10/27/2015

Los sábados tertulia en El Pombo

Tertulias de otros tiempos, no tan lejanos pero en graves momentos previos a la guerra civil, que provocó la perdida de una generación entera de los más brillantes de los españoles y años de dictadura y catolicismo a machamartillo. 




Ramón y Pombo
(27 de octubre de 1935, domingo)
José Ángel Mañas
27.10.2015 01:37 h.
Resumen de lo publicado.-La comisión parlamentaria que investiga el escándalo del estraperlo exhorta a los órganos judiciales que investiguen si se ha cometido un delito.

Durante toda la semana los mentideros habían echado humo y hasta en las tertulias donde la política estaba generalmente prohibida se hacía excepción. Pombo, en la calle Carretas, era un café decimonónico, de mesas y espejos anacrónicos, cuyo techo abovedado le había valido el sobrenombre de la Cripta. Era sitio para tomar chocolate con churros y a ello se dedicaba el resto de la semana. Pero el sábado se transformaba, después de cenar, en cuanto Ramón se instalaba con su pandilla de artistas y calaveras. La tertulia era abierta y nada más darse alguien a conocer Ramón sacaba un libro de oro para que lo firmara y extraía debajo de de un banco un paquete de libros envueltos en un pañuelo y le dedicaba uno con su característica caligrafía y tinta roja.
-Yo no me avendría a hablar de política, si la política no se estuviera greguerizando. La política se esparce. Ha roto las Cortes, ha abierto agujeros en los muros, ha adquirido un ritmo más libre, a base de pistoletazos y tertulias, más leve, más estrambótico. Nada de retórica de mazacote, ni parlamentos de granito. La política, como la literatura, debe tener un tono arrancado, desgarrado, truncado, destejido, poético…
Algunos presentes tosían. Costaba respirar y, al acostumbrarse al humo, si mirabas alrededor te dabas cuenta de la fauna que había. Rostros famélicos, pálidos, ojos calenturientos. Gente estrafalaria, obreros revolucionarios, mendigos y por supuesto la bohemia literaria más variopinta. Muchos, vestidos de negro, parecían recién salidos de un cuadro de Solana cuyo famoso retrato de grupo –aquel en el que se ve de pie al propio Ramón- presidía la tertulia. El pintor, un habitual, nunca fallaba. Llevaba dos décadas presenciando en silencio los fuegos artificiales de Ramón.
-Yo estoy aterrorizado y horrorizado, pero fascinado. Con cada artículo que publico en la Revista de Occidente siento que entiendo menos lo que ocurre, y eso me entusiasma. Releo La Biblia en España de Jorgito Borrow, escrita allá por 1836, y empiezo a pensar que cada cien años los españoles sentimos la necesidad de matarnos los unos a los otros. Recordad a Larra: “Aquí yace media España; murió de la otra mitad”. Yo cada vez veo más pistoleros en la calle, y empiezo a tener miedo. A la muerte nunca se la oye porque ya en la intimidad de la casa anda en zapatillas. Y ahora pegan tiros, sí, pero pronto nos ametrallarán, lo que a los escritores tampoco nos sonará extraño: la ametralladora es la máquina de escribir de la muerte. Dentro de poco las calles mismas serán greguerías, y no habrá que ir muy lejos para tener la poesía más desgarradora y solanesca de cuerpo presente.
Ramón, patilludo e histriónico, era un rostro carrilludo de niño regordete y corbata de colorines. Medio escondidos por la sombra sus ojos negros despedían chispas y sus dientes rivalizaban en brillo con la corbata. Su voz impertinente y su desparpajo lo convertían en el mejor animador de la noche madrileña. Había hispanófilos que venían al Pombo solo por conocerle, a sabiendas de que fuera de ese momento, el resto de la semana apenas salía de casa sino que trabajaba quince horas por día, durmiendo con un cuaderno en la mesilla y anotando sus infinitas greguerías sobre un rollo de papel higiénico.
-Y es que ¿sabéis quién es el único genio verdadero de esta tertulia? Lo tenéis aquí a mi lado –señaló al hierático Solana-. Este señor tiene en su paleta moco de caracol, enjundia de gallina, jugo verde de sapo, amarillo de sol en las tapias, manteca, resinas, miel de la Alcarria, nogalina muerta. Pero su pintura de pastas negras resecas y casquería es la cosa más auténtica que se está haciendo en estos días…
Ramón deliraba felizmente, pero el tiempo fluía. Aunque lo normal era que la tertulia acabara a la una y media, hoy se había alargado hasta las tres de la madrugada, bien entrado el domingo. Con una mirada al reloj, Ramón se levantó de su asiento y fue rápidamente imitado por Solana y por quienes se escaqueaban a la hora de pagar las bebidas. Los camareros, muertos de sueño, se acercaron a cobrar lo que se pudiese, mientras Ramón, cogiendo su sombrero, hacía una desaparición estelar.
-La vida es decirse adiós en el espejo, el sueño un depósito de objetos extraviados, y el genio el que vive de nada y no se muere. ¡Adiós!

10/22/2015

Perroflautas vs. Pijoflautas



Efectivamente, el esfuerzo inútil conduce a la melancolía. Algo así está pasando en Oviedo con la discusión en torno a los Premios “Princesa de Asturias”, en el que “el dudoso papel de Wenceslao López” ha situado la polémica en el absurdo más absoluto con una plataforma a favor y otra en contra, (Perroflautas contra pijosflautas, genial) sin matices de ningún tipo. Para rematar, el insigne alcalde compartido de Oviedo se descuelga ahora que él apoyó los Premios hace años pero que hoy es más, si cabe, republicano, incluso, más antimonárquico. No hemos tenido suerte en Oviedo desde hace mucho y ahora algunos de los que auparon al insigne mastuerzo le critican por parecer “una marioneta en manos de este infeliz tripartito”.

Vivaelvino…


Identidad

La última vez que renové mi DNI descubrí que para el Estado el pueblo en el que nací, hundido bajo un pantano, no existe ya oficialmente, por lo que me han asignado otro

Me escribe la defensora del lector de este periódico para pedirme mi opinión sobre un asunto del que le han hecho tomar conciencia las numerosas cartas recibidas de leoneses molestos porque reiteradamente EL PAÍS confunda su identidad. La pregunta de la defensora del lector es muy simple: ¿los leoneses sois castellanos?
La respuesta es tan simple como la pregunta, pero precisamente por ello me llevó varias líneas exponerla. ¿Cómo respondería un gallego al que le preguntan si es asturiano o un valenciano que si es catalán?, me planteo mientras me extiendo con argumentos históricos que, al final, me dejan la sensación de estar demostrando algo que es imposible probar por obvio: que los de León somos leoneses de la misma manera que los de Burgos son castellanos.
¿De dónde viene entonces que en el caso de León, me pregunto al mismo tiempo mientras contesto a la defensora, la demostración de la identidad corra de parte de los afectados y no ocurra así en ningún otro supuesto? La respuesta también es muy sencilla y tiene que ver con la incultura que en materia de geografía e historia asola a los españoles (nadie recuerda ya que hasta hace solo tres décadas León era una región como Andalucía y muy poca gente sabe que León y Castilla la Vieja fueron unidas en una única autonomía por decisión de los partidos políticos, no por la voluntad de sus habitantes, a los que nadie les preguntó su opinión), pero también con la propaganda política que, quiérase o no, por más que sea muy burda (basta mirar los libros de texto, teledirigidos por cada Gobierno autónomo), acaba calando en la población hasta el extremo de repetir invenciones como que Castilla y León es una unidad (no hay más que ver la y que lleva en el medio) o que el País Vasco existía ya antes que España.
Malos tiempos son estos en los que hay que demostrar lo evidente, decía Dürrenmatt, afirmación que Ortega y Gasset atribuyó también a los suyos cuando escribió que el esfuerzo inútil conduce a la melancolía. Es lo que me pasa a mí después de años de verme en la obligación de tener que demostrar mi identidad, sea lo que sea esta, que diría Millás. Y no solo respecto de mi condición leonesa. La última vez que renové mi DNI descubrí también que para el Estado el pueblo en el que nací, hundido bajo un pantano, no existe ya oficialmente, por lo que me han asignado otro. Por la misma razón propuse que me cambiaran también de padres, puesto que los míos también desaparecieron, pero la funcionaria se molestó conmigo.
¡Apatría, dulce ilusión!

10/21/2015

La destrucción del mito alemán

Para los germanófilos debe haber sido un duro golpe descubrir que sus ídolos están hechos de la misma pasta que el resto. Para los que no lo somos, esa supuesta superioridad no es más que falta de humanidad, soberbia y desprecio, como hemos descubierto espantados ante los horrores del nazismo y la indiferencia del pueblo alemán.

Salud    

El mayor truco de Alemania
  • RAMÓN AGUILÓ OBRADOR
Actualizado 21/10/201504:13
Hay un curioso y significativo ripio de un popular cantautor alemán dedicado a su patria, en el que se hace la pregunta del millón: "¿Por qué los alemanes nos sacamos el carnet de conducir antes siquiera de enamorarnos?". Quizá no sea improcedente pues indagar en el estado anímico actual del pueblo alemán a partir de la quiebra de esta premisa, la de alguien que descubre trágicamente que su primer gran amor, el amor hacia una máquina de cuatro ruedas habilitada con un motor de la violencia y la voz de un volcán, es un amor no correspondido, simulado, plagado de besos y carantoñas que ahora saben a navajazos en los labios. La pesadilla se ha vuelto obscenamente tan real que puede envenenar los dulces sueños de grandeza de una orgullosa nación.
El coche es para el alemán lo que las armas son para los americanos: símbolo de libertad, autonomía y autosuficiencia. Y todos los autos que se le ocurran de prefijo al lector, pues no en vano se inventó también en Alemania la filosofía moderna, el idealismo, un sistema basado precisamente en la autorreflexión y la identidad. Mejor dicho: el coche es el arma del alemán, sin la cual él no es nada, un peatón más dejado de la mano de Dios. Pero Dios ha muerto, dijo otro alemán, profesor de Filología en Basilea, sin saber que no era el Superhombre quien venía a sustituirlo, sino el automóvil, un cacharro de tres ruedas con un automotor de combustión interna que el ingeniero Karl Benz había diseñado por esa misma época en la bucólica ciudad de Mannheim. Benz, BMW, Porsche y Volkswagen han sido los nuevos dioses a los que los alemanes encomendaron su felicidad. Y como ocurre con las religiones o los equipos de fútbol, uno no puede tener un Porsche y un Mercedes en el garaje de su casa, al igual que uno no puede ser judío y musulmán a la vez, o del Barça y del Real Madrid.
"El relato de la fiabilidad ha quedado herido. El cuento de la perfección y la honestidad, el mito fundacional de Alemania"
Pero entonces, si los coches son en Alemania una religión, ¿qué representa para ellos el llamado 'Dieselgate' de Volkswagen, acaso otra muerte de Dios? No del todo, pues todavía no hay nada que pueda reemplazarlo. Lo que sí ha quedado afectado, herido, ha sido el relato en torno a ese Dios, el relato de la fiabilidad alemana, el cuento de la perfección y la honestidad, de la ética del trabajo bien hecho, es decir, el mito fundacional de Alemania tal y como la desconocemos hoy en día. En estas últimas semanas, los alemanes se han mirado en el espejo y el susto ha sido mortal. No porque hayan visto reflejado su rostro demacrado y cadavérico, como le ocurría a Eduardo Noriega en 'Abre los ojos' tras otro pecado de vanidad. El sobresalto ha sido mucho mayor: en el espejo han descubierto, horrorizados, a un griego o a un español que sonríe cínicamente con el palillo en la boca y les espeta: "¿Qué hay de lo mío?". Justamente esa chusma mediterránea a la que hace dos días acusaban de los mismos delitos perpetrados de manera metodológica por la multinacional que dirigía Martin Winterkorn. He aquí la destrucción del mito alemán: la abolición de la diferencia, de la superioridad moral, darse cuenta de que todos somos iguales, de que por Valencia o Tesalónica fluye la misma sangre criminal que en Wolfsburgo o Múnich.
La prensa alemana ha reaccionado con cautela ante dicho derrumbamiento mitológico. Hay demasiados puestos de trabajo en juego y no sería demasiado acertado menospreciar el poder que el 'lobby' automovilístico tiene en Alemania, parecido al que tiene la Iglesia Católica en España. Además, con la dimisión de Winterkorn ya disponen los alemanes del chivo expiatorio que en estos casos se requiere para calmar las aguas turbulentas. De ahí que en casi todo el panorama periodístico se haya girado la tortilla y en vez de reproches a Winterkorn por haber hundido la reputación de la empresa aparezcan únicamente loas y alabanzas a su más que necesaria dimisión. El único periódico que ha estado a la altura del escándalo ha sido la 'Süddeutsche Zeitung' y su redactor jefe, Heribert Prantl, que en un artículo memorable recordaba al pueblo alemán que "sólo quien trasmite valores en su empresa construye a la vez autos valiosos". Y remataba, categórico: "El daño no es principalmente de imagen, es sustancial. Una dimisión no basta"
"Alemania se ha vendido al mundo tras un escaparate impoluto. El escándalo de Volkswagen y del fútbol desvelan que no es así"
Otra cosa ha sido la reacción del alemán de a pie, sin coche, nunca mejor dicho. Estos días he hablado con el carnicero, el panadero y el campesino que me suministra las patatas. Todos se han reído de mí. "¿Escándalo? La culpa es vuestra, de los morenitos, que os habéis creído que éramos inmaculados". Otra vez tenemos la culpa, esta vez, de haberles comprado la moto, de habernos creído su particular cuento. Pero que no se diga que los alemanes no se lo han tomado también con humor: alguien ha subtitulado en alemán la célebre entrevista de Quintero con el 'Risitas', que en esta ocasión se transforma en un ingeniero de Volkswagen descojonado ante la ingenuidad del pasmado periodista: "¿Que Winterkorn no sabía nada? ¡Pero si conocía personalmente a cada tuerca de la fábrica!". Parece mentira, pero ellos, el pueblo más altivo de Europa, que desde las alturas nórdicas clava su mirada hacia el sur con unos ojos que empequeñecen todo lo que otean, son incapaces por sí mismos de lo más elemental: hasta para reírse de sí mismos nos necesitan los alemanes. El video está colgado en YouTube y ya va por los 35.000 clics.
Mientras tanto, la tormenta no cesa y los rayos avanzan con paso quedo, pero firme. Una vez despedazado el corazón de la industria alemana, le toca el turno al fútbol y a lo que los alemanes llaman "El cuento de hadas del verano del 2006", en el que todo salió casi perfecto (Alemania quedó tercera en su propio mundial) y que ahora, según últimas informaciones del semanario 'Der Spiegel', podría llegar a convertirse en un cuento de terror. Aunque no es el fútbol lo que está en juego, ni tampoco los altos funcionarios de la federación alemana (incluido el intocable Kaiser Beckenbauer), que presuntamente lograron la adjudicación del Mundial comprando por unos 6,7 millones de euros los votos de la federación asiática. Lo que está en juego es que esas maravillosas semanas en las que en Alemania reinaron el buen tiempo, la desinteresada hospitalidad y la alegría colectiva hayan sido posibles gracias al engaño y el soborno.
"El cuento de hadas del verano del 2006, en el que todo fue perfecto ahora podría llegar a convertirse en un cuento de terror"
Y bien, ¿qué nos depara el futuro? Merkel se ha acogido al adagio hölderliniano que tanto gustaba a Heidegger y no se cansa de predicar que "donde hay peligro crece también la salvación". ¿Tienen pues, salvación los alemanes? ¿Ha finalizado tal vez una era? Aunque bien puede ser que la Alemania que todos creíamos conocer no existiera nunca y sea sólo una vieja leyenda, un eco marchito de la lejana Prusia. Puede que todo no haya sido sino una farsa, una gran mentida sobre la cual se ha construido la mayor potencia económica europea del siglo XXI. Parafraseando a Baudelaire y al mismísimo Kayser Söze podríamos afirmar que, como le ocurría al diablo, el mayor truco de Alemania fue convencer al mundo de que esa otra Alemania, la criminal y delictiva, la hipócrita y más humana, no existía.

Ramón Aguiló Obrador es profesor de Filología alemana en Bremen (Alemania).

Asaltacapillas

Mire usted por donde, cada vez que se habla de la religión en la escuela tocan los meapilas a rebato, algunos conversos como Losantos son los más notorios y a veces hasta graciosos, el enano mentiroso. Y todavía hay quien piensa, ingenuo, que en este país se puede llegar a un consenso para, de una vez por todas,  establecer un plan de enseñanza con futuro.

Vivaelvino…
 

Quemacuras y asaltacapillas

·         FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS
Actualizado 21/10/201502:48
PDR 'Snchz', tras echar a todas las mujeres del PSOE de su lista por Madrid, quiere derrocar a Rita Maestre del trono de la cristofobia española, que la 'portavoza' del Ayuntamiento de Madrid ganó al asaltar en sujetador, con otras colegas en 'top less', una capilla universitaria. Entre las consignas de las asaltantes -por las mezquitas tienen más respeto, dada la libertad que a la mujer asegura el Islam-, destacaron "¡Arderéis como en el 36!" y "¡El Papa no nos deja comernos las almejas!", ambas prueba del analfabetismo pavoroso de la horda podemita. Las iglesias de Madrid ardieron en 1931, no en 1936; y si a Francisco, el amigo de Fidel, le dan la oportunidad de bendecir ese menú, lo haría encantado. Supongo que en el asalto tenían que rimar Ratzinger con algo, y Mazinger no pegaba.
Pero en 'Snchz' se nota ya la mano de la pensadora 'al dente' Irene Lozano; y el fragmento de PSOE que controla ha decidido que el camino a la Moncloa pasa por competir en anticatolicismo con Rita y sus Pirómanas. Mucho me gustaría que el PSOE acabara con el engendro, invento suyo, de los colegios concertados, ruina mediante soborno de la enseñanza privada, pero ni 'Mericontext' -archianalfabeta, que dice que su proyecto tiene "voluntat" y "luces largas"- podrá imponer que en los centros privados no se hable de Jesucristo. ¿Y cómo blasfemarán si nadie enseña Religión?
"Ni 'Mericontext' podrá imponer que en los privados no se hable de Jesucristo. ¿Cómo blasfemarán si nadie enseña religión?"
Atacar a los católicos españoles es como pegarle a un niño. Los obispos yacen en tal postración que ni se han atrevido a sacar una nota contra el separatismo catalán, que predican las 'tarracomitras' xenófobas, las que anunciaron repiques de gloria si ganaban Junts pel Sí, Bwana Godó. Supongo que a 'Mericontext' las monjas que le van son Forcades y Caram. El "bien moral" de la unidad española, en la que el catolicismo fue clave y que tanto defendían ayer, ni lo mientan hoy. Pero los miles de voluntarios de Cáritas han ayudado a las víctimas de la crisis como no lo han hecho las Casas del Pueblo. Y a las monjas que cuidan a enfermos terminales no las sustituirán los okupas de Zapata. ¿No merecen algún respeto los millones de católicos españoles, tan mansos, tan pastueños? ¿Para qué quiere 'Snchz' quitar las capillas católicas de las cárceles? ¿Para que no las asalte Rita? ¡Pero si lo que ella quiere es inaugurar mezquitas con Rania de Jordania!

10/05/2015

Gordos y felices

Ayer se decía en un telediario que la obesidad se había convertido en una plaga global, no solo exagerando la magnitud del problema, que localmente puede ser muy preocupante, sino una muestra de subjetividad que hace alusión al mundo inmediato que nos rodea y prescinde de la mayoría de la población mundial que tiene en buena medida el problema contrario. Esa visión parcial del mundo es lo que define el etnocentrismo, “una visión de las cosas según la cual el propio grupo es el centro de todo”.  Simplifica brillantemente Manuel Vicent la influencia determinante del lugar del mundo de donde se procede para esperar un destino u otro.

Salud camaradas    


Códigos

Nuestro domicilio es más importante que nuestra herencia biológica

A estas alturas de la historia el destino de la humanidad se debate entre dos códigos, el genético y el postal. La estructura cromosómica del ser humano se compone de una combinación de cuatro bases bioquímicas que giran con una doble hélice para formar el edificio intrincado de la vida. El destino de la humanidad está ligado a este código según el cual genéticamente estamos h
echos solo de materia y todos partimos de cero al nacer, movidos por una maquinaria celular idéntica a todas las personas, no importa el origen y la raza. Pero, sin duda, en la vida existe un elemento discriminatorio más determinante que el código genético. Se trata del código postal. Este marca definitivamente nuestro futuro. Nacer y vivir en Somalia implica un alto riesgo de morir joven, pobre y machacado por la enfermedad. Nacer y vivir en la avenida Foch de París o en el Upper East Side de Manhattan significa salud, riqueza y larga vida. Nuestro domicilio es más importante que nuestra herencia biológica. El cartero sabe adonde llevar las buenas y las malas noticias. Genéticamente Einstein apenas se distinguía de un simple ratón o incluso de la mosca del vinagre, pero la diferencia entre un escandinavo y un subsahariano es abismal, por eso si nada podemos hacer por cambiar nuestra estructura cromosómica, a la hora de adquirir un poco de felicidad todo nuestro esfuerzo suele estar dirigido a vivir en un buen código postal, que generalmente suele llevar aparejado el uso y disfrute de los derechos humanos. El terrible espectáculo de miles de emigrantes que mueren ahogados en el Mediterráneo y la angustia de los refugiados que huyen de la guerra y se estrellan contra las vallas de Europa se debe a que tratan agónicamente de alcanzar un buen código postal, porque saben de sobra que si permanecen bajo el hambre y las bombas su código genético habrá fracasado.

3/14/2015

Las conferencias de la Tertulia

Invitado por la Tertulia, ha venido a dar una conferencia el doctor Cesar Morís de la Tassa, Director del Área de Corazón del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), del que ha sido también Director Médico. Conferenciante habitual y comunicador muy cercano, mantiene el concepto de Empatía, como actitud que hace posible el respeto y la dignidad de la relación médico-paciente como base para entender por donde debe de ir la medicina del futuro, como oposición a lo que decía Voltaire: " Los doctores son hombres que prescriben medicinas que conocen poco, curan enfermedades que conocen menos, en seres humanos de los que no saben nada".

 Una conferencia brillante sobre los grandes números de la Sanidad Pública y su futuro. El coloquio posterior, con intervenciones muy interesantes nos ha permitido acercarnos a la realidad compleja de la sanidad y su viabilidad futura.   

 
 
 
 
 
 
 
 
 

3/10/2015

Matemáticas divinas



 Circulan por ahí imágenes que evidencia el cambio de costumbres de algunos países de mayoría musulmana, árabes unos y otros no, como Irán y Turquía, en especial en el papel que juega la mujer y su presencia cada vez menor en el mundo del trabajo, la universidad o los medios de comunicación. El desmoronamiento de los regímenes de Hussein en Irak y de Bashar al-Assad en Siria ha abierto las puertas al yihadismo más radical, pero también el retroceso que impulsa Erdogan en Turquia, la falsa apertura en Irán, la cerrazón de Arabia Saudi… etc. han hecho retroceder muchos años en las conquistas de las libertades y en la tímida consideración hacia los grupos tradicionalmente marginados, como las mujeres, los homosexuales, y las minorías religiosas.
Hace muy poco, un obispo que todavía lo es dijo que “hay que quitarle el voto a las mujeres, porque últimamente piensan por su cuenta”, El obispo de Alcalá,  Reig Pla,  ha criticado que las mujeres hayan pasado de pedir “la igualdad” y del “feminismo de cuota”, que reclama al menos la mitad de los cargos de responsabilidad para las mujeres, “a la pretensión del empoderamiento de la mujer, al feminismo radical o al feminismo ginocéntrico”. Según ha dicho Reig Plà, el “feminismo radical” es más conocido por “sus pretensiones políticas y por sus vinculaciones con los movimientos que promueven el aborto, el ataque al matrimonio monógamo e indisoluble y a la maternidad”. No es el único, son la mayoría los que piensan que las mujeres a favor del aborto son unas feministas radicales o que los homosexuales son unos pobres enfermos que hay que curar, y por supuesto que las leyes no deberían contradecir la moral, la moral católica, por supuesto.

 Salud

 

Ego divino

Con esta lección desde los seis años los niños pasarán a engrosar el acervo de los mortales que esperan una solución a sus problemas mediante plegarias a un Poder Celestial

Según consta en el Boletín Oficial del Estado los profesores de religión deberán explicar a los niños de primaria la forma de pedir favores a Dios y mostrar agradecimiento cuando la súplica haya sido atendida. Con esta lección desde los seis años los niños pasarán a engrosar el acervo de los mortales que esperan una solución a sus problemas mediante plegarias a un Poder Celestial. La oración siempre entraña un pacto egoísta. Quien alaba al Señor cree merecer una dádiva a cambio. Si en algún lugar del universo hubiera un Ser Omnipotente como el que pinta la iglesia debería de estar harto de esta murga lastimera que emiten los habitantes de este planeta pidiéndole beneficios o remedios para sus males. El coro de alabanzas destinadas a excitar el ego divino, seguidas de un rosario inagotable de penalidades no lo soportaría en la tierra el sátrapa oriental más veleidoso. No es extraño que el silencio de las esferas sea la única respuesta. Pero los profesores de religión lo tendrán aun más difícil a la hora de explicar a los alumnos de secundaria que Dios ha creado al hombre para que sea feliz y por tanto está obligado a expresar gratitud y amistad con su Creador. Puede que algún alumno resabiado pregunte por qué nuestros padres fueron expulsados del paraíso si allí eran felices, iban desnudos y se sentían inmortales. Por haber probado el fruto del árbol de la ciencia aconteció el desastre – contestará el profesor. Ese árbol de la ciencia ha quedado ahora en la pizarra del aula plantado por la clase anterior que hubo de matemáticas. En el negro encerado los signos algebraicos forman una noche muy estrellada llena de constelaciones. El profesor de religión las habrá tenido que borrar para suplantarlas por otras palabras mágicas, revelación, culpas, plegarias, milagros, misterios, ruedas de molino y otras parábolas.