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3/23/2010
Confeseme con un cura
(Como dice la canción asturiana, "Confeseme con un cura, que guapu llera, pusome de penitencia que lu quisiera, y yo lu quise, y yo lu quise, porque la penitencia de amor tien que cumplise, y desde ahora, y desde ahora, prefiero morir martir de amor que dormir sola...")
Los hijos de los clérigos son sobrinos, o lo que es lo mismo, Filii nominantur nepotes, que como dice Celso Alcaina es, mas que una broma, una norma que viene de la Baja Edad Media. En tanto se suceden las denuncias sobre los abusos de miembros de la Iglesia, hoy mismo se amplia la información sobre el régimen de terror que ha imperado, según una denuncia reciente, en la supuesta institución modelo de Los Niños Cantores de Viena, o el reciente caso del clérigo español detenido en Chile con material pedófilo, que día a día muestra a las claras la red de silencio, ocultación y complicidad que las autoridades eclesiasticas han tenido con los curas pervertidos, olvidando que, a parte de pecado, esta perversión es un delito que deja cicatrices muy profundas en sus víctimas.
Filii nominantur nepotes (Los hijos de los clérigos son sobrinos)
Celso Alcaina, 22 de marzo de 2010 a las 11:51
(Celso Alcaina).-Sentada en mi sofá, sin mirarme a los ojos, me lo espetó: "Monseñor, que pena que haya regresado sin su sobrinita; aunque se dice que es hija suya". Aprovechó los pocos minutos de ausencia de mi madre, ocupada en la cocina. Era Pasqualina Fois, sarda, 46 años,"doméstica" de monseñor Umberto Cassani. El mío y el suyo eran apartamentos contiguos, en la primera planta del Palazzo del Sant'Uffizio.
Desde hacía un año, mi madre estaba conmigo. En mis primeras vacaciones como oficial del Vaticano, ella observó, preocupada, mi aspecto enfermizo. Carencia de cuidados. A sus 65 años se empeñó en ir conmigo a Roma, dejando atrás casa y marido. Decidimos que le acompañara Pilar, 8 años, hija de mi hermano Gervasio. Mamá se sentiría más acompañada en un país desconocido, entre desconocidos, con idioma desconocido. A la niña le encantó la aventura. Durante un año convivimos los tres.
A mi función de oficial, añadía las labores de padre. A diario, llevaba a Pilar al cercano Colegio del Gianicolo y la recogía. Aprendió el italiano. Hizo amigos/as. Fue recibida y acariciada por Pablo VI, una vez conmigo y otra también con mis padres. Al regresar de las siguientes vacaciones veraniegas, sólo me acompañó mi madre. Mi hermano y cuñada no soportaron quedarse nuevamente sin su pequeña. Ésta se disgustó ostensiblemente. Durante meses tuvo pesadillas relativas a mi y al mundo romano. (Pili es hoy madre de un adolescente, abogada y profesora. No me importaría haber sido su padre. Un besazo, sobrina).
Me sentí incómodo con las palabras de Pasqualina. Las atribui a una nueva acometida libidinosa de una mujer hipersensual ante un bombón de 34 años. Ella pertenecía a una singular hermandad italiana de sirvientas del clero: “ausiliari del clero”. En esa asociación ingresaban mujeres libres cuarentonas. Era la edad recomendada por el Concilio Tridentino. Necesitadas de afecto y sexo, con frecuencia lograban ambas metas con sus “amos”. También, un sueldo, un cierto prestigio y algún poder. Se aburría con mons. Cassani, un amable septuagenario que había sido Capo Ufficio, jefe de la sección matrimonial de la Congregación. Pretextando ayudar a mi madre, había ido colándose en mi casa de la que había obtenido una llave. Era una excelente cocinera. A espaldas de su patrón, nos deleitaba haciéndonos probar sus guisos y postres. En confidencias anteriores, había presumido de haber sido la “doméstica” y amante de mons. Jacques Martin, diplomático, entonces arzobispo Prefecto de la Casa Pontificia y más tarde Cardenal. Según ella, mons. Martin la sustituyó por María, otra “ausiliare”, también sarda, a la que conocí y traté. Pasqualina, aunque lo disimulaba, odiaba a su sucesora en el apartamento (y en la cama?) de mons. Martin. Con éste llegué a tener amistad. Me atendió cada vez que le pedí un favor para alguien que visitaba el Vaticano y pretendía acercarse al Papa. En unas tres ocasiones, mi madre, mi sobrina y yo salimos a los “castelli romani” con mons. Martin y mons. Cassani acompañados de sus respectivas “ausiliari”.
Días después de la conversación del sofá, mi sorpresa fue mayor. Mi colega y amigo alemán Herman Schwedt me convenció de que cuanto me había dicho Pasqualina tenia fundamento. Suele acontecer. El interesado es el último en enterarse. El cotilleo sobre mi supuesta paternidad era real. Pero no era una excepción. Mons. Plenteda, notario del Santo Oficio, Mons Lancciotti, Mons. Çertö, los tres con domicilio en el Palazzo, también tenían “sobrinos/as” adolescentes. El citado mons. Cassani tenía un hijo, Paolo, casado y con dos niñas. A Paolo, a su esposa Livia y a las dos niñas de entre 6 y 8 años, los conocí y traté media docena de veces en sus visitas al padre clandestino, “tío” para la sociedad hipócrita y “bien pensante”. Se trataba de un caso real y verificado. Mons. Cassani me lo había contado todo, todo y todo. Conservaba un emotivo recuerdo de su amante, ya difunta. Trataba a Paolo y a sus nietas como un responsable cariñoso padre y abuelo.
En los restantes siete años fui conociendo casos y más casos de curiales con “sobrinos/as” y con “ausiliari”. Supe que dos “sobrinos” del Cardenal Federico Tedeschini ocupaban cargos relevantes en el Vaticano. Tedeschini había sido Nuncio Apostólico en España. Era un impresionante “mister” en físico, en talento, en diplomacia. Dicen que traía de calle a las mujeres. Murió en 1959. Su muerte ocasionó importantes problemas hereditarios al Vaticano y a sus parientes. Nunca me encontré con sus hijos. Me contaban que se parecían tanto a su “tío” Cardenal como lo hacen tres gotas de agua.
Curiosamente, sólo dos meses antes de dejar el Vaticano vine a conocer de boca de Franca, la doméstica de mi amigo Schwedt, que ambos mantenían vida afectiva de pareja desde hacía ocho años. Herman era uno de mis mejores amigos. Varias veces había estado a cenar o a charlar en su apartamento, situado fuera del Vaticano, aunque en sus cercanías. Herman, prudente y cauto, daba por supuesto que yo lo había adivinado. Franca, una siciliana de su misma edad, no pertenecía a la hermandad de “ausiliari del clero”. Fue reclutada por Herman en el Colegio Teutónico cuando ambos tenían 33 años. Ella era camarera. Nunca pude comprender mi escasa perspicacia en este caso. Monseñor Herman Schwedt permaneció nueve años en el Santo Oficio. Después de haber defendido una excelente tesis doctoral en la Universidad Gregoriana sobre Rosmini, se casó con Franca. No tienen hijos, sí sobrinos, esta vez sin comillas. Viven en Limburg, con estancias prolongadas en Sicilia y en el Alto Adige. El obispo de Limburg lo nombró archivero de la diócesis, cargo en el que se jubiló recientemente. Sigue investigando y escribiendo en prestigiosas revistas de tema histórico. Con posterioridad a mi descubrimiento, otro de mis colegas, el estadounidense mons. Richard Malone me aclaró que el affaire Schwedt era conocido incluso por los superiores del Santo Oficio. Y es que nada se prohibe y se castiga si no hay una denuncia formal o no salta a la opinión pública. Lo importante es ser cauto, no ser casto.
Los casos relatados se contraen a la Curia romana. No pretendo ser exaustivo. Los cuento tal y como los experimenté. Siempre que me adentré en la intimidad de mis interlocutores descubrí un affaire que tenía que ver con la afectividad y con el sexo. Tuve ocasión de comentar y valorar esta constatación con amigos colegas curiales. Y concluíamos que el carácter de la persona que tenía cubierta su afectividad y sexualidad mejoraba o no se agriaba. Ello era más importante y evidente en el ejercicio de la autoridad.
Era el año 1969. En la Sección Disciplinaria, llamada por nosotros Sección Criminal, un caso tenebroso de un arzobispo del continente americano. No se le investigaba por “sobrinos”. Supuestamente tenía más de uno. Era por corrupción de menores. El Promotor de Justicia instruia la causa. Él me resumió la positio que todavía debía completarse con documentos y testimonios. El Papa no suele enterarse de esos casos hasta que la causa está muy avanzada. Por lo demás, el Papa, cuando anuncia un Consistorio y preconiza a nuevos Cardenales, no consulta previamente al Santo Oficio, como sí lo hace para el nombramiento de obispos. Pues bien, el arzobispo encausado fue preconizado Cardenal. Ese mismo día, su causa fue archivada. Ignoro si fue eliminada del Archivo y quemada. Un velo cubrió para siempre las presuntas vergüenzas – léase delitos- del arzobispo.
Durante tres de mis ocho años en el Vaticano, actué de comisario-juez para las reducciones de sacerdotes al estado laical. Más de mil casos pasaron por mis manos. La mayor parte de ellos no suscitaba especial curiosidad. Clérigos que se habían enamorado. Otros que, además, esperaban un hijo de su novia o ya lo habían tenido. Algunos no comulgaban con la institución eclesiástica y buscaban fuera de ella una aproximación al mensaje de Jesús. Pocos habían perdido toda fe en el Cristianismo. Pero tuve un caso sobre mi mesa que me impactó. No era europeo. Siete hijos (sobrinos) con diversas mujeres. Había practicado sexo desde los seis años, iniciándose con su prima de doce. Tenía 34 años. Pretendía casarse con la actual novia y madre de su último bebé al que decía adorar. Sin comenarios.
Con intervalos de algunos años, en tres ocasiones, yo había sido alumno del Pontificio Colegio Español. Año tras año, un compañero seguía allí. Superaba los 40 años. Bastante mayor que el resto de alumnos. Decía que preparaba su tesis doctoral. Era muy resevado, pero correcto. Ya en el Palazzo, la bomba explotó. Me llamó la atención su nombre en grandes caracteres sobre una carpeta del Promotor de Justicia. No daba crédito a cuanto estaba leyendo. Solicitación en confesión, absolución de cómplice, abuso de menores, violación, hijos (sobrinos) de varias mujeres. Estuve deprimido un mes. En mis esporádicas visitas al Colegio seguí viéndolo. Celebraba la Misa en una casa de religiosas. Eso decía. No podía regresar a su tierra, en el interior de la península. Había que disimular el destierro. La diócesis lo becaba en Roma por tiempo indefinido.
Filii nominantur nepotes. Los hijos de clérigos serán sobrinos. No es una broma. Tampoco, un dicho popular. Era una norma legal que viene de la Baja Edad Media. Ya Gregorio VII, el monje Hildebrando de Soana, había allanado el camino. La secular corrupción de la Iglesia romana le sirvió de pretexto. Dominante hasta el extremo, con una fuerte personalidad y un insuperable fanatismo monjil. En 1074 impuso el voto de celibato a todo candidato al sacerdocio. A pesar de ello, muchos clérigos desobedecieron durante siglos. Las Decretales de Gregorio IX (1234) y las Extravagantes de Juan XXII (1320) recogen el aforismo en forma poco definida. El origen, el meollo, está en las herencias patrimoniales. Las riquezas acumuladas por obispos, abades y altos clérigos iban a parar a sus hijos, fraccionando haciendas. Era una etapa en que lo patrimonial se confundía con lo institucional. Los reyes legaban a sus hijos un país, un trozo de teritorio, una ciudad, un condado. Los eclesiásticos legaban a sus hijos cuanto habían recaudado intuitu muneris. ¿Solución? Nueva monstruosidad. Los hijos de los clérigos se considerarían sobrinos, no hijos. Los sobrinos no heredan. El patrimonio quedaría donde estaba. En la diócesis, en el convento, en la parroquia. De ahí a imponer radicalmente el celibato va poco trecho. Si los clérigos no pueden tener hijos, no pueden casarse. Si, no obstante, los tuvieren, no serán hijos, son sobrinos. Además, cometen sacrilegio. Puede que también barraganía. El Concilio Tridentino lo tuvo fácil. El celibato obligatorio se universalizó.
Claro que el que hace o dicta la Ley está por encima de la Ley. Dentro de la Iglesia lo hemos visto y lo vemos cada día. La Iglesia nunca ha sido un Estado de Derecho, donde todos, incluidos los mandatarios, estarían sujetos al imperio de la Ley. En el período anterior a las leyes comentadas era bastante normal que los Papas y obispos fueran hijos de Papas u obispos. San Inocencio I fue hijo del Papa Anastasio I. El Papa San Silverio era hijo del Papa San Hormisdas. Juan XI era hijo del Papa Sergio III. Otros Papas fueron hijos de obispos o de presbíteros: San Dámaso I, San Félix, Anastasio II, San Agapito I, Teodoro I, Marino I, Bonifacio VI, Juan XV. Incluso después de la ley del celibato obligatorio, en los siglos XV y XVI, fueron varios los Papas que engendraron hijos, bien siendo Papas, bien en su anterior condición de obispos: Inocencio III, Alejando VI, Julio II, Paulo III, Pío IV, Gregorio XIII. Sus hijos/as, al menos algunos/as, no se llamaron sobrinos/as ni sufrieron las exclusiones legales.
Las Leyes de Toro son una compilación realizada por voluntad testamentaria de Isabel la Católica. Fueron promulgadas por Juana Iª de Castilla (la Loca) en 1505. Son 85 leyes que recogen y actualizan el corpus legislativo de la Corona de Castilla en los anteriores siglos medievales. Tanto en la nueva regulación del Mayorazgo como en el completo derecho hereditario, se toca a los hijos de clérigos. Se les niega lo que a otros vástagos se les reconoce. Así, la Ley IX excluye a los hijos sacrílegos (hijos de clérigos ordenados in sacris y de frailes o monjas que hayan profesado) de la herencia de sus padres, trátese de testamento o ab intestato. También, por donación o venta. Por supuesto, quedan excluidos del Mayorazgo del que también son excluidos todos los clérigos, frailes y monjas. La exclusión es amplia y taxativa. Los hijos de clérigos y de frailes o monjas tampoco pueden heredar ni percibir bienes de los parientes de su padre y madre. Es verdad que algunos comentaristas suavizan esta exclusión cuando se refiere a la madre y/o a sus familiares, pero se trata de opiniones minoritarias y contaminadas por ideas y sentimientos posteriores. No sólo el hijo sacrílego sufría las consecuencias de su irregular concepción. En circunstancias singulares, la madre que hubiere tenido ayuntamiento con clérigo, judío o moro, era llevada al patíbulo.
3/16/2010
Donde esté una buena corrida...
Aunque la actualidad manda en la cosa local con la elección de un nuevo alcalde en Siero, después del desbarajuste del PSOE a la hora de elegir al sucesor de Corrales Montequin, y que pone en evidencia hoy en LNE el antiguo alcalde socialista Manolo Villa desde su retiro de Valdesoto, repartiendo collejas a unos y otros, (de Montequin a los arribistas, la FSA, Piti y los renovadores o el "diputadísimo" de Lugones, y al propio nuevo alcalde, No-val) hay que echar mano de lo que dijo el sabio : "donde esté una buena corrida que se quite la política, el fútbol... (y los toros, decía otra más), porque hay otro debate de mas enjundia alrededor de lo que se ha dado en llamar "Fiesta Nacional", iniciado en Cataluña pero que tiene la virtud de hacer enseñar la patita a algunos sobre su nacionalismo excluyente y sus convicciones democráticas, al tiempo nos permite leer lúcidas reflexiones como la de Fernando Savater en El País.Rebelión en la granja
La civilización humana se basa en el maltrato de los animales. La polémica sobre los toros no revela acercamiento a la naturaleza, sino el predominio humanista de la compasión y la hipocresía
FERNANDO SAVATER 16/03/2010
¡No falta ya más que los Parlamentos decidan lo que es moral y lo que no lo es!
Nadie le pregunta a la merluza si quiere donar su cogote a las sociedades gastronómicas
De modo que ahora el viejo debate alcanza un nivel efectivamente político, como también es político su trasfondo. No ha sido ciertamente Esperanza Aguirre la primera en politizarlo, como aseguran los que siempre miran la realidad con un ojo abierto y otro cerrado: aunque las argumentaciones escuchadas en el Parlament no sean de corte nacionalista, sin una motivación de fondo nacionalista no habría habido iniciativa popular ni probablemente ésta hubiera llegado al punto actual. Lo resume muy bien un chiste aparecido en La Razón: un litigante muestra un rehilete, con el palo decorado con el característico papel rizado rojo y gualda, explicando: "Esto es una banderilla; la parte de abajo causa heridas leves al toro y la parte de arriba hay que reconocer que ha causado esta comisión". Claro que mejor que el debate sea en último término político, pues para eso se lleva a cabo en un Parlamento, que moral, como absurdamente suponen algunos. ¡No falta ya más que los Parlamentos decidan lo que es moral y lo que no lo es! Como parece que había quedado claro en otros casos -por ejemplo, el del aborto- el Parlamento no está para zanjar cuestiones de conciencia individual, sino para establecer normas que permitan convivir morales diferentes sin penalizar ninguna y respetando la libertad individual. Ahora, por lo visto, hay quien reclama del Parlament precisamente lo opuesto...
Lo digo porque en lo tocante a la moral, que es cuestión a la que he dedicado cierta perpleja atención durante bastante tiempo, no hay tanta unanimidad respecto al trato debido a los animales como algunas almas delicadas parecen suponer. Existen más razonamientos éticos en el cielo y en la tierra de lo que la filosofía de Peter Singer supone y no es lo mismo ser bueno que ser guay, aunque el matiz diferencial pueda resultar difícil de captar hoy en países como el nuestro. El repudio de la crueldad (no digamos "innecesaria", porque si fuese necesaria ya no sería crueldad) y del maltrato animal es moneda corriente en los moralistas desde Tomás de Aquino, pero en cambio hay menos unanimidad a la hora de establecer qué diferencia a esas prácticas perversas de otras formas del empleo humano de las bestias. Y ahí es donde esta discusión se hace desde un punto de vista teórico más sugestiva: ¿qué hemos hecho y qué hacemos con los animales?, ¿en qué medida la relación con ellos ha configurado nuestra civilización e incluso nuestra "humanidad"?
Para empezar a comprender estos asuntos es imprescindible retroceder bastante en el tiempo. Digamos hasta el comienzo de la historia. El desarrollo de la sociedad humana se basa desde el principio en la utilización de animales para nuestros fines: nos han servido de alimento ("todo lo que nada, corre o vuela... ¡a la cazuela!"), de fuerza motriz tirando de carros o haciendo girar norias, de transporte y de arma de guerra (¡los escuadrones de Alejandro, los elefantes de Aníbal!), sus pieles curtidas nos han vestido y nos han calzado, han arado los campos, han defendido nuestras casas y nuestros rebaños (¡también formados por animales!) y -supongo que lo más humillante de todo- nos han servido de pasatiempo en circos y otros espectáculos, nos han hecho zalemas como mascotas de compañía y han trinado en jaulitas a la espera de su alpiste. Por no mencionar a los que han donado involuntariamente -y a veces aún vivos- sus cuerpos a la ciencia para el avance de la medicina, la cosmética y hasta la astronáutica (¡Laika, pionera del Sputnik!). Nos han sido imprescindibles para evitar males mayores: el antropólogo Marvin Harris justificó que los aztecas se comiesen a sus prisioneros por la ausencia en su territorio de mamíferos de talla suficiente para poder convertirse en fuente de proteínas y Jared Diamond explica el rezago de ciertas poblaciones africanas por carecer de bestias domesticables que pudiesen servirles para el transporte o la carga. Si tantos y tan variados empleos son formas de maltrato, hay que reconocer que la civilización humana se basa en el maltrato de los animales.
De modo que resulta un poco risible el argumento abolicionista de "que le pregunten al toro si le parece arte que le piquen o le den la puntilla". Tampoco nadie le pregunta a la merluza si quiere donar su cogote a las sociedades gastronómicas o a los bueyes si quieren tirar del arado. Ni a perros, gatos o caballos de carreras si quieren ser castrados por nuestro bien. Porque en el caso del debate actual debe quedar claro que no se trata de introducir en nuestra cultura las corridas, sino de prohibir una práctica secular. ¿Que no sería hoy admisible iniciarlas? Imaginemos si aceptaríamos con los valores vigentes empezar a criar animales para alimentarnos con ellos. Me parece estar oyendo a quienes contemplasen corretear a unos pollos o a unos terneros: "¡Qué ricos son! ¿Verdad? Me refiero a que parecen sabrosos...". Reconocemos que en los mataderos o las granjas avícolas industriales los bichos no lo pasan nada bien, pero se arguye que en tales lugares no se venden entradas para el espectáculo. Sin embargo, el argumento se vuelve contra lo que intenta demostrar, pues si fuera verdad que los espectadores disfrutan con el sufrimiento animal frecuentarían esos dignos establecimientos en lugar de las plazas de toros. Otros se escudan en que no es lo mismo sacrificar animales para atender nuestras necesidades que para satisfacer diversiones o lujos. Pero, como señaló Valéry, "tout ce qui fait le prix de la vie est curieusement inutile". El asunto de fondo sigue siendo el mismo: ¿tenemos derecho o no?, ¿es crueldad o no?
La preocupación por el bienestar de los demás seres vivos obtuvo el patronazgo de notables ilustrados -Montaigne, Jeremy Bentham, Schopenhauer...- pero también el refrendo de algunos que mostraron humanitarismo con las bestias y bestialidad con los humanos: las primeras leyes europeas protoecologistas de protección de la Madre Tierra y de los animales fueron dictadas por el vegetariano Adolf Hitler. En cualquier caso, la sensibilidad hacia el sufrimiento de otros vivientes es un signo de la modernidad. A ella se deben medidas piadosas como el peto de los caballos de los picadores (impuesto por el dictador Primo de Rivera) o el suavizamiento de los obstáculos más peligrosos en la carrera del Grand National de Liverpool. No son desdeñables, pese a que ello implica que los animales van desapareciendo de nuestras vidas urbanas -circos, zoológicos- para hacerse sólo presentes virtualmente en los documentales de la televisión. Es una tendencia que continuará y que sin duda también acabará mañana afectando las corridas de toros, si no son abolidas. No revelan acercamiento a la naturaleza, sino el predominio humanista de dos instancias desconocidas en ella: la compasión y la hipocresía. Ambas, en su dialéctica perpetua, espiritualizan nuestra vida. Yo me quedo con el arrebato de Nietzsche en la plaza Carlo Alberto de Turín, abrazado llorando al cuello del viejo caballo fustigado por su cochero. ¿Síntoma de locura o comprensión abismal de la irreductible desdicha de existir?
3/05/2010
Reir, reimos pero lo que cae no es agua
Salud
No es lluvia, que es orina
Anxel Vence
2/23/2010
"Non calentare Cascos..."

como mucho, una tertulia...
2/19/2010
Flores de papel
"No dejes que la realidad (o la verdad) te arruine una buena noticia, o...un buen negocio", es lo que debieron pensar en la Fundación Gustavo Bueno (Gustavo Bueno y sus vástagos) cuando en la parcela en construcción del Museo de Bellas Artes aparecieron los restos de una fuente rómana del siglo II, que echaba para atras unos siglos el montaje de los XII de Oviedin, que habían preparado con esmero para el ayuntamiento. Hoy sabemos además que el ayuntamiento les pagó a esta generosamente subvencionada fundación mas de 800.000 euros, que ellos a su vez subcontrataron a la empresa de una de sus hijas, y que por la exposición que instalaron en el café Español pasaron no mas de 7000 visitantes, por lo que tuvo que adelantarse su cierre. Lo que se llama un negocio redondo, para la Fundación, y ruinoso para la cosa pública, pero como los actuales gestores de la City, aquellos que acusaron al último alcalde socialista de dejar 2000 millones (de pesetas de la época) sin gastar, son liberales de nuevo cuño y lo público está de más, pues que carge con el mico.Como tenemos que ir acostumbrandonos a que la información municipal está cada vez más en el apartado de sucesos, el artículo de Alvite viene que ni pintao.
Flores de papel
J.L. Alvite
1/25/2010
El suplicio tirrénico



1/15/2010
Glosolalia
Releyendo sobre el embrollo de Mrs. Robinson, la esposa del Ministro principal de Irlanda del Norte, que ha propiciado la dimisión de este, a cuenta del escarnio público de las relaciones adúlteras con al menos tres amantes distintos y el cabreo, "mas allá de la ira" del tronante pastor Ian Paisley, "protector" de esa parte del gobierno Unionista que rige en el Ulster, aparece la estricta militancia en la secta pentecostal de la susodicha, desde la que ha condenado la lasitud de Hilary Clinton perdonando el adulterio de su marido, como la homosexualidad, o la relajación de costumbres, para la que no duda en utilizar la observancia de la literalidad del mensaje bíblico, que propuso Lutero. Otra caracteristica curiosa de esta rama protestante pentecostal es la valoración de la glosolalia como método de acercamiento al éxtasis, el lenguaje del éxtasis como se la ha denominado, el don de las lenguas en otras interpretaciones, que desde el punto de vista médico es una enfermedad que afecta al habla y que trata de adjudicar significado a palabras inventadas.Robinsón. Jose Luis Alvite
No seré yo quien se escandalice porque a los sesenta años de edad la diputada irlandesa Iris Robinson haya tenido una aventura sexual con un muchacho de diecinueve, ni creo que haya motivos para compadecer al joven Kirk McCambley suponiéndole arrastrado hasta el catre de su amante por una inferioridad emocional que lo haya convertido luego en víctima de una seducción que en modo alguno considero reprobable. Si fuésemos sinceros reconoceríamos haber soñado alguna vez con una situación semejante y no nos importaría admitir que si no sucumbimos como el joven McCambley, no fue por decencia, sino por ese eufemismo de la dignidad que es la cobardía. Personalmente he sentido siempre devoción por las mujeres maduras y solo lamento no haber caído en todas y cada una de las tentaciones que me salieron al paso cuando las mujeres que me doblaban la edad estaban todavía de buen ver. Aún ahora me tienta evocar los buenos tiempos y reincidir. Si no lo hago no es porque le haya dado la espalda a las oportunidades, sino, lisa y llanamente, porque tener ahora un lío de cama con una mujer que me doble la edad solo seria posible seleccionando con una pinza en las narices el cadáver femenino más fresco del cementerio. Es obvio que en materia de relaciones sexuales no hay que dejar las ocasiones para cuando ya no se presenten, del mismo modo que, si lo que pretende es triunfar, al atleta no le conviene dejar el esfuerzo de correr para después de la carrera. Nunca entendí que haya que renunciar a los placeres por temor a que sean delito o porque supongamos que son pecado, obsesionados con mantener esa empobrecedora rectitud moral que nos oprime en un angustioso margen de maniobra entre los dictados de la ley y las advertencias de la religión. Mi gran lucha no ha sido nunca esa y la verdad es que en mi relación con las mujeres mi pudor y mi conciencia han sido siempre menos determinantes que mi bolsillo. En cuanto a la edad de mis amantes, he preferido siempre a las mujeres maduras, sobre todo a las de cuarenta y tantos años, no sé muy bien por qué, tal vez porque nunca me sentí a gusto en una alcoba en la que mi anfitriona fuese más ágil que su gato y más joven que sus muebles. También influye mucho esa laxante serenidad que las mujeres alcanzan con los años y que se manifiesta en los momentos más delicados, como cuando ella te hace creer que tu torpeza la rejuvenece, o en ese instante de sublime indecisión en el que el silbido de su cafetera en la cocina te libra de una excusa que en el mejor de los casos solo serviría para empobrecer con retórica tu falta de habilidad en cama. Al principio me preocupaba por conocer su bagaje cultural y trataba de intuir el calado que podía esperar en su conversación, pero no tardé en darme cuenta de que la mujer madura me ahorraba muchos trámites y que lo natural antes de sucumbir a la tentación de acompañarla de madrugada a su casa no era conocer de antemano los títulos de su biblioteca, o las firmas de sus cuadros, sino saber si al amanecer pondría reparos a la sugerencia de preparar café. No hará falta advertir que la mujer madura tiene sobre sus colegas más jóvenes la ventaja astronómica de que es capaz de perder la cabeza en cama sin que por ello pierda en absoluto el sentido de la orientación, de modo que aunque se le hayan ido por la boca las frases más obscenas que jamás pensó decirle a la cara a un hombre, en cambio en ningún momento olvida donde dejó las gafas. Tienen por otra parte las mujeres maduras la doble cualidad de que así como te ayudan con sutileza a entrar en su cama, con la misma delicadeza te facilitan luego la retirada. Y sobre todo, son comprensivas y jamás te confesarán abiertamente que las has defraudado entre las sábanas. En el peor de los casos, y después de una experiencia poco satisfactoria, en la próxima ocasión que te tropieces de madrugada con ella no te rechazará por torpe o por inútil, sino, simplemente, porque su despensa se ha quedado sin café. No sé como lo hacen, pero tratándose de sexo la franqueza jamás les despinta los labios. Una mujer que me doblaba la edad me dijo hace veinte años: “Ni tú eres un atleta sexual ni yo soy una diosa en cama y por eso ambos hemos fallado esta noche. Y lo cierto es que las mujeres como yo nos podemos permitir la elegancia de callar la verdad gracias a lo bien que los hombres como tú mienten al contarlo”.
11/20/2009
La lengua inutil
"Muchos de nosotros veíamos a la religión como una tontería inofensiva.Puede que las creencias carezcan de toda evidencia pero, pensábamos,
daño? El 11 de septiembre lo cambió todo. La fe revelada no es una
tontería inofensiva, puede ser una tontería letalmente peligrosa.
Peligrosa porque le da a la gente una confianza firme en su propia
rectitud. Peligrosa porque les da el falso coraje de matarse a sí
mismos, lo que automáticamente elimina las barreras normales para
matar a otros. Peligrosa porque les inculca enemistad a otras personas
etiquetadas únicamente por una diferencia en tradiciones heredadas. Y
peligrosa porque todos hemos adquirido un extraño respeto que protege
con exclusividad a la religión de la crítica normal. ¡Dejemos ya de
ser tan condenadamente respetuosos!
No faltan voces en la prensa local, casi siempre desde la Nueva España de Oviedo y su falaz columnista J. Neira, que aplaude "la valentía" de Berzosa para abordar el tema de la evolución.
El otro, un artículo reciente de Manuel Rivas sobre una sentencia de divorcio en la que el Sr. juez se mete en el jardín de los derechos lingüisticos de padre y madre, y muy Sr. mío.
La lengua inutil. Manuel Rivas
Ya que estamos con la verdad narrativa de los cuentos y las últimas voluntades, permítame una breve historia. Un anciano campesino manda llamar al notario para hacer el testamento definitivo. Dice: "De la tierra, dejo un tercio para Ramón, un tercio para María, un tercio para Concha, un tercio para Manuel, otro tercio para Andrés..." El notario le interrumpe: "Pero, ¿no serán muchos tercios?" Y el campesino responde: "¡No sabe usted lo grande que es la tierra!" Pues con las lenguas ocurre algo parecido. Que hay sitio para todas. Que no pesan en la cabeza. Que no hay lengua inútil.
Inútiles, inútiles no le somos, señor juez. Hay muchas personas que nos comunicamos normalmente en gallego y no nos consideramos del todo inútiles. Como ocurre incluso en la judicatura, unos somos menos útiles que otros, hacemos lo que podemos, pero respetamos. Eso si, tenemos una educación mínima del respeto. Nuestros padres nos acunaron, nos criaron y nos contaron cuentos en gallego para espantar el miedo. Y no eran unos inútiles, créame. Gracias a ellos, no le tengo miedo, señor juez.
En su Tesis sobre el concepto de la Historia, dice Walter Benjamin: "No hay ningún documento de la civilización que no sea al mismo tiempo un documento de barbarie". Yo antes no entendía muy bien esta frase, se lo juro, pero se me han aclarado de repente las ideas, como por un rayo, después de leer su fundamento "lingüístico" para negar el traslado escolar a Vigo de unas niñas en el auto tramitado en un caso de divorcio. En ese aspecto, el documento no resiste el principio de realidad. En Galicia, las niñas no sólo aprenderían gallego, sino que podrían enriquecer su castellano con las "maravillosas curvas" que Unamuno admiraba en Valle-Inclán.
No voy a hablarle ahora de Alfonso X el Sabio, ni de Rosalía de Castro, ni del tronco común galaico-portugués, patrimonio lingüístico que nos permite comunicarnos con millones de personas en el mundo, desde Brasil al Timor Oriental. Como además tenemos la suerte de compartir el castellano, vea usted, señor juez, que no vamos tan mal pertrechados, siempre, claro, que a los niños no les amputen la lengua "inútil". Creo que lo que procede en este momento es ir al argumento protoecológico enunciado por Julio Camba. Según demostró en un irónico artículo, el gallego es un idioma muy apto para hablar no sólo entre las personas sino también con todo tipo de animales. ¡Fíjese usted si será útil!
10/15/2009
Gürtel y los efebófilos
Es dificil predecir que sacaremos en consecuencia del caso Gürtel, pero hasta ahora ha servido para apantallar otras noticias, algunas supuestamente silenciadas interesadamente, como es el caso del "repugnante chivatazo del bar Faisán", dicen, que se utiliza como argumento para explicar la preponderancia día si y día también, de Gürtel en las primeras de los periódicos, de casi todos, y del resto de medios de comunicación. Poder público, fines privados
PATXO UNZUETA 15/10/2009
Un aspecto llamativo del caso Gürtel es que personas adultas y con experiencia política se pusieran en manos de una cuadrilla de facinerosos, asumiendo una fuerte dependencia de ellos. Álvaro Pérez, El Bigotes, cabeza de la trama en Valencia, le dijo a Garzón que su organización llevaba "el día a día del partido", montándole "actos casi a diario: mítines, ruedas de prensa, presentaciones...". Si esas actividades, las propias de cualquier partido, las organizaba una entidad externa, ¿qué hacían los dirigentes, asesores y demás personal a sueldo del partido? La dependencia llega al extremo de que el secretario general, Costa, le pida a El Bigotes que interceda ante el presidente Camps para que le meta en su Gobierno; y el propio Camps recurre a esa mediación para que le consiga una foto con Obama.
Si todo se encarga fuera, ¿qué hacen los dirigentes y asesores a sueldo del partido?
El político vocacional y altruista pasó a la historia, pero el político profesional clásico, que pone su conocimiento y experiencia al servicio del partido, también se ha pasado de moda: ahora su trabajo consiste en encargar trabajos a otros. Los informes encomendados por el Gobierno catalán a asesores externos, muchos de ellos ligados a los partidos que lo forman, han suscitado una emoción limitada en esa comunidad y apenas ha trascendido fuera de ella. Sin embargo, esa forma de canalizar dinero público hacia bolsillos privados o del partido recuerda al montaje de los informes ficticios de Filesa, que tanto escándalo suscitaron a comienzos de los noventa.
Seguramente, no todos los informes son tan esotéricos como algunos de los que la prensa ha citado desde que se destapó el asunto (y que los miembros del Govern se resisten a hacer públicos, sin duda porque les da vergüenza que se conozcan). En primavera se supo que los había sobre temas como el cultivo de la chufa, el murciélago Nana o la almeja brillante; o uno que respondía a la petición de "argumentos para el fomento del juguete no sexista": alguien estaba a favor de ese tipo de juguetes, pero necesitaba ayuda para saber por qué. Otros que se han conocido este otoño son igual de absurdos, como el destinado a conocer la opinión que los niños tienen de la consejera de Sanidad o la que los columnistas de la prensa catalana tienen de los partidos del tripartito de Montilla.
En 2007, ese Gobierno encargó 2.967 informes externos, con un coste de 32 millones de euros. De una muestra de 300 analizados por una empresa auditora, 49 fueron considerados superfluos: directamente inútiles o que podían haber sido realizados por personal a sueldo del Gobierno. Esos 49 informes costaron 729.000 euros. Extrapolando la cifra en relación con los casi 3.000 encargados sale un coste (o sea, un dispendio) de siete millones de euros.
Una ironía del destino ha querido que uno de los informes, que versaba sobre "buenas prácticas en el sector cultural", fuera encargado (por 11.600 euros) al secretario de la Fundació Orfeó Català, recientemente destituido por el caso Millet: la estafa de guante blanco por un importe de 20 millones de euros, una parte de los cuales fue canalizada hacia una asociación ligada a CiU, a modo de blindaje público de la corrupción particular. Con el añadido de que la entidad saqueada recibió en los últimos diez años fuertes subvenciones del Ministerio de Cultura (25 millones de euros), la Generalitat (6,7 millones) y el Ayuntamiento de Barcelona (4,3 millones).
Cuando la economía iba viento en popa, no había mucha presión para que las instituciones subvencionadas rindieran cuentas de la utilización de los dineros públicos. Está por ver si seguirá siendo así con cuatro millones de parados, y si los escándalos de corrupción tienen repercusiones electorales. Algún sondeo reciente (Público, 12-10-09) indica que el PP sí pierde votos (por la corrupción), pero menos que el PSOE (por la crisis). Esto puede deberse a que a quien gobierna se le considera responsable en alguna medida de no haber impedido la corrupción; pero también a que la irritación que provoca el desempleo masivo favorece el trasvase de votos del partido gobernante al de la oposición, mientras que la corrupción más bien favorece la abstención.
El descrédito de los partidos es otro factor que la crisis ha potenciado. Existe el riesgo de que ese descrédito aliente a su vez el surgimiento de movimientos populistas o antisistema, de insumisión fiscal o de impugnación de la democracia. Hay algún síntoma de esto, pero la propia crisis puede ser una ocasión para que los partidos se reformen internamente, adoptando métodos de funcionamiento más austeros (como la crisis del petróleo de los años setenta sirvió para modificar algunos usos del consumo energético) y comprometiéndose a rendir cuentas del dinero que reciben y administran.
Un experto en la materia propuso hace años esta ecuación para definir la propensión a la corrupción: monopolio de la decisión pública, más discrecionalidad en la decisión, menos obligación de rendir cuentas. No es casual que la corrupción tienda a florecer en los periodos o territorios en que la oposición está muy debilitada frente a Gobiernos con mayoría absoluta. El poder ciega y el poder absoluto ciega absolutamente.
10/06/2009
Cambio climático
"Los que expresan dudas sobre el cambio climático están mal informados o tienen otra finalidad".9/11/2009
El Miedo global
Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo a caminar
y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares,
los militares tienen miedo a la falta de armas,
las armas tienen miedo a la falta de guerras.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre
y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones, miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura,
al tiempo sin relojes, al niño sin televisión.
Miedo a la noche sin pastillas para dormir
y miedo al día sin pastillas para despertar.
Miedo a la multitud, miedo a la soledad,
miedo a lo que fue y a lo que puede ser,
miedo de morir, miedo de vivir.
9/02/2009
Epidemias
"(...) La dificultad última radica en la particular naturaleza de la actividad política. Mientras en los restaurantes, salvo en los de postín -en los que, en realidad, nosotros no probamos los platos, sino que los platos nos prueban a nosotros y, si no nos gustan, tenemos un problema-, uno, mal que bien, es capaz de reconocer lo mejor, en política no hay un modo inequívoco de identificar la buena gestión. Sobre todo, la gestión que evita que los problemas aparezcan, gestión que, por definición, no deja trazas y, por ende, no luce. Las epidemias que no prosperan son el mejor ejemplo. Cuando se desencadenaron enfermedades como la de las vacas locas o la gripe aviar no faltaron los que, al ver que las cosas no pasaban a mayores, acusaron de tremendista a la OMS, que, precisamente, con su rápida intervención contribuyó en buena parte a que las cosas no pasasen a mayores. Una reacción parecida a la del ex seleccionador de fútbol, Clemente, quien descalificaba los controles antidoping porque "no sirven para nada, como lo prueba el que no hayan pillado a nadie..."
Pero no todo va a ser malas noticias, incluida la situación económica y los datos del paro, una autentica epidemia de consecuencias imprevisibles, nuestro corresponsal en la villa de Cué, del (gran) oriente asturiano, Alfonso Celorio, nos envia una crónica a resultas de unos papeles encontrados en los archivos diocesanos relacionados con el antiguo monasterio de San Antolín de Bedón, que relatan la creación de órdenes religiosas singulares relacionadas con epidemias y guerras de otros tiempos.
Cuerpo de Pajilleras del Hospicio de San Juan de Dios, de Málaga, cuyo relato de su existencia es como sigue:
o se las empezó a denominar en toda la península) eran mujeres que, sin importar su aspecto físico o edad, prestaban consuelo con maniobras de masturbación a los numerosos soldados heridos en las batallas de la reciente guerra carlista española.Al núcleo fundacional de hermanitas pajilleras, se sumaron voluntarias seculares, atraídas por el deseo de prestar tan abnegado servicio. A estas voluntarias, se les impuso (a fin de resguardar el pudor y las buenas costumbres) el uso estricto de un uniforme: una holgada hopalanda que ocultaba las formas femeniles y un velo de lino que embozaba el rostro.
7/21/2009
Collioure
Hasta aqui logró llegar Antonio Machado y su madre Ana Ruiz, junto con su hermano José y su esposa. En el pequeño cementerio Antonio y su madre ocupan una única tumba tapada con una losa en la que han grabado sus nombres y en la que no faltan banderas republicanas, placas de homenajes, escritos en papeles sueltos de visitantes, flores y versos.
7/05/2009
Gorbeia-Perejil
"Al alba, y con un tiempo duro con viento de levante de 35 nudos..." así explicaba el entonces ministro de defensa Federico Trillo la surrealista "liberación" del islote Perejil, que ha vuelto a ponerse de moda gracias a los gudaris vascos del PNV comandados por Urkullu, que ha querido quitarse de la espina de ver ondear la bandera del estado (española, po supuesto) en lo alto del monte Gorbea ("en lo mas alto hay una cruz de amor...") escenificando una guerra de banderas muy del gusto de nacionalistas, de todo signo y condición. Para mediar en el conflicto, ponemos nuestro granito de arena en la disputa textil aportando foto de la hazaña montañera llevada a cabo por un conocido grupo de montaña asturiano, que hizo ondear la enseña astur debajo mismo de la cruz del Gorbea, al tiempo que entonaba el obligado "Asturias, Patria querida" como si tal cosa.
