4/13/2009

¡ Viva la República!

14 de abril de 2009

Un día como hoy de hace 78 años se proclamó la Segunda República Española, heredera del espiritu liberal del siglo XIX. se ha escrito una montaña de libros sobre este breve periodo democrático y su trágico final, no podemos cambiar el pasado pero es de justicia recordar a los millones de españoles que habían puesto sus esperanzas y su ilusión en un cambio de régimen que acabara de una vez con las enormes desigualdades y los privilegios de unos pocos.

Inmediatamente de su advenimiento se repuso la marcha de Riego como Himno nacional, ya utilizado en el trienio liberal (1820-23)y prohibido en la Decada Ominosa de Fernando VII y en parte del reinado de Isabel II. Su primera letra la compuso un compañero del general Riego, el tambien asturiano Evaristo San Miguel. También han escrito letras para el himno Alcalá Galiano y Antonio Machado, ya con Azaña de presidente, incluso tuvo mucho exito una letrilla anticlerical:

"Si los curas y frailes supieran
la paliza que van a llevar
subirían al coro cantando
libertad, libertad, libertad".

La que aqui se reproduce es la adaptada para los centros de enseñanza republicanos en el exilio Mexicano.

De nuevo España resurge
Es tan alto y tan grande su honor
que en el hombre es un timbre de gloria
el nacer y sentirse español.

Libertad de este pueblo
que abre de nuevo
rumbos de vida, vida mejor,
que da por ley el trabajo
la Igualdad, la Justicia y Honor.

Honor, honor a España
Viva la Libertad
Camino del progreso
avancemos con aire triunfal.

De nuevo España resurge
Es tan alto y tan grande su honor
que en el hombre es un timbre de gloria
nacer y sentirse español.





El pasado 1 de abril cumplió 70 años el final de la guerra civil, y con él los ocho años de la segunda República Española, que habian supuesto nuestro mas dilatado periodo democrático.

El último parte de guerra
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR 31/03/2009
Mañana se cumplen 70 años del último parte de guerra sellado por el Estado Mayor del Cuartel General del Generalísimo, cuya versión manuscrita rezaba así: "En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. El Generalísimo Franco. Burgos 1º abril 1939".
Terminada la contienda no hubo magnanimidad en la victoria ni buena voluntad en la paz.
Así, con resonancias clausewitzianas, se declaraba la terminación de la guerra y se daba paso a la instalación de la victoria, como culminación de los "años triunfales", iniciados con el alzamiento del 18 de julio del 36. Pero la cuestión de hoy es el análisis del último parte de guerra, en el que sorprende la mención a los derrotados en los términos de "Ejército Rojo", con mayúsculas en el vocablo Ejército y en el vocablo Rojo; mientras que el vencedor se reserva para sí mismo la modesta denominación de "tropas nacionales" empleando la minúscula para la inicial de cada una de esas dos palabras. Esas "tropas nacionales" tampoco se apellidaban españolas porque esa denominación hubiera excluido a los combatientes "moros", alemanes e italianos.
También es chocante la construcción gramatical, que resulta muy forzada por el uso del hipérbaton, para invertir el orden que deben tener las palabras con arreglo a la sintaxis regular: sujeto, verbo y predicado. De modo inexplicable, los escribas del Cuartel General renuncian a escribir con normalidad que "las tropas nacionales han alcanzado sus últimos objetivos militares", y nos enfrentan a una redacción enrevesada que comienza por el verbo -"han alcanzado"-, sigue por el sujeto -"las tropas nacionales"- y concluye por el predicado -"los últimos objetivos militares"-.
Además, conviene fijarse enseguida en la expresión de "Ejército Rojo", elegida como denominación específica para el enemigo derrotado. Porque el "Ejército Rojo", más allá de su fuerte connotación alegórica, carecía de ser una realidad tangible. Si se hubiera querido llamar a las cosas por su nombre en ese último parte de guerra se hubiera adjudicado la derrota al "Ejército de la República" o a sus residuos finales, que operaban bajo la denominación de "Ejército del Centro".
La historia deja constancia de que quien se rindió en Breda fue Mauricio de Nassau y no el inexistente Ejército de Lutero y que el vencido en Waterloo fue Napoleón y no los jamás reclutados Ejércitos de Rousseau, de Voltaire y/o de los enciclopedistas y la Ilustración. Del mismo modo que aquella madrugada del 8 de mayo de 1945 en el Cuartel General de Eisenhower fue el jefe del Estado Mayor alemán general Jodl quien firmó la rendición de la Wermacht, sin mención alguna al "Ejército Nazi", que nunca existió como tal, y así sucesivamente.
Aquí, sin embargo, a la altura del 39, en la ribera del Arlanzón, los acampados en Burgos parecían mantenerse "impasible el ademán", adictos al lema joseantoniano de que a los pueblos los mueven los poetas. Otra cosa es que enseguida se comprobara cómo a la poesía quedaba superpuesto el prestigio del terror, invocando las exigencias del guión de la Cruzada.
En todo caso, el prestigio del terror era un elemento psicológico favorecedor para inocular las dosis convenientes de docilidad. Claro que la expresión "Ejército Rojo" puede también ser un intento de presentar la del 1º de abril como una victoria obtenida sobre el Comunismo Soviético. De este modo, el Generalísimo pretendía encumbrarse a sí mismo como vencedor de Trotsky y Stalin.
En la hipótesis más benévola podría pensarse que el último parte de guerra derivara del antiguo precepto de las Ordenanzas según el cual "la consideración y aun la honra del enemigo vencido son compatibles con la dureza de la guerra y están dentro de la mejor tradición española". En esa línea, las Ordenanzas prescriben también que a nadie ha de cegar la victoria; que en ella se extremará la disciplina y que con el enemigo vencido se respetarán los derechos y las leyes y usos de la guerra.
Pero, como enseguida se vio, de eso nada. Del lema con el que Winston Churchill encabezaba sus memorias -"En la derrota, altivez; en la guerra, resolución; en la victoria, magnanimidad; en la paz, buena voluntad"-, fue imposible encontrar rastro alguno a partir de aquella primavera de 1939 y de las siguientes que volvieron sin atender el pronóstico reidor fijado en las estrofas del Cara al sol. Ni magnanimidad en la victoria, ni buena voluntad en la paz, que sólo llegaría 39 años después con la Constitución reconciliadora de 1978.

P.D.: Me permito recomendar un libro, La República Asediada, un gran trabajo colectivo dirigido por Paul Preston.

La República Asediada: Hostilidad Internacional y Conflictos Internos Durante la Guerra Civil

El 24 de julio de 2010 entró este mensaje en el correo que no advertí hasta ahora. Por su interés lo reproduzco aqui.

fecha24 de julio de 2010 21:44
asuntoHIMNO DE RIEGO



Estimado amigo Alfonso Illas: Acabo de localizarlo por Internet, y he leído la información muy interesante que ofrece sobre el Himno de Riego. Una de las letras que incluye, específicamente la que cantan los niños del Colegio Madrid (del que fui alumna fundadora desde el tercer año de Primaria), es compuesta por mi padre, el Prof. Marcial Rodríguez González. Mi padre, exiliado español perteneciente al partido de Don
Manuel Azaña (Izquierda Republicana), fue maestro de Historia de la Música en los colegios del exilio, ampliamente conocido y estimado por los niños y jóvenes del exilio, desde 1939 hasta que falleció en México el 2 de junio de 1971. Todavía seguimos cantando los exalumnos de esos increíbles colegios, el Himno de Riego con letra de mi padre: "España de nuevo resurge..,. etc.". Cuando el Colegio Madrid cumplió 60 años
de su fundación, fui invitada al emotivo acto, y los niños interpretaron el Himno de Riego con letra de mi padre. Los exalumnos los acompañamos coreándolos. También fue autor de los himnos del Instituto Luis Vives (del que también fui alumna), y del Colegio Madrid. Su biografía aparece en el libro que me publicaron en el Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga: "El éxodo de una familia malagueña en la guerra civil", el 26 de mayo del año 2009, y que presenté con gran emoción en el Ateneo de Málaga (mi tierra natal).
Espero que será tan amable de darle el crédito merecido a la autoría de la letra del Himno de Riego que escribió mi padre, y que venimos cantando los niños y jóvenes del exilio, desde 1939 hasta la fecha. Me ha dado mucha alegría el haberlo encontrado por Internet..
Desde México le envío un cordial saludo. GLORIA.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Dra. Gloria Rodriguez De Alvarez
Doctorado en Orientación Psicológica
Tel. 55-50-63-05

3/24/2009

Confeseme con un cura

La batalla está en la calle y con descaro lleva la voz cantante la Iglesia, una vez mas, y amenazan convertir los pasos de Semana Santa en una manifestación anti-abortista. No les vale solo con confundir hechos cientificos con cuestiones de fe, como el creacionismo o la existencia del alma en las primeras celulas del embrion, sino que acuden a una supuesta autoridad moral para condenar el uso de los condones y la contracepción en general. Hemos sido demasiado permisivos con su hipocresía, tanto que sus "pecadillos" los hemos incorporado a nuestra costumbre: "nunca se puede decir de esta agua no beberé ni esti cura no es mi padre…", aunque a mi gusta especialmente aquella otra canción:

"Confeseme con un cura,
que guapu yera,
Pusome de penitencia
Que lu quisiera.
Y yo lu quise, y yo lu quise
Porque la penitencia de amor,
Tien que cumplise,
Y desde ahora, y desde ahora,
Prefiero morir martir de amor,
Que dormir sola."

Obispos, aborto y castidad

La Iglesia católica ha puesto en marcha una campaña fundamentalista con el fin de paralizar la revisión de la ley de aborto vigente. Pero también prohíbe la contracepción. Sólo permite la castidad o el natalismo salvaje.

JESÚS MOSTERÍN 24/03/2009

La actual campaña de la Conferencia Episcopal contra los linces y las mujeres que abortan pone de relieve el patético deterioro de la formación intelectual del clero, que si bien nunca ha sobresalido por su nivel científico, al menos en el pasado era capaz de distinguir el ser en potencia del ser en acto. ¿Dónde quedó la teología escolástica del siglo XIII, que incorporó esas nociones aristotélicas? ¿Qué fue de la sutileza de los cardenales renacentistas? La imagen de deslavazada charlatanería y de enfermiza obsesión antisexual que ofrecen los pronunciamientos de la jerarquía católica no sólo choca con la ciencia y la racionalidad, sino que incluso carece de base o precedente alguno en las enseñanzas que los Evangelios atribuyen a Jesús.

Una bellota no es un roble. Una oruga no es una mariposa. Un embrión no es un niño
La maternidad es muy importante. No se puede dejar al albur de un descuido o una violación

La campaña episcopal se basa en el burdo sofisma de confundir un embrión (o incluso una célula madre) con un hombre. Por eso dicen que abortar es matar a un hombre, cometer un homicidio. El aborto está permitido y liberalizado en Estados Unidos, Francia, Italia, Portugal, Japón, India, China y en tantos otros países en los que el homicidio está prohibido. ¿Será verdad que todos ellos caen en la flagrante contradicción de prohibir y permitir al mismo tiempo el homicidio, como pretenden los agitadores religiosos, o será más bien que el aborto no tiene nada que ver con el homicidio? De hecho, el único motivo para prohibir el aborto es el fundamentalismo religioso. Ninguna otra razón moral, médica, filosófica ni política avala tal proscripción. Donde la Iglesia católica (o el islamismo) no es prepotente y dominante, el aborto está permitido, al menos durante las primeras semanas (14, de promedio).

Una bellota no es un roble. Los cerdos de Jabugo se alimentan de bellotas, no de robles. Y un cajón de bellotas no constituye un robledo. Un roble es un árbol, mientras que una bellota no es un árbol, sino sólo una semilla. Por eso la prohibición de talar los robles no implica la prohibición de recoger sus frutos. Entre el zigoto originario, la bellota y el roble hay una continuidad genealógica celular: la bellota y el roble se han formado mediante sucesivas divisiones celulares (por mitosis) a partir del mismo zigoto. El zigoto, la bellota y el roble constituyen distintas etapas de un mismo organismo. Es lo que Aristóteles expresaba diciendo que la bellota no es un roble de verdad, un roble en acto, sino sólo un roble en potencia, algo que, sin ser un roble, podría llegar a serlo. Una oruga no es una mariposa. Una oruga se arrastra por el suelo, come hojas, carece de alas, no se parece nada a una mariposa ni tiene las propiedades típicas de las mariposas. Incluso hay a quien le encantan las mariposas, pero le dan asco las orugas. Sin embargo, una oruga es una mariposa en potencia.

Cuando el espermatozoide de un hombre fecunda el óvulo maduro de una mujer y los núcleos haploides de ambos gametos se funden para formar un nuevo núcleo diploide, se forma un zigoto que (en circunstancias favorables) puede convertirse en el inicio de un linaje celular humano, de un organismo que pasa por sus diversas etapas de mórula, blástula, embrión, feto y, finalmente, hombre o mujer en acto. Aunque estadios de un desarrollo orgánico sucesivo, el zigoto no es una blástula, y el embrión no es un hombre. Un embrión es un conglomerado celular del tamaño y peso de un renacuajo o una bellota, que vive en un medio líquido y es incapaz por sí mismo de ingerir alimentos, respirar o excretar -no digamos ya de sentir o pensar-, por lo que sólo pervive como parásito interno de su madre, a través de cuyo sistema sanguíneo come, respira y excreta. Este parásito encierra la potencialidad de desarrollarse durante meses hasta llegar a convertirse en un hombre. Es un milagro maravilloso, y la mujer en cuyo seno se produzca puede sentirse realizada y satisfecha. Pero en definitiva es a ella a quien corresponde decidir si es el momento oportuno para realizar milagros en su vientre.

El niño es un anciano en potencia, pero un niño no tiene derecho a la jubilación. Un hombre vivo es un cadáver en potencia, pero no es lo mismo enterrar a un hombre vivo que a un cadáver. A los vegetarianos, a los que les está prohibido comer carne, se les permite comer huevos, porque los huevos no son gallinas, aunque tengan la potencialidad de llegar a serlas. Un embrión no es un hombre, y por tanto eliminar un embrión no es matar a un hombre. El aborto no es un homicidio. Y el uso de células madre en la investigación, tampoco.

Otra falacia consiste en decir que, si los padres de Beethoven hubieran abortado, no habría habido Quinta Sinfonía, y si nuestros padres hubieran abortado el embrión del que surgimos, ahora no existiríamos. Pero si los padres de Beethoven y los nuestros hubieran sido castos, tampoco habría Quinta Sinfonía y tampoco existiríamos nosotros. Si esto es un argumento para prohibir el aborto, también lo es para prohibir la castidad. Pero tanta prohibición supongo que resultaría excesiva incluso para la Iglesia católica. Una de sus múltiples contradicciones estriba en que impone un natalismo salvaje a los demás, mientras a sus propios sacerdotes y monjas les exige el celibato y la castidad absoluta.

Desde luego, la contracepción es mucho mejor que el aborto, pero la Iglesia la prohíbe también (siguiendo en ambos casos al ex-maniqueo Agustín de Hipona, no a Jesús). Tanto el anterior papa Wojtyla como el actual papa Ratzinger se han dedicado a viajar por África y Latinoamérica despotricando contra los preservativos y el aborto, lo que equivale a promover el sida y la miseria. En cualquier caso, la contracepción puede fallar. A veces el embarazo imprevisto será una sorpresa muy agradable. Otras veces, llevarlo a término supondría partir por la mitad la vida de una mujer, arruinar su carrera profesional o incluso traer al mundo un subnormal profundo o un vegetal humano descerebrado. Sólo a la mujer implicada le es dado juzgar esas graves circunstancias, y no a la caterva arrogante de prelados, jueces, médicos y burócratas empeñados en decidir por ella. El aborto es un trauma. Ninguna mujer lo practica por gusto o a la ligera. Pero la procreación y la maternidad son algo demasiado importante como para dejarlo al albur de un descuido o una violación. El aborto, como el divorcio o los bomberos, se inventó para cuando las cosas fallan.

Muchas parejas anhelan tener hijos, muchas mujeres desean quedar embarazadas y esperan con ilusión el nacimiento de la criatura. El infante querido y deseado suele estar bien alimentado y educado, colmado de cariño y estimulación y (salvo raro defecto genético) su cerebro se desarrolla bien. Por desgracia, el mundo está lleno de madres violadas o forzadas y de niños no deseados, abandonados a la mendicidad y la delincuencia, famélicos, con los cerebros malformados por la carencia alimentaria y la falta de estímulos, carne de cañón de guerrillas crueles y explotaciones prematuras. La jerarquía eclesiástica se ensaña con esas mujeres desgraciadas. El cardenal nicaragüense Obando y Bravo se opuso al aborto terapéutico de una niña de nueve años, violada, enferma y con su vida en peligro. Hace un par de años, la Iglesia de Nicaragua acabó apoyando políticamente al dictador Daniel Ortega a cambio de que éste prohibiese definitivamente el aborto terapéutico. Hace unas semanas el arzobispo Cardoso ha excomulgado en Brasil a la madre de otra niña de nueve años violada por su padrastro y en peligro de muerte por su embarazo doble, así como a los médicos que efectuaron el aborto. En 2007 se hizo famoso el caso de Miss D, una irlandesa de 17 años embarazada con un feto con anencefalia, es decir, sin cerebro ni parte del cráneo, condenado a ser un niño vegetativo, ciego, sordo, irremediablemente inconsciente, incapaz de percibir, pensar ni sentir nada, ni siquiera dolor. Las autoridades impidieron que Miss D fuera a Inglaterra a abortar, aunque más tarde los tribunales anularon la prohibición. Los grupos católicos fanáticos presionan para que se impida a las irlandesas que viajen a Inglaterra a abortar, lo que choca con la legislación comunitaria, que garantiza la libertad de movimientos en la UE.

En España misma, el año pasado, una mujer preñada de un feto con holoprosencefalia, condenado a morir al nacer o a vivir como vegetal, tuvo que ir a Francia a abortar. El derecho a abortar es para muchas mujeres más importante que el derecho a votar en las elecciones, y ha de serles reconocido incluso por aquellos que personalmente jamás abortarían. En 1985 se aprobó la reforma del Código Penal para cumplir a medias y mal el programa electoral del PSOE. Desde entonces, tanto los Gobiernos de Felipe González como de Zapatero se han dedicado a marear la perdiz, diciendo que no era el momento oportuno y que había que esperar a que los obispos dejasen de vociferar. Pero los obispos nunca van a dejar de vociferar. Después de 24 años de remilgos, espero que los socialistas se decidan finalmente a liberalizar el aborto dentro de las primeras semanas del embarazo. Tampoco hace falta ser tan progre para ello. Margaret Thatcher lo tenía ya perfectamente asumido hace 30 años.

Jesús Mosterín es profesor de Investigación en el Instituto de Filosofía del CSIC.

Hijos de la picaresca

Un articulo revelador del ser ( mejor el estar) de los españoles. Recuerdo que en las milicias, cuando nos robaban el gorro o una manta, si protestabas, encima quedabas de gilipollas. Yo pensaba que hubiera sido una buena ocasión para un poco de educación. Pero claro ¿quien la iba a impartir? En fin, a mi esto no me encajaba. Pero terminabas haciendo lo mismo que todos. Menos mal, que por fin, alguien comienza a interrogarse sobre este asunto, públicamente. Asi que seguiremos otro poco sin perder la esperanza.

Horacio Pérez


ROSA MARÍA ARTAL
Hijos de la picaresca
Una conciencia laxa ante la corrupción, la creencia frente a la ciencia y un atraso educativo secular: tres pies para una mesa que cojea por su erróneo diseño. Alcaldes de todos los partidos son acusados de corrupción, ingresan en la cárcel entre llantos, vítores y aplausos, y, en el 71% de los casos, resultan reelegidos, aumentando incluso sus apoyos. ¿Concedemos los españoles mayor permisividad que otros pueblos a la trampa, el robo, la malversación, el cohecho y todas sus variantes delictivas?

Sin duda, somos hijos de la picaresca, un género literario asociado a las letras españolas que nos ha impregnado el alma. O viceversa. En su tiempo de esplendor -siglo XVII-, la picaresca supuso una auténtica creación porque abordó con crudo realismo la verdad, en contra de las idealizaciones del Renacimiento. La novela picaresca suprime artificios de lenguaje y refleja la sociedad en la que vive: la que distingue a los seres humanos según su cuna y arroja a los abismos al pobre, que sólo puede medrar con subterfugios superiores a los de aquellos a quienes se ve obligado a servir. España de falacia y pandereta, de filfa, patraña y estafa, lerda y falsa, clerical y oscurantista, que nunca concede al pícaro la gracia heroica del triunfo sobre el poder. Su astucia obligada sólo le ayuda a sobrevivir.

Pocos países en la historia han ostentado la hegemonía mundial. España tuvo ese dudoso privilegio durante varios siglos. Lo que otros imperios robaron -tributos y botines de guerra, si se prefiere usar eufemismos- puebla sus museos. Grecia y Egipto se contemplan en el British londinense, y, lo que resta, en el Louvre parisino o en el Vaticano. ¿Y qué fue de los tesoros incautados por España? A partir de esa primera interrogante, nos encontramos a los Austrias dominados por validos o, llegados los Borbones, a la regente María Cristina, que amasó una inmensa fortuna trapicheando, según se le atribuye, con la sal, los incipientes ferrocarriles e incluso la trata de esclavos.

La Segunda República no se libra de despilfarros, falta de organización y corruptelas. Alejandro Lerroux se vio obligado a dimitir de su breve mandato como presidente del Gobierno por los escándalos del estraperlo y el cobro de favores -uno de los pocos a quienes la corrupción le pasó factura-. En realidad, la trayectoria española del siglo XX está llena de casos con nombre propio. Inolvidables Matesa y Sofico en el franquismo; el aceite de colza, con la UCD, y todos los que ya apoya la memoria reciente.

España, pozo de dinero negro, ha hecho de la burbuja inmobiliaria el primer alimento para nuestra fama de corruptos. Extendida por todo el territorio español, prevarica, trafica con influencias, cobra comisiones y adjudica irregularmente. Se la está atajando con múltiples investigaciones y condenas, pero la basura no cesa de fluir. Una comisión del Parlamento Europeo dictaminó en 2007: "El urbanismo que está padeciendo España es un atentado contra derechos fundamentales, movido por intereses bastardos de constructores sin escrúpulos, conchabados con alcaldes de poca monta, enfeudados unos y otros en la codicia y la avaricia".

Si nos atenemos a los datos de la organización Transparency Internacional, ocupamos, sin embargo, el puesto 28 -entre 180- entre los más limpios, con una calificación de notable (6,8). La ciudadanía, en cambio, dice percibir alta corrupción, sobre todo política. Sólo que -y esto es básico- no le importa. Sólo un 2% de los ciudadanos la cita como problema en las encuestas del CIS.

Para los diccionarios de sinónimos, el pícaro es travieso, pilluelo, bribón, tunante, revoltoso o astuto. ¡Dulce benevolencia! Buena parte de los españoles admira a quien se enriquece, sin importarle los métodos.

El desmesurado peso de la Iglesia católica en el Estado español a lo largo de toda su existencia no es ajeno a la aceptación tácita de la corrupción. Influencia clara, cuando aún intenta impedir en España lo que acepta en otros lugares, como el estudio de Educación para la Ciudadanía o una ley del aborto europea. Partimos de dos premisas fundamentales que constituyen la razón de ser la religión: creencia frente a ciencia y juicio, y limpieza del pecado con una penitencia cómoda y solitaria. Los vecinos que vitorean alcaldes presuntamente corruptos no "creen" que lo sean, de nada les sirven las pruebas, les posee la fe. Muchos políticos también participan de esa actitud. Y sobre todo, demuestran pensar que la contrición privada exime de culpa, al margen de la justicia.

Causa y consecuencia, la educación sigue siendo asignatura pendiente de los españoles porque, a pesar del indudable y vertiginoso crecimiento económico, partir del subdesarrollo y la dictadura lastra. Aún presentamos un notable fracaso de instrucción infantil... y evidentes carencias en los adultos. Desde la inocua falta de uso de expresiones corteses y el escaso dominio de lenguas extranjeras, a no pensar en los otros -elemento básico de una formación adecuada-. País bipolar, de excesos y carencias, generador de caspa que no tapa el progreso.

Una llave para el cambio: la búsqueda del bien común. Y con ella, franquear la entrada a una nave que aguarda durante siglos partir hacia una nueva España. Por la borda y con una pesada ancla, habremos de arrojar la picaresca y todo lo que implica. Para enderezar la Historia.

2/26/2009

¡Tirad, que vengo entre moros! ...

Como dice Julian Casanova en su artículo, recorrer el callejero de nuestras ciudades nos descubre nuestra zigzagueante historia de los dos últimos siglos. El caso de Oviedo no es menor y así nos encontramos con un callejero cargado de los "heroes" impuestos por los vencedores de la guerra civil, al lado de los cuales la gesta del humilde cabo Noval, aquel Luis Noval y Ferrao, ebanista de Oviedo que se enroló a principios del siglo anterior para combatir al moro en el norte de Africa, adquiere tintes de epopeya. Su grito de advertencia ¡Tirad, que vengo entre moros! ¡Fuego!¡Viva España! ha pasado a la historia de las gestas militares.

Decía que el callejero de la capital asturiana está especialmente recargado de personajes cuyo mérito principal es pertenecer a aquel bando ganador, y no son pocos los militares a los que se les ha dedicado una calle, plaza o avenida, desde los sargentos a los alfereces provisionales tenemos para casi todos los grados y empleos del ejercito, solo de comandantes (Bruzo, Caballero, Janáriz, Vallespin...) tenemos para mas de un regimiento, pero tambien hay tenientes (Alonso Martínez), capitanes (Almeida), Tenientes coroneles (Teijeiro), coroneles (Aranda), y generales a manta (Primo de Rivera, Yagüe, Sabino Fernandez Campos, y sobre todo al general Fernandez Ladreda, considerado el rey del callejero, porque es raro encontrar alguna ciudad que no le dedicara calle o avenida).
Junto a aquellos "heroes", inventados o no, ocupan un lugar preminente los personajes religiosos, y aqui van desde el obligado santoral (Antonio, Benito, Bernabé, Cipriano, Francisco...) hasta los obispos (Castro), Arzobispos (Guisasola, Lauzurica) y cardenales (Cienfuegos, Inguanzo, Arce Ochotorena), algunos de los cuales bendijeron la "Santa Cruzada" del último dictador.
Hay muchos mas rastros en el callejero que nos avisan de un pasado aborrecible (División azul, la gesta, 19 de julio...) que deberían ser sustituidos por otros que sean ejemplo de modelo de convivencia, de esfuerzo de superación, de valores humanos y respeto hacia el estado de derecho.

La historia que queda en el callejero

El alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, quiere darle a una calle el nombre del fundador del Opus Dei. De nuevo una figura religiosa para ocupar uno de los espacios públicos que el Estado democrático ha despreciado.

JULIÁN CASANOVA 26/02/2009

Los nombres de las calles en España, como las ceremonias conmemorativas, los festejos o los monumentos, son un claro reflejo de nuestra historia zigzagueante en los siglos XIX y XX. Liberales y absolutistas, ya durante el primer tercio del siglo XIX, bautizaron plazas y calles con nombres constitucionales o antirrevolucionarios, según quién ocupaba el poder, pero fue en las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX, con el crecimiento y expansión de las ciudades, cuando más ocasiones se presentaron de dar nombres a las calles.

Durante la Segunda República, los símbolos religiosos cedieron paso a otros ritos laicos

Cuando Franco murió, en 1975, era difícil encontrar una localidad sin símbolos de su victoria


Las principales ciudades españolas doblaron su población entre 1900 y 1930. Barcelona y Madrid, que superaban el medio millón de habitantes en 1900, alcanzaron el millón tres décadas después. Bilbao pasó de 83.000 a 162.000; Zaragoza, de 100.000 a 174.000. No era gran cosa, comparado con los 2,7 millones que tenía París en 1900, con la cantidad de ciudades europeas, desde Birmingham a Moscú, pasando por Berlín o Milán, que en 1930 superaban la población de Madrid o Barcelona. Pero el panorama demográfico estaba cambiando notablemente. La población total de España, que era de 18,6 millones a comienzos de siglo, llegaba a casi 24 millones en 1930. Mientras que hasta 1914 esa presión demográfica había provocado una alta emigración ultramarina, a partir de la I Guerra Mundial fueron las ciudades españolas las que recogieron los movimientos migratorios.

La irrupción de la industria y el incremento de la población transformaron el paisaje agreste, de corte medieval, que mantenían todavía muchas ciudades españolas a finales del siglo XIX. Los nuevos callejeros se dedicaron a honrar a los políticos del momento, liberales y conservadores, a nobles, terratenientes y a las buenas familias de la industria y de la banca. Junto a ellos, aparecieron también las glorias de España, los héroes de la Reconquista y mitos medievales, reyes y emperadores. Y como en España no hubo ruptura religiosa en tiempos de la Reforma protestante y el catolicismo se convirtió en la religión del statu quo, hubo una fusión del españolismo con el catolicismo, bien reflejada en los nuevos callejeros, repletos de personajes de raza, militares y santos. Una historia de hombres, con muy pocas mujeres, salvo las más santas y algunas reinas. De las dos primeras décadas del siglo XX procede además el culto masivo a la Virgen del Pilar y el Corazón de Jesús, dos emblemas de la religiosidad popular española que se trasladaron al callejero de numerosas ciudades y pueblos para recordar a sus habitantes la identidad católica.

Con ese crecimiento de las ciudades, apareció una clara división social de espacio urbano, con barrios ricos y bien equipados y otros pobres e insalubres, y germinó también la semilla republicana, anarquista y socialista sembrada ya en la segunda mitad del siglo XIX. Germinó frente a ese bloque social dominante, del que formaban parte los herederos de los antiguos estamentos privilegiados, la aristocracia y la Iglesia católica, junto con la oligarquía rural y los industriales vascos y catalanes. De ese bloque procedía la mayoría de los gobernantes de un sistema político, el de la Restauración borbónica, seudo-parlamentario y corrupto que excluía, con el sufragio restringido o por el fraude electoral, a eso que empezó a llamarse "pueblo", a los proletarios urbanos, artesanos, pequeños comerciantes y a las clases medias. Muchos de los profesionales que formaban parte de estas últimas eran o se harían republicanos, que intentaron acercarse a los obreros, competir con el socialismo y el anarquismo, con los que compartirían ingredientes básicos de una cultura política común, sobre todo a través del racionalismo y de la crítica a la Iglesia, intentos, en suma, de superar la dependencia de la religión católica.

Esas clases trabajadoras aparecieron en el escenario público con sus organizaciones y protestas, pero siguieron excluidas del sistema político y sus principales representantes nunca alcanzaron el reconocimiento y la honra con lápidas, monumentos o nombres de calles. Hasta que llegó abril de 1931, la II República y la quiebra de ese orden tradicional. Entonces, los símbolos religiosos cedieron paso a otros ritos laicos, más o menos reprimidos hasta entonces, y se rebautizaron calles y plazas mayores de pueblos y ciudades. Hubo más nombres de significado republicano (plaza de la Constitución, plaza de la República, calle 14 de abril) que de orientación obrera o revolucionaria, aunque la presencia anarquista, comunista o socialista en la zona republicana durante la Guerra Civil dejó su huella en las calles de ciudades como Madrid, Valencia o Barcelona, las tres capitales de la República en esos tres años, con nombres que honraban a personajes tan dispares y distantes como Durruti, Pablo Iglesias, Marx o Lenin.

Duró poco, sin embargo, esa huella, borrada a golpe de fusil del callejero y de la historia a partir del 1 de abril de 1939. Acabada la Guerra Civil, los vencedores ajustaron cuentas con los vencidos, recordándoles durante casi cuatro décadas quiénes eran los patriotas y dónde estaban los traidores. Calles, plazas, colegios y hospitales de cientos de pueblos y ciudades llevaron desde entonces los nombres de militares golpistas, dirigentes fascistas de primera o segunda fila y políticos católicos. Algunos se repitieron mucho, como Franco, Calvo Sotelo, José Antonio Primo de Rivera, Mola, Sanjurjo, Millán Astray, Yagüe u Onésimo Redondo. Se honraba a héroes inventados, criminales de guerra y asesinos en nombre de la Patria, pero también a ministros de Educación como José Ibáñez Martín, quien, con su equipo de ultracatólicos, echaron de sus puestos y sancionaron, durante la primera década de la dictadura, a miles de maestros y convirtieron a las escuelas españolas en un botín de guerra repartido entre familias católicas, falangistas y ex combatientes.

Cuando Franco murió, en noviembre de 1975, era difícil encontrar una localidad que no conservara símbolos de su victoria, de su dominio y de su matrimonio con la Iglesia católica, en calles y monumentos. Algunos de ellos desaparecieron en los primeros años de la transición a la democracia, sobre todo tras las elecciones municipales de 1979 que llevaron a los Ayuntamientos a numerosos alcaldes y concejales de izquierda. Pero los cambios siempre fueron objeto de disputa y a nadie se le ocurrió aprovechar el callejero para formar o educar a los ciudadanos en una nueva identidad democrática. Muchos políticos de derechas, y sus fieles que les apoyan, siguen defendiendo ahora, pese a la aprobación de la Ley de Memoria Histórica en diciembre de 2007, que no hay que tocar los nombres de las calles, para no herir susceptibilidades o remover los fantasmas del pasado. Los símbolos franquistas, que aparecieron por la voluntad de los vencedores en una guerra de exterminio contra un régimen legalmente constituido, se funden así con otros tradicionales, patrióticos y religiosos, representando una especie de "imagen oficial" de España, mientras el Estado y las instituciones democráticas se desentienden del asunto o no muestran ningún interés por ocupar los espacios públicos con modelos más dignos para las generaciones venideras.

Por eso no es una cuestión irrelevante la polémica suscitada estos días por el empeño del alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, en dar a una calle el nombre de San José María Escrivá de Balaguer. Su primera intención fue rebautizar con el nombre del fundador del Opus Dei la calle general Sueiro, coronel de infantería en julio de 1936 y uno de los protagonistas de la sublevación militar y de la represión en la capital aragonesa. Cuando apareció la noticia, Luisa Fernanda Rudi, presidenta del Partido Popular de Aragón, declaró que ella "no tenía ni idea" de quién era ese general y que mejor sería que los ediles se dedicaran a algo más productivo que cambiar calles de gente desconocida. En definitiva, la ex alcaldesa de Zaragoza no conocía a uno de los golpistas contra la legalidad republicana en su ciudad y el actual regidor decide honrar a un personaje, santo para la Iglesia católica, inextricablemente unido, él y su institución, a Franco y a su dictadura. El catolicismo, y en este caso un tipo de catolicismo no compartido por muchos de sus creyentes, se impone a los valores cívicos y laicos en el territorio de la política democrática. Pura historia de España.


Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza.



2/23/2009

A quien aprovecha...

No está de más echarle una ojeada al patio contiguo donde se debate el origen de tantas desgracias para el Partido Popular, y que menos que el "maestro" de periodistas, Ansón, en su canela fina para que nos ilustre sobre el origen y las soluciones de tanta ignominia. Para ello titula su artículo con la locución latina "Cui prodest..." para dejar claro de donde viene el vendaval (Cui prodest scelus, is fecit), y de paso darle duro a Rajoy, por si acaso va a ser el mas beneficiado en este caso.
Mientras, su periódico de acogida, publica hoy nueva información sobre las implicaciones del anterior ministro de Justicia (ya es casualidad) Michavila, en los negocios del ayuntamiento de Boadilla.
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/02/23/espana/1235382833.html


Cui prodest

EN LAS pasadas elecciones generales, Mariano Rajoy derrotó a José Luis Rodríguez Zapatero en la Comunidad en la que ambos se medían directamente: Madrid. El think tank monclovita decidió que no era de recibo tamaña osadía, semejante vejación. Y acordó desplazar de la presidencia madrileña a Esperanza Aguirre. El periódico adicto ha encendido ya el horno para escabechar a la presidenta de Madrid y facilitar la victoria socialista en las próximas autonómicas (...)

Después había que aprovecharse de las rencillas internas del partido y de algunos casos de corrupción para organizar el aquelarre político. ¿A quién beneficia el zafarrancho encendido? ¿Quién ha tirado los pedruscos y escondido la mano? Cui prodest scelus, is fecit. «A quien beneficia el delito, ése es su autor», escribió Séneca.

No son cortinas de humo para nublar la crisis económica. No. Estamos ante una bien orquestada operación para que Zapatero gane en Madrid las próximas generales, tras despedazar a Aguirre en las autonómicas. Se trata de una operación política de fondo que los sabuesos de Génova, entumecidos por el incienso que derraman en loor de Rajoy, han sido incapaces de olfatear a tiempo. La maniobra zapateresca, cuidadosamente instrumentada, resulta muy peligrosa porque se basa, tal vez, en hechos reales: espionaje y corrupción. El Partido Popular no puede batirse a la defensiva.Si se han producido pasajes de espionaje es necesario depurar desde dentro las responsabilidades, aunque se descubra la trama de las contratas públicas. (...)

Los mastines monclovitas han mordido carne fresca. Basta leer el periódico adicto para comprender que no van a soltar la presa.Están dispuestos a despedazar a un PP exangüe, con sus dirigentes apoltronados en Génova, sin capacidad ni para la denuncia ni para el ataque.

(...) Por el momento, sin embargo, al menos eso dicen las encuestas, Zapatero se está yendo de rositas.De rositas díez pues el nuevo partido, en el que milita el gran Alvaro Pombo, es el único que de verdad avanza en la opinión pública. En todo caso, el espionaje y la corrupción son los dos arietes con los que Moncloa pretende derribar los portones de la Puerta del Sol para gloria y triunfo de Zapatero.

Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.

1/26/2009

Hostias consagradas

Es una suerte tener en Asturias un periodico de referencia como La Nueva España, si no existiera habría que inventarlo, como alguno de los que alli escriben, ayer mismo Javier Neira firmaba un artículo imponente sobre la nueva religiosidad en Oviedo en los años 50, como consecuencia de la cual se edificaron seis nuevas parroquias, entre ellas la de "la Gesta". Hoy trae una noticia de primera sobre la que deberiamos hacer una seria reflexión, se trata del tráfico ilícito de hostias consagradas para usos satánicos (?), producto del robo que supone, según la noticia, el pecado mas común entre los que llegan al tribunal de la Penitenciaría Apostólica.
Ahora nos enteramos, pobres pecadores, que los párrocos no tienen licencia para perdonar todos los pecados de los fieles, y que algunos como los de carácter sexual grave (?) o nombrar obispos sin contar con la Iglesia (??) tienen que confesarse en esa penitenciaría, a la que se supone habrá que ir acompañado por abogado y procurador, para que no te cargen una penitencia desmesurada.
No sabemos si están incluidos en el apartado de "pecados de carácter sexual grave" los revelados estos días por la prensa (por la prensa de los ateos, claro) sobre las andanzas de los prelados en el Instituto Antonio Provolo de Verona, de la orden de la Compañía de María (aunque a ellos parece que les gustaba mas la compañía de José, ahora se defienden diciendo que todo eso es mentira, que los pobres sordos no se enteraron de nada, que solo les enseñaron a rezar mirando a la Meca...).

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/prelado/sodomizo/intento/otros/juegos/sexuales/elpepisoc/20090125elpepisoc_5/Tes


El tráfico de hostias consagradas crece en España

El tráfico de hostias consagradas va en aumento, y uno de los países donde el negocio es más rentable es España, según los datos de la Penitenciaría Apostólica. Las hostias robadas en las iglesias son utilizadas para celebrar misas satánicas y su precio en el mercado es elevado, aunque varía mucho. Las más caras son las consagradas por el propio Papa Benedicto XVI. El robo de hostias es el pecado más común entre los que llegan al tribunal de la Penitenciaría Apostólica, que se ocupa de las faltas más graves confesadas por los fieles católicos que no pueden ser perdonadas por los párrocos. La Penitenciaría Apostólica también ha de intervenir en la absolución de pecados como la violación del secreto de confesión por parte de un sacerdote, los pecados de carácter sexual graves, el nombramiento de obispos sin consentimiento de la Iglesia y en casos de agresión al Papa.

1/20/2009

Papeleo

Definía Ambrose Bierce en su "Diccionario del Diablo" a la Justicia como " Artículo mas o menos adulterado que el Estado vende al ciudadano a cambio de su lealtad, sus impuestos y sus servicios personales", otros son mas directos en su apreciación sobre la justicia, como El Roto en una viñeta reciente; en todo caso nos hemos acostumbrado al enorme retraso de los procesos, a las montañas de papel inutil, al "vuelva usted mañana" de cualquier procedimiento, a las sentencias infames o ridículas, a los errores y despistes..etc. y ahora nos piden que comprendamos que buena parte del deterioro de un poder básico del Estado es debido a la falta de medios y a los exiguos sueldos, nada que ver con una gestión nefasta de los recursos y a la negativa generalizada de actualización tecnológica de los (supuestos) implicados.

Miguel Angel Aguilar hoy en El Pais apunta a algunas claves de este embrollo.

Una de jueces

MIGUEL ÁNGEL AGUILAR Los jueces parecen convencidos de la necesidad de hacerse oír. Concluyen que sus reivindicaciones necesitan ir acompañadas de un mayor poder de percusión para obtener la respuesta precisa. Por eso andan decididos a utilizar el arma de la huelga de la que se sirven otros empleados, aunque la legitimidad de ese recurso por parte de quienes forman parte de uno de los poderes del Estado ofrezca muchos reparos fundamentales. Mientras llega la hora de los acuerdos o del desafío, el Congreso de los Diputados ha instado al Gobierno a impulsar la Comisión Mixta Ministerio de Justicia-Consejo del Poder Judicial y el diálogo con los sindicatos de funcionarios y secretarios judiciales para encontrar respuesta a las demandas de modernización de la Administración de justicia reclamadas por la sociedad.

También quiere impulsar la compatibilidad de los sistemas informáticos implantados en los juzgados y tribunales, porque sucede que en cada automía se ha informatizado conforme a sistemas que después se han descubierto incompatibles. Es decir, que la incompetencia ha derivado en despilfarro ineficiente. El ciudadano se asombra del impecable funcionamiento informático de la Agencia Tributaria, que a todos nos pide cuentas, mientras ha de sumergirse en el caos cuando es él quien las pide acudiendo a los tribunales en demanda de justicia para su causa. El Congreso ha logrado también que le sea remitido por el Gobierno el proyecto de reforma de las leyes procesales con el objeto de implantar definitivamente la nueva Oficina Judicial. Es de suponer que para terminar con el desbarajuste actual al que se ha llegado con la superposición de cuerpos de carácter estatal, cuyos miembros son asignados a sus puestos por el CGPJ, en el caso de los jueces, y por el Ministerio de Justicia, en el caso de los secretarios judiciales, junto a otros cuerpos que reciben sus emolumentos de sus respectivas haciendas autonómicas. De forma que resulta una oficina judicial ingobernable, donde es imposible advertir un rastro de autoridad.

La tabla de reivindicaciones de los jueces tiene elementos coincidentes con los apuntados pero incide en otros asuntos donde asoman trazas corporativistas y cuestiones salariales. Estima el ministro de Justicia, Mariano Bermejo, que el sueldo de un juez puede comenzar en los 3.000 euros mensuales y llegar hasta los 6.000. Son cifras incomparables con las de otros funcionaros como los registradores de la propiedad, cuyas percepciones pueden situarse entre los 60.000 y los 100.000 euros al mes. Es un caso interesante porque el registro funciona, para entendernos, como una franquicia del Estado concedida a sus titulares, sin que genere gasto alguno de los Presupuestos Generales. La impresión del público sobre el funcionamiento de los registros merece una nota muy alta, los retrasos son mínimos y sus sistemas informáticos inobjetables. De ahí que cuando en la pasada legislatura Izquierda Unida presentó una proposición de ley para revisar la cuestión de los Registros se dejaran oír dos escuelas de pensamiento. La de IU para quien estábamos ante un abuso a corregir y la del portavoz del PP que atisbaba en los Registros un original modelo de franquicia conforme al cual podría intentarse la modernización pendiente de otras funciones de la Administración del Estado.

La clave que explica las diferencias entre juzgados y registros reside en la fuerte motivación del registrador frente al desmayo del juez y de los funcionarios de Justicia. Porque, entre tanto, durante estos años se han aumentado las inversiones, multiplicado el número de juzgados, jueces, fiscales, secretarios y funcionarios, se ha mejorado la formación de todos los cuerpos que intervienen en la Administración de justicia, modernizado las infraestructuras, así como los medios materiales y se ha procedido a la informatización, si bien con el empleo de sistemas incompatibles como más arriba se ha dicho. Subrayan los expertos las medidas de la Ley 19/2003 que redefinen auténticas carreras profesionales y promueven nuevas responsabilidades para los diversos cuerpos de funcionarios además de los aumentos retributivos que han sido significativamente más altos en Justicia que en cualquier otro sector de la Administración Pública. Claro que dichos aumentos presentan un rasgo común consistente en que el crecimiento retributivo para nada comporta compromisos de sus beneficiarios en la mejora del servicio público y sigue un modelo lineal que no atiende a las contraprestaciones profesionales exigidas, ni se relaciona con la consecución de objetivos. Sólo la transparencia puede salvarnos. Continuará.    

12/16/2008

Moratorias o rectificaciones

Aunque el ABC lo titula "Una moratoria para Ciudadania en inglés desbloquea el conflicto" lo cierto es que el gobierno valenciano, ante la amenaza de una huelga en todos los sectores de la educación, exceptuando la universitaria, ha rectificado la jaimitada para boicotear la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía impartiendola en inglés, para desesperación de los alumnos y asombro de propios y extraños, ante tanta desvergüenza y burla de la ley. Tenian que haber sido consecuentes con sus principios y hacer como Groucho cuando dijo "No piense mal de mi, señorita, mi interés por usted es puramente sexual", es decir, tenían que haber advertido desde el principio que estaban en contra de esta asignatura como alternativa a la enseñanza de la religión y no que querian reforzar el conocimiento de la lengua inglesa en su escolares. Habrian sido mas honestos si siguieran las indicaciones de la Conferencia Episcopal, que tachó la asignatura EpC como "ataque a la familia" y del Foro Español de la Familia, que llamó a la objeción.

Va a ser todo cosas del lenguaje y donde dice Moratoria debería decir Rectificación, y donde dice :

"el consejero de Educación ha presentado a los distintos sectores educativos un modelo plurilingüe, que con un presupuesto de siete millones de euros sólo para el próximo año tiene como objetivo conseguir que los escolares valencianos logren una adecuada competencia lingüística tanto en castellano como en valenciano e inglés y que incluye la introducción de lenguas extranjeras como lenguas vehiculares...",

debería decir que han fracasado en el intento de disfrazar su ferrea oposición a la nueva asignatura, bajo una terminología pomposa y sin contenido.
Sobre esta moda del lenguaje que no atiende a la comprensión y al ahorro de las palabras, que el define como "Archisílabos", escribe hoy Aurelio Arteta en El Pais.

Archisílabos

AURELIO ARTETAAlgún lector habrá que recuerde la serie que aquí inicié ¡hace ya 13 años! y de la que este artículo es su tercera entrega. Me había empeñado en reunir esas palabras que se van incorporando al uso cotidiano del hablante y que, preferidas por su mayor largura o inventadas a fuerza de estirar el número de sus sílabas, bauticé como archisílabos. Aún siguen rodando, y con tal naturalidad que ya casi nadie reconoce ni usa el vocablo más corto del que procede o al que viene a suplir. Si entonces recopilé cerca de 200, ahí va otro buen puñado de archisílabos que quedaron sin mencionar.

Contagiados de la jerga empresarial, los discursos son cada vez más ampulosos y más faltos de ideas No se hace caso a Orwell, que prefería las palabras cortas a las largas Echemos la red en ese caladero de términos que nacen de pegar a otro la desinencia -ción. Así obtendremos la limitación en lugar del "límite", la estimulación para indicar el mero "estímulo" (lo mismo que la incentivación ha dejado atrás al artificioso "incentivo"), la formulación por la "fórmula" o la capacitación en vez de la "capacidad". La "compatibilidad" de funciones se dobla para algunos en compatibilización, ahí es nada. Somos objeto de actuaciones administrativas, es decir, de algo más que simples "acciones". El médico nos da una citación y no una "cita" vulgar. En la calle no leemos "rótulos", sino rotulaciones, de parecida manera a como el hombre del tiempo anticipa que habrá "lluvias", sí, pero sobre todo precipitaciones.

¿Y por qué volver a los gastados "nombres" cuando tenemos a mano las denominaciones? A ver quién se contenta con una "característica" si puede pronunciar caracterización, o con un "enunciado" teniendo al lado una enunciación o con un rápido "contraste" estando ya dispuesta la contrastación. Les juego doble contra sencillo a que descubren por todas partes individuos con motivaciones, pero sin apenas "motivos". Ya verán cómo la complementación acaba engullendo al "complemento", la expoliación al "expolio" o la exterminación al "exterminio". Quien esto firma ha escuchado renunciaciones en vez de "renuncias" y hace poco dio un respingo al enterarse de que una empresa había alcanzado una mejorización, que no "mejora", de sus resultados. Rizando el rizo, en cierto impreso oficial se escribe exceptuación para señalar una "excepción".

Los verbos ofrecen un buen pasto a la afición archisilabizadora. Ahora nos prestamos a referenciar, para no ponernos a "referir", "aludir", "citar" o "nombrar", que son términos más humildes por más breves (y, en lugar de lo referido, etc., lo referenciado). O a regularizar, cuando a menudo lo propio sería "regular" y hasta "reglar". O a sobredimensionar, para evitarnos "ampliar" o "exagerar", lo mismo que hay que hostilizar al contrario que hasta ahora noslimitábamos a "hostigar". No nos conformamos con el modesto "formar" lo que haga falta y recurrimos en cambio al conformar (y es que la conformación deja en la boca un regusto más rotundo que "forma"). El comportarse de un modo u otro ha vuelto casi ridículo al "portarse", el desvincular debe prevalecer sobre el "desatar" o "separar" y penalizar exhibe el empaque que le falta a "castigar". ¿Y aún no han oído recepcionar para dar lustre a los trillados "recibir" o "acoger"?

George Orwell ya sabía algo de este fenómeno y no dejó de denunciarlo en su día. Lo que pasa es que la regla que dictó para la buena prosa en inglés ("Nunca use una palabra larga donde pueda usar una corta") parece que no vale hoy para el hablante ordinario de español. Ni siquiera para los sumos sacerdotes de la palabra pública, el político y el periodista. Contagiados de la jerga empresarial, solemos priorizar alguna tarea respecto de otras, porque no nos basta con "primar" esa tarea. Pero también nos conviene flexibilizar nuestras posiciones, que es como "adaptarlas" o "amoldarlas" a lo necesario, a fin de no tensionar -o sea, "tensar"- las cosas y evitar esos tensionamientos que antes eran "tensiones". Que a nadie se le ocurra "interactuar" con otros, porque ahora se lleva interaccionar, ni "objetivar" una situación cuando está en sus manos objetivizarla. Les gustará saber que hay quienes se dedican a compartimentalizar sus trabajos. Y en cuanto me entere de qué significa modelizar o sustancializar, se lo cuento.

Llevo años indagando el misterio de que la gente, tan poco dada a vicios intelectuales, se pase el día disfrutando en medio de abstracciones como éstas que colecciono. Porque habrán notado que las personas ya no gozamos de "crédito" (salvo del bancario, en todo caso), sino de credibilidad, ni cometemos "faltas", "delitos" o "deslices", sino como mucho irregularidades. Donde antes se palpaba el "peligro", ahora todo se carga de peligrosidad, lo mismo que el pedante ya no relata un "hecho" sino más bien una facticidad. ¿Qué había en nuestra relación personal, afectividad o un simple "afecto"?; y el temblor colectivo que aquel día nos invadió, ¿era de "emoción" o de emotividad? Cuando algún engranaje de nuestro organismo falla, ¿hemos sufrido una "disfunción" o suena mejor una disfuncionalidad? Quizá no me crean, pero hay estiramientos verbales que convierten al "significado" (ya travestido como significación) en pomposa significatividad y al "atractivo" de alguien o de algo en una atractividad irresistible...

No piensen que hemos agotado la cosecha de archisílabos. Se reproducen a diario. Cuando se informa de que una manifestación ciudadana tuvo un seguimiento de tantos miles, quiere decirse que suscitó una "respuesta" o "adhesión" así de numerosa; hay muchas comisiones llamadas de seguimiento porque esta voz le gana en sílabas a "control", que es el cometido encargado a tales comisiones. Tampoco hacemos "méritos", sino merecimientos, unos méritos más largos; y una "acogida" muda con frecuencia en acogimiento. Cualquier "aumento" del número de parados o de algún índice económico queda al instante transformado en incremento. Para no abrumarles, me aceptarán en fin que el adjetivo existente (y no digamos lo realmente existente) o está de más o equivale a "real" y "presente". Claro que mi versión de todo esto, más que "aproximada", resulta tan sólo aproximativa...

Así las cosas, rebosantes de términos ampulosos, nuestros discursos se vuelven a un tiempo más largos de palabras y menos sobrados de ideas. Váyase lo uno por lo otro, dirán los necios, aunque me temo que lo uno busca tan sólo encubrir lo otro.

Aurelio Arteta es catedrático de Filosofía Moral y Política de la UPV.

11/21/2008

Generación espontánea

Dice un refrán castellano "las cosas en su momento y los nabos en adviento" es lo que debió pensar Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid, para ilustrarnos en el 33 aniversario de la muerte del dictador con su peculiar memoria histórica sobre el pasado de otros partidos politicos, ya que el suyo, los liberales conservadores, por no llamarlos la derecha tradicional, todo el mundo sabe que son puros y de generación espontanea. Nada que ver con aquellos desalmados de otros tiempos que al poco fueron alcaldes y devotos de Maria, como el matarife Rafael Medina (en la imagen con el mono blanco) cuando dirigía una partida de falangistas en la retaguardia andaluza a la busqueda de victimas que colgar con los ganchos de carnicero.

Que bien retrató Umbral a la entonces Ministra de Cultura:

"Tiene mi dama cara de roedor
cuerpo de malvestida, maldesnuda
y tiene achares de mujer cornuda
que se muere de amores sin amor.

Tiene nuestra ministra su bravura,
frígido ministerio del calor,
tiene cuerpo y no tiene, tiene horror,
porque es que a nadie se la pone dura.

Ministra de la cosa, y un palor
de visita pesada y de cuentera,
rancia y envejecida primavera,
su cultura ha llegado a Campoamor.

Tiene mi dama jeta cuartelera.
No se la folla ni el Comendador."


La Presidenta Historiadora

Esperanza Aguirre es muy observadora. Se ha dado cuenta de que el PSOE es un partido centenario y, claro, tiene una larga historia. Tan singular descubrimiento ha llevado a la presidenta de la Comunidad de Madrid a denunciar que en sus sedes haya retratos de los líderes históricos socialistas, de Pablo Iglesias a Largo Caballero, Julián Besteiro o Indalecio Prieto. Asustada, la pobre, de que semejantes criminales aún tengan un hueco en algunas paredes, nos ha recordado que fueron los socialistas, aquéllos, éstos y los próximos, se supone, quienes mataron a Calvo Sotelo. Siguiendo la estela de los deplorables cesaresvidales, píosmoas y otros falsificadores, ha tenido la osadía de repetir la patraña de que fueron ellos quienes provocaron la Guerra Civil, y no los golpistas Franco, Mola o Queipo de Llano.
En el PP no tienen retratos de gente tan malencarada como aquella, que formaron Gobiernos elegidos por los votos de los ciudadanos. Ca. Allá no los necesitan. Para qué, si tienen en persona al presidente fundador del partido, que puede empapelar las paredes de Génova con sus retratos junto a Franco, de cuando una y otra vez fue ministro con el dictador.
Y si en la transición todos perdimos la memoria, y se ha llamado don Manuel a Fraga Iribarne, y así va aseguir,afortunadamente, no parece oportuno que nadie del PP dé a ningún partido lecciones de historia de la democracia. Porque entonces tendremos que recordar a la presidenta historiadora, de vista avezada pero memoria frágil, que ahí donde hoy asienta ella sus reales, el dirigente comunista Julián Grimau fue defenestrado por la policía franquista en 1963, antes de ser fusilado. Esposado y golpeado, alguien le tiró por una ventana de la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol, sede de la actual presidencia de la Comunidad de Madrid. Y el encargado de inventarse un surrealista salto voluntario para justificar cómo se rompió la cabeza y las dos muñecas aquel famoso detenido fue, cosas de la vida, el actual presidente fundador de los populares, don Manuel Fraga Iribarne.
Lo dicho, todo olvidado. Pero callen, por favor, quienes tanto y tanto tienen para callar.

11/04/2008

Reinonas

En medio de la polvareda levantada por las declaraciones intimas de la reina Sofia en el libro de Pilar Urbano "La reina muy de cerca", alguien comentaba que "Al menos se han quitado la máscara... basta de tanto márketing con la Casa Real, dejad que se expresen, veréis lo que duran cobrando de nuestros bolsillos...".
Yo tambien creo que la discreción es una virtud escasa y que como alternativa la neutralidad no está mal y si bien ya nos imaginabamos que la Reina Sofia no era marxista leninista, como dijo una columnista del ABC echandole la culpa a la relatora del libro, tampoco tenía porque cumplir el modelo de lo que entiende Rosa Montero hoy en El Pais por una "abuela convencional y conservadora", porque conocemos a muchas abuelas convencionales que entienden mejor que ella, y con mas caridad, la marginación y el desprecio hacia los homosexuales, los conflictos y tragedias que encuentran solución en las interrupciones del embarazo y las ayudas al bien morir. Que desde luego, porque lo han sufrido, se ponen en el lugar de las mujeres maltratadas sin ambages y por supuesto hace tiempo que dejaron de creer que la iglesia catolica o las otras dan una explicación convincente de la vida o del mundo, mas allá de un consuelo personal comprensible.
Va siendo hora que a esta familia que hemos heredado de otros tiempos le cantemos algo para que se vayan poniendo en situacion....

Que bonita es La Zarzuela
con sus parterres y tejos
aún mas bonita sería
con su inquilinos lejos

10/27/2008

Crisis

Hay veces que oyendo a algunos politicos me viene a la cabeza la frase de Oscar Wilde "un tonto nunca se repone de un éxito" y esta pasada semana he tenido tiempo de acordarme del genio irlandes despues de las declaraciones del expresidente español, Jose Maria Aznar (al que sin duda se le atribuye algún éxito, aunque solo sea en su fortuna personal), con su petulancia habitual, exponer sus teorias sobre el cambio climático y su condición de "ecologista razonable", en contraposición a los "ecologistas catastróficos" que representan a los "nuevos comunistas" que nos quieren imponer el pensamiento único sobre la dramática deriva del medio ambiente. Y es que en medio de esta crisis global que nos aflige, vamos descubriendo algunas de las actitudes que la han originado. Muy interesante la reflexión de Ignacio Escolar en los "Siete pecados del capitalismo", en donde señala algunos de los motivos de la crisis, tal como el mercado de futuros, Los paraisos fiscales, la avaricia de directivos y la codicia de los especuladores, la crisis alimentaria en el marco del cambio climático y las dudas sobre la fiabilidad de los indicadores del desarrollo.


Los siete pecados capitalistas
Ignacio Escolar

1- La lujuria especuladora
Un barco petrolero tarda más de cuatro semanas desde que sale del Golfo Pérsico hasta que llega a Estados Unidos. En ese tiempo, puede que la carga se haya devaluado tanto que el dueño del barco se arruine con el trayecto, que haya pagado por el crudo un precio mayor en el puerto de origen de lo que cobrará cuando llegue a la refinería. Para evitar este riesgo -en el petróleo y en otros mercados de materias primas-, se inventaron los contratos de futuros: una fórmula que consiste en pactar de antemano el precio de venta del pedido para una fecha determinada. Cuando se cierra el contrato, ni el comprador ha pagado ni el vendedor ha entregado la mercancía; pero el compromiso es igual de firme.
En aquel momento parecía una buena idea. El problema vino después, cuando los especuladores se aprovecharon de este mercado ideal para los trileros, pues se puede vender y comprar lo que aún no se tiene. Si apuestas con cientos de millones de dólares en el mercado de futuros a que el petróleo subirá, en efecto, el petróleo sube y tú ganas; en economía las profecías tienden a cumplirse si hay dinero suficiente. Los mismos inversores que primero crearon la burbuja punto com y después la burbuja del ladrillo, consiguieron elevar el precio del barril de crudo de 40 hasta 140 dólares en solo cuatro años. Impunemente.

2- La pereza de los reguladores
Por suerte, la burbuja del petróleo explotó a mediados de este verano. ¿La razón? Un pequeño cambio en la regulación de la SEC (el organismo que controla la bolsa estadounidense) obligó el 14 de julio a los especuladores que estaban jugando a la baja contra la cotización de los bancos a que respaldasen sus apuestas con acciones, por lo que tuvieron que sacar su dinero del mercado de futuros del petróleo para no perderlo en banca. Desde esa medida, que no buscaba atajar la burbuja petrolífera sino proteger a los bancos de los caníbales, el precio del crudo no ha dejado de bajar. El 14 de julio, cada barril costaba 144 dólares. El viernes rozó los 60 y sigue cayendo, pese a que la OPEP ha recortado su producción un 5%. Si basta con un pequeño cambio regulativo, tan sencillo que ni siquiera se vota en ningún Congreso, para evitar comportamientos tan dañinos para la economía mundial como la burbuja del petróleo, ¿por qué tanta pereza a la hora de evitar la especulación?
Han tenido que temblar las catedrales de Wall Street para que la mayoría de los organismos reguladores, también la CNMV española, se atreviesen a prohibir determinadas prácticas especulativas. De momento, estas restricciones son temporales, aunque en el debate mundial sobre el nuevo capitalismo muchos piden que sean permanentes. Para ello hace falta un paso previo, tal vez el único que se dé en la cacareada cumbre del 15 de noviembre: la puesta en marcha de un organismo supranacional para vigilar la economía globalizada. Alguien con algo más de prestigio internacional que el FMI.

3- La envidia del paraíso fiscal
Una cadena es tan débil como su eslabón más débil. En un mundo donde las fronteras existen para las personas pero no para el dinero, de poco vale que el G20 se comprometa a asumir nuevas normas si no aísla a un G40 del que apenas se habla: los 40 países ladrones, los 40 paraísos fiscales. Según la OCDE, en estas cuevas piratas se esconden de los impuestos entre 5 y 7 billones de dólares, una cifra que equivale al 13% del PIB mundial. La mitad de las multinacionales que cotizan en el español Ibex 35 tienen empresas en estos paraísos fiscales, con lo que eluden pagar impuestos a ese mismo erario público al que ahora piden ayuda. En los últimos 20 años, el dinero que guardan estos países se ha multiplicado por seis. Curiosamente, la distancia entre los sueldos de los altos directivos y los trabajadores ha crecido en ese tiempo en una proporción similar.

4- La codicia de los directivos
En 1980, un alto ejecutivo estadounidense ganaba de media 42 veces más que un trabajador. Hoy gana 364 veces más: en solo un día lo que los demás en todo el año. El problema no es solo la desigualdad social, que también. Lo más preocupante es que se premie a los ladrones y a los inútiles. En palabras de la canciller alemana, Angela Merkel, “comprendo que gane mucho quien hace mucho por su empresa y sus empleados; pero ¿por qué se debe ahogar en dinero a los incompetentes?”. Es lo que a veces pasa cuando la retribución del primer ejecutivo está supeditada al corto plazo de la bolsa y no al largo plazo de la empresa. En muchas ocasiones (Enron es el ejemplo más sonado pero no el único), los fuegos artificiales que tanto gustan a los inversores bursátiles van contra los intereses de la propia compañía. A la larga, la cotización bursátil también se hunde. Pero suele ser después de que el alto directivo haya vendido sus stock options.

5- La gula de los inversores
Lo que es bueno para el directivo no es bueno para su empresa. Lo que es bueno para el especulador del petróleo no es bueno para la economía mundial. Lo que es bueno para el vendedor de hipotecas subprime no es bueno para el banco que presta el dinero. En todos los fallos del capitalismo que ahora han aflorado hay un elemento común: una distorsión perversa en el sistema de recompensas donde no se premia al que genera riqueza sino al que la destruye.
El capitalismo ha funcionado sobre una premisa que suele ser cierta: del egoísmo individual se obtiene un progreso colectivo. La ambición de los empresarios también es buena para los trabajadores, pues todos ganan aunque sea en menor medida. Sin embargo, el castillo de naipes se hunde cuando se premia al pirómano, cuando la recompensa del que da préstamos hipotecarios a gente sin trabajo no está supeditada a que esas hipotecas se paguen sino a vender todas las posibles -su comisión iba en ello-. Lo mismo sucedía en el siguiente nivel, donde el que respaldaba estas hipotecas subprime tenía como negocio agruparlas con otras miles y venderlas en el mercado. Que se cobrasen o no tampoco era su problema. Tampoco era problema de las agencias de calificación, que estuvieron garantizando la salud del sistema hasta dos minutos antes del hundimiento; por algo cobraban de los mismos bancos a los que avalaban. No era problema de nadie y ha acabado siendo problema de todos.
Aunque las subprime es el pastel más famoso, no es el único tóxico que ha engullido el mercado en estos últimos años de dinero fácil y hambre financiera voraz. El capital se empachó porque no sabía qué comía: el mercado de derivados consistía en vender paté de cerdo como si fuese foie gras de oca; cuestión de una bonita etiqueta. Funcionó bastante bien hasta que a alguien se le ocurrió mirar qué había dentro de la lata.

6- La ira del planeta
Dice José María Aznar, y no es el único inconsciente, que ahora que los bancos van mal no hay dinero para salvar el planeta. La realidad es la contraria, pues detrás de uno de los fenómenos más preocupantes de la economía están precisamente los desastres generados por el cambio climático en la agricultura mundial. La crisis alimentaria es un problema económico en su realidad más cruda, pues aquí no se pierden ahorros sino vidas humanas. La lucha contra la contaminación es, en realidad, el mejor ejemplo de los males del capitalismo: solo se soluciona con regulación estatal, hace falta coordinación internacional, sus beneficios son indudables y, en resumen, nunca lo abordarán aquellos que solo piensan a corto plazo, aunque sea la inversión más rentable, con diferencia. ¿Hay acaso alguna mejor que salvar el planeta?

7- La soberbia del PIB
¿Un país más rico es un país mejor? No siempre. Según los datos del PIB, México está a punto de superar a España. ¿Es un país como México, donde hay familias que pierden su casa porque no pueden pagar las letras de una licuadora, un país mejor que España? México también es el país desarrollado donde mayor es la brecha entre ricos y pobres, según el último informe de la OCDE que se presentó hace unos días. Por desgracia, la desigualdad, la educación o la sanidad no cuentan con indicadores tan precisos como la inflación, el paro o el PIB. Los datos económicos son difíciles de esconder. Sin embargo, los indicadores de desarrollo humano no son homogéneos ni sistemáticos, los políticos pueden apostar a que, con una buena campaña publicitaria, hasta la sanidad pública más deteriorada pasará por buena.
Una vez más, es un problema de recompensas. Lo que es bueno para el PIB no siempre es bueno para la sociedad, de poco sirve que aumente la riqueza si solo se benefician de ello los que ya son ricos, los mismos que nunca lo pasarán verdaderamente mal por mucho que se agrave la situación económica. En España, por ejemplo, la crisis va por barrios. Esta semana abrirá en la milla de oro de Madrid la exclusiva joyería neoyorquina Tiffany’s. Los hay que siempre desayunarán con diamantes.

10/07/2008

Fracasados

De la inolvidable Mafalda del dibujante Quino nos queda un personaje que ha resultado ser el mas querido por sus lectores, se trata de Felipe, el mejor amigo de Mafalda, el mas imaginativo, soñador, despistado y perezoso de cuantos acompañan a la protagonista, que se reconocia un fracasado de nueve años al que sus defectos podian mas que su voluntad. tambien con el que mejor se identifica su autor.

Escribe hoy Miguel Angel Aguilar sobre el fracaso de que nuestra economía no tenga hasta ahora ningún gran banco con graves problemas, ni siquiera aportemos nada propio al itinerario de quiebras que se está produciendo en toda Europa.


El prestigio del fracaso

MIGUEL ÁNGEL AGUILAR

En busca de alivio y de razón, algunos han dado en aceptar que "de Wall Street ha venido un barco cargado de... crisis". Es una versión actualizada de aquel juego de palabras infantil referido al emporio cubano. Entonces, el estribillo era "de La Habana ha venido un barco cargado de...", y la obligación de los participantes sucesivos consistía en encontrar un vocablo que empezara por la misma letra que el elegido por quien fuera el primero en responder. Pero residenciar las causas fundamentales de la crisis en lugares distantes desazona en nuestro país. ¿Por qué escudarse en las hipotecas subprime y en otros juegos malabares con las acciones, en los ocultamientos de las pérdidas, en las trampas de las auditoras, en los manejos de las agencias de rating y en los fraudes de los gestores más respetados, cuando se puede imputar directamente el origen de todos los desastres al presidente Zapatero?

Así lo ha visto el líder del principal partido de la oposición, Mariano Rajoy, en sus intervenciones sucesivas durante las sesiones de control al Gobierno en el Pleno del Congreso de los Diputados, aferrado cada miércoles a que sólo hay un problema: el presidente Zapatero. Como si su antagonista fuera capaz sin más ayudas de desencadenar la que estamos viendo en Wall Street. A Rajoy le asiste en estos trances su consejero áulico, Cristóbal Montoro, quien en línea con Francis Fukuyama, proclamó hace años el fin de los ciclos en economía, se apuntó al mito del progreso indefinido y sostuvo que los ingresos del Estado se multiplican en la misma proporción en que se reducen los impuestos. Inútil que John Kenneth Galbraith escribiera en La economía del fraude inocente (Editorial Crítica. Barcelona) que el comportamiento de la economía y, en especial, la secuencia y duración de auges y recesiones no puede ser previsto y que no existe indicios de que la reducción de impuestos tenga algún efecto positivo sobre la recesión.

Porque, además, está comprobado que los directivos y accionistas no se gastan la renta adicional derivada de la reducción fiscal y, por lo tanto, la medida carece de efectos sobre la economía. Sucede, amigo Montoro, que el único remedio fiable para la recesión es una demanda sostenida por parte de los consumidores. De donde pudiera ser que, vía rebajas impositivas, haya más dinero disponible para quienes no lo gastan; mientras, al mismo tiempo, se proyectan privaciones para quienes sí lo harían. Así que, como escribe Galbraith y tenemos averiguado, la recesión exige un flujo constante de poder adquisitivo, especialmente para los más necesitados, que son los que con más seguridad gastarán. Otra cosa es que, pese a estar garantizado el efecto positivo, las medidas que favorecen ese flujo son rechazadas por quienes las consideran una compasión inútil.

De otra parte, es de conocimiento general que el sistema financiero se basa en la confianza y que ningún banco sería capaz de resistir una ola de pánico que precipitara a la totalidad de sus cuentacorrentistas ante las ventanillas de las sucursales para retirar sus depósitos. ¿Qué banco sería ese cuyos activos líquidos superaran el pasivo que ha sabido captar? De modo que la quiebra de la confianza del público sobre la disponibilidad permanente que tiene de retirar sus fondos de cualquier institución financiera acarrearía su quiebra instantánea. Por eso, sorprende que Montoro, en su día ministro de Hacienda con el inolvidado Ánsar, es decir, supuesto conocedor de la dinámica del sector, dijera el domingo que el PP propone crear un aval de 30.000 millones de euros para reforzar el fondo de garantía de depósitos. Una manera de sumar incertidumbre que resulta muy de agradecer. Todo ello en línea con la emisora Intereconomía y la bendita Cadena Cope, que vienen propiciando desde sus antenas la caída de alguna Caja de Ahorros para que dé comienzo el ansiado festín.

Volvamos al título de esta columna, El prestigio del fracaso, sobre el que teorizó en su día Oscar Peyrou. Nada produce más entusiasmo entre nosotros, y por eso al conmemorar el centenario del desastre en 1998 estuvimos a punto de incurrir en otro de semejantes proporciones. Se desploman los bancos de más campanillas, los que andaban objetando nuestra modesta economía. Lo hacen en Estados Unidos, en Gran Bretaña, en Francia, en Irlanda, en Holanda y aquí se diría que cunde el desánimo porque las gentes se preguntan qué país de tercera es el nuestro, incapaz de hacer aportaciones en ese itinerario de quiebras. Claro que nada debe descartarse por completo. Tal vez lo que se precisa es que nos unamos en un esfuerzo mayor hasta que logremos incurrir en algún desastre de relieve. Recordemos el entusiasmo que suscitaron las dificultades de la peseta cuando bordeaba el límite de oscilación del sistema monetario europeo. Las emisoras se ocupaban de la cuestión con los mismos tonos anhelantes dedicados a la búsqueda del gol en un partido de la selección. Todo sea por Montoro. Tal vez así se faciliten las movilizaciones sociales que anima.