumiciones, incluso en su propio y en cierta manera prestigioso trabajo, estando como único cliente en la barra en un restaurante de la localidad le comió la cena al dueño en un descuido en que este fue a servir a unos clientes, naturalmente el pájaro levantó rapidamente el vuelo sin siquiera felicitar a la cocinera. La anécdota no viene al caso porque de lo que se debate aqui es de la polémica alrededor de la nueva asignatura que trata de hacer Educación para la ciudadanía, y lo de este punto es dipsomanía y cleptomanía y a la que nadie ha puesto coto hasta ahora. El empeño parece ser en comparar la nueva asignatura con aquella que nos tocó aguantar en nuestro bachillerato de formación del Espiritu Nacional, en la que se nos "instruia" sobre los principios de aquella democracia orgánica que se habian inventado alrededor de la familia, el municipio y el sindicato.


Instruir educando.Fernando Savater

Creo que fue Azorín quien dijo que "vivir es ver volver". Razón no le faltaba, al menos en cuestiones de debate intelectual. Yo estoy tan escarmentado de la manía de suponer que ciertos conceptos periclitan o que algunas polémicas han sido definitivamente superadas que no me extrañaría mañana encontrarme con defensores de la doctrina del éter, del flogisto o de la infalibilidad del Papa. Cuestión de paciencia, nada más. Aun así, me ha sobresaltado un poco tropezar de nuevo con la oposición irreductible entre instrucción y educación, suscitada en un artículo de Sánchez Ferlosio ("Educar e instruir", EL PAÍS, 29-VII-07) y prolongada después en otro de Xavier Pericay ("Educación, instrucción y ciudadanía", Abc, 14-VIII-07). Como telón de fondo y pretexto ocasional está la polémica en torno a la Educación para la Ciudadanía, que no parecía en sí misma muy estimulante -en los términos truculentos en que se ha planteado- pero que quizá vaya a tener la inesperada virtud de traer a primer plano cuestiones importantes sobre la educación en general. Si es así, bendita sea.

En principio, la instrucción -que describe y explica hechos- y la educación, que pretende desarrollar capacidades y potenciar valores, son formas de transmisión cultural distintas pero complementarias, es decir, en modo alguno opuestas ni mutuamente excluyentes. Por poner un ejemplo: dar cuenta objetiva de ciertos sucesos y procesos es instructivo; verificar así lo valioso de la objetividad para el conocimiento humano es educativo. Otro: constatar la reprobación casi universal del asesinato dentro de las comunidades humanas es instructivo; deducir de ello el notable valor de la vida del prójimo (aunque no así, ay, el de los menos próximos) para los hombres resulta educativo. Etcétera... Perdónenme la obviedad, mañana les prometo volver a ser ingenioso. La instrucción promueve el conocimiento de lo que hay, la educación se basa en ella para conseguir destrezas y hábitos que nos permitan habérnoslas lo mejor posible con lo que hay. Pero ello no implica que la instrucción carezca de propósito referente a cómo vivir ni que la educación tenga licencia para convertirse en mero voluntarismo contrafáctico. A mí no me parece tan difícil de entender, pero quizá sea yo demasiado simplón.

La contraposición instrucción-educación es semejante en más de un aspecto a la que en periodismo se establece entre información y opinión. Sostiene la sana doctrina que nunca debe confundirse en un medio de comunicación la una con la otra: la información de lo que sucede no debe contaminarse con la opinión que interpreta y valora lo que sucede. Pero todos sabemos que incluso la información más objetiva implica elementos opinativos, sea en la forma de redactarse, en la selección de lo relevante frente a lo negligible o en la importancia que se concede a unos hechos sobre otros similares, que no siempre coincidirá con lo que preferiría la subjetividad de cada cual: si el mismo día muere mi padre y fallece el Rey (q. D. g.), los medios de comunicación primarán el segundo acontecimiento sobre el primero, aunque para mí el impacto de ambos sucesos sea inverso. De modo paralelo, los artículos de opinión y los comentarios más fiables serán -o creo yo en mi simpleza optimista que deberían ser- los que se apoyen en una información mejor documentada, sin la cual las opiniones son meros caprichos o exabruptos. Por tanto, distinguir y presentar separadamente información y opinión dentro de lo posible es muy aconsejable, pero ello en modo alguno comporta que la información nunca opine o que la opinión deba estar desinformada. Pues bien, la distinción (y la vinculación necesaria) entre instrucción y educación es de un corte bastante parecido.

Me parece que enfrentar la instrucción y la educación, incluso llegando a valorar una como recomendable y la otra como manipuladora, resulta absurdo cuando se considera en su conjunto el sentido de la transmisión cultural. Ambas responden a la necesidad de proporcionar a los jóvenes los elementos que consideramos más útiles para que su vida y la armonía social tengan esperanza de prosperidad. Según este cri-terio, tan importante es que el neófito conozca el dato objetivo de que la carne humana es comestible como la pauta moral que recomienda enérgicamente otro tipo de dieta. Y así llegamos a la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que parece destinada a nacer bajo el sol melancólico de Saturno, devorador de sus propios hijos.

Entre los adversarios que ya tiene la neonata, los menos virulentos admiten que debería centrarse solamente en la enseñanza de los Derechos Humanos y de la Constitución, pero sin pretender referirse a cuestiones éticas (que por lo visto son atribución exclusiva de los padres y no pueden ser generalizadas gubernamentalmente sin incurrir en totalitarismo). La primera pregunta que se me ocurre ante este asombroso planteamiento es: ¿cómo puede instruirse a nadie sobre tales derechos y tal ley fundamental sin mencionar las implicaciones morales de que están llenos y los principios éticos en que se basa? Si un alumno pregunta por qué debe respetar tal legislación... ¿qué habrá que contestarle? ¿Que si no cumple con lo que mandan las autoridades irá a la cárcel y sanseacabó? Al hablar de los Derechos Humanos, ¿podrá contarse su historia, las luchas de que provienen contra poderes y tradiciones, sus enemigos seculares... el primero de los cuales por cierto fue el papado? Al instruir sobre la Constitución, ¿cabrá mencionar que ampara libertades y garantías que fueron negadas por la pasada dictadura y por otras actuales? ¿Podrá subrayarse su carácter de acuerdo histórico y que como tal puede ser modificada si parece conveniente a la mayoría, para reforzar los valores que pretende establecer? ¿O tales explicaciones deben ser cuidadosamente omitidas para no caer en lo tendencioso?

Aún hay duros de mollera que se escandalizan al escuchar que ciertas disposiciones éticas responden a las exigencias mayoritarias de convivencia y no a la conciencia de cada cual. Pues sin embargo así es, al menos en las democracias del siglo XXI. Por eso también la Educación para la Ciudadanía no puede ni debe confundirse sin más con la formación moral. Hay una dimensión ética que corresponde a las convicciones de cada cual y en la que ninguna autoridad académica puede intervenir: nadie debe imponerme la obligación moral de considerar aceptable la homosexualidad o el aborto, si mis creencias o mi razón me dictan otro criterio. Pero es necesario que conozca el valor moral de tolerar cívicamente aquellos comportamientos que no apruebo o incluso que detesto, siempre que no transgredan la legalidad y en nombre de la armonía social pluralista. Aún más: debo comprender la valía ética -estrictamente ética- de las normas instituidas que permiten el pluralismo de convicciones y actitudes dentro de un marco común de respeto a las personas. Y eso delimita una frontera entre lo que puede y no puede aceptarse también a nivel personal: tengo derecho a considerar vicio nefando la homosexualidad pero no a hostilizar o proscribir las parejas homosexuales. Puedo tener personalmente por importantísimas las raíces cristianas de Europa, pero no puedo considerar mal europeo a quien no sea cristiano ni mal español a quien no sea católico. Y puedo tener la íntima convicción de que muchos malvados merecen la pena de muerte, pero no debo ocultar a los jóvenes que la sociedad democrática en que vivimos ha adoptado como norma la abolición del castigo capital por sus implicaciones deshumanizadoras. Es decir: debe haber una asignatura de ética que reflexione sobre el origen, fundamento y necesidad de los valores humanos en general y una asignatura de Educación para la Ciudadanía que transmita la exigencia moral de tener valores comunes instituidos legalmente, que sirvan de directrices al comportamiento social aunque no puedan serlo siempre de la conciencia personal.

Es preciso instruir y es preciso educar. Lo que no es aconsejable es el puro "adoctrinar", o sea, presentar lo que es un resultado de debates y acontecimientos históricos como algo inamovible, llovido directamente de la eternidad. Dar a entender que todos los profesores de la nueva asignatura son dóciles marionetas al servicio de los intereses gubernamentales es una majadería calumniosa que no merece más comentario. Pero no es imposible que entre ellos aparezca algún iluminado de esos que bloquean el aprendizaje crítico de los alumnos a fuerza de consignas incendiarias y de empeñarse en subvertir lo que aún ni se ha molestado en enseñar (tal como explicó Hannah Arendt). Y es de temer que aún más frecuentes sean los enseñantes que se refugien en la corrección perogrullesca y tímida, en vista del jaleo organizado en torno a este asunto. Es preciso no dejar solos a quienes creen en la oportunidad de la asignatura y están dispuestos a esforzarse entre lógicos tanteos por darle la mejor realidad posible, con prudencia pero también con cierta audacia. De modo que los demás no tendremos más remedio que seguir polemizando en defensa de lo obvio, con la pereza que da...


Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

9/18/2007

Seguridad energética

Asegura el autor de este artículo, que fue además secretario adjunto de Defensa en el gobierno de Clinton, que "...el mundo no está quedandose sin petroleo pero dos tercios de las reservas se encuentran en una región con tanta inestabilidad política como el Golfo Pérsico", una apreciación justa que prescinde del origen de tal inestabilidad y de "los esfuerzos" que se han hecho por parte de los sucesivos gobiernos norteamericanos para controlar tal inestabilidad. Nada como este mapa anamórfico, en el que la superficie de cada pais es proporcional a su reserva de petroleo, y se ha añadido un codigo de colores para representar el consumo de petroleo de cada uno de ellos, para explicarnos lo que pasa y porque pasa.


El rostro cambiante de la seguridad energética

Joseph S. Nye

Los países ricos llevan tres decenios hablando de la necesidad de dominar su adicción al petróleo importado. Sin embargo, a pesar de la retórica preocupada, el problema del suministro de crudo se ha agravado y la seguridad energética es cada vez más compleja. Pese a los repetidos llamamientos de los políticos a la independencia energética, en los últimos 30 años, por ejemplo, Estados Unidos ha duplicado sus importaciones de petróleo, que en la actualidad representan casi dos terceras partes de lo que consume.

Las amenazas de interrumpir el suministro de petróleo para cambiar la política exterior de un país tienen una larga historia, sobre todo en relación con Oriente Próximo. Los Estados árabes miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo propusieron un embargo ya durante la guerra de 1967, pero tuvo escasas consecuencias porque Estados Unidos era entonces, en gran parte, autosuficiente.

En la guerra de Yom Kippur de 1973, el embargo árabe de crudo tuvo mayores efectos, ya que la demanda de petróleo importado en Estados Unidos había aumentado. El embargo hizo subir los precios y desató un periodo de inflación y estancamiento en todo el mundo, además de dejar muy claro que el petróleo es una materia que acabará agotándose. Aunque el embargo estaba dirigido contra Estados Unidos y los Países Bajos, las fuerzas del mercado redistribuyeron el crudo entre los consumidores y, a largo plazo, todos los países compradores sufrieron la escasez del suministro y la misma conmoción en cuestión de precios. Quedó patente que los embargos de crudo son un arma contundente que no sólo daña a los países escogidos sino también a otros muchos.
Desde aquellas enormes subidas de los precios del crudo, la política de seguridad energética ha tenido cuatro elementos. Al liberalizar los precios de la energía, los gobiernos permitieron que los mercados estimularan la conservación y los nuevos suministros. También contribuyeron a la conservación, así como a la utilización de fuentes de energía renovables, mediante la implantación de modestos subsidios y normativas. Algunos gobiernos empezaron a almacenar petróleo en reservas estratégicas para poder emplearlas durante plazos breves de tiempo en caso de crisis. Y los países ricos ayudaron a crear el Organismo Internacional de la Energía, con sede en París, que coordina las políticas (incluidas las reservas estratégicas) de los países consumidores.

Estas políticas siguen teniendo sentido. Sin embargo, seguramente no bastarían para hacer frente a una interrupción prolongada de los suministros. El mundo no está quedándose sin petróleo, pero dos tercios de las reservas se encuentran en una región con tanta inestabilidad política como la del Golfo Pérsico.

Estados Unidos importa del Golfo Pérsico una parte muy pequeña del petróleo que emplea. Su mayor proveedor es su estable vecino, Canadá. Pero la lección de 1973 es que una interrupción de los suministros del Golfo elevaría los precios y perjudicaría tanto a las economías ricas como a las pobres, independientemente de lo seguras que fueran sus propias fuentes.

Además, en los últimos años han surgido nuevas dimensiones del problema de la seguridad energética. Uno de ellos es el gran aumento de la demanda de energía procedente de las economías asiáticas en ascenso, especialmente China.

China parece creer que puede asegurar sus importaciones de energía mediante la firma de contratos con Estados paria como Sudán. Pero, aunque esa estrategia miope y mercantilista crea problemas de política exterior ante situaciones como la de Darfur, no servirá para proteger verdaderamente a China en un periodo de interrupción del suministro. Sería mucho mejor incorporar a China (e India) al OIE y fomentar su participación normal en los mercados mundiales.

Otra dimensión nueva del problema de la seguridad energética es de qué forma los precios elevados y el aumento de las reservas han traspasado el poder a los países productores de energía. Las empresas estatales controlan ya muchas más reservas de gas y crudo que las empresas privadas tradicionales conocidas como las siete hermanas. Muchas de esas compañías estatales, en países como Rusia y Venezuela, no actúan sólo en función de las fuerzas del mercado, sino que emplean su capacidad de fijar precios con fines políticos.

Por último, la cuestión de la seguridad energética se ha complicado más por el problema del cambio climático global. A medida que se han hecho más claros los datos científicos, el cambio climático se ha convertido en un asunto político fundamental tanto en las políticas nacionales como en las de escala mundial.

El aumento del nivel del mar, la sequía en África y la intensidad creciente de las tormentas representan un nuevo tipo de amenaza que es preciso tomar en serio. Por consiguiente, las medidas relacionadas con la seguridad energética deben ocuparse del lado de la demanda todavía más que del suministro.

Algunas medidas propugnadas por varios legisladores, como la de transformar el carbón en líquidos, ayudan a garantizar el suministro, pero producen más emisiones de dióxido de carbono que el petróleo importado. Habría que evitarlas hasta que se perfeccionen las tecnologías para una captura limpia del carbón y el carbono. Por otro lado, mejorar la eficacia energética para poder reducir la demanda y tomar medidas de conservación son cosas beneficiosas tanto para la seguridad del suministro como para el clima global.

Pero no basta con que Estados Unidos y los países de la UE mejoren su eficacia energética si no lo hacen también otros países. China e India pueden asegurarse el suministro sólo con utilizar sus enormes reservas de carbón, pero, si no tienen acceso a una tecnología del carbón perfeccionada, sus efectos sobre la atmósfera serán inmensos.

Este año, China superará a Estados Unidos en emisiones de gases de efecto invernadero. Está construyendo prácticamente dos centrales eléctricas alimentadas por carbón a la semana. En un mundo así, ya no es posible decir que seguridad energética es lo mismo que mayor independencia energética. Lo que debemos hacer es encontrar mejores formas de afrontar la interdependencia energética.

Joseph S. Nye es catedrático en la Universidad de Harvard. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia. © Project Syndicate, 2007.


9/11/2007

El Café de Nicanor

...estaban Gámez el astronauta, Gastón el flauta, Mari la tetas, el novillero poeta con su mujer, el pobre don Agapito y un camellito sin dientes paisano de un primo hermano de algún pariente lejano de Ana Belén....

Esta es la relación de contertulios de Sabina en el café de Nicanor, y añade que "asociado en sociedad con tales socios, se pueden imaginar que los amores van mal, la salud ni fu ni fa y no van bien los negocios..." que desde luego no es el caso de esta humilde tertulia, mucho mas homegenea si contaramos con alguna fémina en plantilla, burguesa si no fuera por nuestro médico anarquico y afrancesado, decididamente izquierdosa si no fuera por nuestro leguleyo, conservador y descreido, equilibrada si no nos faltara nuestro psiquiatra de cabecera, racionalista si hubiera algún ingeniero mas, despreocupadamente agnóstica si no fuera por nuestro cirujano anticlerical... mas alegre si no nos hubiera dejado nuestro amigo Emilio.
Ante semejante tribuna la propuesta de recorrer el campo de batalla de El Mazucu, donde se libro el final de la guerra civil en Asturias, va a tener seguramente una respuesta poco entusiasta y sin embargo se nos ofrece la oportunidad de conocer de la mano de un especialista los detalles de una batalla dramática, en su setenta aniversario, donde se enfrentaron mas de 33.000 soldados del ejercito de Franco, apoyados por la legión Condor alemana, contra no mas 5.000 soldados republicanos.
En esta dirección http://es.geocities.com/paisajes_guerrilla/mazuco.html se puede encontrar un resumen del libro "La Guerra Civil en Asturias", de Juan Antonio de Blas.

Salud camaradas

9/09/2007

La cosecha del dictador

Cuenta hoy en la prensa Jose Mª Izquierdo una anecdota de la mili: "Un día, el capitán de la compañía dijo todo serio: «No vayan a creer ustedes que la vida castrense es fácil. La responsabilidad es mucha. Los militares tenemos siempre la espada de Demóstenes encima de la cabeza». Hacía tiempo que no se oyen historias de la mili, sobre todo porque ya hace unos años que se decidió acabar con aquel sistema obligatorio del servicio militar que en el mejor de los casos representaba un año perdido en un cuartel recibiendo ordenes absurdas mas propias de aquel ejercito que reflejaba Gila en sus chistes. Por otra parte, la experiencia no estaba exenta de buenos momentos y de anécdotas como la descrita, también de nuevas amistades solidarias en aquel encierro obligado.
Con esto de la mili pasa igual que con la dictadura de Franco, nadie parece recordar que existió a pesar que ha marcado nuestras vidas hasta hace muy poco. Si la desaparición del servicio militar obligatorio obedeció a criterios puramente economicistas y de organización, no olvidemos que la medida fue tomada por un gobierno presidido por Aznar y que la verdadera reforma del ejercito habia sido llevada a cabo durante los anteriores gobiernos socialistas, la dictadura duró casi exactamente lo mismo que el dictador y la transición democratica fue en muchos sentido benévola con las personas e instituciones que habian tenido mucho poder durante el regimen autoritario. En el articulo siguiente sobre los rendimientos de la fortuna amasada por la familia del dictador se explica muy bien este hecho que no deja de asombrar.

La cosecha del dictador

La familia multiplica su fortuna gracias al 'boom' con las tierras regaladas a Franco

LUIS GÓMEZ / MÁBEL GALAZ

Quizá sea un caso único en la reciente historia de las dictaduras. El régimen les dio poder y patrimonio. La democracia les ha hecho ricos y decadentes. En su caso, no hubo exilio. Simplemente, un olvido benévolo. Los herederos de Franco forman ahora una familia desmembrada y multimillonaria que de vez en cuando alimenta la voracidad de la prensa basura. Viven un declive pacífico, pero irremediable. El paso del tiempo les ha convertido en una anécdota.

Los marqueses de Villaverde tuvieron pasaporte diplomático hasta finales de los ochenta
Mientras parte de la familia veraneaba en el Pazo de Meirás, el séptimo nieto, Jaime, uno de los
Francis, el único con el apellido Franco, acaba de comprar un edificio valorado en 12 millones
El penúltimo 'pelotazo' está en 10 millones de metros cuadrados vendidos en Arroyomolinos
Algunas fuentes citan la cifra de 60.000 millones de pesetas, otras llegaron hasta los 100.000. El patrimonio familiar nunca fue auditado. Hacienda no les molestó durante años

Hace unas semanas, como cada verano por agosto, Carmen Franco, la hija del dictador, abrió las puertas del Pazo de Meirás, un histórico inmueble que simbolizó en tiempos el poder austero de su padre. Ahora es un lugar para encuentros familiares, pero la matriarca no ha logrado reunir a demasiada gente. No es extraño. Desde hace unos años, todas las citas familiares se caracterizan por las ausencias. Allí acudió este verano su hija Carmen Martínez-Bordiú con su última adquisición, José Campos. También su nieto Luis Alfonso de Borbón con su mujer, Margarita Vargas, hija de un multimillonario venezolano. Luis Alfonso es la última esperanza de la familia para recuperar una nobleza perdida: sigue postulándose al trono de Francia, una aspiración ridícula de la que participa un núcleo de autodenominados legitimistas franceses. Y no apareció nadie más por el pazo. Los otros Franco estaban ocupados en otras actividades.

Mientras una parte de la familia disfrutaba del verano gallego, el séptimo nieto del dictador, Jaime, pasaba una noche en la cárcel antes de prestar declaración por una acusación de malos tratos. Su novia, una joven llamada Ruth, con la que además de una relación sentimental compartía algún negocio inmobiliario en Barcelona, le denunció tras una bronca tremenda en el hotel Byblos de Fuengirola. El juez decretó finalmente una orden de alejamiento contra Jaime. El nieto pequeño se refugió en sus abogados para no hablar, y el resto de la familia intentó pasar el tema por alto. La inestable armonía familiar de los Franco volvió a romperse con este episodio, mientras la prensa basura especulaba sobre la duración del enésimo matrimonio de Carmen. Alguna otra mala noticia interrumpió la aparente tranquilidad del pazo: unos inspectores de Cultura de la Xunta pretendían acceder al inmueble para inspeccionarlo, aduciendo que sus propietarios estaban obligados a abrir sus puertas al público una serie de días al mes. Si algo no ha pretendido nunca la familia Franco -a excepción quizá de Carmen Martínez-Bordiú- es que el pueblo husmee en sus asuntos.

La resistencia de la hija de Franco a abrir las puertas del pazo ha puesto sobre la mesa el interés por conocer la realidad patrimonial de una familia que, durante los treinta años de democracia, no se ha sentido obligada a dar alguna explicación. La democracia fue tan paciente con los Franco que tanto Carmen como su marido, el marqués de Villaverde, llegaron a disfrutar de pasaporte diplomático hasta bien avanzados los años ochenta. Un hecho tan sorprendente saltó a la luz la tarde del 7 de abril de 1978, cuando Carmen Franco fue requerida por un funcionario de aduanas en el aeropuerto de Barajas. Se disponía a viajar a Lausana (Suiza), pero algo en el interior de su bolso hizo saltar la alarma del detector de metales. El bolso estaba repleto de medallas y condecoraciones labradas en metales nobles, propiedad de su padre. El suceso motivó una denuncia por contrabando. Las medallas fueron regalos recibidos por el dictador, como regalos fueron el Pazo de Meirás, el Canto del Pico en Torrelodones o el palacio de Cornide en A Coruña. Poco hizo la familia para labrarse un porvenir por sus propias manos.

Algunos de estos obsequios fueron extraordinariamente generosos. José María del Palacio Abárzuza, conde de las Almenas, un noble obsesionado por el arte, fue quien regaló a Franco tras la Guerra Civil un palacio de 2.000 metros cuadrados situado en Torrelodones, a las afueras de Madrid. En el Canto del Pico murió Antonio Maura, fue cuartel del ejército republicano, residencia de descanso de Francisco Franco y, finalmente, un suculento negocio para sus descendientes. El palacio fue vendido por la familia en 1988 por 300 millones de pesetas. El abandono y desinterés de la familia Franco facilitó continuos robos de su patrimonio y un incendio cuyas causas nunca se aclararon. Su claustro, reclamado desde hace años por la Comunidad Valenciana, está a punto de devolverse. Del mismo tenor fue otro regalo, el palacio de Cornide, situado en la parte vieja de A Coruña, una casa solariega del siglo XVIII con mucha historia detrás. El palacio fue adquirido por el Ministerio de Educación y Ciencia en 1962 y tres años después llevado a una discreta subasta a la que acudió el conde de Fenosa, que lo adquirió y, al inscribirlo, ordenó que se pusiera a nombre de Carmen Polo de Franco. Y, naturalmente, el Pazo de Meirás, un regalo del pueblo.

Al periodista y escritor Mariano Sánchez Soler se debe la obra más documentada sobre el patrimonio cosechado por la familia Franco (Franco, SA, editorial Oberón). Sánchez desbroza cómo la austeridad del dictador contrastaba con la voracidad de su entorno familiar, que se manifestaba incluso en la recepción de regalos que instituciones y particulares hacían como consecuencia de las famosas recepciones celebradas en El Pardo cada martes. Jamás estos regalos fueron inventariados. La familia siempre consideró que tales ofrendas pasaban a engrosar el patrimonio familiar. Lo mismo hizo con cuanta documentación oficial se manejó en El Pardo, documentación que pasó a formar parte de una fundación privada tras la muerte del dictador, la Fundación Francisco Franco, un hecho insólito que ha llegado a nuestros días. Ni siquiera se tiene la certeza absoluta de que dicha fundación posea en sus fondos toda la documentación que salió de El Pardo, puesto que algunos historiadores han denunciado la venta de documentos en anticuarios. El propio Sánchez reconoce la dificultad de estimar a cuánto ascendió la fortuna de los Franco lejos del poder. Algunas fuentes citaron la cifra de 60.000 millones de pesetas. Otras llegaron hasta los 100.000 millones. Las cuentas nunca fueron auditadas. Hacienda no les molestó durante años.

Los sucesivos Gobiernos democráticos pasaron de puntillas por esa riqueza obtenida aprovechando la influencia de un apellido. Algunas investigaciones independientes documentan cómo durante años la familia, a veces a espaldas del propio dictador, acumuló sociedades patrimoniales y testaferros que ocultaban inmuebles, aparcamientos, fincas solariegas y, naturalmente, palacios. La propaganda glosó que los Franco vivían del modesto sueldo de Franco como capitán general, pero esa versión quedó al descubierto a su muerte. Máxime cuando el Gobierno franquista, con el dictador enfermo, aprobó en las Cortes el futuro sueldo de Carmen Polo como viuda de jefe de Estado. Al morir en 1988, cobraba 12,5 millones de pesetas repartidas en 14 pagas, cuatro millones más que Felipe González, por entonces presidente del Gobierno.

El elenco de los Franco se divide entre quienes han procurado llevar una vida discreta y quienes no han podido evitar ser protagonistas de algún escándalo. Los siete nietos de Franco forman una familia en la que cada uno va a lo suyo. Carmen, la nietísima, ha confesado que se ven poco, pero que cuando lo hacen lo pasan bien. Su proyección mediática es indudable y a fuerza de divorcios ha logrado tener un caché caro. "Me gustaría hacer una película con Almodóvar", ha llegado a decir, antes de participar en el concurso televisivo Mira quién baila. Todavía espera una oportunidad, pero mientras tanto ha interpretado en la vida real un papel que bien podría inspirar al director de cine: una separación del duque de Cádiz poco después de morir el dictador; una fuga a París para convivir con el anticuario Rossi, con quien se casó y tuvo una hija, a la que siguió otra relación con un arquitecto italiano, y, por último, una boda de sainete en Santander con José Campos, un cántabro bonachón, de quien dicen se enamoró porque "le hacía reír".

La vida pública de Carmen contrasta con el estilo de vida de Mariola. Pocas son las imágenes de la segunda de las nietas, arquitecta y esposa de Rafael Ardiz. Algo similar ocurre con Merry, quien tras protagonizar una boda mal vista con Jimmy Giménez Arnau, con quien tuvo una hija, se marchó de España para vivir con un norteamericano al que como a ella le fascina la meditación. Quizá a quien más le espante la vida pública es a Arantxa, la nieta pequeña, a quien se vio por última vez en la boda de Carmen con Campos, hace algo más de un año, con un rostro matizado por el bisturí.

En un momento dado, los Franco quisieron convertir en el cabeza de familia al nieto mayor, Francis, quien modificó el orden de sus apellidos para poder ser llamado Francisco Franco y así perpetuar ese nombre. También heredó, por deseo expreso de Carmen Polo, el título de señor de Meirás, concesión en la que el entonces ministro de Justicia, el socialista Enrique Múgica (hoy Defensor del Pueblo), miró para otro lado. Pero Francisco Franco, nieto, tampoco tuvo suerte en sus avatares sentimentales y económicos. Salió mal su matrimonio con María Suelves, biznieta del conde de Romanones, con quien tuvo dos hijos. Un hijo suyo, Juan José Franco Suelves, mató por accidente de un disparo a un compañero de caza. Y él mismo tuvo un altercado con la justicia chilena a consecuencia de una estafa. Su posición como gestor del patrimonio de la familia fue un fracaso, por lo que fue discretamente colocado en un segundo lugar. El mayor de los nietos vive ahora con su segunda mujer, Miriam Guisasola, en un espléndida casa valorada en 12 millones de euros. Las desgracias parecen menos si van acompañadas de un buen patrimonio que soporte, incluso, una mala gestión. Entre las numerosas propiedades de los Franco (unas 50 sociedades, algunas de ellas ya extinguidas, mueven esa fortuna), una ha adquirido especial importancia. Se trata de la finca de Valdelasfuentes. Esa propiedad ha permitido a la familia dar el penúltimo pelotazo. Sita entre las localidades madrileñas de Móstoles y Arroyomolinos, fue adquirida en los años sesenta en una operación en la que intervinieron Carmen Polo y el marqués de Villaverde, con el conocimiento del propio Franco.

Era una finca rústica de casi 10 millones de metros cuadrados, que se dedicó durante años a labores agrícolas y ganaderas. Franco gestionó en ratos libres esa finca, que llegó a ser muy productiva, lo que motivó que se hablara de ella como "la SA de SE (su excelencia)". Sobre la finca, el teniente general Francisco Franco Salgado Araújo llegó a escribir en Mis conversaciones privadas con Franco: "Es una finca espléndida, donde se cultivan infinidad de productos. Tiene además ganado. Tuvo la suerte, además, de encontrar agua. Dentro de unos años tendrá un valor incalculable". No sin razón.

A la muerte del dictador, la finca sufrió la gestión de Francis. Se despidió a decenas de empleados y, a falta de mejor dedicación, pasó a ser escenario del rodaje de películas. Entre ellas, La escopeta nacional, de Berlanga, pero también algunas de terror y otras de contenido erótico. La finca fue objeto de posteriores recalificaciones, donde han entrado a formar parte del negocio algunos constructores madrileños, y ha permitido a la familia hacer caja.

Ninguno de los herederos de Franco ha demostrado ser un mago de las finanzas. Sin el paraguas de El Pardo, ninguno ha destacado profesionalmente. Se han limitado a vivir de las rentas, como algunos ex socios de la familia consultados por este periódico. "Con esas fincas y esos inmuebles es muy difícil no hacer dinero tal y como se ha movido el mercado inmobiliario en España", afirma uno de ellos, quien reconoce que los Franco "se limitaban a buscar buenos socios para sus sociedades y que éstos fueran quienes emprendieran las gestiones". El patrimonio lo ha soportado todo: la mala gestión, el descuido y cierto despilfarro. Carmen Franco llegó a manifestar en 1978, en una de sus escasas declaraciones públicas: "Los Franco no tenemos ninguna gran fortuna, ni fuera ni dentro de España". Las más de 4.000 viviendas que se proyectan edificar sobre una parte de Valdelasfuentes dan una idea del potencial que pueden tener su patrimonio. Valdelasfuentes es el penúltimo pelotazo de los Franco: la fortuna acumulada en dictadura se multiplica en democracia.La cosecha del dictador