10/05/2007

Patria, religión y bricolage

Por lo que se ve, se nos está llenando la tertulia de anarquistas y descreidos, de derechas, por supuesto, que a la primera de cambio renuncian a sus convicciones monarquicas, nacionales e incluso teologicas. Solo ha bastado con sacar el tema de los ataques recientes a la corona, para la que ha servido de documentacion una reciente editorial de Zarzalejos, director del ABC y un brillante artículo de Fernando Savater, para que se oiga eso tan repetido ultimamente de "yo no soy monarquico, como mucho Juancarlista" y a continuación acusar a los políticos y a los medios de comunicación de estar todo el día dando la turra con asuntos que no tiene relación con las preocupaciones de los ciudadanos. En esa tesitura las afirmaciones del lider de la derecha sobre la conveniencia de una letra actualizada para el himno nacional es una cuestión menor que no tiene interes ni siquiera para los deportistas, que parecen ser los principales usuarios potenciales. Ya veremos como se lo toman nuestros contertulios cuando la Iglesia vaticana reuna a cientos de miles de fieles para honrar a los martires de la Republica española, en esta interpretación sui generis que hace la conferencia episcopal española de la memoria historica. Y en esas estamos.

Salud

Depresion. Juan José Millás

El pueblo vasco, como el español o el belga, por poner tres ejemplos, existen porque la vida es absurda. Si nuestro paso por la Tierra tuviera algún fin un poco consistente, ¿a quién se le iba a pasar por la cabeza dedicarse a ser un patriota gallego o catalán o sueco (en el caso de que exista esta última variedad, lo que me parecería inconcebible)? Lo difícil, en todo caso, es aguantar la vida a palo seco, sin la protección de una bandera y su correspondiente himno. De ahí que el mundo esté lleno de nacionalidades, algunas lo suficientemente excéntricas como para llenar el vacío de varias generaciones. De alguien que expirara gritando "¡Vivan los Vosgos!", se podría afirmar sin género de dudas que había gozado de una existencia plena. Además, le pondrían una calle.
Pero el nacionalismo no siempre basta para aliviar el vértigo de no saber quién eres, adónde vas o de dónde vienes. Hay patriotas franceses, alemanes o turcos profundamente insatisfechos de sí mismos. Por eso conviene redondear la identidad nacional con una religión. Ser, por ejemplo, profundamente inglés al tiempo que radicalmente protestante constituye un seguro de vida. No se sabe de ningún español católico, por poner otro caso, que haya sufrido una depresión profunda. Quizá una úlcera sí, pero la úlcera tiene mejor pronóstico que la depresión. Conocemos un sustituto de la religión y la patria, el bricolaje, que no hace daño a nadie y con el que lo único que se matan son las horas. Pero está poco implantado todavía.

El Gobierno, la oposición y los partidos periféricos compiten en los últimos días por ver a quién le gusta más España y su bandera, lo que parece que da votos (y sentido). Me gusta mucho España, repetía Zapatero no hace mucho en una emisora de radio. No habríamos reparado en ello de no ser porque lo afirmaba con tal pasión que daban ganas de decirle que Finlandia tampoco estaba mal. Y no está mal, pero si lo dices en una entrevista te corren a gorrazos. Es como si un arzobispo castrense de Zaragoza dijera que preferiría ser búlgaro y sintoísta, o egipcio y yoruba lo que, a poco que se considere, son combinaciones tan viables o inviables como cualquiera otra. Lo que hace falta es que todo esto sea para bien.

10/01/2007

Don Friolera

"Y en diez días del mes de febrero año de mil quinientos diez y nueve años, después de haber oido misa, hicimos la vela", así se describe el momento en que salieron de Cuba la expedición de Hernán Cortes con rumbo a las costas de Mexico, compuesta por once navios, unos quinientos sesenta hombres, entre soldados y marinería y dieciseis caballos, y lo primero que encontraron, o a donde les llevó la tormenta, fue la isla de Cozumel, recalando en la playa de San Juan, donde el agua es tan transparente que por las mañanas la claridad es tal que se ven los peces nadando bajo los cascos de los navíos y se tiene la impresión que estan supendidos en el aire. Lo que siguió después ha sido tergiversado por unos y otros, pero sin duda alguna, lo que se ha dado en llamar "la invención de Mexico", y por extensión la de toda America, cambió para siempre el mundo.

Diez años antes, y sin relación aparente, el Dr. Sylvius de la Boe, de la Universidad de Leiden, tras concienzudas investigaciones logra destilar la primera ginebra o elixir de bayas de enebro, sesenta años mas tarde Lucas Bols inicia en Holanda la elaboracion comercial del aguardiente de enebro, con millones de admiradores en todo el mundo.

Tambien sin relación aparente, desconozco las aficiones alcoholicas de Valle-Inclán mas allá de su confesa militancia carlista, (por cuestiones esteticas ¿Eh?), viene aqui la historia de Don Pascual Astete y sus cuernos - «mamarrachos sin careta que despojan la vida humana de toda dignidad,» - como el mismo Valle-Inclán definía a los personajes de sus esperpentos, que está preparando fraxinus teatro y del que a buen seguro nuestro contertulio nos hablará largo y tendido de Don Friolera y la aventura de hacer teatro como afición.
Y ya definitivamente sin relación alguna, un articulo esclarecedor sobre el sindrome que parece originar "pijos", que echa por tierra teorias que los ligaban a la estupidez, a la familia o al habitat, o al conjunto de todo ello.

Salud

Pijadas
Alicia Alvarez
(...)hace unos días leí en un nuevo periódico, que estrenaba también una «nueva sección» de ciencia, una de esas «píldoras» informativas. Es decir, una de esas noticias en las que el titular es casi más largo que la información que le sigue.

El caso, que el diminuto recuadro me hizo gracia porque el texto que enmarcaba mencionaba la existencia de un nuevo síndrome: el del «acento extranjero». Un conjunto de particularidades fonéticas, rítmicas y melódicas que, al parecer y para más inri, es bastante parecido a la forma de hablar de los «pijos». Así, un niño que había sido operado de meningitis despertó tras la intervención, según la noticia, con esta «dolencia». Es decir, hablando «pijo».

Y en principio, y siendo sincera, al leer la noticia sentí cierto alivio.

Más que nada porque, por fin y tras muchos años, había una explicación lógica a aquellas declaraciones que hizo el ex presidente del Gobierno José María Aznar cuando estuvo de visita en el rancho americano de Bush. Ésas en las que, más que por un extraño acento «texano», parecía haber sido poseído por el doblador del oso Yogui. Algo que también, y con frecuencia, les suele ocurrir a personajes como Nati Mistral, la baronesa Tita Cervera, la «nietísima» y la última ex de Álvarez-Cascos.

La pena es que, aunque sería divertido pensar que los «pijos» hablan «pijo» porque sufren este síndrome, como adolecía de republicanismo a causa de un coágulo cerebral ese personaje de Woody Allen, dudo que esta explicación se pueda aplicar a la mayoría de los casos. Más bien me inclino a pensar que su seseo, su tono nasal o su pronunciación cuasi gangosa es su manera de diferenciarse. De decirle al mundo, como al final hacemos todos, que ellos son «otra cosa».

9/22/2007

Educacion y Ciudadanía

Se cuenta en el ambiente hostelero de la zona que un conocido personaje local, con antecedentes en el descuido ajeno, no importa que sean bolsos, propinas o consumiciones, incluso en su propio y en cierta manera prestigioso trabajo, estando como único cliente en la barra en un restaurante de la localidad le comió la cena al dueño en un descuido en que este fue a servir a unos clientes, naturalmente el pájaro levantó rapidamente el vuelo sin siquiera felicitar a la cocinera. La anécdota no viene al caso porque de lo que se debate aqui es de la polémica alrededor de la nueva asignatura que trata de hacer Educación para la ciudadanía, y lo de este punto es dipsomanía y cleptomanía y a la que nadie ha puesto coto hasta ahora. El empeño parece ser en comparar la nueva asignatura con aquella que nos tocó aguantar en nuestro bachillerato de formación del Espiritu Nacional, en la que se nos "instruia" sobre los principios de aquella democracia orgánica que se habian inventado alrededor de la familia, el municipio y el sindicato.


Instruir educando.Fernando Savater

Creo que fue Azorín quien dijo que "vivir es ver volver". Razón no le faltaba, al menos en cuestiones de debate intelectual. Yo estoy tan escarmentado de la manía de suponer que ciertos conceptos periclitan o que algunas polémicas han sido definitivamente superadas que no me extrañaría mañana encontrarme con defensores de la doctrina del éter, del flogisto o de la infalibilidad del Papa. Cuestión de paciencia, nada más. Aun así, me ha sobresaltado un poco tropezar de nuevo con la oposición irreductible entre instrucción y educación, suscitada en un artículo de Sánchez Ferlosio ("Educar e instruir", EL PAÍS, 29-VII-07) y prolongada después en otro de Xavier Pericay ("Educación, instrucción y ciudadanía", Abc, 14-VIII-07). Como telón de fondo y pretexto ocasional está la polémica en torno a la Educación para la Ciudadanía, que no parecía en sí misma muy estimulante -en los términos truculentos en que se ha planteado- pero que quizá vaya a tener la inesperada virtud de traer a primer plano cuestiones importantes sobre la educación en general. Si es así, bendita sea.

En principio, la instrucción -que describe y explica hechos- y la educación, que pretende desarrollar capacidades y potenciar valores, son formas de transmisión cultural distintas pero complementarias, es decir, en modo alguno opuestas ni mutuamente excluyentes. Por poner un ejemplo: dar cuenta objetiva de ciertos sucesos y procesos es instructivo; verificar así lo valioso de la objetividad para el conocimiento humano es educativo. Otro: constatar la reprobación casi universal del asesinato dentro de las comunidades humanas es instructivo; deducir de ello el notable valor de la vida del prójimo (aunque no así, ay, el de los menos próximos) para los hombres resulta educativo. Etcétera... Perdónenme la obviedad, mañana les prometo volver a ser ingenioso. La instrucción promueve el conocimiento de lo que hay, la educación se basa en ella para conseguir destrezas y hábitos que nos permitan habérnoslas lo mejor posible con lo que hay. Pero ello no implica que la instrucción carezca de propósito referente a cómo vivir ni que la educación tenga licencia para convertirse en mero voluntarismo contrafáctico. A mí no me parece tan difícil de entender, pero quizá sea yo demasiado simplón.

La contraposición instrucción-educación es semejante en más de un aspecto a la que en periodismo se establece entre información y opinión. Sostiene la sana doctrina que nunca debe confundirse en un medio de comunicación la una con la otra: la información de lo que sucede no debe contaminarse con la opinión que interpreta y valora lo que sucede. Pero todos sabemos que incluso la información más objetiva implica elementos opinativos, sea en la forma de redactarse, en la selección de lo relevante frente a lo negligible o en la importancia que se concede a unos hechos sobre otros similares, que no siempre coincidirá con lo que preferiría la subjetividad de cada cual: si el mismo día muere mi padre y fallece el Rey (q. D. g.), los medios de comunicación primarán el segundo acontecimiento sobre el primero, aunque para mí el impacto de ambos sucesos sea inverso. De modo paralelo, los artículos de opinión y los comentarios más fiables serán -o creo yo en mi simpleza optimista que deberían ser- los que se apoyen en una información mejor documentada, sin la cual las opiniones son meros caprichos o exabruptos. Por tanto, distinguir y presentar separadamente información y opinión dentro de lo posible es muy aconsejable, pero ello en modo alguno comporta que la información nunca opine o que la opinión deba estar desinformada. Pues bien, la distinción (y la vinculación necesaria) entre instrucción y educación es de un corte bastante parecido.

Me parece que enfrentar la instrucción y la educación, incluso llegando a valorar una como recomendable y la otra como manipuladora, resulta absurdo cuando se considera en su conjunto el sentido de la transmisión cultural. Ambas responden a la necesidad de proporcionar a los jóvenes los elementos que consideramos más útiles para que su vida y la armonía social tengan esperanza de prosperidad. Según este cri-terio, tan importante es que el neófito conozca el dato objetivo de que la carne humana es comestible como la pauta moral que recomienda enérgicamente otro tipo de dieta. Y así llegamos a la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que parece destinada a nacer bajo el sol melancólico de Saturno, devorador de sus propios hijos.

Entre los adversarios que ya tiene la neonata, los menos virulentos admiten que debería centrarse solamente en la enseñanza de los Derechos Humanos y de la Constitución, pero sin pretender referirse a cuestiones éticas (que por lo visto son atribución exclusiva de los padres y no pueden ser generalizadas gubernamentalmente sin incurrir en totalitarismo). La primera pregunta que se me ocurre ante este asombroso planteamiento es: ¿cómo puede instruirse a nadie sobre tales derechos y tal ley fundamental sin mencionar las implicaciones morales de que están llenos y los principios éticos en que se basa? Si un alumno pregunta por qué debe respetar tal legislación... ¿qué habrá que contestarle? ¿Que si no cumple con lo que mandan las autoridades irá a la cárcel y sanseacabó? Al hablar de los Derechos Humanos, ¿podrá contarse su historia, las luchas de que provienen contra poderes y tradiciones, sus enemigos seculares... el primero de los cuales por cierto fue el papado? Al instruir sobre la Constitución, ¿cabrá mencionar que ampara libertades y garantías que fueron negadas por la pasada dictadura y por otras actuales? ¿Podrá subrayarse su carácter de acuerdo histórico y que como tal puede ser modificada si parece conveniente a la mayoría, para reforzar los valores que pretende establecer? ¿O tales explicaciones deben ser cuidadosamente omitidas para no caer en lo tendencioso?

Aún hay duros de mollera que se escandalizan al escuchar que ciertas disposiciones éticas responden a las exigencias mayoritarias de convivencia y no a la conciencia de cada cual. Pues sin embargo así es, al menos en las democracias del siglo XXI. Por eso también la Educación para la Ciudadanía no puede ni debe confundirse sin más con la formación moral. Hay una dimensión ética que corresponde a las convicciones de cada cual y en la que ninguna autoridad académica puede intervenir: nadie debe imponerme la obligación moral de considerar aceptable la homosexualidad o el aborto, si mis creencias o mi razón me dictan otro criterio. Pero es necesario que conozca el valor moral de tolerar cívicamente aquellos comportamientos que no apruebo o incluso que detesto, siempre que no transgredan la legalidad y en nombre de la armonía social pluralista. Aún más: debo comprender la valía ética -estrictamente ética- de las normas instituidas que permiten el pluralismo de convicciones y actitudes dentro de un marco común de respeto a las personas. Y eso delimita una frontera entre lo que puede y no puede aceptarse también a nivel personal: tengo derecho a considerar vicio nefando la homosexualidad pero no a hostilizar o proscribir las parejas homosexuales. Puedo tener personalmente por importantísimas las raíces cristianas de Europa, pero no puedo considerar mal europeo a quien no sea cristiano ni mal español a quien no sea católico. Y puedo tener la íntima convicción de que muchos malvados merecen la pena de muerte, pero no debo ocultar a los jóvenes que la sociedad democrática en que vivimos ha adoptado como norma la abolición del castigo capital por sus implicaciones deshumanizadoras. Es decir: debe haber una asignatura de ética que reflexione sobre el origen, fundamento y necesidad de los valores humanos en general y una asignatura de Educación para la Ciudadanía que transmita la exigencia moral de tener valores comunes instituidos legalmente, que sirvan de directrices al comportamiento social aunque no puedan serlo siempre de la conciencia personal.

Es preciso instruir y es preciso educar. Lo que no es aconsejable es el puro "adoctrinar", o sea, presentar lo que es un resultado de debates y acontecimientos históricos como algo inamovible, llovido directamente de la eternidad. Dar a entender que todos los profesores de la nueva asignatura son dóciles marionetas al servicio de los intereses gubernamentales es una majadería calumniosa que no merece más comentario. Pero no es imposible que entre ellos aparezca algún iluminado de esos que bloquean el aprendizaje crítico de los alumnos a fuerza de consignas incendiarias y de empeñarse en subvertir lo que aún ni se ha molestado en enseñar (tal como explicó Hannah Arendt). Y es de temer que aún más frecuentes sean los enseñantes que se refugien en la corrección perogrullesca y tímida, en vista del jaleo organizado en torno a este asunto. Es preciso no dejar solos a quienes creen en la oportunidad de la asignatura y están dispuestos a esforzarse entre lógicos tanteos por darle la mejor realidad posible, con prudencia pero también con cierta audacia. De modo que los demás no tendremos más remedio que seguir polemizando en defensa de lo obvio, con la pereza que da...


Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

9/18/2007

Seguridad energética

Asegura el autor de este artículo, que fue además secretario adjunto de Defensa en el gobierno de Clinton, que "...el mundo no está quedandose sin petroleo pero dos tercios de las reservas se encuentran en una región con tanta inestabilidad política como el Golfo Pérsico", una apreciación justa que prescinde del origen de tal inestabilidad y de "los esfuerzos" que se han hecho por parte de los sucesivos gobiernos norteamericanos para controlar tal inestabilidad. Nada como este mapa anamórfico, en el que la superficie de cada pais es proporcional a su reserva de petroleo, y se ha añadido un codigo de colores para representar el consumo de petroleo de cada uno de ellos, para explicarnos lo que pasa y porque pasa.


El rostro cambiante de la seguridad energética

Joseph S. Nye

Los países ricos llevan tres decenios hablando de la necesidad de dominar su adicción al petróleo importado. Sin embargo, a pesar de la retórica preocupada, el problema del suministro de crudo se ha agravado y la seguridad energética es cada vez más compleja. Pese a los repetidos llamamientos de los políticos a la independencia energética, en los últimos 30 años, por ejemplo, Estados Unidos ha duplicado sus importaciones de petróleo, que en la actualidad representan casi dos terceras partes de lo que consume.

Las amenazas de interrumpir el suministro de petróleo para cambiar la política exterior de un país tienen una larga historia, sobre todo en relación con Oriente Próximo. Los Estados árabes miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo propusieron un embargo ya durante la guerra de 1967, pero tuvo escasas consecuencias porque Estados Unidos era entonces, en gran parte, autosuficiente.

En la guerra de Yom Kippur de 1973, el embargo árabe de crudo tuvo mayores efectos, ya que la demanda de petróleo importado en Estados Unidos había aumentado. El embargo hizo subir los precios y desató un periodo de inflación y estancamiento en todo el mundo, además de dejar muy claro que el petróleo es una materia que acabará agotándose. Aunque el embargo estaba dirigido contra Estados Unidos y los Países Bajos, las fuerzas del mercado redistribuyeron el crudo entre los consumidores y, a largo plazo, todos los países compradores sufrieron la escasez del suministro y la misma conmoción en cuestión de precios. Quedó patente que los embargos de crudo son un arma contundente que no sólo daña a los países escogidos sino también a otros muchos.
Desde aquellas enormes subidas de los precios del crudo, la política de seguridad energética ha tenido cuatro elementos. Al liberalizar los precios de la energía, los gobiernos permitieron que los mercados estimularan la conservación y los nuevos suministros. También contribuyeron a la conservación, así como a la utilización de fuentes de energía renovables, mediante la implantación de modestos subsidios y normativas. Algunos gobiernos empezaron a almacenar petróleo en reservas estratégicas para poder emplearlas durante plazos breves de tiempo en caso de crisis. Y los países ricos ayudaron a crear el Organismo Internacional de la Energía, con sede en París, que coordina las políticas (incluidas las reservas estratégicas) de los países consumidores.

Estas políticas siguen teniendo sentido. Sin embargo, seguramente no bastarían para hacer frente a una interrupción prolongada de los suministros. El mundo no está quedándose sin petróleo, pero dos tercios de las reservas se encuentran en una región con tanta inestabilidad política como la del Golfo Pérsico.

Estados Unidos importa del Golfo Pérsico una parte muy pequeña del petróleo que emplea. Su mayor proveedor es su estable vecino, Canadá. Pero la lección de 1973 es que una interrupción de los suministros del Golfo elevaría los precios y perjudicaría tanto a las economías ricas como a las pobres, independientemente de lo seguras que fueran sus propias fuentes.

Además, en los últimos años han surgido nuevas dimensiones del problema de la seguridad energética. Uno de ellos es el gran aumento de la demanda de energía procedente de las economías asiáticas en ascenso, especialmente China.

China parece creer que puede asegurar sus importaciones de energía mediante la firma de contratos con Estados paria como Sudán. Pero, aunque esa estrategia miope y mercantilista crea problemas de política exterior ante situaciones como la de Darfur, no servirá para proteger verdaderamente a China en un periodo de interrupción del suministro. Sería mucho mejor incorporar a China (e India) al OIE y fomentar su participación normal en los mercados mundiales.

Otra dimensión nueva del problema de la seguridad energética es de qué forma los precios elevados y el aumento de las reservas han traspasado el poder a los países productores de energía. Las empresas estatales controlan ya muchas más reservas de gas y crudo que las empresas privadas tradicionales conocidas como las siete hermanas. Muchas de esas compañías estatales, en países como Rusia y Venezuela, no actúan sólo en función de las fuerzas del mercado, sino que emplean su capacidad de fijar precios con fines políticos.

Por último, la cuestión de la seguridad energética se ha complicado más por el problema del cambio climático global. A medida que se han hecho más claros los datos científicos, el cambio climático se ha convertido en un asunto político fundamental tanto en las políticas nacionales como en las de escala mundial.

El aumento del nivel del mar, la sequía en África y la intensidad creciente de las tormentas representan un nuevo tipo de amenaza que es preciso tomar en serio. Por consiguiente, las medidas relacionadas con la seguridad energética deben ocuparse del lado de la demanda todavía más que del suministro.

Algunas medidas propugnadas por varios legisladores, como la de transformar el carbón en líquidos, ayudan a garantizar el suministro, pero producen más emisiones de dióxido de carbono que el petróleo importado. Habría que evitarlas hasta que se perfeccionen las tecnologías para una captura limpia del carbón y el carbono. Por otro lado, mejorar la eficacia energética para poder reducir la demanda y tomar medidas de conservación son cosas beneficiosas tanto para la seguridad del suministro como para el clima global.

Pero no basta con que Estados Unidos y los países de la UE mejoren su eficacia energética si no lo hacen también otros países. China e India pueden asegurarse el suministro sólo con utilizar sus enormes reservas de carbón, pero, si no tienen acceso a una tecnología del carbón perfeccionada, sus efectos sobre la atmósfera serán inmensos.

Este año, China superará a Estados Unidos en emisiones de gases de efecto invernadero. Está construyendo prácticamente dos centrales eléctricas alimentadas por carbón a la semana. En un mundo así, ya no es posible decir que seguridad energética es lo mismo que mayor independencia energética. Lo que debemos hacer es encontrar mejores formas de afrontar la interdependencia energética.

Joseph S. Nye es catedrático en la Universidad de Harvard. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia. © Project Syndicate, 2007.


9/11/2007

El Café de Nicanor

...estaban Gámez el astronauta, Gastón el flauta, Mari la tetas, el novillero poeta con su mujer, el pobre don Agapito y un camellito sin dientes paisano de un primo hermano de algún pariente lejano de Ana Belén....

Esta es la relación de contertulios de Sabina en el café de Nicanor, y añade que "asociado en sociedad con tales socios, se pueden imaginar que los amores van mal, la salud ni fu ni fa y no van bien los negocios..." que desde luego no es el caso de esta humilde tertulia, mucho mas homegenea si contaramos con alguna fémina en plantilla, burguesa si no fuera por nuestro médico anarquico y afrancesado, decididamente izquierdosa si no fuera por nuestro leguleyo, conservador y descreido, equilibrada si no nos faltara nuestro psiquiatra de cabecera, racionalista si hubiera algún ingeniero mas, despreocupadamente agnóstica si no fuera por nuestro cirujano anticlerical... mas alegre si no nos hubiera dejado nuestro amigo Emilio.
Ante semejante tribuna la propuesta de recorrer el campo de batalla de El Mazucu, donde se libro el final de la guerra civil en Asturias, va a tener seguramente una respuesta poco entusiasta y sin embargo se nos ofrece la oportunidad de conocer de la mano de un especialista los detalles de una batalla dramática, en su setenta aniversario, donde se enfrentaron mas de 33.000 soldados del ejercito de Franco, apoyados por la legión Condor alemana, contra no mas 5.000 soldados republicanos.
En esta dirección http://es.geocities.com/paisajes_guerrilla/mazuco.html se puede encontrar un resumen del libro "La Guerra Civil en Asturias", de Juan Antonio de Blas.

Salud camaradas

9/09/2007

La cosecha del dictador

Cuenta hoy en la prensa Jose Mª Izquierdo una anecdota de la mili: "Un día, el capitán de la compañía dijo todo serio: «No vayan a creer ustedes que la vida castrense es fácil. La responsabilidad es mucha. Los militares tenemos siempre la espada de Demóstenes encima de la cabeza». Hacía tiempo que no se oyen historias de la mili, sobre todo porque ya hace unos años que se decidió acabar con aquel sistema obligatorio del servicio militar que en el mejor de los casos representaba un año perdido en un cuartel recibiendo ordenes absurdas mas propias de aquel ejercito que reflejaba Gila en sus chistes. Por otra parte, la experiencia no estaba exenta de buenos momentos y de anécdotas como la descrita, también de nuevas amistades solidarias en aquel encierro obligado.
Con esto de la mili pasa igual que con la dictadura de Franco, nadie parece recordar que existió a pesar que ha marcado nuestras vidas hasta hace muy poco. Si la desaparición del servicio militar obligatorio obedeció a criterios puramente economicistas y de organización, no olvidemos que la medida fue tomada por un gobierno presidido por Aznar y que la verdadera reforma del ejercito habia sido llevada a cabo durante los anteriores gobiernos socialistas, la dictadura duró casi exactamente lo mismo que el dictador y la transición democratica fue en muchos sentido benévola con las personas e instituciones que habian tenido mucho poder durante el regimen autoritario. En el articulo siguiente sobre los rendimientos de la fortuna amasada por la familia del dictador se explica muy bien este hecho que no deja de asombrar.

La cosecha del dictador

La familia multiplica su fortuna gracias al 'boom' con las tierras regaladas a Franco

LUIS GÓMEZ / MÁBEL GALAZ

Quizá sea un caso único en la reciente historia de las dictaduras. El régimen les dio poder y patrimonio. La democracia les ha hecho ricos y decadentes. En su caso, no hubo exilio. Simplemente, un olvido benévolo. Los herederos de Franco forman ahora una familia desmembrada y multimillonaria que de vez en cuando alimenta la voracidad de la prensa basura. Viven un declive pacífico, pero irremediable. El paso del tiempo les ha convertido en una anécdota.

Los marqueses de Villaverde tuvieron pasaporte diplomático hasta finales de los ochenta
Mientras parte de la familia veraneaba en el Pazo de Meirás, el séptimo nieto, Jaime, uno de los
Francis, el único con el apellido Franco, acaba de comprar un edificio valorado en 12 millones
El penúltimo 'pelotazo' está en 10 millones de metros cuadrados vendidos en Arroyomolinos
Algunas fuentes citan la cifra de 60.000 millones de pesetas, otras llegaron hasta los 100.000. El patrimonio familiar nunca fue auditado. Hacienda no les molestó durante años

Hace unas semanas, como cada verano por agosto, Carmen Franco, la hija del dictador, abrió las puertas del Pazo de Meirás, un histórico inmueble que simbolizó en tiempos el poder austero de su padre. Ahora es un lugar para encuentros familiares, pero la matriarca no ha logrado reunir a demasiada gente. No es extraño. Desde hace unos años, todas las citas familiares se caracterizan por las ausencias. Allí acudió este verano su hija Carmen Martínez-Bordiú con su última adquisición, José Campos. También su nieto Luis Alfonso de Borbón con su mujer, Margarita Vargas, hija de un multimillonario venezolano. Luis Alfonso es la última esperanza de la familia para recuperar una nobleza perdida: sigue postulándose al trono de Francia, una aspiración ridícula de la que participa un núcleo de autodenominados legitimistas franceses. Y no apareció nadie más por el pazo. Los otros Franco estaban ocupados en otras actividades.

Mientras una parte de la familia disfrutaba del verano gallego, el séptimo nieto del dictador, Jaime, pasaba una noche en la cárcel antes de prestar declaración por una acusación de malos tratos. Su novia, una joven llamada Ruth, con la que además de una relación sentimental compartía algún negocio inmobiliario en Barcelona, le denunció tras una bronca tremenda en el hotel Byblos de Fuengirola. El juez decretó finalmente una orden de alejamiento contra Jaime. El nieto pequeño se refugió en sus abogados para no hablar, y el resto de la familia intentó pasar el tema por alto. La inestable armonía familiar de los Franco volvió a romperse con este episodio, mientras la prensa basura especulaba sobre la duración del enésimo matrimonio de Carmen. Alguna otra mala noticia interrumpió la aparente tranquilidad del pazo: unos inspectores de Cultura de la Xunta pretendían acceder al inmueble para inspeccionarlo, aduciendo que sus propietarios estaban obligados a abrir sus puertas al público una serie de días al mes. Si algo no ha pretendido nunca la familia Franco -a excepción quizá de Carmen Martínez-Bordiú- es que el pueblo husmee en sus asuntos.

La resistencia de la hija de Franco a abrir las puertas del pazo ha puesto sobre la mesa el interés por conocer la realidad patrimonial de una familia que, durante los treinta años de democracia, no se ha sentido obligada a dar alguna explicación. La democracia fue tan paciente con los Franco que tanto Carmen como su marido, el marqués de Villaverde, llegaron a disfrutar de pasaporte diplomático hasta bien avanzados los años ochenta. Un hecho tan sorprendente saltó a la luz la tarde del 7 de abril de 1978, cuando Carmen Franco fue requerida por un funcionario de aduanas en el aeropuerto de Barajas. Se disponía a viajar a Lausana (Suiza), pero algo en el interior de su bolso hizo saltar la alarma del detector de metales. El bolso estaba repleto de medallas y condecoraciones labradas en metales nobles, propiedad de su padre. El suceso motivó una denuncia por contrabando. Las medallas fueron regalos recibidos por el dictador, como regalos fueron el Pazo de Meirás, el Canto del Pico en Torrelodones o el palacio de Cornide en A Coruña. Poco hizo la familia para labrarse un porvenir por sus propias manos.

Algunos de estos obsequios fueron extraordinariamente generosos. José María del Palacio Abárzuza, conde de las Almenas, un noble obsesionado por el arte, fue quien regaló a Franco tras la Guerra Civil un palacio de 2.000 metros cuadrados situado en Torrelodones, a las afueras de Madrid. En el Canto del Pico murió Antonio Maura, fue cuartel del ejército republicano, residencia de descanso de Francisco Franco y, finalmente, un suculento negocio para sus descendientes. El palacio fue vendido por la familia en 1988 por 300 millones de pesetas. El abandono y desinterés de la familia Franco facilitó continuos robos de su patrimonio y un incendio cuyas causas nunca se aclararon. Su claustro, reclamado desde hace años por la Comunidad Valenciana, está a punto de devolverse. Del mismo tenor fue otro regalo, el palacio de Cornide, situado en la parte vieja de A Coruña, una casa solariega del siglo XVIII con mucha historia detrás. El palacio fue adquirido por el Ministerio de Educación y Ciencia en 1962 y tres años después llevado a una discreta subasta a la que acudió el conde de Fenosa, que lo adquirió y, al inscribirlo, ordenó que se pusiera a nombre de Carmen Polo de Franco. Y, naturalmente, el Pazo de Meirás, un regalo del pueblo.

Al periodista y escritor Mariano Sánchez Soler se debe la obra más documentada sobre el patrimonio cosechado por la familia Franco (Franco, SA, editorial Oberón). Sánchez desbroza cómo la austeridad del dictador contrastaba con la voracidad de su entorno familiar, que se manifestaba incluso en la recepción de regalos que instituciones y particulares hacían como consecuencia de las famosas recepciones celebradas en El Pardo cada martes. Jamás estos regalos fueron inventariados. La familia siempre consideró que tales ofrendas pasaban a engrosar el patrimonio familiar. Lo mismo hizo con cuanta documentación oficial se manejó en El Pardo, documentación que pasó a formar parte de una fundación privada tras la muerte del dictador, la Fundación Francisco Franco, un hecho insólito que ha llegado a nuestros días. Ni siquiera se tiene la certeza absoluta de que dicha fundación posea en sus fondos toda la documentación que salió de El Pardo, puesto que algunos historiadores han denunciado la venta de documentos en anticuarios. El propio Sánchez reconoce la dificultad de estimar a cuánto ascendió la fortuna de los Franco lejos del poder. Algunas fuentes citaron la cifra de 60.000 millones de pesetas. Otras llegaron hasta los 100.000 millones. Las cuentas nunca fueron auditadas. Hacienda no les molestó durante años.

Los sucesivos Gobiernos democráticos pasaron de puntillas por esa riqueza obtenida aprovechando la influencia de un apellido. Algunas investigaciones independientes documentan cómo durante años la familia, a veces a espaldas del propio dictador, acumuló sociedades patrimoniales y testaferros que ocultaban inmuebles, aparcamientos, fincas solariegas y, naturalmente, palacios. La propaganda glosó que los Franco vivían del modesto sueldo de Franco como capitán general, pero esa versión quedó al descubierto a su muerte. Máxime cuando el Gobierno franquista, con el dictador enfermo, aprobó en las Cortes el futuro sueldo de Carmen Polo como viuda de jefe de Estado. Al morir en 1988, cobraba 12,5 millones de pesetas repartidas en 14 pagas, cuatro millones más que Felipe González, por entonces presidente del Gobierno.

El elenco de los Franco se divide entre quienes han procurado llevar una vida discreta y quienes no han podido evitar ser protagonistas de algún escándalo. Los siete nietos de Franco forman una familia en la que cada uno va a lo suyo. Carmen, la nietísima, ha confesado que se ven poco, pero que cuando lo hacen lo pasan bien. Su proyección mediática es indudable y a fuerza de divorcios ha logrado tener un caché caro. "Me gustaría hacer una película con Almodóvar", ha llegado a decir, antes de participar en el concurso televisivo Mira quién baila. Todavía espera una oportunidad, pero mientras tanto ha interpretado en la vida real un papel que bien podría inspirar al director de cine: una separación del duque de Cádiz poco después de morir el dictador; una fuga a París para convivir con el anticuario Rossi, con quien se casó y tuvo una hija, a la que siguió otra relación con un arquitecto italiano, y, por último, una boda de sainete en Santander con José Campos, un cántabro bonachón, de quien dicen se enamoró porque "le hacía reír".

La vida pública de Carmen contrasta con el estilo de vida de Mariola. Pocas son las imágenes de la segunda de las nietas, arquitecta y esposa de Rafael Ardiz. Algo similar ocurre con Merry, quien tras protagonizar una boda mal vista con Jimmy Giménez Arnau, con quien tuvo una hija, se marchó de España para vivir con un norteamericano al que como a ella le fascina la meditación. Quizá a quien más le espante la vida pública es a Arantxa, la nieta pequeña, a quien se vio por última vez en la boda de Carmen con Campos, hace algo más de un año, con un rostro matizado por el bisturí.

En un momento dado, los Franco quisieron convertir en el cabeza de familia al nieto mayor, Francis, quien modificó el orden de sus apellidos para poder ser llamado Francisco Franco y así perpetuar ese nombre. También heredó, por deseo expreso de Carmen Polo, el título de señor de Meirás, concesión en la que el entonces ministro de Justicia, el socialista Enrique Múgica (hoy Defensor del Pueblo), miró para otro lado. Pero Francisco Franco, nieto, tampoco tuvo suerte en sus avatares sentimentales y económicos. Salió mal su matrimonio con María Suelves, biznieta del conde de Romanones, con quien tuvo dos hijos. Un hijo suyo, Juan José Franco Suelves, mató por accidente de un disparo a un compañero de caza. Y él mismo tuvo un altercado con la justicia chilena a consecuencia de una estafa. Su posición como gestor del patrimonio de la familia fue un fracaso, por lo que fue discretamente colocado en un segundo lugar. El mayor de los nietos vive ahora con su segunda mujer, Miriam Guisasola, en un espléndida casa valorada en 12 millones de euros. Las desgracias parecen menos si van acompañadas de un buen patrimonio que soporte, incluso, una mala gestión. Entre las numerosas propiedades de los Franco (unas 50 sociedades, algunas de ellas ya extinguidas, mueven esa fortuna), una ha adquirido especial importancia. Se trata de la finca de Valdelasfuentes. Esa propiedad ha permitido a la familia dar el penúltimo pelotazo. Sita entre las localidades madrileñas de Móstoles y Arroyomolinos, fue adquirida en los años sesenta en una operación en la que intervinieron Carmen Polo y el marqués de Villaverde, con el conocimiento del propio Franco.

Era una finca rústica de casi 10 millones de metros cuadrados, que se dedicó durante años a labores agrícolas y ganaderas. Franco gestionó en ratos libres esa finca, que llegó a ser muy productiva, lo que motivó que se hablara de ella como "la SA de SE (su excelencia)". Sobre la finca, el teniente general Francisco Franco Salgado Araújo llegó a escribir en Mis conversaciones privadas con Franco: "Es una finca espléndida, donde se cultivan infinidad de productos. Tiene además ganado. Tuvo la suerte, además, de encontrar agua. Dentro de unos años tendrá un valor incalculable". No sin razón.

A la muerte del dictador, la finca sufrió la gestión de Francis. Se despidió a decenas de empleados y, a falta de mejor dedicación, pasó a ser escenario del rodaje de películas. Entre ellas, La escopeta nacional, de Berlanga, pero también algunas de terror y otras de contenido erótico. La finca fue objeto de posteriores recalificaciones, donde han entrado a formar parte del negocio algunos constructores madrileños, y ha permitido a la familia hacer caja.

Ninguno de los herederos de Franco ha demostrado ser un mago de las finanzas. Sin el paraguas de El Pardo, ninguno ha destacado profesionalmente. Se han limitado a vivir de las rentas, como algunos ex socios de la familia consultados por este periódico. "Con esas fincas y esos inmuebles es muy difícil no hacer dinero tal y como se ha movido el mercado inmobiliario en España", afirma uno de ellos, quien reconoce que los Franco "se limitaban a buscar buenos socios para sus sociedades y que éstos fueran quienes emprendieran las gestiones". El patrimonio lo ha soportado todo: la mala gestión, el descuido y cierto despilfarro. Carmen Franco llegó a manifestar en 1978, en una de sus escasas declaraciones públicas: "Los Franco no tenemos ninguna gran fortuna, ni fuera ni dentro de España". Las más de 4.000 viviendas que se proyectan edificar sobre una parte de Valdelasfuentes dan una idea del potencial que pueden tener su patrimonio. Valdelasfuentes es el penúltimo pelotazo de los Franco: la fortuna acumulada en dictadura se multiplica en democracia.La cosecha del dictador

8/30/2007

El hombre que plantaba árboles

Valle de Caleao, Caso. Foto: A. Alvarez
Dejó Martin Luther King una frase que resume su esperanza en el ser humano y en la posibilidad de cambiar las cosas: "Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un arbol", que en su acepción literal se ha vuelto una necesidad urgente a la vista de lo que está pasando con nuestros bosques, y con nuestro medio natural en general. La repeticion de incendios en bosques, que han tomado durante los ultimos años naturaleza de catastrofe por la amplitud y los daños causados, los casos recientes de las Islas Canarias y en el Peloponeso griego demuestran la incapacidad de los poderes publicos y de la sociedad que deberia presionar en ese sentido, para invertir esta tendencia y tomar en serio una cuestion que se ha vuelto vital en un futuro a medio plazo. En un informe reciente sobre los incendio en España, la organización Greenpeace señalaba a los culpables del desastre, con datos objetivos que no dejan lugar a dudas, el "ranking" de protagonistas lo encabeza el agricultor, como responsable del 31 % de los incendios provocados, seguido del ganadero, con el 21,5 %, es decir que mas de la mitad de los incendios en el monte estan provocados por un tipo especifico de agricultor y ganadero de ese medio rural. El resto de incendios se atribuye a un grupo diverso entre los que estan los cazadores, los imprudentes, los movidos por intereres madereros, urbanisticos u otros, tambien debidos a piromanos o asociales. Naturalmente las asociaciones agrarias y ganaderas han protestado de los resultados de este estudio aduciendo que ya ha habido un cambio de mentalidad respecto a estos comportamientos y que los que hacen el estudio son "urbanicolas" que desconocen el medio rural, pero cabría preguntar si ese cambio de mentalidad se ha sustanciado en la defensa efectiva del bosque que consideran suyo, tal como nos cuenta la extraordinaria historia del pastor Elzeard Bouffierd.

Salud

El hombre que plantaba árboles

Por Juan José Hoyos

¿Cuál es la persona más extraordinaria que usted ha conocido? Cuando los editores de una revista le hicieron esta pregunta, Jean Giono tenía 58 años y había escrito casi todos sus libros. Había sido soldado del ejército francés, había estado preso dos veces y había conocido a grandes hombres de las letras y la política en Francia y Europa. Sin embargo, en su respuesta, no mencionó a ninguno de ellos. Recordó a un viejo campesino de Provenza llamado Elzéard Bouffierd, que conoció cuando tenía 18 años.

Giono nació en 1895 en Manosque, una pequeña ciudad de Provenza, situada en las montañas de los Alpes, en el sur de Francia. Su padre era un zapatero de origen italiano y su madre, una lavandera. En 1939, cuando ya era un escritor conocido en Europa, Giono fue encarcelado por negarse a combatir como soldado en la Segunda Guerra Mundial. En 1944 fue apresado de nuevo por su supuesta colaboración con el gobierno de Vichy. Al salir de la cárcel, en el país donde se proclamaron los Derechos del Hombre, se le prohibió publicar sus obras por varios años. Giono regresó a Manosque y siguió escribiendo. Entonces ya sabía, como dice uno de sus personajes, que la felicidad del hombre está en un pequeño valle.

Jean Giono conoció a Elzéard Bouffierd en 1913, durante un largo viaje a pie por las montañas de los Alpes. El paisaje que entonces vieron sus ojos eran unos páramos secos donde sólo crecían algunos arbustos. Luego de caminar tres días buscando agua, encontró un caserío en ruinas donde no había rastro de vida. Caminó cinco horas más y sólo halló hierbas leñosas. De pronto adivinó a lo lejos una silueta. Cuando se acercó, vio que era un pastor con un rebaño de ovejas. El hombre le dio agua de su cantimplora y lo llevó al aprisco. Tenía algo más de 55 años y vivía en una casa abandonada que había reparado con sus manos. Con ellas también había cavado un pozo de donde sacaba el agua para él, sus 30 ovejas y su perro. La casa estaba limpia y ordenada. El pastor hablaba poco. El pueblo más cercano se hallaba a un día y medio de camino y estaba habitado por cuatro o cinco leñadores que cortaban los árboles para fabricar carbón de leña que luego llevaban en camiones a las ciudades. En la región soplaba un viento seco y frío que según la gente provocaba suicidios y ataques de locura. Mientras descansaban, el pastor fue a buscar una bolsa y echó sobre una mesa un montón de bellotas.

Enseguida se puso a mirarlas y a separar las buenas de las que estaban pequeñas y agrietadas. Las contaba de diez en diez. Cuando completó cien, cerró la bolsa y se fueron a acostar. Al día siguiente, Giono le pidió permiso para quedarse en la casa un día más.

Sentía que la presencia del pastor le daba paz. Esa mañana, el hombre mojó la bolsa con las bellotas, sacó el rebaño del aprisco y lo llevó a pastar. Como bastón, llevaba una vara larga de hierro. Giono lo siguió. El pastor dejó las ovejas en el fondo de un valle, bajo el cuidado de su perro, y caminó hacia una colina. Allí clavó su barra en la tierra, hizo un agujero, enterró una bellota y luego la tapó. Estaba plantando encinas. Giono le preguntó si la tierra era suya. Él dijo que no. Le preguntó si sabía quiénes eran sus dueños. Él dijo que no. Suponía que era una tierra comunal pero dijo que no estaba interesado en conocer los propietarios. Y siguió plantando bellotas. Giono recordó cuando era niño y su padre lo llevaba a pasear por el campo los domingos. Antes de salir, llenaba de bellotas sus bolsillos y luego las plantaba en la tierra a medida que caminaban.

Después del almuerzo, el pastor buscó el saco y echó sobre la mesa otro montón de bellotas. Mientras las separaba, se pusieron a conversar. Hacía tres años que plantaba árboles en esa tierra de nadie. Había sembrado 100 mil árboles. De ellos, habían nacido 20 mil. Las plagas acabaron con la mitad. Quedaban vivos 10 mil. El pastor se había ido a vivir a esos campos de soledad con sus ovejas y su perro, después de la muerte de su mujer y de su hijo. Como no tenía ocupaciones importantes y vio que la tierra moría por falta de árboles, resolvió ponerse a sembrar semillas. Dijo que si Dios le daba vida, en 30 años habría sembrado tantos árboles que esos 10 mil iban a ser como una gota de agua en el mar. Además, estaba haciendo un semillero de hayas y pensaba sembrar abedules en los terrenos húmedos.

Al día siguiente, se despidieron. Corría el año 1913. Un año más tarde estalló la Primera Guerra y Giono fue reclutado por el ejército francés. Tenía 19 años. Cinco años después, cuando acabó la guerra, el muchacho volvió a Provenza. El paisaje era igual, pero más allá de las casas abandonadas una capa de niebla cubría un bosque de oteros. Pensó que el pastor había muerto. En pocas horas vio que no. Estaba vivo, pero había cambiado de oficio. Ya no tenía sino cuatro ovejas, pero en cambio había construido 100 colmenas.

Y ni siquiera se había enterado de la guerra. Las encinas que había plantado ya eran más altas que él. Había un bosque de mas de 10 kilómetros de largo. Los dos caminaron en silencio por entre los árboles durante todo el día. Cuando regresaron, Giono vio correr agua por algunos lechos de arroyos que antes estaban secos. Por todas partes brotaban los sauces, la hierba, las flores, la vida. El milagro había sucedido despacio, sin provocar ruido. Nadie se había dado cuenta, ni siquiera el gobierno francés o los cazadores.

Desde 1920, Giono visitó cada año al pastor. En un solo año, plantó 10 mil arces. Todos murieron. Al año siguiente, abandonó los arces y plantó hayas. Todas sobrevivieron. El hombre seguía trabajando en completa soledad. Tal vez por eso perdió la costumbre de hablar. En 1933 lo visitó un guardabosques del gobierno para notificarle que era prohibido encender hogueras al aire libre para defender el bosque. Por esa época, a los 75 años, el viejo caminaba 12 kilómetros diarios para sembrar hayas. Para no tener que regresar el mismo día, hizo una casa de piedra en ese lado de las montañas. En 1939, cuando estalló la Segunda Guerra, algunos comerciantes de madera empezaron a cortar las encinas para usarlas como combustible, pero los árboles estaban tan lejos de la carretera que la explotación no era rentable. El pastor tampoco se enteró de esa guerra porque se hallaba a 30 kilómetros monte adentro sembrando más árboles. La última vez que Giono vio al pastor fue en junio de 1945, después de salir de la cárcel. El viejo tenía 87 años. Cuando recorrió en bus la carretera que ahora iba hacia las montañas, no reconoció los lugares por donde había caminado cuando era joven. Ya no había vientos secos. Soplaba una brisa suave que sonaba como un rumor de agua en las copas de los árboles. Las casas abandonadas habían sido reconstruidas y el pueblo tenía 28 habitantes. Había una fuente de agua junto a un tilo. Había jardines. Giono continuó el viaje a pie. Por el camino vio campos de cebada y centeno. En los valles habían sembrado pastos. En los bosques había árboles de más de 7 metros de altura. Y habían aparecido varias aldeas. Por los caminos corrían niños. Sin saberlo, más de 10 mil personas recién llegadas le debían la felicidad a Elzéard.

Elzéard Bouffierd murió tranquilo en 1947 en un hospicio de Banon. Jean Giono también murió en paz en su pueblo de los Alpes en 1970. "El hombre que sembraba árboles", la historia que escribió para una revista hablando de la persona más extraordinaria que había conocido en su vida, sólo se publicó en Francia en 1983.

8/27/2007

La Felicidad

(Lecturas veraniegas, por el Profesor Maurer)

"La felicidad no es algo que sucede. No es el resultado de la buena o mala suerte o el azar. No es algo que pueda comprarse con dinero o con poder. No parece depender de los acontecimientos externos, sino mas bien de como los interpretamos", lo que parece una obviedad no solo no lo es sino que contradice muchas de nuestras practicas habituales sobre la busqueda de la felicidad. La cita resume algunas de los principios que mantiene el psicólogo norteamericano de origen transilvano Mihali Csikszentmihalyi (se pronuncia "chicks send me high" según él mismo) desarrollados en libros como "Flow. The psychology of optimal Experience", que ha incorporado a la psicologia moderna el termino "Flujo" referido a ese momento en el que las personas se sienten concentradas y disfrutan de ello. En una entrevista reciente se intentaba dar algunas claves para afrontar esa busqueda de la felicidad con ciertas garantias:

- Evitar la soledad, es decir conseguir una vida social agradable
- Tener una relación plena, sexual tambien.
- Optimismo y gratitud ante lo que nos rodea, lo que nos permite perdonar a los demás.
- Mantenernos activos, especialmente haciendo cosas que se nos den bien
- Tomar las cosas con calma
- Disponer de libertad de eleccion, aunque con ciertas limitaciones pues es a menudo penoso tener que elegir entre muchas opciones.

En estas estabamos cuando hoy en El País nos cuenta Millás la historia de aquel que se deprimió haciendo alguna de esas cosas absurdas buscando la felicidad donde no estaba.

Una depresión merecida. Juan José Millás
Escribió un lector para informarme de que la vida era absurda, aunque sin precisar con relación a qué. El caso es que hace un año, según relataba en su correo, decidió atravesar Canadá en bicicleta. Hasta aquí, todo normal. El mundo está lleno de gente que hace el Camino de Santiago a pie, cruza el Atlántico en barca de remos o se bebe una caja de cervezas sin respirar: hay constancia de todo ello en el Libro Guinness de los récords, cuya lectura le sume a uno en profundas reflexiones. Lo que le ocurrió a nuestro comunicante es que a mitad de camino se cruzó con otro individuo que estaba llevando a cabo la misma hazaña, pero en patinete.
El hombre comprendió entonces, como en una revelación, lo absurdo de su proyecto y volvió a casa en avión. Desde entonces no encontraba placer en nada, no era capaz de fijarse objetivos ni de ilusionarse con nuevos propósitos. Le pedí que tratara de imaginar que Dostoievski y Flaubert se encontraban (al modo en que él se había cruzado con el del patinete) cuando uno trataba de escribir El idiota y, el otro, Madame Bovary. ¿Habrían sentido la misma sensación de absurdo? Quizá sí, me respondió, pues en el fondo no es más disparatado pretender cruzar Canadá en bici que intentar escribir una obra maestra. Le contesté que merecía estar deprimido y eso fue todo, porque dejamos de escribirnos.



8/19/2007

La (de) Lopez Pereira

"A continuación escucharemos una canción típica del folclore argentino, recopilada por un gran investigador y antropólogo, el licenciado Gustavo Pérez y Alonso. Como buen científico, Pérez y Alonso cultivaba la duda filosófica, se cuestionaba todo constantemente, cultivaba la duda; sin ir más lejos, firmaba sus libros en vez de "Pérez y Alonso", "Pérez o Alonso". Leemos en uno de los ensayos de este autor: "El estudioso debe dudar siempre. A veces, sin embargo, después de dudar demasiado ante algún detalle, me invade una sensación de inoperancia, de ineficacia... más bien de inoperancia... o de ineficacia". Y aquí, sigue diciendo Pérez y Alonso, formulo tres interrogantes; uno: "¿la duda significa un estímulo para la indagación, o un obstáculo inhibitorio?"; dos: "en tanto herramienta filosófica, ¿es epistemológicamente plausible, o implica un eufemismo agnóstico?" y tres: "perdón, ¿de qué estábamos hablando?". Los discípulos de Pérez y Alonso lo recordarán siempre anotando en su cuaderno la canción que entonaba esa anciana de 108 años, a quien él mismo había encontrado en una de sus tantas excavaciones arqueológicas. O también, en el ejercicio de la duda, al bautizar esa misma canción vacilando entre dos posibles títulos: "Añoranzas" y "Nostalgias". Les Luthiers interpretarán ahora esa misma canción; lleva por título "Añoralgias". Esta zamba es el reiterado lamento del que ha debido abandonar su terruño y lo evoca con la emoción de la distancia."

(Versión teatral espectáculo "Luthierías" Teatro Comedia, Córdoba, Argentina, Octubre, 1982. Narrador: Marcos Mundstock - Recitante /CN: Carlos Núñez Cortés)

Como si fuera una historia creada por el grupo Les Luthiers, tal como relataban la introducción para la Zamba Añoralgias, tambien llamada Zamba Catástrofe, las vicisitudes que ha pasado la zamba "La Lopez Pereira" no tiene nada que envidiar la escacharrante fantasia de los compañeros de Marcos Mundstock. Para empezar el propio título no se corresponde con la la letra ni con su amargo sentido, dado que se trata de una cancion de amor no correpondido y el tal Lopez Pereira no es otro que el doctor Carlos Lopez Pereira, abogado y magistrado que en los primeros años del siglo veinte salvó de la carcel al musico Artidorio Cresseri, que dio muerte a la infausta víctima de sus celos. Se cuenta que en una reunion, "alzados ya los ánimos", el propio Lopez Pereira le pidió a Artidorio que ejecutara esa "chilena" que tanto le gustaba y entonces este le dedicó su composición bautizandola en su homenaje con el titulo original : "Chilena dedicada al doctor Carlos López Pereira". Los versos actuales se atribuyen al legendario payador uruguayo Juan Francia, al menos las tres primeras estrofas. La posterior batalla judicial que ha tenido la cancion son dignas de un culebrón interminable, pero lo cierto es que se trata de una las mas reconocidas banderas del folklore salteño y argentino, que ha sido versionada por los grupos y cantores mas tradicionales, tanto que Los Fronterizos acostumbraban a cerrar sus actuaciones con ella. Tambien esta zamba ha servido de protagonista en un cuento del escritor chileno Augusto Alvarado, recluido en la prisión de la Isla de Dawson, en la provincia de Magallanes, por la dictadura militar chilena.

La López Pereyra
Por Augusto Alvarado

Yo quisiera olvidarte / me es imposible mi bien, mi bien tu imagen me persigue, / tuya es mi vida, mi amor también, y cuando pensativo yo solo estoy / deliro por la falsía con que ha pagado tu amor, mi amor.

En 1872 nació en Salta el músico Artidorio Cresseri, autor de letra y música de la zamba "La López Pereyra", expresión emblemática del folklore argentino hecha popular, entre otros grandes del folklore, por “Los Chalchaleros” y “Los Fronterizos”. Escrita a finales de la década de 1910, su título original fue: "Chilena dedicada al doctor Carlos López Pereyra", título que no es casual pues el padre del músico formaba parte de esa legión de salteños que comerciaban con vastas regiones de los países andinos. El arriero, que llevaba hacia esos sitios mulas engordadas en los valles salteños, retornaba con monedas de plata, artículos traídos de España, modismos, elementos de música y baile y hasta con mujer. Del Perú trajeron la vidala, mientras que la zamba antigua procede del norte chileno. En los descansos del largo y fatigante sendero, los arrieros podían entibiar el alma y apaciguar las penas recitando y cantando coplas inspiradas o aprendidas en el camino. A los once años, Artidorio comenzó a viajar acompañando a su padre a esas tierras, lo que determinó que se quedara luego residiendo en Tarija y desde allí comenzó a viajar a Sucre, familiarizándose con la música y los bailes andinos.


Yo quisiera tenerte / a mi lado todo el día de mis ocultos amores / paloma te contaría pero es inútil mi anhelo jamás, jamás, / vivo solo para amarte callado y triste llorar, llorar.

Tenía más de sesenta años de vida la zamba y había transcurrido más de un siglo desde el nacimiento del músico cuando la escuché por primera vez. Lo que había nacido cerca de los Andes altiplánicos llegó hasta la patagonia, viajando en las guitarras de los modernos arrieros, en las mochilas de los estudiantes, en los infinitos fogones de la Patria Grande. No la conocí en un instante feliz pues un par de días después del golpe militar del 11/09/73 fui detenido en mi domicilio por una patrulla militar. “Mi coronel Gallardo quiere hablar con usted…abríguese por las dudas” me dijo el suboficial a cargo. La conversación con el coronel duró quince meses, sin duda un diálogo largo…a veces tortuoso. Entonces conocí a mi primer compañero de cárcel en los calabozos de Carabineros, en la calle Tomás Rogers de Puerto Natales. Se llamaba Rubén Cárdenas y era funcionario del Ministerio del Trabajo. Estábamos en celdas contiguas y después de los saludos y averiguaciones de rigor comenzamos a conversar de temas diversos. Me contó que formaba parte de un conjunto folklórico del magisterio, pues su esposa era profesora. A René le encantaban la música y el canto. “¿Quieres escuchar algo?”, preguntó “es una zamba que estoy aprendiendo en estos días…te va a gustar”. Y haciendo con su boca sonidos como de bombo a manera de introducción comenzó a desgranar los versos sentidos:


Yo bien sé que no me quieres / pero eso no es un motivo me privas de tus miradas, / mi alma, sin ellas no vivo, voy a ocultarme a una selva solo a llorar, / pueda ser que en mi destierro tus ojos negros pueda olvidar.

Rubén y su zamba fueron como un anticipo de lo que vendría. Porque entre tanto dolor e incertidumbre la música nos acompañaría como amiga fiel en los coros, en las guitarras, en las veladas artísticas que supimos organizar en los escasos resquicios de libertad que lográbamos conseguir. Nunca volví a saber de Rubén Cárdenas. Esa fría noche de septiembre, nieve incluida, nos sacaron violentamente de los calabozos y enfrentaríamos nuestra primera sesión de torturas. Durante todo el tiempo escuché sus gritos. Al amanecer me regresarían a la celda pero mi vecino no volvió. Su canción, sin embargo, me acompañó en esa etapa interminable y aún hoy, casi treinta años después, la recuerdo como portadora del maravilloso mensaje de la música.


En una noche serena / al cielo azul miré, miré, contemplando a las estrellas / a la más bella le pregunté, era ella la que alumbraba mi amor, mi amor, / para pedirle por ella al Dios piadoso resignación.

Grande fue mi sorpresa al descubrir que más de un compañero, en isla Dawson u otros lugares de confinamiento, entonaría las estrofas de la querida zamba. Tal vez fue la mención al destierro, o a la selva, o simplemente por la belleza y el amor que despierta su poesía, “La López Pereyra” se grabó en nuestro corazón para siempre. Gracias, Artidorio Cresseri, hijo de Salta y de Nuestra América por dejarnos esa fiel compañera con ritmo de zamba que no ha envejecido, ni envejecerá jamás.

8/15/2007

Carbayones y los otros

Nada mas arido, aburrido y esteril que el dia a dia de la politica local de esta region nuestra, empeñada a sacarle rendimiento electoral a los estereotipos mas manidos, no importa lo ridiculas que puedan parecer algunas posiciones si se traducen en votos. Para muestra, el buen resultado electoral que ha dado el supuesto "Cerco a Oviedo" para la actual corporación de Gabino de Lorenzo. Al margen de errores de bulto del gobierno regional, que promueve una confusa politica de descentralización administrativa, inconsistente con lo que prevee la administración electrónica, el empeño principal de la actual corporacion de Oviedo, que se ha convertido en el portavoz del Partido Popular a nivel regional por ausencia del titular, es trasladar un mensaje de victimismo y éxitos de sus politicas, como contraposición a los de la vecina poblacion de Gijón y a la propia administracion regional. Tal es asi que al divulgar datos sobre la presencia de turistas o la asistencia a congresos en Oviedo, se hace como contraposición a los que se dan desde Gijón. Si hay que hacer el ridículo multiplicando las cifras del turismo de congresos hasta triplicar los datos oficiales de Barcelona se hace y el "sofisticado" (como dijo otro, refiriendose a las pocas luces y aún menos formacion del concejal) teniente de alcalde que ahora lleva el área de turismo en Oviedo aprovecha de paso para asegurar que los turistas que pernoctan en Gijón tienen como Oviedo uno de sus principales destinos.
Por su parte desde Gijón se han limitado a argumentar que ellos tambien existen, que el conceja de turismo confunde congresistas con forofos de Alonso y que estan de acuerdo en esa descentralización, cuando es para ellos claro, y como ahora, con humor y mala leche por parte de su alcaldesa en artículo prólogo de las fiestas de Begoña que representan la semana grande, "La Semanona" como les gusta decir a nuestros vecinos, en el que desliza con no menos "sofisticado" humor los habituales topicos sobre los carbayones.

Salud


Breviario de la Semana Grande

PAZ FERNÁNDEZ FELGUEROSO Entre las obras de Gervasio Roberto de Jovellanos, sobrino tercero de don Gaspar Melchor de Jovellanos, los eruditos han hallado en fechas muy recientes un curioso «Breviario de la semana grande gijonesa», obra menor del pariente del ilustrado gijonés, aunque no por ello menos trabajada y erudita. Los Jovellanos, que eran pensadores abiertos a todos los temas, no sólo se ocuparon de ingentes asuntos relacionados con el porvenir de Asturias, sino también de las pequeñas cosas que afectaban a sus convecinos. La Ilustración concebía al ser humano como un todo y el Estado, el Ayuntamiento en este caso, es el encargado de procurar a los ciudadanos y ciudadanas bienestar en todos los campos. La semana grande gijonesa, la «semanona», como ya la llamamos, está tocando a su fin, pero este breviario de ánimo jovellanista y en clave de humor es útil para todo el año y, en su caso, como guía para las «semanonas» venideras.
Don Gervasio Roberto de Jovellanos quería, con esta obra de madurez, definir algunos conceptos básicos de lo playo, y, en este sentido, su breviario sigue siendo de gran utilidad. Como alcaldesa de la ciudad, me ha sido dado el privilegio de acceder a este raro documento, algunas de cuyas entradas transcribo a continuación por orden alfabético, con ánimo de deleitar a foriatos y naturales, deseando a todos un estupendo fin de fiesta y un mejor verano de 2007.
- Abierto: adjetivo que se aplica con razón al alma y el ser de los gijoneses, máxime en estas fechas.

- Abismo: profundidad grande que separa a las fiestas de Gijón de las de otras ciudades que no citaremos.

- Abusón: que se aprovecha de otros en semana grande, metiendo gato por liebre y garrafón por destilado. Es una especie cada vez más rara en Gijón.

- Alegría: sustancia energética que emana de los gijoneses durante estos días y los siguientes, ya sople el nordeste y haya sol, ya caiga el orbayu. // Circo.

- Bledo: cosa de poco valor que mide lo que en Gijón importan ciertas polémicas estériles y aldeanas protagonizadas por abusones.

- Bonito: hermoso pescado que llena de ventriscas el agosto playu y genera sobremesas imperiales.

- Bostezar: acción que puede verse raras veces durante los festejos del verano gijonés.
- Cachondo: gijonés en general. // Aplicado a las señoras puede ser malinterpretado.
- Calcetu: lugar en que se guardan los ahorros del año para pasarlo bien en agosto.
- Dedu: lo que se moja en saliva y se expone al aire para saber si sopla nordeste y va a despejar.

- Dolor: sentimiento generalizado que se siente al final de la semana grande.

- Escalerona: altar de los playos en el que se hacen ofrendas de Nivea a San Lorenzo.

- Foriatu: persona que pide «sidriña» y cree que esto es Santander. Bien admitidos, en todo caso.

- Gijón (del alma): ciudad abierta a todos los vientos, a todos los mares y a todos los bares.
- Gijonés, -a: vecino de Gijón. Criado con sidra, orbayu, sorna y tolerancia a partes desiguales. Puede ser de nacimiento o de adopción.
- Hípico: lugar donde, en agosto, saltan los caballos por obligación, y los apostadores, por decepción.

- Ifigenia: amiga de mi tío Gaspar Melchor. Un poco seria.

- Jovellanos: familia bien, culta y apañada a la que pertenezco y de la que, me parece, se va a hablar mucho en Gijón en los siglos venideros.

- Junón: ser acodado en la baranda playera que otea cabos, golfos y otros relieves.

- Mandil (dar el): lo que hacemos en Gijón en cuanto sale el sol.

- Muro: calle mayor de la gijonesidad peripatética. Escaparate, circuito, solárium, deambulatorio, carril-bici y lo que surja.

- Noche: espacio de tiempo con magia contenida y estrellas de pólvora por encargo que separa el 14 y el 15 de agosto.

- Nordeste: viento inventado en Gijón con el que Eolo pone las banderas tiesas y los ánimos altos. Brisa que refresca mejor que la Coca Cola.
- Ñocla: crustáceo tan apto para el consumo como para el insulto (v. g.: carañocla).
- Oviedo: capitalÉ

- Playu: gijonés de pata negra, nacido preferiblemente el día de San Pedro o de Begoña, conocedor de donde acaban y empiezan todos los barrios de Gijón.

- Tostaderu: síntesis gijonesa del culto al sol y horror de los dermatólogos. Muy poblado en agosto y fechas próximas.

El breviario del ilustrado Gervasio Roberto incluye más acepciones que explican a la perfección el humor y el sentir de esta ciudad. Quedan en el tintero las definiciones de babayu, pazguatu, ovetense, cachón, tarabica o ratubobu. En sucesivas entregas seguiremos profundizando en esta singular y gijonesa obra.

Buen verano a todos, en nombre de Gijón. Con todo amor y con todo humor.


8/10/2007

Al Norte

Dice Javier Cercas en un articulo reciente, referido a nuestra condicion de padres permisivos que maleducamos a una generación de hijos consentidos :

"Tienen razón los ex progres, se empieza renunciando al viejo y entrañable sopapo y se acaba cediendo a los niños el sillón, y en los casos mas dramáticos, el mando a distancia. Es cierto que ello está generando entre los padres una ola de solidaridad con los infanticidas; no es menos cierto que los resultados de la educación permisiva que padecen nuestros hijos no son siempre catastróficos, al menos para sus padres. Sin ir mas lejos, yo antes odiaba la comida japonesa; ahora la adoro. Yo antes odiaba la PlayStation, diabolica invención a la que, como cualquier ex progre atribuia la violencia, la incultura y la deshumanización de nuestra sociedad; ahora la adoro, además de juzgarla altamente educativa. Yo no habia visto en mi vida una serie de televisión, y ahora no me pierdo una noche Camera Café ni, los jueves, Polonia. Yo habia ignorado siempre los arcanos del baloncesto, y ahora reto a quien quiera a discutir conmigo la última alineación de Houston Rockets. Así que no todo es catástrofe: ser un padre permisivo permite, si no ser mejor padre, sí por lo menos ser en parte hijos de nuestros hijos (...) Por lo demás, no hay que ser un pedagogo genial para comprender que en teoria el secreto de la educación consiste en no ser autoritario ni permisivo, sino en ejercer una autoridad afectuosa y tolerante, pero la realidad es que ni siquiera pedagogos y ex progres saben como llevar ese secreto a la práctica. Y si lo saben, peor que peor, no se a que demonios esperan para contarnoslo... "

Un reflexion para ir tirando en este mundo complicado de ser padres, y madres, en tiempos de cambio entre la estricta enseñanza de nuestra adolescencia y la libertad que ha asentado treinta años de constitución democratica, a medio camino entre la caduca enseñanza de los dogmas religiosos y fascistas y las esperanzas puestas en la Educación para la ciudadania.

Como pronto retomaremos nuestra tertulia quincenal, a la que algún contertulio ha anunciado nueva incorporación, no tanto para cubrir el hueco de nuestro insustituible Emilio como para ampliar el registro de opiniones, es bueno conocer lo que se hace por esos mundos para mejorar el entendimiento y debatir sobre las cosas que nos preocupan o divierten y aprender de las opiniones de los demás, y de sus argumentos. Una de las inicativas mas novedosas que he conocido la lleva a cabo un asturiano singular, Angel Arias, (http://amarias.blogia.com) Ingeniero de minas, pintor, escritor, tambien hostelero a su manera, hombre del renacimiento que en su restaurante de Madrid, Al Norte, en pleno Madrid de Los Austrias, organiza tertulias mensuales, los primeros lunes de cada mes, sobre los temas mas diversos, que van desde El tiempo libre y el ocio, Educación y politica educativa en España, el Sentido del humor o la amistad, a otros como el Agua y la ordenación del territorio. En la pagina del restaurante, de comida mas que correcta, (http://www.alnorte.es) se pueden encontrar las actas de las tertulias organizadas hasta ahora. Un iniciativa que pretende "Contribuir al entendimiento y a la cordialidad ciudadana", pura cultura tertuliana que compartimos.

Salud

8/01/2007

Querido Emilio

Imposible describir la sensación que recorrió la plaza del pueblo cuando alguien, un amigo, comunica que acababa de morir Emilio. Va a pasar mucho tiempo para desligar ese momento, no por esperado menos dramático, y la terraza veraniega del cafe La Fresneda. Habrá otros momentos para hablar de su gran humanidad y la generosidad con que se entregó a todo lo que hizo en este su pueblo, otros lo harán mejor, ahora tendremos que asumir su perdida como amigo inmejorable, contertulio apasionado, compañero de rutas montañeras y de jornadas gastronómicas, y siempre cercano cuando lo necesitabas.

A. Alvarez

MURIÓ EMILIO

Recojo de mi mesita de noche un libro de poemas que a mi mente vienen tras la noticia de la muerte de Emilio Fernández. Al igual que entonces, cuando la pluma de Machado lo describía, bajo el sol de fuego, ahora, cae Emilio un tarde horrible del mes de Julio. Me resisto a admitir que así sea y así, también recurrente, llega a mi mente el poema que Sabina escribió a José Hierro, cuando yacía moribundo:

Que se Joda la Puta desdentada que tenemos que hablar de muchas cosas

Pero no ha sido posible. Los consejos, las máximas, como las de aquel Séneca Televisivo de nuestra infancia, no volverán a surgir de sus labios callados para siempre.

Hoy es un día triste para todos los vecinos de la Fresneda. Se ha ido un hombre bueno, un gran amigo, un asturiano que no ha hecho honor al dicho que recuerdo de Juan Uría Ríu o, tal vez, de Sánchez Albornoz:

Asturiano: Loco, vano o mal Cristiano”.

Ninguna de esas características adornaba la personalidad de Emilio Fernández.

De los últimos 18 años de vida de Emilio, aquellos que hace que lo conocí, recuerdo que nos deja en la Fresneda un bagaje de trabajo desinteresado que ha fructificado, ya hace tiempo, en una escuela de Fútbol, idea por el pergeñada y en la que, en principio pocos creían. Un equipo de Montaña que para el alcanzó su quinta esencia cuando emocionado divisó, tras largas jornadas de camino agotador, la Catedral de Santiago, sabedor que la siguiente Jornada abrazaría al Santo y rezaría ante él. Las fiestas del Club de Campo, con los Corderos asados el días del maratón de Padell – por cierto recuerdo como me eliminó en una final cuando él Jugaba con Roberto, el profesor de Tenis, y yo lo hacía de pareja de Saucedo -. Nuestras tertulias de los jueves, que amenizaba con la discordia, en todo caso, siempre amena, con Álvaro Álvarez. No puedo olvidar, su pregón, cargado de ironía y sarcasmo, acompañado en la Gaita por su gran amigo Santi Pintado; y más próximos, viene los recuerdos del final de sus días, acompañado siempre de Fico, de quien dijera, con el sarcasmo, por cierto muy asturiano que consiste decir lo contrario de lo que piensas:

Con Fico no pues contar pa na, son los fiestas del Pueblu quedé pa tomar un vasu con él, salgo a la plaza y encuentrulu subiu nun globu”

El último recuerdo que me queda, amable y simpático como todos los de él, define perfectamente su estilo: Paseábamos Cristina y yo por el parque cuando lo vimos acompañado de Teyi; y le dije:

“Acompáñanos a la Plaza Blanca que es la fiesta de la plataforma vecinal”

A lo que contestó:

“Yo las únicas plazas blancas que conozco son La Casa Blanca y El Santiago Bernabeu “

Lo echaremos mucho de menos.

Fdo: ARTURO GONZÁLEZ GONZÁLEZ DE MESA