1/09/2008

El caganer en bata

Cuando el Consejero de Sanidad dijo aquello (tambien que habia que ir "llorados al trabajo") seguro que no estaba pensando en aquel médico que tenía la "costumbre" de marchar a casa con el papel higienico del trabajo, aunque este mismo tiene otras costumbres mas gravosas para la propia administración sanitaria, y sobre todo para la víctima, como robar a sus pacientes. Tampoco debería estar pensando en aquel otro que desde la ventana del consultorio se exhibia desnudo para sorpresa y escandalo de sus vecinos, ni siquiera en el caso mas reciente de aquel que puso en jaque a toda su consulta, ante el delirio de creerse superman, ni en el interminable anecdotario que registra nuestra sanidad pública. Lo que es seguro es que las palabras del Consejero han sido excesivas e inoportunas y comprensible la reacción de algunos profesionales ante la falta de aprecio hacia su trabajo por parte del máximo responsable de la politica sanitaria, tal vez en este articulo reciente del doctor Rendueles, un habitual en la prensa regional que ha escrito un interesante artículo sobre la Psiquiatrización del mal, relativo a un caso de agresión sufrido por él mismo a manos de un supuesto enfermo mental, se olvida entre los "problemas pavorosos" que tiene la sanidad en Asturias el referido a la percepción que los ciudadanos tienen del sistema publico, de sus medios, organización y personal, y a su valoración por separado.

El "Hipermobbing" y el Consejero de Sanidad
GUILLERMO RENDUELES

La muy celebrada ocurrencia navideña del señor Quirós respecto a la obligación de que los trabajadores sanitarios acudamos a nuestras labores «cagados, desayunados y con el periódico leído» es, a la vez, anacrónica e hipermoderna. Hace unos años, corría un par de horas cada domingo -preparaba la maratón de Madrid- con Juan, un amigo que había trabajado en el antiguo Banco Gijón. Alguna vez, teníamos que interrumpir la carrera y buscar un escondite donde deponer; a propósito de esos incidentes, Juan me contaba cómo un casposo jefe de negociado del banco que le amargó su juventud, cada vez que tenía que ir al baño, le hacía literalmente el mismo reproche -hay que venir cagados a trabajar- con el que el señor Quirós nos exhortó a los sanitarios en su discurso. Pero, curiosamente, cuando se escucha el sufrimiento en el trabajo en los grandes supermercados o en los centros logísticos, el obrero posmoderno se queja con extraño patetismo de cómo es imposible la autoestima, si el jefe te controla los esfínteres. Se escucha cómo humilla a la cajera de un supermercado, o a un teleoperador, el diálogo con su supervisor, cuando le pide que le sustituya para ir al baño.

Los animosos editores de «Traficantes de sueños» acaban de publicar un interesante libro, «La empresa total», de Renato Curcio (sí, el antiguo dirigente de las Brigadas Rojas), que describe la reciente microcontrarrevolución laboral, que ha puesto en manos de las gerencias el control total sobre la fuerza del trabajo. Las formas de mando y las técnicas de gestión de los «recursos humanos», los mecanismos de captación y la destrucción de las resistencias, la asfixiante atmósfera de indefensión y aislamiento son desveladas con rigor por Curcio. Y cuando se quita el velo a esas nuevas relaciones de dominio, se descubre que ese sufrimiento laboral que los posmodernos reducen a la individualidad con el nombre de «mobbing» no es sino una característica general del trabajo. Por ello, si se quiere conservar el término para describir ese sufrimiento generalizado de la mayoría de los trabajadores, habría que hablar de «hipermobbing» (...)
Si el señor Quirós fuese un político ilustrado, hubiese dedicado su discurso navideño a los tres problemas pavorosos que tiene su ministerio. La economía sanitaria de esta autonomía está quebrada y nos situará en la necesidad de un nuevo tributo. La pirámide de población asturiana es la peor del planeta, y eso incluye tanto al personal sanitario como a las necesidades sanitarias de los usuarios. El gorrón -el «free reader» de los repipis- es la figura dominante en el imaginario popular asturiano que busca ventajas y tutela en todas las instituciones sociosanitarias sobrecargándolas hasta lo inservible. Mostrarse humilde, pedir indulgencia y tiempo para cambiar esa catastrófica situación indicaría prudencia o, al menos, maquiavelismo en el señor Quirós. Dedicar su discurso navideño a eludir esos problemas y centrarlo en imponer disciplinas taylotistas y provocar a los licenciados con exigencias burocráticas para acceder a la carrera profesional refleja, en cambio, una voluntad de conflicto que no dudo que desencadenará en breve una huelga médica. Camino del dichoso baño, me tropecé, unos días después del dichoso discurso quirosiano, con un compañero de trabajo. Aunque pertenecemos a colectivos bastante opuestos -él se presentó en las listas del sindicato médico, y yo, en las de la Corriente Sindical de Izquierda-, nos reímos al constatar nuestra común voluntad de desobediencia usando el papel higiénico en horas de trabajo.


Guillermo Rendueles es psiquiatra en la red sanitaria pública de Gijón

1/04/2008

El Cachete

Ha pasado casi desapercibida, excepto para los especialistas supongo, la modificación del articulo 154 del Código Civil que regula las relaciones paterno-filiales y la adopción, sino fuera que en lo tocante a la prohibición del maltrato físico ha habido posiciones encontradas entre los de siempre. La posición de la mayoría del Congreso coincide con la opinión de organismos internacionales como UNICEF, que en palabras de su representante en España ha dicho:

"No podemos olvidar que la mayoría de los malos tratos que sufren los niños en el mundo es en su entorno familiar. Pegar produce respuestas inmediatas, pero esas respuestas de los niños no se dan por convencimiento, sino por miedo. Pegar no es educativo. Los padres utilizan el cachete cuando ya no tienen argumentos y, además, cuando pegan, la mayoría se frustran".

La posición de PP y PNV es que nada en la redacción anterior del artículo permitía el maltrato físico de menores. De la Iglesia no se ha recibido opinión concreta, sabida es su teoría de lo provocadores que pueden llegar a ser los menores...

Hoy mismo, escribia Ponte sobre el particular y de su experiencia de niño vapuleado.

Victimas de las bofetadas. José Manuel Ponte
Los niños que fuimos educados durante el franquismo recibimos decenas, posiblemente centenares, de bofetadas, por parte de padres, parientes, profesores y personajes investidos de cualquier clase de autoridad para dárnoslas. Además, por supuesto, de los golpes y puñetazos recibidos en las innumerables peleas con los queridos compañeros de colegio, con los niños de otros barrios, y con los oponentes de los partidos de fútbol que se organizaban en la calle. En aquel tiempo, recibir una bofetada era tan habitual como que una mosca se te posara en la cabeza. O tan natural como te lloviese encima. Incluso se daba el caso de que cualquier persona adulta que te viera en la calle fumando, jugando a la pelota, o entretenido en alguna clase de acción reprobable (a su exclusivo juicio), se tomase la libertad de reprenderte y abofetearte con el beneplácito de los circunstanciales observadores del vapuleo. Un conocido mío, cuyo padre era propietario de un famoso ultramarinos, me contó que su hermano pequeño fue sorprendido en la calle por un viandante mientras cogía del suelo una colilla con el propósito de fumársela. El ocasional guardián de la moral pública que no solo le riñó por ello sino que además le propinó dos sonoras bofetadas.. A los gritos de la víctima salió el padre del establecimiento con animo de vengar la afrenta, pero tras saber por testimonio del otro adulto lo que había pasado, aún añadió dos bofetadas más sobre la cabeza del delincuente. Y algo parecido le sucedió a otro querido amigo. El director del colegio donde estudiábamos lo sorprendió fugándose de una sesión cultural de asistencia recomendada, y le dio una paliza monumental, que aguantó estoicamente, cubriéndose el cuerpo y la cara en un rincón como hacen los boxeadores, porque los escolares de entonces estábamos habituados a sufrir esa clase de lances. Concluido el golpeo, y cuando la víctima procuraba adecentarse mínimamente y recuperar la compostura, la señora de la limpieza, testigo del suceso, le recomendó que se lo dijese a su padre. "Lo que me faltaba -comentó este amigo- para que me den otra parecida en casa". Sucesos como estos que describo eran frecuentes y cualquier contemporáneo mío los recordara con algo de nostálgica ternura, sin que la experiencia nos haya provocado ninguna clase de abollamiento mental irreparable. Los tiempos eran duros y había que adaptarse a ellos. Hago relación de lo que antecede porque al final del pasado año el Congreso de los Diputados aprobó la modificación del articulo 154 del Código Civil en cuyo apartado cuarto se autorizaba a los padres a "corregir razonable y moderadamente a los hijos", redacción ambigua que podría incluir el derecho a propinarles un cachete aleccionador de vez en cuando. Desconozco si esa limitación pedagógica de la cariñosa contundencia paternal resultará de alguna utilidad práctica. La prensa resume la iniciativa diciendo que "el bofetón ha quedado fuera de la ley". Es una pena que las normas jurídicas estén sometidas al principio general de la irretroactividad porque muchos podríamos tener derecho a cobrar indemnizaciones millonarias. A tanto por bofetada, una fortuna.

1/03/2008

Lalin, Lalin...

Leyendo hoy el artículo de Alvite en el Faro de Vigo me vino a la memoria el chiste que contaba Vicente de Lalín ("Lalin, Lalin... ni que fuera Nueva York"), que aprovecha el panegírico al politico para retratar a la derecha gallega, divididos entre los "de la boina" y los "del birrete", ahora en declive desde que decidieron mandar al paro a Fraga, a pesar de que el veteranisimo politico mantiene su plaza en el Senado y de vez en cuando nos "regala" sus opiniones sobre el franquismo, la guerra civil o las hazañas de Aznar.

Salud


Aquel tipo de Lalín
José Luis Alvite
Sentí por él la admiración que siempre me despertaron los tipos que llegan al poder con naturalidad, lo ejercen con sencillez y se despiden de él con una mezcla de tristeza y de alivio, como si intuyesen la necesidad de volver a las raíces, a lo sencillo, a ese punto de relativo anonimato en el que el elemental hombre de la calle se reencuentra con el viejo placer de guardar cola en la barbería del pueblo. Pepe Cuiña sabía que su ascensión en el Partido Popular era un asunto circunstancial y brillante y que tarde o temprano le apearían para siempre del coche oficial y la recortarían de las fotos con tijeras. No era uno de ellos y lo sabía. Aquellos señores distantes y estirados no podían entender que les hiciese sombra un tipo del que llegaron a pensar que su referencia intelectual más profunda era un bolero de Lucho Gatica. Desde su falsa ilustración, la vieja derecha de casino jaleó la presencia de Cuiña porque necesitaba los votos que recaudaba a manos llenas con su carisma aquel tipo rústico y efervescente al que nunca podrían perdonarle que le sentase la moto mejor que el chaqué. Lo aceptaron porque les convenía, pero no podían soportar que resultase tan atractivo y tan brillante un tipo en cuyo árbol genealógico no hubiese por lo menos un notario, un registrador de la propiedad o un general de división. Tanta humana sencillez no podía conducir a nada bueno y pondría al descubierto las anacrónicas exquisiteces de aquella derecha rancia y anacrónica en la que los padres, pulcros y hervidos, besaban a sus hijos a través de la subalterna boca delegada de sus criadas con cofia. A las elites políticas tradicionales nunca les gustaron los tipos que, como era el caso de Pepe Cuiña, aprendieron a descorchar el champán sin olvidarse de cómo se bebe el agua por el botijo. El de Lalín no sabía fingir y se le notaba mucho la franqueza. "No puedo hacer cosas en las que no crea, Alvite, por la misma razón que me disgusta aplaudir sin entusiasmo y beber sin sed", me dijo una noche que coincidimos cenando en mesas separadas en un restaurante en O Grove. No eran así muchos de los que le rodeaban. Aquellos tipos le aplaudieron sin entusiasmo, motivados si acaso por el puro interés, conscientes de que la imagen del Partido Popular era más seductora representada a efectos electorales por la imagen de aquel fulano de Lalín que no había necesitado una carrera universitaria para entender la diferencia entre el Código Civil y el papel higiénico. Pepe Cuiña tal vez no conociese el peso molecular del agua, pero era capaz de ir en verano al río llevando las libélulas en el bolsillo y los peces en un caldero. Como es natural, por razones del cargo se vio en la necesidad de servirse del coche oficial, pero yo sé que su instinto era otro y que el protocolo y la etiqueta le producían más asfixia que el tabaco. Aquella noche en O Grove no hablamos de grandes asuntos ni de cosas demasiado profundas. La esperaba en otra mesa un grupo de adeptos, tal vez incluso un par de amigos, pero pidió un café y lo tomó conmigo. Quedamos en que le visitaría en su finca de Lalín para charlar con calma. Se tomó el café, nos dimos un apretón de manos, se puso en pie y regresó a su mesa sin darse prisa, como si no supiese cual era aquella noche su lugar, como si en su mesa le esperase el dentista. Cuiña y yo nos veíamos muy de tarde en tarde, al margen siempre de cuestiones profesionales. Ni él me necesitaba, ni yo esperaba nada de su amistad. Acabada su cena, me saludó a lo lejos y salió a la calle con sus acompañantes. Al ir a saldar la cuenta supe que mi cena estaba pagada. Fue la última vez que vi a Pepe Cuiña. El estaba en lo más alto de su poder y a mí no me iban mal las cosas. Estuve en un tris de asistir a su entierro. Desistí. Habría vomitado al ver lo mal que les sentaba el féretro de Pepe Cuiña a aquellos estirados tipos del PP a los que tan bien les prestaba el maldito chaqué. Ahora sólo me queda volver una noche por O Grove, sentarme en mi mesita de "O Crisol" y pedir un café a mayores por si se presenta a mi lado aquel amistoso y entrañable tipo de Lalín que jamás hizo un solo esfuerzo movido por la absurda vanidad de sudar en grumos el mármol para su estatua. Desde luego, lo recordaré siempre como se recuerda a la gente decente, convencido de haber tenido aquella desinteresada amistad con un hombre al que sólo imagino angustiado por el pesar de no haberle podido echar a los suyos una mano en su propio entierro. En cuanto al duelo, me sumo sinceramente al dolor de su familia y al de cuantos supieron apreciarle. No incluyo a la cúpula del Partido Popular, entre otras razones, porque nunca supe muy bien qué diablos decirles a los cadáveres mal enterrados...

12/30/2007

Queriendonos mas

La manifestación de hoy en Madrid, convocada por la Archidiocesis local para la defensa de la familia ha dado esas imagenes tan tiernas de las monjitas con pancartas en contra del matrimonio homosexual o el divorcio express, tambien la oportunidad de ver a kiko Argüello cantando acompañado a la guitarra eso de "que alegría cuando me dijeron..." que le han hecho lider del movimiento Neocatecumenal, lo Kikos para los amigos. Algunos obispos con cargas de profundidad contra el gobierno asegurando que la ley en España va por detrás de los Derechos Humanos, señalando "el fraude de la cultura del laicismo que conduce a la desesperación por el camino del aborto, el divorcio express (y dale) y las ideologías que pretenden manipular la educación de los jóvenes". No sabemos si el obispo de Tenerife portaba pancarta denunciando a los menores que van por ahí provocando. Antes de disolverse anunciaron la "disolución de la democracia", debe ser para darnos fuerzas para afrontar el año entrante.

Mejor hubiera hecho Kiko en cantar aquello que entonabamos de jóvenes en Casa Manolo de Oviedo:


"Esti mal que tu tienes,
como el que yo tengo,
se nos curaría queriendonos mas,
bailando juntinos esta habanera,
y a la media vuelta, pirin, pin , pin.
Prueba y verás, prueba y verás,
como se nos cura, como se nos cura,
la enfermedad"

Quedaremos de momento con el consejo de Manuel Vicent para encarar el año con prudencia.

Ser Joven. Manuel Vicent

A cualquier edad, ser joven consiste en gozar de una salud aceptable y tener proyectos. No valen de nada esos retos que uno se impone a sí mismo el primero de enero todos los años. Me gustaría saber cuántos de aquellos sesentones que ese día, de buena mañana, se echaron a la calle a hacer footing siguen vivos todavía (...) La máxima hazaña que puede hoy realizar cualquiera consiste en cargar con el horizonte, como si se tratara de un decorado de teatro, y montarlo un poco más allá, siempre a tres meses de distancia, y ante él representar la obra de su propia vida simulando las más altas pasiones. Por mi parte, tengo la gran aspiración de llegar sano y salvo a la próxima primavera. Si logro alcanzar ese horizonte, lo cargaré de nuevo al hombro para plantarlo en el verano. Frente al decorado de cada estación del año, la vida puede cobrar una intensidad insospechada. De pronto, regar la maceta del geranio o cambiarle el agua al canario adquieren una dimensión planetaria; aporrear el tabique para que el vecino baje la radio redime toda una historia de cobardía; excitarse viendo cómo se desnuda la chica en la ventana de enfrente supone una aventura más fuerte que enamorar a una diva y pasearla de la mano por los templos de Luxor, como un hortera. Basta con pegar la nariz al horizonte para que te conviertas en un joven lleno de hazañas




12/26/2007

Qal'at Rabah

Muy bonito el regalo de Navidad que le ha hecho a Gabino de Lorenzo, aún alcalde de Oviedo, el ex-concejal Wenceslao López en forma de largo artículo en el periodico de casa sobre la deriva del urbanismo en la capital, y en concreto sobre la evolución de los proyectos encargados al arquitecto Santiago Calatrava (Qal'ar Rabah, los palacios de Rabah, se adelantaban los arabes) para mayor gloria de Oviedo y de su municipe.
Los datos son demoledores, tanto que se puede aplicar aquello de Borges en el introito de su El Libro de Arena: "Afirmar que es verídico es ahora una convención de todo relato fantástico, sin embargo, es verídico". Porque, como dice Wenceslao, la realidad siempre puede superar lo inimaginable y parece que es bastante fácil juntando a Gabino , Calatrava y Jovellanos XXI (lease Cosmen y Lago), una especie de trio de los hermanos Calatrava en el que aqui todos ejercen de listos. El resumen es sencillo y demoledor, "los terrenos del viejo campo de futbol Carlos Tartiere se ha cedido a Jovellanos XXI solo a cambio de que dentro de cincuenta años nos devuelvan un viejo y achacoso Palacio de Congresos y a su beneficio muchos miles de metros cuadrados de oficinas, aparcamientos y centros comerciales". Una operación similar, mas alambicada si cabe, ha convertido el solar del Vasco en un edificio de 300 viviendas y tres torres (las trillizas) donde estaba previsto un Palacio de Las Artes, aparcamiento y espacio comercial de propiedad municipal, de todo ello el municipio ingresa la cantidad de 10 euros por metro cuadrado edificable.
Naturalmente, el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) acomodandose a las necesidades de lo que va surgiendo, como los guiones de los culebrones.

Como en el Libro de Arena de Borges, esto no hay por donde cogerlo, sin principio ni final, al menos por el momento.

Feliz Navidad

12/18/2007

Maldita envidia

Ya lo cantaba Machin:

" tengo envidia del pañuelo
que una vez secó tu llanto
y es que yo te quiero tanto
que mi envidia es tan sólo amor.
Envidia,
tengo envidia de tus cosas
tengo envidia de tu sombra,
de tu casa y de tus rosas
porque están cerca de tí..."

Incluso Borges decia que los españoles siempre estan pensando en la envidia, tal como la retrataba Quevedo "La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come", se dice incluso que hay "envidia sana" cuando no se quiere reconocer en uno mismo, debe ser lo que le pasa a Ignacio Camacho hoy en el ABC con la historia de los amores del presidente de la Republica francesa y la susurrante modelo Carla Bruni. A un expresidente español, el mejor mandatario de la democracia española según el propio Camacho, se le ve predispuesto a la conquista, con su nuevo look y sus pretensiones intelectuales, pero son evidentes las diferencias.

Salud


Ignacio Camacho
(...)«qué vida más diferente la mía y la suya, señor presidente».
Es muy francés, por altanero, esto de los romances presidenciales con damas de vértigo, esas divinas esfinges biseladas en el acero cortante de las pasiones improbables, mujeres de arquitecturas gélidas que en cada golpe de pestaña bajan a los mortales las persianas de la esperanza. El viejo Mitterrand, con su coquetería casi póstuma de sombrero y bufanda, mandaba interceptar muerto de celos el teléfono de la insondable Carole Bouquet mientras cortejaba a la ondulante Dalilah festejándole las curvas en un reservado de Lipp, y quizá sólo la piel de raso de Catherine Deneuve, sinuosa y resbaladiza como un río helado, conozca los secretos de los galanes que se dejaron, desde los años sesenta para acá, secretos de Estado entre sus sábanas. Cuando Roland Dumas, el elegante canciller que fue albacea de Picasso, compareció ante un tribunal acusado de tráfico de influencias, su amante-comisionista publicó un libro bajo el esclarecedor título de «La puta de la República», levantando el tabú con que la sociedad gala ha recubierto siempre en la vida política ese territorio confuso en que el norte de las decisiones oficiales se funde con el privado hemisferio sur del ombligo. Todo eso se movía en un plano más o menos discreto, de hermetismo para iniciados al margen de la esfera pública, un poco como en España ha circulado siempre la intimidad de los próceres envuelta en el halo prudente de una reserva necesaria para escapar del escrutinio cotilla y el chismorreo corralero. Pero Sarko, que bajo su perfil hierático y dominante de Napoleón posmoderno esconde un vedettismo mediático irresistible, ha dado el salto cualitativo al ventilar ante los papparazzi su galanteo con Carla Bruni con la arrogancia ingenua, orgullosa, desafiante y feliz de un donjuán recién divorciado, que une su flamante estado de gracia político a una devastadora trayectoria sentimental. Ande él caliente y murmure la gente. La chica no es como para ocultarla, desde luego.

12/09/2007

Cabrones

Hablando del informe PISA, yo todavía no se si el fracaso escolar se debe a los guajes, a los padres, a Marchesi y su sistema, a los educadores, a los funcionarios de educación o a la carabina de Ambrosio, de hecho no se si los planes educativos son mejores o peores sucesivamente (me cuesta trabajo creer que el actual es peor que el que nosotros sufrimos en los 50 y 60's), como las carreteras y los coches, que cuanto mejores son, mas accidentes provocan.

Cabrones. MANUEL RIVAS 08/12/2007

Juan de Mairena lo veía venir. Lo del Informe PISA, con el catastrófico balance educativo. Las aulas son los espacios que mejor registran los descalabros de la historia. Y Mairena, el maestro librepensador, el juglar meditativo de Machado, es quien mejor expresa todo el malestar de la cultura en un medio tradicionalmente hostil, cuando se planta ante el padre airado que discute un examen y reprocha el suspenso del hijo. "¿Le basta a usted ver a un niño para suspenderlo?", grita el visitante. "Me basta ver a su padre", le espeta Mairena. Así que, en el fondo, no hemos salido tan mal parados del Informe PISA. Los estudiantes nos han salvado la cara, porque, por suerte, no se valoran algunos empeños educativos de los adultos. Ahí está, por ejemplo, el esfuerzo pedagógico desplegado por la muchedumbre que saludó con aplausos al alcalde y otros presuntos implicados en la corrupción urbanística de Totana. En realidad, el gentío estaba ejerciendo la crítica literaria. Está en auge la novela de "serie negra". Una oportunidad para explicar al vástago la teoría de los géneros: "Mira, hijo, ¡qué estilo! Perfecto en ejecución y contenido". Vamos a ser ecuánimes. Equidistantes. No lacerarnos. No simplificar. Que los chavales aprendan a reflexionar a partir de la propia realidad. No hay que escandalizarse porque otro grupo de críticos literarios se sofoquen llamando "terrorista" al presidente del Gobierno y "maricones" a sus diputados. No es una burrada. Es una performance. Aquí en España la ultraderecha es lo que en otras partes llaman Living Theatre, pero con un atrezzo de cojones y unos actores bárbaros. Y el llamar maricón a alguien siempre ha sido un detalle cultural. Una atención. Aquí existen dos categorías de héroes. El Cabrón y el Maricón. En España, maricón es un eufemismo de culto. Lector. Poeta. Pintor. Cinéfilo. Ésa es la idiosincrasia que nunca entenderán los autores del Informe PISA. Unos cabrones.

12/02/2007

Naúfragos

"Se embrabece el clima político y se abren las incertidumbres..., pero que no cunda el pánico, porque al menos a corto plazo hay un sistema del que no vamos a salir: el sistema solar", decía por una situación similar a la actual el periodista Miguel Angel Aguilar. No se si tengo que estar mas preocupado por el resultado del referendum en Venezuela o por la deriva de la derecha asturiana en el parlamento regional al aprobar una proposición de IU para legislar sobre la asturianía, y es que el revoltijo comunista está que muerde desde que no tiene un mal viaje oficial que llevarse a la boca, ni siquiera al paraiso cubano de la guerra fria, y la derecha patria muerde directamente.
Mientras, se no echa encima, literalmente, la campaña electoral y ya leemos recomendaciones sobre como actuar y valorar lo que nos presenta, com es el caso del articulo semanal de Manuel Vicent en El Pais, que en nuestro papel de electores nos asemeja a naufragos que debemos escoger el candidato que nos eche un cabo. Por cierto que Vicent dio una conferencia esta semana en la universidad de Oviedo y descubre uno que somos muchos los que le seguimos en esa columna dominical y otros muchos en su faceta de novelista.

(P.D.: cualquier disculpa es buena para sacar a nuestra madrina)

Naúfragos. Manuel Vicent
Ante todo, un líder político debe dar la sensación de fortaleza, de confianza y de seguridad en sí mismo. La bondad natural no es una virtud muy apreciada por la opinión pública, salvo por algunas abuelas en el chocolate a media tarde. Nunca viene mal que un líder político sea profundamente honrado, pero ninguna cualidad privada sirve de nada si el ciudadano no percibe que ese señor al que va a votar le salvaría en una tempestad si fuera capitán de barco o encontraría una salida con el ánimo levantado en medio de una catástrofe. La fortaleza del político debe estar lo más alejada posible de los gritos y los puñetazos en la mesa, que en la mayoría de los casos sólo ocultan un miedo consolidado. La cólera hay que administrarla en voz baja, como sucede con las blasfemias anglosajonas. King Kong se apaleaba el pecho cuando creía que le iban a birlar a la novia. La dureza de una persona, hombre o mujer, está en la mirada. Por otra parte, un líder político debe usar casi todo su talento en escoger a sus colaboradores y expertos en cada materia y el resto en escuchar al más inteligente y hacer cumplir lo que éste le aconseje sin dar señales de duda o vacilación. Mandar es un instinto. Se tiene o no se tiene. Es un don animal, que equivale sentirse amo de una camada. Quien carece del gen de mando, al dar una orden, se lleva un susto si le obedecen. Cuando se tiene poder y autoridad, gobernar es una cuestión de olfato. Son muy famosos estos consejos de Maquiavelo: si no eres amado, procura al menos ser temido y si te ves obligado a hacer un daño que éste sea contundente y rápido para que el ciudadano lo olvide pronto, pero a la hora de hacer el bien trata de dosificarlo lentamente, poco a poco, para que la opinión pública lo entienda como una felicidad duradera. En medio de la histeria que se va a desarrollar en la próxima campaña electoral, pregúntate cuál de los dos candidatos sería capaz de salvarte si te estuvieras ahogando. Desconfía del que grite o bracee más. La victoria no estará de parte del gallo que mejor maneje los espolones, sino del que más serenidad imparta. Dale el voto al que demuestre que sabe realizar la maniobra de hombre al agua, porque en el fondo, como elector, no eres más que un náufrago.


11/27/2007

Nacionalistas

Aqui, por Asturias, estamos en pleno debate de la oficialidad del asturiano, aunque nos aseguran desde la Academia de Llingua que será oficial pero no obligatorio, lo que contradice todo lo que está pasando con las Comunidades que han oficializado otro idioma con el castellano. ¿Que esto no tiene relación con el nacionalismo? eso hay que preguntarselo a los que apoyan la oficialidad.


Paella extremeña
Juan José Millás

En España tenemos nacionalistas españoles, nacionalistas vascos, nacionalistas catalanes, nacionalistas gallegos, nacionalistas canarios, nacionalistas asturianos y hasta nacionalistas andaluces. Ruego disculpen si me he dejado fuera algún nacionalismo, no pretendo herir los sentimientos patrióticos de nadie. El caso es que colocas a todos estos nacionalistas en fila, como en una rueda de reconocimiento policial, y resulta imposible distinguir a unos de otros, a menos que posen ataviados con el traje regional correspondiente.
Ahora bien, como aquí somos diferentes, disponemos de una variedad autóctona absolutamente original, pues no se da en ninguna otra latitud del universo mundo. Me refiero al nacionalista vasco (o catalán, es un ejemplo) que por misterios de la evolución deviene en nacionalista español. El cambio de identidad nacional no implica modificaciones en el carácter. Se pueden defender con idéntica acritud dos banderas distintas como se puede pasar del catolicismo al Islam sin perder un ápice de fanatismo. De hecho, no hay nada más parecido a un nacionalista vasco que un nacionalista español.
A toda esta riqueza identitaria (palabra que produce dentera) hay que añadir el caso del madrileño, que se caracteriza por no ser madrileño.
-De algún sitio será.
-De Madrid, es lo que veníamos diciendo.
-Entonces será madrileño.
-Pero sólo a efectos administrativos, o sea, sin pasión por el chotis o el cocido.
Madrid es a las nacionalidades lo que el budismo a las religiones, puesto que ni éste es una religión ni aquélla una patria. Madrid es un lugar de paso, y no exactamente hacia el cielo, sino hacia la jubilación o hacia la segunda residencia. Si has nacido en Madrid y tus padres no tienen una casa en el pueblo, serás un apátrida toda la vida. Con los apátridas también hay que llevar cuidado, pues pueden ser tan violentos como cualquier patriota. En realidad hay que llevar cuidado con todo el mundo y con todas las instituciones, incluidas las ONGs, ya que algunas, con la mejor voluntad del mundo, se dedican a raptar niños.
-No llores, que te estoy secuestrando por tu bien.
-Es que yo no quiero mi bien.
-¿Cómo no vas a querer tu bien? ¿No comprendes que eso es contradictorio?
No es tan contradictorio. Personalmente, si me dan a elegir entre mi bien (o mis bienes) y el de Emilio Botín, me quedo con los bienes de Emilio Botín, que por lo visto tiene un avión privado con el que no ha de hacer cola en los aeropuertos. Emilio Botín es de Santander, pero no parece probable que sea un patriota cántabro (en el caso de que haya patriotas de este tipo), porque no le hace ninguna falta. La patria alivia carencias que no padecen los banqueros. Los banqueros son, por su propia naturaleza, transnacionales. El transnacional es a la nación lo que el transexual al sexo. En ambos casos se requiere una dosis de valentía y de falta de prejuicios poco común. Si hay algo interesante en este perro mundo son las identidades fronterizas.
Me pregunto, en ese sentido, si las Cajas de Ahorro pertenecen a esta variedad ambigua o son claramente nacionalistas. ¿Es Caja Madrid, por ejemplo, una entidad bancaria patriótica? ¿Podría venderse sin problemas a Caixa Cataluña, o a Caja Andalucía? ¿Puede una Caja gallega fusionarse con una caja vasca sin crear un problema identitario entre las dos nacionalidades? ¿Podría Botín, que ha comprado tantos bancos, adquirir una de estas instituciones regionales? ¿Y por qué las Cajas se llaman Cajas en vez de llamarse Bancos, que sería lo suyo?
El otro día pedí en un restaurante una paella y me preguntaron si la quería valenciana o extremeña. No tengo impulsos nacionalistas, pero juro que durante unos segundos me sentí en la obligación de ofenderme.
-La paella extremeña no es paella -dije secamente.
El caso es que el camarero me demostró que sí, que era paella y extremeña. Además, estaba exquisita. ¿Debe un valenciano negarse a tomar una paella suiza o italiana? Quizá sí, a menos que sea un valenciano de trámite, un apátrida. Pero ya hemos dicho que los apátridas, en principio, son tan peligrosos como cualquier otra persona, y no por apátrida, sino por persona. El caso es que en este hermoso país no te aburres nunca.

11/26/2007

Ante la duda...

El acto de nombramiento de los nuevos cardenales españoles nos ha regalado una frase pronunciada por la Vicepresidenta del gobierno, Maria Teresa Fernandez de la Vega, citando a San Agustin, aquel santo hijo de Santa Monica, doctor de la Iglesia y referente de la ortodoxia católica, cuyos escritos siguen siendo considerados de gran actualidad, que dice: "In necessaris, unitas; in dubii, libertas; in omnibus, caritas." (osea, en lo fundamental, unidad; en la duda, libertad; y en todo caridad) que fue acogido por la curia como suele, una sonrisa y a lo nuestro, a los laicos ni agua, que vino a decir uno de los recien nombrados cardenales. Mejor hubiera sido que la Vicepresidente hubiera recurrido al refranero popular, "Ante la duda, la mas tetuda", que seguro que ahí contaría con la complicidad de no pocos presentes.

Salud


Los pajes del cardenal. JOAN BARRIL

Es de personas educadas celebrar los éxitos de los otros. A los novios les deseamos felicidades aunque no les conozcamos mucho. A los que se van les conminamos a que tengan un buen viaje. A los que cambian de empresa les auspiciamos buena suerte. Son convenciones que nos hacen la vida más fácil y que, a pesar de la pequeña hipocresía que a veces destilan, nos ayudan a soportarnos los unos a los otros. ¡Cuántas veces hemos pronunciado una falsedad universal tan extendida como "Encantado de conocerle"! Y sin embargo, a pesar del nulo encanto, el mundo se sustenta sobre este tipo trampas admitidas por todos.
Pero a veces la cordialidad crea confusión. Si en el Congreso de los Diputados, sus señorías fueran menos agresivas y menos insultantes, tal vez no nos sorprendería la francachela y las sonrisas de las que luego hacen gala insultadores e insultados. ¿Cuál de ellos era el auténtico? ¿El que bramaba, mentía y humillaba al contrario desde su escaño? ¿O ese otro que posa su mano sobre el hombro de su víctima, que le ríe las gracias y con el que incluso pueden llegar a compartir la mesa de un restaurante?
Este fin de semana hemos visto uno de esos encuentros de compromiso que el mundo de la política ha hecho con la Iglesia católica. Tres nuevos cardenales españoles han contado con la presencia, entre otros, del president de la Generalitat y del alcalde de Barcelona arropando al arzobispo y ahora cardenal Lluís Martínez Sistach. Llevamos tanto tiempo convencidos de la necesidad de marcar límites entre la religión y la política, que esa institucionalización civil del cardenalato nos desconcierta.
No se trata que unos y otros se miren a cara de perro. Al fin y al cabo las creencias son del creyente, y la sociedad española forma parte de la religión de Roma. En la última visita del Papa a España, el presidente Zapatero recibió al pontífice en tanto que jefe de Estado, pero por coherencia no le acompañó en los actos litúrgicos que tuvieron lugar en Valencia.
¿Realmente era necesaria la presencia de instituciones civiles en un acto claramente confesional? A mí, personalmente, me alegra que monseñor Martínez Sistach sea cardenal. Ya lo celebraremos. Él en Roma y sus amigos en la intimidad.
Pero me inquieta que en uno de los temas más delicados y emocionales de este siglo como es la religión, el poder democrático no valore lo importante de su aconfesionalidad.
¿Nada que perder?

11/25/2007

Crónicas centroamericanas

El corresponsal del Salamandroides Herald en Panamá, Victor A., nos envia una crónica desde la atalaya del istmo.

Se acerca el dia H...2 de diciembre.. y Chavez va a revisar las relaciones con Colombia.... ya lo habia pensado con España...... Venezuela puede caer, sino hay una sorpresa, en un camino sin retorno. Los vuelos a Panamá estan llenos para los proximos meses. Se habla de 40.000 venezolanos en Panamá (puede ser algo exagerado) y muchos mas haciendo lo que llaman el plan B (ir buscando acomodo en otro lugar).

Su ex-mujer ya ha dicho que hay que votar NO y que es una infamia llamar traidor al general Baduel, antiguo amigo de Chavez, que tambien predica votar el no.

Quien ha salido ganando de la ultima polemica... es mister Aznar. Coincidi en Colombia y Guatemala con su periplo y aparece como un baluarte de la libertad... que no habla de Chavez..... solo dijo que esto es consecuencia de los problemas del "socialsimo del siglo XX"... utiliza finamente como sinonimo al socialismo y al comunismo.

No todo es malo en esta parte del mundo. Por primera vez un socialdemocrata moderado (Alvaro Colom) va a gobernar en Guatemala donde junto a la pobreza se une la violencia.. (aqui se paga por matar a un enemigo).. En Panamá el segundo ministro mas valorado (60%) es nuestro Ruben Blades... que aunque muchos piensan que es ministro de cultura.... en realidad es de turismo.

Quien quizas haya cometido un error es Uribe. Quizas por celos ha retirado a Chevez del proceso de paz, pero... no se habia dado cuenta que con lo narciso que es Chavez.... le iba a solucionar el tema. ¿Se figuran a Chavez Premio Nobel de la Paz y.... con el petroleo a $100?. El problema de Colombia es que la violencia ha generado un desplazamiento forzado de 3 millones de habitantes, lo cual es un problema de primer orden.

Quien quiera penetrar en la idiosincrasia de Colombia puede leer a Laura Restrepo ("la novia oscura", "Delirio"). Es un placer la prosa de esta mujer.

Pero tambien hay el encanto de las pequeñas cosas. Si alguna vez vais a Cuba acercaros a Matanzas y en el centro de la ciudad visitar la Editorial el Vigia. Os encantara lo que vais a ver, incluido los cuadros surealistas de Estevez... pero sobre todo que es una editorial que lleva 27 a.. haciendo los libros artesanalmente ... a mano... en ediciones de 200 ejemplares.!Una maravilla!.

Un abrazo desde el istmo

Victor

11/22/2007

Celulas madre putativa

Se da como la noticia cientifica del año, incluso de la década, el hecho de haber descubierto células madre a partir de células de la piel, porque a pesar de que su utilización es compleja y requiere el concurso de retrovirus para añadirle genes básicos que quedan bloqueados en la fases de desarrollo de estas células, el campo de aplicación es impresionante. No son menores tampoco las repercusiones desde el punto de vista de las trabas éticas que hasta ahora han presentado los sectores mas conservadores y la Iglesia católica al frente, en varios paises europeos, que se espera que desaparezcan y liberar inversiones oficiales para un asunto tan transcendental.
El diario Deia de Bilbao lo veia hoy así.

11/03/2007

Sanguis martyrum...


Debe ser cierto lo que dice Fernando Savater, "Las personas que no piensan como uno son las que mantienen nuestra cordura", pero como jode tener que escuchar algunas cosas (por cierto, cuando condenan a alguno de ETA ¿preguntan por el autor intelectual ?). La aprobación en el Congreso de la Ley de la Memoria Historica es una buena oportunidad para poner a prueba nuestra capacidad para debatir sobre un asunto sobre el que ha pesado la maldición de no removerlo, so pena de volver a las andadas y reabrir heridas , que por lo que se ve no han cicatrizado ni siquiera cuando la generación que combatió en la guerra civil ha desaparecido en gran parte.
Hablando de los autores intelectuales de la guerra civil, la Iglesia española ha logrado (es un decir) la beatificación de 498 martires de la guerra civil española (ya lo dijo Tertuliano: "Sanguis martyrum, semen christianorum est"), a lo que se ve no todos los que fueron asesinados por llevar sotana, pero han sido muy críticos con esta Ley de Memoria Historica por "revolver en el pasado", dicen.

Dos reflexiones muy interesantes para el próximo debate, una de mi admirada Susana Fortes, la otra de Isabel Burdiel, profesora de historia contemporanea.

La Mala Fe
Susana Fortes

Los neurólogos han intentado buscar a Dios en el interior del hipotálamo; la antropología ha seguido su pista en el cerebro del homo sapiens; los biólogos han escudriñado el ADN sin hallar rastro del Ser Supremo. Se busca a Dios por todas partes: en los genes, en las moléculas, en los laberintos virtuales de Internet... Teresa de Ávila decía que Dios también andaba entre los pucheros; algunos Médicos sin Fronteras se afanan por encontrarlo en los suburbios de Nueva Delhi o entre los enfermos de malaria, otros creen haber visto su rostro en los frescos de la Capilla Sixtina o en el interior del cuerpo amado. Pero si existe un lugar donde nadie ha podido encontrarlo jamás es en las cuevas del Vaticano.

Desde que Pedro puso la primera piedra, la Iglesia ha quebrantado uno por uno todos los mandamientos que Jehová le entregó a Charlton Heston en el monte Sinaí: torturas, traiciones, hogueras, juicios sumarísimos, asesinatos, incestos papales, guerras a sangre y fuego, apoyo a dictaduras: "Que la ira de Dios caiga sobre España si la República persevera", imprecó el cardenal Segura y después el Primado de España, Isidro Gomá, bendijo la guerra civil como "santa cruzada".

El domingo pasado los obispos españoles quisieron medir sus fuerzas en el mismo corazón del Vaticano, beatificando en una ceremonia solemne a sus mártires de guerra. Lo curioso es que entre los 498 religiosos llamados a sentarse a la diestra de Dios padre no figurara ninguno de los sacerdotes que fueron fusilados en la zona franquista por el simple hecho de haber escondido en la sacristía a un maestro del Frente Popular o haber ayudado a huir a un grupo de sindicalistas. Por lo visto esos mártires no eran de los suyos aunque llevaran sotana, como tampoco lo eran todos los españoles del bando republicano que todavía yacen en las fosas comunes y bajo las cunetas de los caminos perdidos de España.

Dice El Roto que todas las Iglesias se acuerdan de sus mártires, pero se olvidan de sus víctimas. En Valencia piensan levantar un templo faraónico sobre una antigua nave de hormigón de la Cross, junto a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, para que también los muertos queden consagrados como atracción turística, igual que hizo Franco poniendo el Valle de los Caídos en la ruta de El Escorial. Pero la cosa no queda ahí, los mártires de la patria van a llover hacia arriba: la Iglesia pretende beatificar a 10.000 más de una tacada. El cabello de ángel se va a poner por las nubes

Algunos metafísicos plantean que Dios se ha caído del cielo y hay que buscarlo en las acciones de cada individuo. Según eso la fe de monseñor Agustín García-Gasco tendría el mismo ADN moral que la del cardenal Gomá con su ardor guerrero.

Pero mientras los obispos galopan a caballo del Apocalipsis con el llanto y crujir de dientes del nuevo infierno, el resto de los mortales seguimos pecando por libre en este otoño romano de Todos los Santos, lleno de terrazas y restaurantes a orillas del río, con la esperanza puesta en los pequeños placeres de la vida y del arte. Para nosotros en San Pedro continúan reinando Miguel Ángel y Bernini. Los demás, como diría Terenci Moix, son simples realquilados.


Cuando los obispos rezan por el Rey

ISABEL BURDIEL

Desde Isabel II a Juan Carlos I, la Iglesia sigue considerando que la Monarquía, incluso la constitucional, es suya. Piensa que el poder monárquico es de origen divino y no expresión de la voluntad nacional

La consolidación de la democracia en España ha sido posible por la retirada del espacio activo de la política de dos instituciones, la Monarquía y el Ejército. Otra institución, la Iglesia católica, se resiste denodadamente a ello. Su negativa a considerar que la religiosidad, en sus diversas expresiones, debe ser un asunto estrictamente privado, sigue siendo militante.La lógica de funcionamiento de una Monarquía democrática es contraria a la de la Iglesia.

A su pesar, la Corona vuelve a ser visible en la arena política y a lo lejos suenan los rezos habituales

La resistencia eclesiástica a soltar todos aquellos resortes (e ingresos) del Estado que puedan favorecerla siempre ha requerido aliados e instrumentos políticos. Entre ellos, la Monarquía ha ocupado un lugar privilegiado. Las cosas comenzaron a complicarse en toda Europa, y en España, cuando la Monarquía dejó de ser absoluta y pasó a ser constitucional.

Aun entonces, contra viento y marea, la Iglesia siguió considerando que los reyes "eran suyos" y que su obligación -desde una concepción del poder monárquico ligada a lo divino y no a la voluntad nacional- era defenderla contra la secularización del Estado y de la sociedad. La posibilidad de un monarca ajeno a las luchas de partido, incluidas las suscitadas por la llamada "cuestión religiosa", tiene precisamente ese límite: la cuestión religiosa. Algo que llega hasta hoy con las implicaciones netamente partidistas del rechazo a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. En ese tema, como en cualquier otro considerado sensible para sus intereses, la lógica de funcionamiento de una Monarquía democrática es contraria a la lógica de la Iglesia.

Quizás convenga volver la mirada hacia los orígenes, hacia la ruptura liberal con el absolutismo durante el siglo XIX, para entender el hálito decimonónico de episodios actuales que involucran a la Iglesia y a la Corona. Aquella ruptura implicó el reacomodo forzado de la Iglesia a una nueva situación política y a un nuevo tipo de Monarquía cuyos supuestos básicos no compartía en absoluto. Isabel II, como no se cansaron de repetir los mismos liberales, subió al trono porque contó con el apoyo del liberalismo y lo hizo como reina constitucional, legitimada por la voluntad nacional y no por la herencia o la voluntad divina. Durante la guerra civil carlista, la Iglesia estuvo (como siempre) en los dos bandos. Por si acaso. Sin embargo, no hay duda de que el corazón y los intereses (las armas y los rezos) de la mayoría del clero estuvieron con don Carlos. El liberalismo era sin duda pecado y la nueva reina, ilegítima, además de interesada, porque había aceptado el poder de los impíos liberales.

Sin embargo, las cosas estaban como estaban y a ellas había que acomodarse, al menos de momento. En ese reacomodo, el control del alma deshilvanada de la hija de Fernando VII era fundamental. Como lo era el Partido Moderado donde convivían liberales conservadores con carlistas reciclados, como ahora convive el liberalismo conservador y el franquismo sociológico en el principal partido de la derecha. Juan Donoso Cortés -quien participó en la primera redacción de lo que luego sería la condena papal del liberalismo en el Syllabus- fue muy explícito en una carta al duque de Riánsares, padrastro de Isabel II. Hoy se agradece su desparpajo: "Los progresistas no necesitan del Monarca para ser fuertes porque se apoyan en las turbas. Los moderados no necesitan de las turbas para ser fuertes porque se apoyan en el trono: pero ¿dónde estará su fuerza cuando no se apoyen ni en el trono ni en las turbas? Usted dirá que es triste soltar a la presa".

Como una presa, en el doble sentido cinegético y carcelario del término, fue concebida desde entonces la primera reina constitucional de España. La Iglesia comprendió y perdonó sus flaquezas humanas y rezó por ella cuando su imagen fue arrastrada por el lodo de la pornografía política de la época. A cambio, el Concordato de 1851 -pariente lejano de los acuerdos actuales- devolvió al clero parte sustancial de sus riquezas, de su influencia política y de su capacidad de control sobre la educación y las conciencias de la ciudadanía.

El entonces arzobispo de Toledo y la Monja de las Llagas fueron especialmente activos en impedir cualquier posible acomodo de Isabel II a una situación de gobierno progresista. Con los progresistas venían tímidas propuestas de tolerancia religiosa que había que cortar de raíz recordándole a la reina, con humanidad pero con severidad, que sus pecados privados y políticos tan sólo podrían ser purgados si se convertía en el más firme y visible bastión de la Iglesia católica.

Con Isabel II comenzó el doble juego y la doble moral que arrastró a todos los monarcas decimonónicos (y no tan decimonónicos) al conflicto partidista en el cual la posición de la Iglesia desempeñó un papel decisivo. Salustiano de Olózaga popularizó la expresión "obstáculos tradicionales" para señalar el origen de las dificultades de consolidación del liberalismo pluralista en España. Apuntaba directamente al entorno reaccionario y clerical de Palacio que acabó costándole el trono, en 1868, a esa primera reina constitucional.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces. No hay comparación posible; entre otras cosas porque Isabel II (por educación y por afición) colaboró activamente con quienes buscaron convertirla en un desastre personal y político. Queda, sin embargo, la incomodidad de un recuerdo, de un hálito titubeante pero persistente, que parece filtrarse a través de los siglos. La presencia de Juan Carlos I contribuye mucho a despejar el ambiente. Para los demócratas, su legitimidad reside precisamente en su firme invisibilidad política en las legítimas luchas entre partidos, incluidas aquellas referidas a (o que toman como pretexto) la "cuestión religiosa". El Rey tan sólo se hizo visible cuando ayudó a pilotar la transición a la democracia y cuando se opuso a quienes quisieron acabar violentamente con ella. Todos los esfuerzos por hacerle bajar a la arena política, en temas sin duda candentes pero no letales como aquel, han sido vanos.

Pero, hete aquí, tras 32 años de democracia, que desde la emisora de la Iglesia se pide insistentemente la abdicación del primer monarca democrático de la historia de España. Su locutor más popular y rentable denigra personalmente al Rey y afirma que "no cumple con sus obligaciones". Es decir, que no se implica en la defensa de lo que considera "obligado" una emisora cuya línea editorial se ajusta en todo (según su página web) a la doctrina de la Iglesia.

Escándalos lánguidos aquí y allá. Destacados dignatarios eclesiásticos se apresuran a "lamentar" esas declaraciones y anuncian que rezan (mucho) por el Rey, por su familia y por la Monarquía. Algunos demócratas impíos nos asustamos recordando (un pecado como cualquier otro) que esos rezos han sonado demasiado a menudo, en la historia de nuestros reyes y en la nuestra, a sometimiento simbólico y a advertencia. Nos tememos que en la apropiación de la Monarquía todo vale: los rezos y Jiménez Losantos. Si Juan Carlos I no se implica, hay que implicarlo.

Alguien filtra que una destacada dirigente del Partido Popular sugiere al Rey un "trato humano" para ese acosado locutor cuya libertad y expresividad podrían peligrar. Se filtra que el Rey se pregunta quién es, en realidad, el maltratado y se filtra que espera algo más que oraciones. Como penúltima vuelta de tuerca no está mal. Cualquier "reacomodo" mediático de dicho locutor será interpretado como una intervención del monarca, como un atentado contra la libertad de expresión por parte del garante de la libertad de todos. Chapeau, que diría Voltaire. A su pesar, la Corona ya es visible en la arena política de la España democrática del siglo XXI y a lo lejos se oye el ruido de los rezos habituales.

Isabel Burdiel es catedrática de Historia Contemporánea en la Universidad de Valencia.

10/24/2007

La velocidad y el tocino

Estando como está de revuelto el ambiente cientifico, y no solo con el asunto del cambio climatico, basta con las recientes declaraciones del premio Nobel James Watson sobre la inteligencia de los africanos, desmentidas posteriormente a la suspension del ciclo de conferencias que pensaba dar en el museo de Ciencias de Londres, viene ahora Rajoy y trata de meter el cambio climático en la pelea política, y para ello recurre a las supuestas declaraciones de un primo suyo, catedrático de fisica en una universidad, que le inducen a confundir climatología con meteorología. El ridículo es mayúsculo de nuevo en su partido cuando los compañeros recurren nuevamente a aquello del "contexto".


Cafelete. Elvira Lindo

En esa esquina ardiente de mi barrio donde se encuentra la mítica cafetería Alto Copete tiene lugar cada mañana una zarzuela gratuita. Si dicha zarzuela saltara a los teatros podría llamarse así, Alto Copete; en ella intervendrían los taxistas que allí recalan, los jubilados y ese tipo de señoras prodigiosas que de una sola calada se consumen un fortuna y lo expulsan de a pocos mientras consumen lo menos cinco cafés. Personalmente, encuentro esta habilidad más difícil que la ventriloquia.

A esta zarzuela no le falta ni le sobra. Hay tontos y listillos, pura comedia humana: los listillos despuntan sus teorías con seguridad machacante, y los tontos dicen "ya te vale", expresión polisemántica, ideal para espíritus mansos porque no compromete a nada. Estos bares mañaneros debieran estar subvencionados por Sanidad, porque en ellos la clientela expulsa obsesiones y regresa a casa liviana y soportable después de soltarle el rollo a un pobre inocente. Entre los rollos que se sueltan priman, cómo no, las teorías conspirativas y las grandes revelaciones. El listillo tuerce el gesto, masca el palillo y dice que lo del 11-M, por mucho que digan, lo montó quien lo montó. Del 11-M pasa a Marilyn Monroe, que está viva; a Walt Disney, al que acaban de descongelar, o a la CIA, que como todo el mundo sabe, fue quien introdujo la droga en los sesenta a fin de apartar a la juventud del comunismo.

Y más: Madeleine está en Marruecos; los judíos no fueron a trabajar el 11-S a las Torres Gemelas; a la Obregón le explotaron las tetas en un viaje transoceánico; Borrell y Ortega Cano eran uña y carne, y lo del calentamiento del planeta es un montaje descarao. Al salir del bar me digo, caramba, si tuviera arranque invitaría un día de estos al señor Rajoy a tomarse un cafelete. Y al primo.

10/18/2007

Extraordinaria Placidez

Alguien dijo que en las Sociedades creativas (por ejemplo, el Renacimiento) las masas se miran en la élite, en las sociedades destructivas (El nacionalsocialismo alemán, por ejemplo) las élites se miran en las masas", está por saber donde se mirarian lo unos a los otros durante la dictadura franquista para que venga ahora un personaje de la calidad (mejor, cantidad) de Jaime Mayor Oreja y nos dice que no comprende lo de la memoria histórica porque durante la dictadura habia una "extraordinaria placidez", y sus compañeros de partido no saben en que "contexto" van a situar estas declaraciones para que no parezca lo que todos estan pensando, que por mucho que se empeñen, la derecha patria no se quitan el "pelo de la dehesa" de sus querencias antidemocraticas. Sin duda, Oreja se refiere a la placidez de los cementerios, las carceles y el exilio. Por eso han votado favorablemente a que se "despolitice" el Valle de los Caidos, antes que estos "bárbaros" lo destruyan.

Bakunin

Felacion. Maruja Torres

Como persona que vive del uso profesional de las palabras y personalmente enamorada de más de una -ellas no se tienen celos-, he sido abducida por el encanto de la combinación de un adjetivo y un sustantivo que me parecen muy adecuados. Me asaltan a menudo estos amores gramaticales, que se acumulan y que, conforme pasan los días, se superponen, permitiendo que los nuevos hallazgos -palabras como promesas, palabras como recuerdos, palabras que ningún viento puede llevarse- se conviertan en la punta de un iceberg, que pronto será recubierta también por otro flechazo verbal.

Acostumbrada a asomarme temprano a la pantalla del ordenador -aunque no desdeño la inmersión en fotos y filmaciones-, fui presa de la pasión mencionada leyendo elpais.com. Pronto, rauda, llegó a mi hogar de Barcelona la versión impresa que, negro sobre blanco -dos vocablos que ni los sáncheces ni los dragones han conseguido ensuciar- impresionó mi previa impresión. "Extraordinaria placidez", leí, corroboré, ratifiqué. Creo que nadie como don Jaime Mayor Oreja (y que me perdonen Acebes, Aznar, Rajoy y toda la panda: no le llegan ni a la suela de la trompa de Eustaquio) ha sabido definir mejor, utilizando la palabra justa (placidez: agrado, tranquilidad, alegría, jocunda), aquello que sintieron en el franquismo o con el franquismo (no bajo el franquismo) quienes se hallaban en el bando adecuado. El añadido del adjetivo en su femenina concordancia, "extraordinaria", no sólo remata sino que revive aquellos placenteros días.

De aquellas plácidas extraordinariedades devienen estas histéricas crispaciones, sin duda. Debe de ser muy duro abandonar el colchón de plumas que venía parejo con la placidez que, todo lo más, pedía un obsecuente referéndum de cuando en cuando, para hallarse en este sinvivir de permanente campaña electoral, con el miedo, además, de salir perdiendo.

No soy columnista equidistante, pero siempre hay que lamentar la pérdida de aquella... ¿cómo era? Perdonen, pero lo he olvidado. Sí, lo sé. Se trataba de un sustantivo precedido por un adjetivo.... Quia. Ni modo.

Acabo de ser arrebatada por dos palabras recién aparecidas en mis medios favoritos. Felación, monja. Qué plácida me siento.

10/12/2007

¡Viva España!

Como dijo un tal Caneda, "Antes de empezar a hablar quisiera decir unas palabras", lo primero que nuestro contertulio ha cumplido extraordinariamente su promesa de hacernos probar una paella auténtica, para lo cual no solo se trajo a su cocinera preferida sino tambien los ingredientes y los complementos. Como resumen, una casi completa asistencia en la que se ha echado de menos a Nacho, al que deseamos una pronta recuperación, y alguno mas con otro compromiso, el resto en su puesto y con inmejorable compañía, el aspecto gastronómico impecable, el musical bien con matices: va a ser cierto que tenemos algo descuidado el cancionero astur, como dijo alguien. No así el caribeño-cubano, en homenaje a nuestro hombre en el Istmo (de Maracaibo salieron, dos palomitas volando, a la guaira volveran pero a Maracaibo cuando...). Como en reunión de esta guisa se corria el riesgo de inclumplir la norma básica de toda tertulia, que dice que una buena conversación debe agotar el tema , no a los interlocutores, se pasó de puntillas sobre las noticias recientes y dejarlas aparcadas para mejor ocasión. Hoy mismo, Millás se ocupa del mensaje patriotico de Rajoy, cuya actitud, la de Rajoy, alguien apuntó ayer que le recordaba la clásica cita de Cocteau "muchos rios no están de acuerdo con su curso", en atención al caracter gallego y supuestamente de buena persona del lider de la derecha española española.

Cine gore. JUAN JOSÉ MILLÁS

Rajoy está empeñado en que seamos españoles al modo en que Arzalluz u Otegi son vascos. Lo grave del vídeo con el que el jefe de la oposición se ha convertido en la estrella de YouTube no es que trate de imitar al Rey en su mensaje de Navidad, sino que evoca a Carlos Arias Navarro en otra producción audiovisual de gran éxito también en la historia de este país. No hay más que comparar el tono de ambos y medir la cantidad de toxinas que despiden por fotograma para advertir lo que decimos. Pero, si a alguien le queda alguna duda, que proyecte sobre una sábana las imágenes superpuestas de los dos ayatolás: la sábana deviene, a los 30 segundos, en un sudario. Cine gore, en fin, de una eficacia acojonante.

No es raro que todo esto coincida en el tiempo con la resistencia de los dirigentes del PP al intento de honrar la memoria de las víctimas del franquismo. Donde aseguran que esa ley hurga en heridas antiguas, conviene escuchar que no se les provoque. Conocemos muy bien la clase de patriotismo de los que se niegan a reprobar las dictaduras y sabemos que entre nosotros sólo se grita viva España para liquidar a algún español que se resiste a ser español español a la manera en que otros se niegan a ser vascos vascos. Fusilar españoles en nombre de España es un rasgo de humor muy nuestro. Ahí tienen a los obispos ordenando que se rece por el Rey mientras le aplican la picana en los medios de comunicación de su propiedad.

Las costumbres, por bárbaras que sean, resultan muy difíciles de abolir. Todo esto de lo que hablamos está muy en la tradición de la Iglesia y del patriotismo con halitosis. Torquemada pronunciaba una jaculatoria cada vez que apretaba la tuerca del potro en el que agonizaba un pobre infeliz partidario de la doble circulación de la sangre. Destrozaba fríamente su cuerpo al tiempo que rezaba por su alma sin advertir en ello contradicción alguna (Rouco, seguramente, no entiende de qué se queja el Rey). Ahora mismo acaban de condenar a cadena perpetua en Argentina a un cura que torturaba a los detenidos sin dejar de pedir por su salvación. Quiere decirse que el vídeo de Rajoy, como las humoradas de los obispos, nos harían gracia si no tuviéramos memoria (histórica).


10/10/2007

Mentiras y mentiroso

No está demostrado que cuando Bolivar dijo aquello de "De lo heroico a lo ridículo no hay mas que un paso" estuviera pensando en el actual presidente venezolano, que cada vez mas parece al tipico dictador sudamericano, de verbo indigesto y populismo insultante, y lo siento por aquellos que creen sinceramente que se pueden cambiar las cosas para mejorar la situación en un pais de grandes recursos naturales y enormes desigualdades sociales, conocemos a una de ellas que lo ha dejado todo para unirse a la revolución bolivariana, con un fervor digno de mejor causa. Tambien nuestro hombre en el Istmo ha viajado recientemente por la zona y nos trae noticias preocupantes de la deriva Chavista y de las bellezas de la zona, incluido el lago Maracaibo. El Istmo está de moda, tanto porque se ha asentado como el pais mas estable de la zona, como por la gran inversión que ha atraido para la ampliación del canal, por cierto que nos han demostrado en YouTube que el istmo se puede atravesar en dos minutos y sin despeinarse.

Mientras las cosas por aqui, mas o menos como siempre; hoy el titular en primera pagina de El Mundo era "ETA hiere a un escolta afiliado al PP que protegía a un concejal del PSOE", lo que demuestra el grado de manipulacion informativa y de sectarismo a que se ha llegado en cierta prensa sensacionalista.


Mentiras y mentirosos

Rectificar es de sabios. Hacerlo a medias cuando las evidencias son tan abrumadoras es quedarse atrapados en la mentira. Para colmo, en política, la verdad es lo que los ciudadanos perciben como verdad, no lo que los políticos tratan de que parezca verdad.

Eso es lo que ha ocurrido con la declaración de Rajoy en torno a la ilegalidad de la guerra de Irak tras conocerse las conversaciones de Aznar y Bush en el famoso rancho tejano. Esa guerra que nos oprime con su actualidad trágica e inacabable.

Pero confunde todo pretendiendo que ésa es la única diferencia con Afganistán. La diferencia, no es sólo la que media entre una guerra ilegal y otra legal, con ser mucha por esa sola razón. En Irak no había vínculos con el terrorismo internacional que se debía combatir, ni armas de destrucción masiva. En Afganistán, el propio Estado talibán estaba involucrado con Al Qaeda en la amenaza del terrorismo internacional. La única duda era si dependían más los gobernantes de Al Qaeda que lo contrario. Era un Estado ligado al terrorismo y la ONU respaldó por ello la intervención militar. Nada que ver con Irak, a pesar del carácter sangriento de la dictadura de Sadam. ¡Otra sería la suerte de Afganistán si no hubiera existido la aventura iraquí!

Era tan claro que la guerra unilateral estaba decidida que a pocos sorprenden las conversaciones rancheras, salvo por su crudeza y por las mentiras a la opinión pública que la acompañaron. Era claro meses antes que el objetivo era Irak, y Afganistán una estación intermedia.

Por eso, los que no teníamos la estúpida tentación de cambiar 200 años de historia para caer en una nueva dependencia, apoyamos la decisión de la ONU sobre Afganistán y la del Gobierno de Aznar de enviar tropas, a pesar del riesgo y de la distancia con nuestras prioridades.

Igual de clara era la oposición a la decisión de declarar la guerra a Irak de forma ilegal, injustificada y llena de mentiras. Así lo vio la oposición y toda la opinión pública, menos los visionarios que pretenden cambiar la historia sacando pecho de lata imperial... ¡y sus acólitos!

La política exterior que se pretendía cambiar era la posfranquista al socaire de los 200 años. La política hecha a base de esfuerzos por rescatar nuestra autonomía y por consolidar un consenso básico que nos hiciera fuertes en la dimensión de nuestras posibilidades. Sin exageraciones de monaguillos pegados a la cola de los oficiantes para aparecer en la foto. La política que nos permitía hacer un papel respetable en la construcción de una Europa unida, tras vencer las resistencias a la entrada. La que nos podía unir con los países hermanos de América Latina y nos permitiría impulsar una política mediterránea seria, respetuosa de nuestros vecinos. La política que nos permitiría reequilibrar la relación con Estados Unidos, rescatándola de la vergonzosa entrega de soberanía a cambio de mendigar reconocimiento que había hecho el franquismo.

Por eso no es lo mismo, Sr. Rajoy, que estemos en Afganistán, con todos los riesgos que implicaba cuando ustedes lo decidieron, y que sigue implicando hoy como dolorosamente comprobamos estos días, que meterse en la guerra de Irak. Si lo piensa serenamente y cae en la cuenta de que con la tercera parte del compromiso de fuerza involucrado en Irak se habría estabilizado Afganistán y el mundo en que vivimos sería diferente y seguramente mejor en materia de paz y seguridad.

Pero como no ha parecido bastante, ahora vemos cómo se calientan los motores para incrementar la aventura de la guerra sin fin -la derivada de la justicia infinita- incluyendo a Irán. Me preocupa, como a todos, la proliferación de armas nucleares y hay que trabajar para que haya menos, no más. Pero es un ejercicio de cinismo que griten más los que más tienen, sin ofrecer planes siquiera sea de reducción o que lo hagan contra unos a los que se les supone la intención de fabricar armas, como Irán, mientras se mira para otro lado o se coopera con otros que las desarrollan rompiendo el Tratado de No Proliferación. Tanto cinismo no puede dar resultado.

Nuestro país, como Europa, ha perdido relevancia relativa desde la caída del muro. Pero en lugar de reforzar un papel europeo unido, como aliados confiables pero con autonomía creciente en el proceso de toma de decisiones, seguimos empeñados en fracturar más y más la realidad de la Unión, desde aquella estúpida aventura que nos dividió entre vieja y nueva Europa por la guerra iraquí.

¿Qué teníamos que ofrecer en ese disparate al que fue tan contento el Gobierno del Sr. Aznar? Que dividiríamos a los europeos, que convenceríamos a nuestros amigos latinoamericanos para que se plegaran a intereses que no eran los suyos y poco más. Lo contrario justo de lo que podían esperar de nosotros los socios europeos que nos habían visto incorporarnos a la Unión y trabajar para que ésta se consolidara con una política exterior propia y acorde con sus intereses. Lo contrario de lo que esperaban los países de habla hispana presentes en el Consejo de Seguridad de una España democrática y solidaria con ellos para reforzar sus autonomías en defensa de sus intereses frente a la capacidad indudable de condicionamiento de Estados Unidos.

Cuando dejé el Gobierno, nuestro papel en Europa estaba consolidado y era respetado. Nuestra relación con el Magreb y el Mediterráneo era equilibrada y basada en la solidaridad y la defensa de nuestros intereses. Con el área hispana de América y con Brasil se había producido una nueva fase, radicalmente distinta a la de la época de las dictaduras. Con Estados Unidos se había negociado con gran esfuerzo y dificultad un nuevo convenio que nos permitía recuperar soberanía sin poner en cuestión una relación que era de confianza. Y así, sucesivamente.

¡Era esto lo que querían cambiar! ¿Y para cambiar esto acabaron con el consenso laboriosamente trabajado? No será por los resultados. Rectifiquen de verdad y busquemos de nuevo un consenso que nos permita dar fortaleza y previsibilidad futura a nuestra política exterior. Porque el cambio copernicano que se creían nos retrotraía a las dependencias que se generaron en la dictadura y nos sacaba de nuestro papel como país democrático, europeo, mediterráneo e hispano.

Felipe González es ex presidente del Gobierno español.

10/05/2007

Patria, religión y bricolage

Por lo que se ve, se nos está llenando la tertulia de anarquistas y descreidos, de derechas, por supuesto, que a la primera de cambio renuncian a sus convicciones monarquicas, nacionales e incluso teologicas. Solo ha bastado con sacar el tema de los ataques recientes a la corona, para la que ha servido de documentacion una reciente editorial de Zarzalejos, director del ABC y un brillante artículo de Fernando Savater, para que se oiga eso tan repetido ultimamente de "yo no soy monarquico, como mucho Juancarlista" y a continuación acusar a los políticos y a los medios de comunicación de estar todo el día dando la turra con asuntos que no tiene relación con las preocupaciones de los ciudadanos. En esa tesitura las afirmaciones del lider de la derecha sobre la conveniencia de una letra actualizada para el himno nacional es una cuestión menor que no tiene interes ni siquiera para los deportistas, que parecen ser los principales usuarios potenciales. Ya veremos como se lo toman nuestros contertulios cuando la Iglesia vaticana reuna a cientos de miles de fieles para honrar a los martires de la Republica española, en esta interpretación sui generis que hace la conferencia episcopal española de la memoria historica. Y en esas estamos.

Salud

Depresion. Juan José Millás

El pueblo vasco, como el español o el belga, por poner tres ejemplos, existen porque la vida es absurda. Si nuestro paso por la Tierra tuviera algún fin un poco consistente, ¿a quién se le iba a pasar por la cabeza dedicarse a ser un patriota gallego o catalán o sueco (en el caso de que exista esta última variedad, lo que me parecería inconcebible)? Lo difícil, en todo caso, es aguantar la vida a palo seco, sin la protección de una bandera y su correspondiente himno. De ahí que el mundo esté lleno de nacionalidades, algunas lo suficientemente excéntricas como para llenar el vacío de varias generaciones. De alguien que expirara gritando "¡Vivan los Vosgos!", se podría afirmar sin género de dudas que había gozado de una existencia plena. Además, le pondrían una calle.
Pero el nacionalismo no siempre basta para aliviar el vértigo de no saber quién eres, adónde vas o de dónde vienes. Hay patriotas franceses, alemanes o turcos profundamente insatisfechos de sí mismos. Por eso conviene redondear la identidad nacional con una religión. Ser, por ejemplo, profundamente inglés al tiempo que radicalmente protestante constituye un seguro de vida. No se sabe de ningún español católico, por poner otro caso, que haya sufrido una depresión profunda. Quizá una úlcera sí, pero la úlcera tiene mejor pronóstico que la depresión. Conocemos un sustituto de la religión y la patria, el bricolaje, que no hace daño a nadie y con el que lo único que se matan son las horas. Pero está poco implantado todavía.

El Gobierno, la oposición y los partidos periféricos compiten en los últimos días por ver a quién le gusta más España y su bandera, lo que parece que da votos (y sentido). Me gusta mucho España, repetía Zapatero no hace mucho en una emisora de radio. No habríamos reparado en ello de no ser porque lo afirmaba con tal pasión que daban ganas de decirle que Finlandia tampoco estaba mal. Y no está mal, pero si lo dices en una entrevista te corren a gorrazos. Es como si un arzobispo castrense de Zaragoza dijera que preferiría ser búlgaro y sintoísta, o egipcio y yoruba lo que, a poco que se considere, son combinaciones tan viables o inviables como cualquiera otra. Lo que hace falta es que todo esto sea para bien.

10/01/2007

Don Friolera

"Y en diez días del mes de febrero año de mil quinientos diez y nueve años, después de haber oido misa, hicimos la vela", así se describe el momento en que salieron de Cuba la expedición de Hernán Cortes con rumbo a las costas de Mexico, compuesta por once navios, unos quinientos sesenta hombres, entre soldados y marinería y dieciseis caballos, y lo primero que encontraron, o a donde les llevó la tormenta, fue la isla de Cozumel, recalando en la playa de San Juan, donde el agua es tan transparente que por las mañanas la claridad es tal que se ven los peces nadando bajo los cascos de los navíos y se tiene la impresión que estan supendidos en el aire. Lo que siguió después ha sido tergiversado por unos y otros, pero sin duda alguna, lo que se ha dado en llamar "la invención de Mexico", y por extensión la de toda America, cambió para siempre el mundo.

Diez años antes, y sin relación aparente, el Dr. Sylvius de la Boe, de la Universidad de Leiden, tras concienzudas investigaciones logra destilar la primera ginebra o elixir de bayas de enebro, sesenta años mas tarde Lucas Bols inicia en Holanda la elaboracion comercial del aguardiente de enebro, con millones de admiradores en todo el mundo.

Tambien sin relación aparente, desconozco las aficiones alcoholicas de Valle-Inclán mas allá de su confesa militancia carlista, (por cuestiones esteticas ¿Eh?), viene aqui la historia de Don Pascual Astete y sus cuernos - «mamarrachos sin careta que despojan la vida humana de toda dignidad,» - como el mismo Valle-Inclán definía a los personajes de sus esperpentos, que está preparando fraxinus teatro y del que a buen seguro nuestro contertulio nos hablará largo y tendido de Don Friolera y la aventura de hacer teatro como afición.
Y ya definitivamente sin relación alguna, un articulo esclarecedor sobre el sindrome que parece originar "pijos", que echa por tierra teorias que los ligaban a la estupidez, a la familia o al habitat, o al conjunto de todo ello.

Salud

Pijadas
Alicia Alvarez
(...)hace unos días leí en un nuevo periódico, que estrenaba también una «nueva sección» de ciencia, una de esas «píldoras» informativas. Es decir, una de esas noticias en las que el titular es casi más largo que la información que le sigue.

El caso, que el diminuto recuadro me hizo gracia porque el texto que enmarcaba mencionaba la existencia de un nuevo síndrome: el del «acento extranjero». Un conjunto de particularidades fonéticas, rítmicas y melódicas que, al parecer y para más inri, es bastante parecido a la forma de hablar de los «pijos». Así, un niño que había sido operado de meningitis despertó tras la intervención, según la noticia, con esta «dolencia». Es decir, hablando «pijo».

Y en principio, y siendo sincera, al leer la noticia sentí cierto alivio.

Más que nada porque, por fin y tras muchos años, había una explicación lógica a aquellas declaraciones que hizo el ex presidente del Gobierno José María Aznar cuando estuvo de visita en el rancho americano de Bush. Ésas en las que, más que por un extraño acento «texano», parecía haber sido poseído por el doblador del oso Yogui. Algo que también, y con frecuencia, les suele ocurrir a personajes como Nati Mistral, la baronesa Tita Cervera, la «nietísima» y la última ex de Álvarez-Cascos.

La pena es que, aunque sería divertido pensar que los «pijos» hablan «pijo» porque sufren este síndrome, como adolecía de republicanismo a causa de un coágulo cerebral ese personaje de Woody Allen, dudo que esta explicación se pueda aplicar a la mayoría de los casos. Más bien me inclino a pensar que su seseo, su tono nasal o su pronunciación cuasi gangosa es su manera de diferenciarse. De decirle al mundo, como al final hacemos todos, que ellos son «otra cosa».