6/16/2009

La Memoria de la Tierra

Me llega a las manos, regalado por uno de sus autores, nuestro amigo y vecino Eloy Alonso, que ha prometido presentarlo en la tertulia, el libro La Memoria de la tierra, un libro de fotografia extraordinario, emocionado y terrible que retrata las exhumaciones de los asesinados por la represión franquista, durante y después de la guerra civil. Al margen de los debates que han provocado, las imágenes que muestra producen una sensación de impotencia, pero también de liberación por las personas asesinadas y abandonadas en las zanjas abiertas de las cunetas, y por sus familiares.

Foto de Eloy Alonso
El cantante canario Pedro Guerra les ha dedicado una canción impresionante.



Huesos, por Pedro Guerra

Podrían ser, a simple vista, sólo huesos,
desvencijados huesos
enterrados al borde del camino.
Abandonados huesos, no acariciados huesos
de un dolor no amortajado.

Pero no son, a simple vista, sólo huesos,
desvencijados huesos.
En el calcio del hueso hay una historia:
desesperada historia, desmadejada historia
de terror premeditado.

Y habrá que contar,
desenterrar, emparejar,
sacar el hueso al aire puro de vivir.
Pendiente abrazo,
despedida, beso, flor,
en el lugar preciso
de la cicatriz.

Podrían ser, a simple vista, sólo huesos,
amoratados huesos,
olvidados sin fecha, en el camino.
Abaratados huesos, invertebrados huesos
de un adiós no reclamado.

Pero no son, a simple vista, sólo huesos,
amoratados huesos.
En el calcio del hueso hay una historia:
acaudillada historia, desmemoriada historia;
el horror no solventado.

Y habrá que contar,
desenterrar, emparejar,
sacar el hueso al aire puro de vivir.
Pendiente abrazo,
despedida, beso, flor,
en el lugar preciso
de la cicatriz.

6/11/2009

Bibliófobos

No estoy del todo de acuerdo con lo que dice Joan Barril, de hecho es imparable la sustitución del libro por los soportes digitales, pero es cierto que el libro ha tenido un exito enorme, aunque el libro no es irrompible, es fungible y decididamente inflamable, como nos demostró Ray Bradbury en su novela Fahrenheit 451 (los 233 grados centigrados en los que arde el papel), y desde luego no es el mismo libro para todos, cada uno nos hacemos uno para nosotros, el libro ha transmitido tantos errores, dogmas y disparates como supuestamente hará su sucesor, sus autores siempre son conocidos, o al menos los autores de un libro se conocen siempre a través de lo que escriben. La misma luz de la que depende los libros tradicionales alumbrará a los nuevos, y por supuesto se podrán subrayar, copiar, consultar, cambiar el tamaño de letra, de idioma y forma. Los libros se prestan y la mayoria de las veces no vuelven, tiene su propio orgullo, seguro que en adelante van a estar mas a gusto siendo compartidos.


P.D.: Hoy (San Bernabé, que significa "hijo del consolador" (?) , aquel judio que murio lapidado por judios de la diáspora en Salamina (¡cágate lorito!) tertulia et gran inauguración de las Fiestas del Corpus Christi, Mercado mediaval, pulpeiras, gigantes y cabezudos locales... (ya sabeis aquello de que con un vaso de vino en la mano, nos miramos a los ojos (Arturo dixit) y decimos: "Sangre de Cristo, cuanto ha que no te he visto, y ahora que te veo, GLORIA IN EXCELSIS DEO").


Mundo de bibliófobos

JOAN BARRIL

Por lo visto, ese sabio del mamporro llamado Arnold Schwarzenegger, gobernador electo del estado de California por el partido republicano, ha decidido que los libros desaparezcan de las escuelas. Schwarzenegger fundamenta su decisión en el presupuesto: lo de los libros es caro y, además, dice, con el soporte digital por internet los alumnos californianos conseguirán una mejor formación.

Lejos de esta humilde pluma poner en duda las innumerables ventajas de los sistemas digitales. Unas ventajas que incluso llegan a multiplicar el error. La información no es lo mismo que el conocimiento. La información es la capacidad de aprender muchos datos en poco tiempo. El conocimiento consiste en hacer pasar esa información por el cedazo de nuestra experiencia, de la socialización, del debate y de la duda mutua.
La latría debida a la tecnología nos está desviando de ese tipo de aprendizajes. Tener acceso a demasiadas cosas a veces comporta la incapacidad de comprenderlas.
Pero esa es la tendencia. No solo Schwarzenegger, sino también Rodríguez Zapatero prometió que todos los alumnos españoles contarían con un ordenador portátil en breve.
Afortunadamente para nosotros, lo que suele prometer Zapatero no se acaba de cumplir jamás. De tal manera que, probablemente, los libros tradicionales continuarán siendo una bonita herramienta de la transmisión del saber, de la historia y de la belleza.
Sin embargo, ahí está una curiosa obsesión: la sustitución del libro por la pantalla. La tecnología es tan invasiva que solo acepta relaciones de sustitución. Quítate tú que me pongo yo. En las ciudades comparten espacio bicicletas y autobuses. La tierra fructifica con la azada o con el tractor. Pero el uso del e-mail ha desplazado al número de teléfono. Y ahora se entiende el ordenador portátil no como un complemento del libro, sino como su definitivo enterrador.
Hace muchos años, un grupo llamado The Buggles cantó aquello de Video kills the radio star, o sea, que el vídeo debía asesinar a la estrella de la radio. Se acabaron los vídeos y los vídeo clubs, pero las estrellas de la radio continúan en nuevos firmamentos. Cuidado, pues, con las tecnologías de sustitución que no prevean el armisticio con los soportes de toda la vida.
Son tan obvios los méritos del libro, que no hace falta recordarlos. Pero el libro es irrompible. El libro es el mismo libro para todos. El libro no comporta más fascinación que su contenido. El libro tiene un autor conocido y una editorial que da la cara. El libro no es anónimo. El libro se reedita. El libro se presta, se subraya, se conserva y se consulta sin necesidad de fluido eléctrico.
Solo es un libro, es cierto. Pero a los adalides de la tecnología supuestamente formativa habríamos de preguntarles cuál ha sido el pecado del libro para que ahora se le quiera apartar de las aulas.
Una de las características de todas las religiones universales consiste en su voluntad de asimilación en nombre de la verdad y de marginar a los idólatras del error. Así ha sido en la cristiandad o el islam. Hoy, la verdad, no es otra cosa que la religión de una tecnología tan potente como frágil.

La falsedad de una pantalla se multiplica en pocos segundos de forma acrítica por todo el mundo. La verdad libresca, en cambio, exige al menos otro libro para rebatirla. Con la pantalla, sabemos. Con el libro, aprendemos a saber.

6/07/2009

Moscow Nights

A petición de nuestro contertulio Carlos, nos adentramos en los secretos de la música coral rusa, en concreto con la cancion Las noches de Moscú, de la que tenemos aqui una grabación clásica de los Coros del Ejercito Ruso y la transcripción de su letra, que amablemente nos hizo nuestra amiga ukraniana Olga. Nos hemos comprometido a ensayarla con ella para mejorar la pronunciación y la entonación.

(Una de las más famosas canciones rusas del siglo XX fue "Podmoskovnye Vechera", que significa literalmente "la noche cerca de Moscú", pero normalmente se llama "Noches de Moscú" o "Medianoche en Moscú" en Inglés. La canción fue compuesta en 1955, con música de Vasili Solovyev-Sedoy y letra de Mikhail Matusovsky, estrenada en el Festival de la Juventud en Moscú 1956)


Poema de amor

Como habiamos abierto publicamente un apartado a la bicicleta, nos entregan un notable poema de amor... a la bicicleta, firmado por "Bebiendo agua".

6/04/2009

Europa (por, para, con, contra, de...)

A unos días de las elecciones, y en medio de un enorme griterío de politicos y medios de comunicación, es bueno que nos recuerden lo que ha significado y significa Europa para nosotros. De los resultados se derivarán en orden interno las consecuencias que se quieran, pero seguro que lo mas importante es que se refuerce la idea de Europa como oposición a los localismos nacionales.

Que mejor que un europeista convencido ("a Felipe no me lu toqueis", decía alguien) para ilustrarnos.

Salud
P.D.: Lo del espectáculo en la plaza de ayuntamiento de Oviedo, con la celebración del ascenso a 2ª B del Oviedo, debería hacernos meditar sobre la deriva del futbol y sus protagonistas.

Por Europa
FELIPE GONZÁLEZ 04/06/2009

Siempre pensé que el destino de España era integrarse en lo que hoy, tras el Tratado que negociamos hace 20 años, llamamos la Unión Europea. Era y soy un europeo europeísta, que es algo que trasciende a determinadas posiciones ideológicas, pero que impregna a la inmensa mayoría de la corriente socialdemócrata de Europa. Porque europeos somos todos, pero europeístas somos menos, incluso parece que cada vez menos.

Se decide si la mayoría del Parlamento es europeísta o favorable a menos Unión y más nacionalismo

¿Cómo mantenemos la ceguera localista en el debate?

Nosotros, los españoles, somos europeos con los mismos derechos y obligaciones que los demás componentes de la Unión desde el 1 de enero de 1986, cuando nos integramos en la entonces Comunidad Europea. Dentro de nuestro país, el impulso integrador fue muy amplio, aunque parece que estemos perdiéndolo cuando más lo necesitamos.

Europeístas son los europeos que creen en la Unión Europea como un espacio público compartido por los países integrantes. Algo más, con ser importante, que espacio de mercado único o incluso que una moneda única. Ese algo que nos permita avanzar hacia una forma de ciudadanía compartida, compatible con las de cada Estado-nación.

Si esto era así, cuando pugnábamos por dejar de ser los súbditos de una dictadura que nos alejaba del destino común con la Europa de las libertades y de la justicia social, lo debería ser más ahora, contra la corriente de los nacionalismos conservadores y antieuropeístas que parecen dominar el escenario, frenando la construcción de una Europa capaz de enfrentar unida los grandes desafíos de la globalización.

Por eso, el compromiso de entonces, que me llevó a luchar para romper las barreras que nos separaban y a ser de los más activos en la construcción de una Europa más integrada, más solidaria, más política, más relevante para sus ciudadanos y para el mundo, se ha reforzado hoy ante la crisis y la recesión mundial que estamos viviendo. Se ha reforzado desde el conocimiento racional de los desafíos globales que enfrentamos. Con Europa podemos hacer cosas relevantes, sin Europa seremos insignificantes en la situación mundial. Esto vale para nosotros, pero también para los demás países de la Unión, grandes, medianos y pequeños.

Por eso participo en la campaña electoral para el Parlamento Europeo, explicando su importancia, velada por un griterío sin sentido, cargado de lugares comunes y de demagogia localista.

Seguimos viendo a Europa como algo ajeno y distante, no como algo nuestro, que condiciona nuestro destino, para lo bueno si se hacen las cosas que deben hacerse, o para lo malo, si se renuncia a utilizar el único gran

instrumento que tenemos frente a la crisis financiera global, frente a la recesión mundial, o ante los desafíos como la energía y el cambio climático, como el paso de la sociedad industrial a la sociedad del conocimiento a la que tendrá que adaptarse nuestra cohesión social. O para afrontar problemas y necesidades como la regulación de los flujos migratorios. O para enfrentarse al reto de la criminalidad organizada y del terrorismo internacional.

Domina la noticia de la quiebra de General Motors, icono norteamericano y mundial de la industria más representativa de la era industrial. Vemos su repercusión europea y asistimos al problema como algo que nos afecta, pero sin relacionarlo con las elecciones del día 7, con las posibilidades y las dificultades de Europa. ¿Cómo mantenemos la ceguera local y localista en el debate? Miles de puestos de trabajo en juego, el futuro de una industria, que como otras, han sido la esencia del modelo europeo de desarrollo y bienestar como potencia industrial. Aquí discutimos las medidas de ayuda del Gobierno y dispersamos, en algunas comunidades autónomas, el esfuerzo necesario. Debería ser europeo, pero no lo concebimos ni siquiera como nacional. ¡Qué absurda percepción de los problemas!

Como la americana, la industria europea del automóvil se tendrá que plantear su capacidad para competir en ese escenario mundial, si no, las ayudas serán pan para hoy y hambre para mañana, a costa del contribuyente. No es un desafío al que pueda hacer frente España como país. Ni Francia o Alemania o Italia. Tiene que hacerlo Europa, como trata de hacerlo Estados Unidos. Del mismo modo hay que abordar la crisis financiera y las normas de control del sistema y de las entidades. Debe haber un marco regulatorio europeo, para unas entidades que trabajan en toda Europa, y en el mundo. Además, hay que negociar este marco regulatorio con los demás: Estados Unidos, Japón, China, Brasil, México, etcétera. De lo contrario, tras esta crisis ya estaremos incubando la siguiente.

Europa depende de las energías fósiles en porcentajes semejantes a EE UU y ha contribuido al cambio climático en correlación a su uso y consumo. ¿Es posible continuar cada país por su lado a la hora de elaborar una estrategia energética que sea respetada, que induzca a un nuevo modelo de producción y consumo, que nos dé ventajas en la lucha contra el cambio climático?

Así podríamos seguir con todos los problemas, con todos los desafíos que debemos enfrentar y siempre nos encontraremos con el espacio europeo como necesario para articular estrategias exitosas: migraciones, seguridad, política exterior...

El Parlamento Europeo colegisla para todos nosotros en el 70% de las normas que nos afectan. Ahora aumentará su poder presupuestario y legislativo. Tenemos que decidir si las mayorías que lo integren estarán a favor de la Unión Europea con los objetivos que condicionarán nuestro futuro o estarán en contra, con políticas de menos Europa y más nacionalismo.

El voto importa, para enfocar la salida de la crisis, para conseguir un Parlamento capaz de hacer propuestas de diálogo social, económico y político que nos acerquen a los pactos que necesitamos en las materias que he mencionado.

Lástima que no seamos capaces de crear una conciencia ciudadana para que todo el mundo desee votar. ¡Y decidir el destino de Europa que es el nuestro!

Felipe González es ex presidente del Gobierno español.


5/28/2009

Soneto a la bicicleta

Embargado estoy de orgullo, al compartir tertulia con un Príncipe de Asturias. En cierta manera puede compensar la ausencia del conspicuo Viçentet, ahora sumido en la desorganización de una ciudad sucia, levantina, ineficaz..... Otros opinan que es cosmopolita, mediterranea, cercana a Europa, y sobre todo con un "enxample" racionalista.


Como habia prometido, envio el Soneto a La Bicicleta, de nuestro poeta de cabecera Laureano Alonso.

Dos cíclopes al suelo encadenados
a un Zeus tronante y sudoroso,
alido de pedales musculosos,
cabalgan furiosos por los llanos.

los dientes laboran apretados
y, cual toro alocado y muy furioso,
desbocados sus cuernos tan airosos,
los aires corta en brios desatados.

cual pegaso veloz en raudo vuelo,
la maquina de acero al viento daba
alientos y suspiros de deseo

de escribir el esfuerzo en vega llana
para ser, cual un nuevo Prometeo
ascético titán en monte extremo.


A continuación e instalado en la modestia os envio otro soneto a la bicicleta datado en los años noventa del siglo pasado, de autoría compartida entre Lola Mateos y el que suscribe, Soneto (?) naturalmente inacabado.

Jamás encontré montura discreta,
mas fuerte y mansa que el percherón,
en la que monta el aldeano y el Borbón

que tu hermosura oh! bicicleta
Tú por la espesura marchas coqueta,
por monte, prado, rio y malecón.

Frenos, manillar, catalina y piñón,
cual alegre viajero sin maleta.
Tu belleza, el coche envidia,

tu ligereza al tren espanta.
Emúlas al toro de lidia,
Centauro; carne y acero que canta.
....................................................


Naturalmente dedicada a Horacio.
Podeis acabarla, solo falta encadenar el segundo Terceto.

AU BIÊNTOT
F. Enterría

5/22/2009

Quince años tiene mi amor...


A ver si suena esto:

"El matrimonio y la familia son instituciones naturales anteriores al Estado, básicas en el ámbito moral y social y, para el cristiano, realidades que pertenecen a lo más entrañable del ser y de la vida de la Iglesia. Y pensamos que si el proyecto de ley al que nos referimos llegara a promulgarse tal como está formulado, quedaría seriamente comprometido el futuro de la familia en España y gravemente dañado el bien común de nuestra sociedad (...)
Consideramos que es absolutamente inaceptable el llamado divorcio consensual. Una ley que introdujese el divorcio de tal manera que la pervivencia del vínculo quedase a disposición de los cónyuges sería rechazable moralmente y no podría ser aceptada por ningún católico ni gobernante ni gobernado. Al pretender privatizar así el vínculo matrimonial, el Estado no cumpliría uno de sus deberes fundamentales de cara a un elemento esencialmente constitutivo del bien común: la protección de aquel mínimo de estabilidad y unidad matrimonial sin el cual no se puede hablar de institución matrimonial."

Este es el argumento que se esgrimió por parte de Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española para oponerse a la ley del divorcio de 1981, presentada por el gobierno de la UCD, y que tambien fue el argumento que opuso Manuel Fraga Iribarne, presidente de Alianza Popular para votar en contra de la ley. Hoy se debate la reforma de la interrupción voluntaria del embarazo y de nuevo el argumentario es el mismo, en ambos casos, tanto la Conferencia Episcopal como el Partido Popular, heredero directo de aquella AP, acuden a la doctrina católica para oponerse a la nueva ley, y singularmente han encontrado motivo de debate la disposición de esta ley por la que los mayores de 16 años tiene capacidad para decidir al margen de sus padres o representantes legales.
Lo que no dicen es que la Ley de Autonomía del paciente (y de los derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica) ya establecía que los mayores con 16 años cumplidos, y sin incapacitación reconocida, no ha de tener representación de sus padres o tutores legales en cuanto a la toma de decisiones sobre actos médicos. En esta norma general estaba excluida la interrupción voluntaria del embarazo hasta la mayoria de edad, de forma que la nueva ley del aborto quita esta excepción de la Ley mencionada.

Arcadi Espada tiene su opinión sobre el debate

Ministros de Dios y de los hombres

EL CLERICATO sigue en pie, y ahora reprocha enfurecido a la ministra Aído que se haya atrevido a distinguir entre ser vivo y ser humano, o lo que es lo mismo entre un corazón latiendo y su entorno poético. Hay algo muy desagradable en los reproches y es el menosprecio. ¡Pero, señorita, cómo se atreve!, vienen a decirle los enfrascados. Destaca, sorprendentemente, el expresidente Aznar, que salvo en El Escorial nunca fue muy de misa, y que ha ironizado sobre el camino de la ministra, que ha ido «de la Agencia del Flamenco a la legislación sobre la vida humana». Es extraño lo que dice, pues se trata de fenómenos habituales en la carrera política: como el que pasa de inspeccionar las haciendas en Valladolid a legislar, ¡sobre la vida misma!, en Bagdad. Saltos. Detrás de una legislación sobre el aborto debe haber creencias, y es honrado que los políticos las exhiban. Si la ministra creyera que un feto de 14 semanas es un ser humano no podría impulsar este proyecto de ley. Y no se alcanza a comprender qué volumen de materia gris separa al clericato de la ministra. Cualquier parroquiano, con el solo título de serlo, se atreve a decir que hay humanidad desde el instante de la concepción. ¿Y hay alguien que le reproche, y tan fatuamente, supina ignorancia sobre la cuestión?

¿Qué es lo que nos hace humanos? fue la pregunta estelar de una magna reunión de científicos, el año pasado en Nueva York. Detallo telegráficamente las respuestas: recordar (Minsky), razonar (Dennett), la conciencia de sí (Gates), el lenguaje (Rose), generar hipótesis y establecer medidas (Vamus), el tamaño del cerebro (Churchland). Uno de los miembros del panel, la embrióloga Renee Reijo, dijo que somos genuinamente humanos desde la concepción. Y lo justifica en un elaborado y fascinante razonamiento que incluye este reto: «Necesitamos comprender cómo una célula toma una decisión».

De la diversidad de las respuestas se deduce la imposibilidad de obtener un patrón objetivo sobre la cuestión. Y se deduce asimismo el correlato: todos los fundamentos para legislar sobre el aborto se basan en creencias. Las creencias de la ministra Aído y las del ministro Rouco. De ahí el relativismo ambiguo que supone, por ejemplo, la llamada ley de plazos, mero intento de mediar entre creencias y de orillar pragmáticamente la cuestión crucial. Es decir, si el aborto forma parte de esa repetida necesidad de lo humano de volverse contra sí mismo a fin de cumplir el implacable mandato de supervivencia de la especie.

5/06/2009

Contextos

No se porque, tal vez si, viendo la toma de posesión del nuevo Lehendakari me vino a la memoria aquella frase de Einstein: "Si mi teoría de la Relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los franceses que soy ciudadano del mundo; pero si no, los franceses dirá que soy alemán y los alemanes que soy judio".

4/27/2009

Amiguitos

Dijo Cervantes que un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus hechos; no parece ser el caso del aún presidente de la Comunidad de Valencia.

Lecciones de sensibilidad
JUAN JOSÉ MILLÁS
Ha aparecido o no ha aparecido un nuevo modelo de hombre? Ha aparecido, está en Valencia y se llama Francisco Camps. Él (junto a El Bigotes) es el que esperábamos y está aquí entre nosotros, señalándonos el camino, demostrándonos que se puede ser tierno sin dejar de ser hombre. El diálogo entre El Bigotes y Camps marca un punto de inflexión en la historia del machismo, quizá señala su final. «Amiguito del alma», llama el presidente de la Comunidad Valenciana a El Bigotes. Amiguito del alma, no me canso de repetirlo. ¿Cuándo un tío se ha atrevido a llamar así a otro tío? Nunca, como si los hombres no tuviéramos amiguitos del alma, como si careciéramos de sentimientos o no nos atreviéramos a mostrarlos. ¿Y qué le dice el otro? «Que te sigo queriendo mucho». Dos hombres hechos y derechos intercambiándose ternuras que ayer mismo nos habrían parecido cosa de nenazas.

¿Es una revolución o no es una revolución? Y yo también te quiero, responde Camps con una pasión inconcebible, para añadir: «Tenía que haberte llamado, te quería haber llamado para contarte todo, cómo fue, para hablar de lo nuestro, para decirte que tienes un amigo maravilloso, Romero, y que el otro es un tipo excepcional?». Es decir, que hablan de terceras personas, también hombres, con los que se reúnen para intercambiar confidencias, intimidades (cositas, cabría decir para no romper el encanto) sin miedo al qué dirán. Está bien que nos quejemos de las muestras de machismo, que todavía se dan y en mayor número del deseable, pero también deberíamos alegrarnos públicamente de estos otros gestos que inauguran una sensibilidad diferente.

El hecho de que la conversación se produzca entre un político sobre el que pesan gravísimas imputaciones y un supuesto gángster, lejos de quitarle valor, lo aumenta. Es precisamente en los bajos fondos de la sociedad donde más muestras de sexismo se dan y donde, por tanto, más necesario resulta también el cambio. No tenemos, pues, más que motivos de alegría y de reconocimiento para estos dos hombretones que nos han dado una lección de sensibilidad, de ternura, de sentimentalismo, que pasará a la historia de la relación entre los tíos. Gracias.

4/13/2009

¡ Viva la República!

14 de abril de 2009

Un día como hoy de hace 78 años se proclamó la Segunda República Española, heredera del espiritu liberal del siglo XIX. se ha escrito una montaña de libros sobre este breve periodo democrático y su trágico final, no podemos cambiar el pasado pero es de justicia recordar a los millones de españoles que habían puesto sus esperanzas y su ilusión en un cambio de régimen que acabara de una vez con las enormes desigualdades y los privilegios de unos pocos.

Inmediatamente de su advenimiento se repuso la marcha de Riego como Himno nacional, ya utilizado en el trienio liberal (1820-23)y prohibido en la Decada Ominosa de Fernando VII y en parte del reinado de Isabel II. Su primera letra la compuso un compañero del general Riego, el tambien asturiano Evaristo San Miguel. También han escrito letras para el himno Alcalá Galiano y Antonio Machado, ya con Azaña de presidente, incluso tuvo mucho exito una letrilla anticlerical:

"Si los curas y frailes supieran
la paliza que van a llevar
subirían al coro cantando
libertad, libertad, libertad".

La que aqui se reproduce es la adaptada para los centros de enseñanza republicanos en el exilio Mexicano.

De nuevo España resurge
Es tan alto y tan grande su honor
que en el hombre es un timbre de gloria
el nacer y sentirse español.

Libertad de este pueblo
que abre de nuevo
rumbos de vida, vida mejor,
que da por ley el trabajo
la Igualdad, la Justicia y Honor.

Honor, honor a España
Viva la Libertad
Camino del progreso
avancemos con aire triunfal.

De nuevo España resurge
Es tan alto y tan grande su honor
que en el hombre es un timbre de gloria
nacer y sentirse español.





El pasado 1 de abril cumplió 70 años el final de la guerra civil, y con él los ocho años de la segunda República Española, que habian supuesto nuestro mas dilatado periodo democrático.

El último parte de guerra
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR 31/03/2009
Mañana se cumplen 70 años del último parte de guerra sellado por el Estado Mayor del Cuartel General del Generalísimo, cuya versión manuscrita rezaba así: "En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. El Generalísimo Franco. Burgos 1º abril 1939".
Terminada la contienda no hubo magnanimidad en la victoria ni buena voluntad en la paz.
Así, con resonancias clausewitzianas, se declaraba la terminación de la guerra y se daba paso a la instalación de la victoria, como culminación de los "años triunfales", iniciados con el alzamiento del 18 de julio del 36. Pero la cuestión de hoy es el análisis del último parte de guerra, en el que sorprende la mención a los derrotados en los términos de "Ejército Rojo", con mayúsculas en el vocablo Ejército y en el vocablo Rojo; mientras que el vencedor se reserva para sí mismo la modesta denominación de "tropas nacionales" empleando la minúscula para la inicial de cada una de esas dos palabras. Esas "tropas nacionales" tampoco se apellidaban españolas porque esa denominación hubiera excluido a los combatientes "moros", alemanes e italianos.
También es chocante la construcción gramatical, que resulta muy forzada por el uso del hipérbaton, para invertir el orden que deben tener las palabras con arreglo a la sintaxis regular: sujeto, verbo y predicado. De modo inexplicable, los escribas del Cuartel General renuncian a escribir con normalidad que "las tropas nacionales han alcanzado sus últimos objetivos militares", y nos enfrentan a una redacción enrevesada que comienza por el verbo -"han alcanzado"-, sigue por el sujeto -"las tropas nacionales"- y concluye por el predicado -"los últimos objetivos militares"-.
Además, conviene fijarse enseguida en la expresión de "Ejército Rojo", elegida como denominación específica para el enemigo derrotado. Porque el "Ejército Rojo", más allá de su fuerte connotación alegórica, carecía de ser una realidad tangible. Si se hubiera querido llamar a las cosas por su nombre en ese último parte de guerra se hubiera adjudicado la derrota al "Ejército de la República" o a sus residuos finales, que operaban bajo la denominación de "Ejército del Centro".
La historia deja constancia de que quien se rindió en Breda fue Mauricio de Nassau y no el inexistente Ejército de Lutero y que el vencido en Waterloo fue Napoleón y no los jamás reclutados Ejércitos de Rousseau, de Voltaire y/o de los enciclopedistas y la Ilustración. Del mismo modo que aquella madrugada del 8 de mayo de 1945 en el Cuartel General de Eisenhower fue el jefe del Estado Mayor alemán general Jodl quien firmó la rendición de la Wermacht, sin mención alguna al "Ejército Nazi", que nunca existió como tal, y así sucesivamente.
Aquí, sin embargo, a la altura del 39, en la ribera del Arlanzón, los acampados en Burgos parecían mantenerse "impasible el ademán", adictos al lema joseantoniano de que a los pueblos los mueven los poetas. Otra cosa es que enseguida se comprobara cómo a la poesía quedaba superpuesto el prestigio del terror, invocando las exigencias del guión de la Cruzada.
En todo caso, el prestigio del terror era un elemento psicológico favorecedor para inocular las dosis convenientes de docilidad. Claro que la expresión "Ejército Rojo" puede también ser un intento de presentar la del 1º de abril como una victoria obtenida sobre el Comunismo Soviético. De este modo, el Generalísimo pretendía encumbrarse a sí mismo como vencedor de Trotsky y Stalin.
En la hipótesis más benévola podría pensarse que el último parte de guerra derivara del antiguo precepto de las Ordenanzas según el cual "la consideración y aun la honra del enemigo vencido son compatibles con la dureza de la guerra y están dentro de la mejor tradición española". En esa línea, las Ordenanzas prescriben también que a nadie ha de cegar la victoria; que en ella se extremará la disciplina y que con el enemigo vencido se respetarán los derechos y las leyes y usos de la guerra.
Pero, como enseguida se vio, de eso nada. Del lema con el que Winston Churchill encabezaba sus memorias -"En la derrota, altivez; en la guerra, resolución; en la victoria, magnanimidad; en la paz, buena voluntad"-, fue imposible encontrar rastro alguno a partir de aquella primavera de 1939 y de las siguientes que volvieron sin atender el pronóstico reidor fijado en las estrofas del Cara al sol. Ni magnanimidad en la victoria, ni buena voluntad en la paz, que sólo llegaría 39 años después con la Constitución reconciliadora de 1978.

P.D.: Me permito recomendar un libro, La República Asediada, un gran trabajo colectivo dirigido por Paul Preston.

La República Asediada: Hostilidad Internacional y Conflictos Internos Durante la Guerra Civil

El 24 de julio de 2010 entró este mensaje en el correo que no advertí hasta ahora. Por su interés lo reproduzco aqui.

fecha24 de julio de 2010 21:44
asuntoHIMNO DE RIEGO



Estimado amigo Alfonso Illas: Acabo de localizarlo por Internet, y he leído la información muy interesante que ofrece sobre el Himno de Riego. Una de las letras que incluye, específicamente la que cantan los niños del Colegio Madrid (del que fui alumna fundadora desde el tercer año de Primaria), es compuesta por mi padre, el Prof. Marcial Rodríguez González. Mi padre, exiliado español perteneciente al partido de Don
Manuel Azaña (Izquierda Republicana), fue maestro de Historia de la Música en los colegios del exilio, ampliamente conocido y estimado por los niños y jóvenes del exilio, desde 1939 hasta que falleció en México el 2 de junio de 1971. Todavía seguimos cantando los exalumnos de esos increíbles colegios, el Himno de Riego con letra de mi padre: "España de nuevo resurge..,. etc.". Cuando el Colegio Madrid cumplió 60 años
de su fundación, fui invitada al emotivo acto, y los niños interpretaron el Himno de Riego con letra de mi padre. Los exalumnos los acompañamos coreándolos. También fue autor de los himnos del Instituto Luis Vives (del que también fui alumna), y del Colegio Madrid. Su biografía aparece en el libro que me publicaron en el Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga: "El éxodo de una familia malagueña en la guerra civil", el 26 de mayo del año 2009, y que presenté con gran emoción en el Ateneo de Málaga (mi tierra natal).
Espero que será tan amable de darle el crédito merecido a la autoría de la letra del Himno de Riego que escribió mi padre, y que venimos cantando los niños y jóvenes del exilio, desde 1939 hasta la fecha. Me ha dado mucha alegría el haberlo encontrado por Internet..
Desde México le envío un cordial saludo. GLORIA.
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Dra. Gloria Rodriguez De Alvarez
Doctorado en Orientación Psicológica
Tel. 55-50-63-05

3/24/2009

Confeseme con un cura

La batalla está en la calle y con descaro lleva la voz cantante la Iglesia, una vez mas, y amenazan convertir los pasos de Semana Santa en una manifestación anti-abortista. No les vale solo con confundir hechos cientificos con cuestiones de fe, como el creacionismo o la existencia del alma en las primeras celulas del embrion, sino que acuden a una supuesta autoridad moral para condenar el uso de los condones y la contracepción en general. Hemos sido demasiado permisivos con su hipocresía, tanto que sus "pecadillos" los hemos incorporado a nuestra costumbre: "nunca se puede decir de esta agua no beberé ni esti cura no es mi padre…", aunque a mi gusta especialmente aquella otra canción:

"Confeseme con un cura,
que guapu yera,
Pusome de penitencia
Que lu quisiera.
Y yo lu quise, y yo lu quise
Porque la penitencia de amor,
Tien que cumplise,
Y desde ahora, y desde ahora,
Prefiero morir martir de amor,
Que dormir sola."

Obispos, aborto y castidad

La Iglesia católica ha puesto en marcha una campaña fundamentalista con el fin de paralizar la revisión de la ley de aborto vigente. Pero también prohíbe la contracepción. Sólo permite la castidad o el natalismo salvaje.

JESÚS MOSTERÍN 24/03/2009

La actual campaña de la Conferencia Episcopal contra los linces y las mujeres que abortan pone de relieve el patético deterioro de la formación intelectual del clero, que si bien nunca ha sobresalido por su nivel científico, al menos en el pasado era capaz de distinguir el ser en potencia del ser en acto. ¿Dónde quedó la teología escolástica del siglo XIII, que incorporó esas nociones aristotélicas? ¿Qué fue de la sutileza de los cardenales renacentistas? La imagen de deslavazada charlatanería y de enfermiza obsesión antisexual que ofrecen los pronunciamientos de la jerarquía católica no sólo choca con la ciencia y la racionalidad, sino que incluso carece de base o precedente alguno en las enseñanzas que los Evangelios atribuyen a Jesús.

Una bellota no es un roble. Una oruga no es una mariposa. Un embrión no es un niño
La maternidad es muy importante. No se puede dejar al albur de un descuido o una violación

La campaña episcopal se basa en el burdo sofisma de confundir un embrión (o incluso una célula madre) con un hombre. Por eso dicen que abortar es matar a un hombre, cometer un homicidio. El aborto está permitido y liberalizado en Estados Unidos, Francia, Italia, Portugal, Japón, India, China y en tantos otros países en los que el homicidio está prohibido. ¿Será verdad que todos ellos caen en la flagrante contradicción de prohibir y permitir al mismo tiempo el homicidio, como pretenden los agitadores religiosos, o será más bien que el aborto no tiene nada que ver con el homicidio? De hecho, el único motivo para prohibir el aborto es el fundamentalismo religioso. Ninguna otra razón moral, médica, filosófica ni política avala tal proscripción. Donde la Iglesia católica (o el islamismo) no es prepotente y dominante, el aborto está permitido, al menos durante las primeras semanas (14, de promedio).

Una bellota no es un roble. Los cerdos de Jabugo se alimentan de bellotas, no de robles. Y un cajón de bellotas no constituye un robledo. Un roble es un árbol, mientras que una bellota no es un árbol, sino sólo una semilla. Por eso la prohibición de talar los robles no implica la prohibición de recoger sus frutos. Entre el zigoto originario, la bellota y el roble hay una continuidad genealógica celular: la bellota y el roble se han formado mediante sucesivas divisiones celulares (por mitosis) a partir del mismo zigoto. El zigoto, la bellota y el roble constituyen distintas etapas de un mismo organismo. Es lo que Aristóteles expresaba diciendo que la bellota no es un roble de verdad, un roble en acto, sino sólo un roble en potencia, algo que, sin ser un roble, podría llegar a serlo. Una oruga no es una mariposa. Una oruga se arrastra por el suelo, come hojas, carece de alas, no se parece nada a una mariposa ni tiene las propiedades típicas de las mariposas. Incluso hay a quien le encantan las mariposas, pero le dan asco las orugas. Sin embargo, una oruga es una mariposa en potencia.

Cuando el espermatozoide de un hombre fecunda el óvulo maduro de una mujer y los núcleos haploides de ambos gametos se funden para formar un nuevo núcleo diploide, se forma un zigoto que (en circunstancias favorables) puede convertirse en el inicio de un linaje celular humano, de un organismo que pasa por sus diversas etapas de mórula, blástula, embrión, feto y, finalmente, hombre o mujer en acto. Aunque estadios de un desarrollo orgánico sucesivo, el zigoto no es una blástula, y el embrión no es un hombre. Un embrión es un conglomerado celular del tamaño y peso de un renacuajo o una bellota, que vive en un medio líquido y es incapaz por sí mismo de ingerir alimentos, respirar o excretar -no digamos ya de sentir o pensar-, por lo que sólo pervive como parásito interno de su madre, a través de cuyo sistema sanguíneo come, respira y excreta. Este parásito encierra la potencialidad de desarrollarse durante meses hasta llegar a convertirse en un hombre. Es un milagro maravilloso, y la mujer en cuyo seno se produzca puede sentirse realizada y satisfecha. Pero en definitiva es a ella a quien corresponde decidir si es el momento oportuno para realizar milagros en su vientre.

El niño es un anciano en potencia, pero un niño no tiene derecho a la jubilación. Un hombre vivo es un cadáver en potencia, pero no es lo mismo enterrar a un hombre vivo que a un cadáver. A los vegetarianos, a los que les está prohibido comer carne, se les permite comer huevos, porque los huevos no son gallinas, aunque tengan la potencialidad de llegar a serlas. Un embrión no es un hombre, y por tanto eliminar un embrión no es matar a un hombre. El aborto no es un homicidio. Y el uso de células madre en la investigación, tampoco.

Otra falacia consiste en decir que, si los padres de Beethoven hubieran abortado, no habría habido Quinta Sinfonía, y si nuestros padres hubieran abortado el embrión del que surgimos, ahora no existiríamos. Pero si los padres de Beethoven y los nuestros hubieran sido castos, tampoco habría Quinta Sinfonía y tampoco existiríamos nosotros. Si esto es un argumento para prohibir el aborto, también lo es para prohibir la castidad. Pero tanta prohibición supongo que resultaría excesiva incluso para la Iglesia católica. Una de sus múltiples contradicciones estriba en que impone un natalismo salvaje a los demás, mientras a sus propios sacerdotes y monjas les exige el celibato y la castidad absoluta.

Desde luego, la contracepción es mucho mejor que el aborto, pero la Iglesia la prohíbe también (siguiendo en ambos casos al ex-maniqueo Agustín de Hipona, no a Jesús). Tanto el anterior papa Wojtyla como el actual papa Ratzinger se han dedicado a viajar por África y Latinoamérica despotricando contra los preservativos y el aborto, lo que equivale a promover el sida y la miseria. En cualquier caso, la contracepción puede fallar. A veces el embarazo imprevisto será una sorpresa muy agradable. Otras veces, llevarlo a término supondría partir por la mitad la vida de una mujer, arruinar su carrera profesional o incluso traer al mundo un subnormal profundo o un vegetal humano descerebrado. Sólo a la mujer implicada le es dado juzgar esas graves circunstancias, y no a la caterva arrogante de prelados, jueces, médicos y burócratas empeñados en decidir por ella. El aborto es un trauma. Ninguna mujer lo practica por gusto o a la ligera. Pero la procreación y la maternidad son algo demasiado importante como para dejarlo al albur de un descuido o una violación. El aborto, como el divorcio o los bomberos, se inventó para cuando las cosas fallan.

Muchas parejas anhelan tener hijos, muchas mujeres desean quedar embarazadas y esperan con ilusión el nacimiento de la criatura. El infante querido y deseado suele estar bien alimentado y educado, colmado de cariño y estimulación y (salvo raro defecto genético) su cerebro se desarrolla bien. Por desgracia, el mundo está lleno de madres violadas o forzadas y de niños no deseados, abandonados a la mendicidad y la delincuencia, famélicos, con los cerebros malformados por la carencia alimentaria y la falta de estímulos, carne de cañón de guerrillas crueles y explotaciones prematuras. La jerarquía eclesiástica se ensaña con esas mujeres desgraciadas. El cardenal nicaragüense Obando y Bravo se opuso al aborto terapéutico de una niña de nueve años, violada, enferma y con su vida en peligro. Hace un par de años, la Iglesia de Nicaragua acabó apoyando políticamente al dictador Daniel Ortega a cambio de que éste prohibiese definitivamente el aborto terapéutico. Hace unas semanas el arzobispo Cardoso ha excomulgado en Brasil a la madre de otra niña de nueve años violada por su padrastro y en peligro de muerte por su embarazo doble, así como a los médicos que efectuaron el aborto. En 2007 se hizo famoso el caso de Miss D, una irlandesa de 17 años embarazada con un feto con anencefalia, es decir, sin cerebro ni parte del cráneo, condenado a ser un niño vegetativo, ciego, sordo, irremediablemente inconsciente, incapaz de percibir, pensar ni sentir nada, ni siquiera dolor. Las autoridades impidieron que Miss D fuera a Inglaterra a abortar, aunque más tarde los tribunales anularon la prohibición. Los grupos católicos fanáticos presionan para que se impida a las irlandesas que viajen a Inglaterra a abortar, lo que choca con la legislación comunitaria, que garantiza la libertad de movimientos en la UE.

En España misma, el año pasado, una mujer preñada de un feto con holoprosencefalia, condenado a morir al nacer o a vivir como vegetal, tuvo que ir a Francia a abortar. El derecho a abortar es para muchas mujeres más importante que el derecho a votar en las elecciones, y ha de serles reconocido incluso por aquellos que personalmente jamás abortarían. En 1985 se aprobó la reforma del Código Penal para cumplir a medias y mal el programa electoral del PSOE. Desde entonces, tanto los Gobiernos de Felipe González como de Zapatero se han dedicado a marear la perdiz, diciendo que no era el momento oportuno y que había que esperar a que los obispos dejasen de vociferar. Pero los obispos nunca van a dejar de vociferar. Después de 24 años de remilgos, espero que los socialistas se decidan finalmente a liberalizar el aborto dentro de las primeras semanas del embarazo. Tampoco hace falta ser tan progre para ello. Margaret Thatcher lo tenía ya perfectamente asumido hace 30 años.

Jesús Mosterín es profesor de Investigación en el Instituto de Filosofía del CSIC.

Hijos de la picaresca

Un articulo revelador del ser ( mejor el estar) de los españoles. Recuerdo que en las milicias, cuando nos robaban el gorro o una manta, si protestabas, encima quedabas de gilipollas. Yo pensaba que hubiera sido una buena ocasión para un poco de educación. Pero claro ¿quien la iba a impartir? En fin, a mi esto no me encajaba. Pero terminabas haciendo lo mismo que todos. Menos mal, que por fin, alguien comienza a interrogarse sobre este asunto, públicamente. Asi que seguiremos otro poco sin perder la esperanza.

Horacio Pérez


ROSA MARÍA ARTAL
Hijos de la picaresca
Una conciencia laxa ante la corrupción, la creencia frente a la ciencia y un atraso educativo secular: tres pies para una mesa que cojea por su erróneo diseño. Alcaldes de todos los partidos son acusados de corrupción, ingresan en la cárcel entre llantos, vítores y aplausos, y, en el 71% de los casos, resultan reelegidos, aumentando incluso sus apoyos. ¿Concedemos los españoles mayor permisividad que otros pueblos a la trampa, el robo, la malversación, el cohecho y todas sus variantes delictivas?

Sin duda, somos hijos de la picaresca, un género literario asociado a las letras españolas que nos ha impregnado el alma. O viceversa. En su tiempo de esplendor -siglo XVII-, la picaresca supuso una auténtica creación porque abordó con crudo realismo la verdad, en contra de las idealizaciones del Renacimiento. La novela picaresca suprime artificios de lenguaje y refleja la sociedad en la que vive: la que distingue a los seres humanos según su cuna y arroja a los abismos al pobre, que sólo puede medrar con subterfugios superiores a los de aquellos a quienes se ve obligado a servir. España de falacia y pandereta, de filfa, patraña y estafa, lerda y falsa, clerical y oscurantista, que nunca concede al pícaro la gracia heroica del triunfo sobre el poder. Su astucia obligada sólo le ayuda a sobrevivir.

Pocos países en la historia han ostentado la hegemonía mundial. España tuvo ese dudoso privilegio durante varios siglos. Lo que otros imperios robaron -tributos y botines de guerra, si se prefiere usar eufemismos- puebla sus museos. Grecia y Egipto se contemplan en el British londinense, y, lo que resta, en el Louvre parisino o en el Vaticano. ¿Y qué fue de los tesoros incautados por España? A partir de esa primera interrogante, nos encontramos a los Austrias dominados por validos o, llegados los Borbones, a la regente María Cristina, que amasó una inmensa fortuna trapicheando, según se le atribuye, con la sal, los incipientes ferrocarriles e incluso la trata de esclavos.

La Segunda República no se libra de despilfarros, falta de organización y corruptelas. Alejandro Lerroux se vio obligado a dimitir de su breve mandato como presidente del Gobierno por los escándalos del estraperlo y el cobro de favores -uno de los pocos a quienes la corrupción le pasó factura-. En realidad, la trayectoria española del siglo XX está llena de casos con nombre propio. Inolvidables Matesa y Sofico en el franquismo; el aceite de colza, con la UCD, y todos los que ya apoya la memoria reciente.

España, pozo de dinero negro, ha hecho de la burbuja inmobiliaria el primer alimento para nuestra fama de corruptos. Extendida por todo el territorio español, prevarica, trafica con influencias, cobra comisiones y adjudica irregularmente. Se la está atajando con múltiples investigaciones y condenas, pero la basura no cesa de fluir. Una comisión del Parlamento Europeo dictaminó en 2007: "El urbanismo que está padeciendo España es un atentado contra derechos fundamentales, movido por intereses bastardos de constructores sin escrúpulos, conchabados con alcaldes de poca monta, enfeudados unos y otros en la codicia y la avaricia".

Si nos atenemos a los datos de la organización Transparency Internacional, ocupamos, sin embargo, el puesto 28 -entre 180- entre los más limpios, con una calificación de notable (6,8). La ciudadanía, en cambio, dice percibir alta corrupción, sobre todo política. Sólo que -y esto es básico- no le importa. Sólo un 2% de los ciudadanos la cita como problema en las encuestas del CIS.

Para los diccionarios de sinónimos, el pícaro es travieso, pilluelo, bribón, tunante, revoltoso o astuto. ¡Dulce benevolencia! Buena parte de los españoles admira a quien se enriquece, sin importarle los métodos.

El desmesurado peso de la Iglesia católica en el Estado español a lo largo de toda su existencia no es ajeno a la aceptación tácita de la corrupción. Influencia clara, cuando aún intenta impedir en España lo que acepta en otros lugares, como el estudio de Educación para la Ciudadanía o una ley del aborto europea. Partimos de dos premisas fundamentales que constituyen la razón de ser la religión: creencia frente a ciencia y juicio, y limpieza del pecado con una penitencia cómoda y solitaria. Los vecinos que vitorean alcaldes presuntamente corruptos no "creen" que lo sean, de nada les sirven las pruebas, les posee la fe. Muchos políticos también participan de esa actitud. Y sobre todo, demuestran pensar que la contrición privada exime de culpa, al margen de la justicia.

Causa y consecuencia, la educación sigue siendo asignatura pendiente de los españoles porque, a pesar del indudable y vertiginoso crecimiento económico, partir del subdesarrollo y la dictadura lastra. Aún presentamos un notable fracaso de instrucción infantil... y evidentes carencias en los adultos. Desde la inocua falta de uso de expresiones corteses y el escaso dominio de lenguas extranjeras, a no pensar en los otros -elemento básico de una formación adecuada-. País bipolar, de excesos y carencias, generador de caspa que no tapa el progreso.

Una llave para el cambio: la búsqueda del bien común. Y con ella, franquear la entrada a una nave que aguarda durante siglos partir hacia una nueva España. Por la borda y con una pesada ancla, habremos de arrojar la picaresca y todo lo que implica. Para enderezar la Historia.

2/26/2009

¡Tirad, que vengo entre moros! ...

Como dice Julian Casanova en su artículo, recorrer el callejero de nuestras ciudades nos descubre nuestra zigzagueante historia de los dos últimos siglos. El caso de Oviedo no es menor y así nos encontramos con un callejero cargado de los "heroes" impuestos por los vencedores de la guerra civil, al lado de los cuales la gesta del humilde cabo Noval, aquel Luis Noval y Ferrao, ebanista de Oviedo que se enroló a principios del siglo anterior para combatir al moro en el norte de Africa, adquiere tintes de epopeya. Su grito de advertencia ¡Tirad, que vengo entre moros! ¡Fuego!¡Viva España! ha pasado a la historia de las gestas militares.

Decía que el callejero de la capital asturiana está especialmente recargado de personajes cuyo mérito principal es pertenecer a aquel bando ganador, y no son pocos los militares a los que se les ha dedicado una calle, plaza o avenida, desde los sargentos a los alfereces provisionales tenemos para casi todos los grados y empleos del ejercito, solo de comandantes (Bruzo, Caballero, Janáriz, Vallespin...) tenemos para mas de un regimiento, pero tambien hay tenientes (Alonso Martínez), capitanes (Almeida), Tenientes coroneles (Teijeiro), coroneles (Aranda), y generales a manta (Primo de Rivera, Yagüe, Sabino Fernandez Campos, y sobre todo al general Fernandez Ladreda, considerado el rey del callejero, porque es raro encontrar alguna ciudad que no le dedicara calle o avenida).
Junto a aquellos "heroes", inventados o no, ocupan un lugar preminente los personajes religiosos, y aqui van desde el obligado santoral (Antonio, Benito, Bernabé, Cipriano, Francisco...) hasta los obispos (Castro), Arzobispos (Guisasola, Lauzurica) y cardenales (Cienfuegos, Inguanzo, Arce Ochotorena), algunos de los cuales bendijeron la "Santa Cruzada" del último dictador.
Hay muchos mas rastros en el callejero que nos avisan de un pasado aborrecible (División azul, la gesta, 19 de julio...) que deberían ser sustituidos por otros que sean ejemplo de modelo de convivencia, de esfuerzo de superación, de valores humanos y respeto hacia el estado de derecho.

La historia que queda en el callejero

El alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, quiere darle a una calle el nombre del fundador del Opus Dei. De nuevo una figura religiosa para ocupar uno de los espacios públicos que el Estado democrático ha despreciado.

JULIÁN CASANOVA 26/02/2009

Los nombres de las calles en España, como las ceremonias conmemorativas, los festejos o los monumentos, son un claro reflejo de nuestra historia zigzagueante en los siglos XIX y XX. Liberales y absolutistas, ya durante el primer tercio del siglo XIX, bautizaron plazas y calles con nombres constitucionales o antirrevolucionarios, según quién ocupaba el poder, pero fue en las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX, con el crecimiento y expansión de las ciudades, cuando más ocasiones se presentaron de dar nombres a las calles.

Durante la Segunda República, los símbolos religiosos cedieron paso a otros ritos laicos

Cuando Franco murió, en 1975, era difícil encontrar una localidad sin símbolos de su victoria


Las principales ciudades españolas doblaron su población entre 1900 y 1930. Barcelona y Madrid, que superaban el medio millón de habitantes en 1900, alcanzaron el millón tres décadas después. Bilbao pasó de 83.000 a 162.000; Zaragoza, de 100.000 a 174.000. No era gran cosa, comparado con los 2,7 millones que tenía París en 1900, con la cantidad de ciudades europeas, desde Birmingham a Moscú, pasando por Berlín o Milán, que en 1930 superaban la población de Madrid o Barcelona. Pero el panorama demográfico estaba cambiando notablemente. La población total de España, que era de 18,6 millones a comienzos de siglo, llegaba a casi 24 millones en 1930. Mientras que hasta 1914 esa presión demográfica había provocado una alta emigración ultramarina, a partir de la I Guerra Mundial fueron las ciudades españolas las que recogieron los movimientos migratorios.

La irrupción de la industria y el incremento de la población transformaron el paisaje agreste, de corte medieval, que mantenían todavía muchas ciudades españolas a finales del siglo XIX. Los nuevos callejeros se dedicaron a honrar a los políticos del momento, liberales y conservadores, a nobles, terratenientes y a las buenas familias de la industria y de la banca. Junto a ellos, aparecieron también las glorias de España, los héroes de la Reconquista y mitos medievales, reyes y emperadores. Y como en España no hubo ruptura religiosa en tiempos de la Reforma protestante y el catolicismo se convirtió en la religión del statu quo, hubo una fusión del españolismo con el catolicismo, bien reflejada en los nuevos callejeros, repletos de personajes de raza, militares y santos. Una historia de hombres, con muy pocas mujeres, salvo las más santas y algunas reinas. De las dos primeras décadas del siglo XX procede además el culto masivo a la Virgen del Pilar y el Corazón de Jesús, dos emblemas de la religiosidad popular española que se trasladaron al callejero de numerosas ciudades y pueblos para recordar a sus habitantes la identidad católica.

Con ese crecimiento de las ciudades, apareció una clara división social de espacio urbano, con barrios ricos y bien equipados y otros pobres e insalubres, y germinó también la semilla republicana, anarquista y socialista sembrada ya en la segunda mitad del siglo XIX. Germinó frente a ese bloque social dominante, del que formaban parte los herederos de los antiguos estamentos privilegiados, la aristocracia y la Iglesia católica, junto con la oligarquía rural y los industriales vascos y catalanes. De ese bloque procedía la mayoría de los gobernantes de un sistema político, el de la Restauración borbónica, seudo-parlamentario y corrupto que excluía, con el sufragio restringido o por el fraude electoral, a eso que empezó a llamarse "pueblo", a los proletarios urbanos, artesanos, pequeños comerciantes y a las clases medias. Muchos de los profesionales que formaban parte de estas últimas eran o se harían republicanos, que intentaron acercarse a los obreros, competir con el socialismo y el anarquismo, con los que compartirían ingredientes básicos de una cultura política común, sobre todo a través del racionalismo y de la crítica a la Iglesia, intentos, en suma, de superar la dependencia de la religión católica.

Esas clases trabajadoras aparecieron en el escenario público con sus organizaciones y protestas, pero siguieron excluidas del sistema político y sus principales representantes nunca alcanzaron el reconocimiento y la honra con lápidas, monumentos o nombres de calles. Hasta que llegó abril de 1931, la II República y la quiebra de ese orden tradicional. Entonces, los símbolos religiosos cedieron paso a otros ritos laicos, más o menos reprimidos hasta entonces, y se rebautizaron calles y plazas mayores de pueblos y ciudades. Hubo más nombres de significado republicano (plaza de la Constitución, plaza de la República, calle 14 de abril) que de orientación obrera o revolucionaria, aunque la presencia anarquista, comunista o socialista en la zona republicana durante la Guerra Civil dejó su huella en las calles de ciudades como Madrid, Valencia o Barcelona, las tres capitales de la República en esos tres años, con nombres que honraban a personajes tan dispares y distantes como Durruti, Pablo Iglesias, Marx o Lenin.

Duró poco, sin embargo, esa huella, borrada a golpe de fusil del callejero y de la historia a partir del 1 de abril de 1939. Acabada la Guerra Civil, los vencedores ajustaron cuentas con los vencidos, recordándoles durante casi cuatro décadas quiénes eran los patriotas y dónde estaban los traidores. Calles, plazas, colegios y hospitales de cientos de pueblos y ciudades llevaron desde entonces los nombres de militares golpistas, dirigentes fascistas de primera o segunda fila y políticos católicos. Algunos se repitieron mucho, como Franco, Calvo Sotelo, José Antonio Primo de Rivera, Mola, Sanjurjo, Millán Astray, Yagüe u Onésimo Redondo. Se honraba a héroes inventados, criminales de guerra y asesinos en nombre de la Patria, pero también a ministros de Educación como José Ibáñez Martín, quien, con su equipo de ultracatólicos, echaron de sus puestos y sancionaron, durante la primera década de la dictadura, a miles de maestros y convirtieron a las escuelas españolas en un botín de guerra repartido entre familias católicas, falangistas y ex combatientes.

Cuando Franco murió, en noviembre de 1975, era difícil encontrar una localidad que no conservara símbolos de su victoria, de su dominio y de su matrimonio con la Iglesia católica, en calles y monumentos. Algunos de ellos desaparecieron en los primeros años de la transición a la democracia, sobre todo tras las elecciones municipales de 1979 que llevaron a los Ayuntamientos a numerosos alcaldes y concejales de izquierda. Pero los cambios siempre fueron objeto de disputa y a nadie se le ocurrió aprovechar el callejero para formar o educar a los ciudadanos en una nueva identidad democrática. Muchos políticos de derechas, y sus fieles que les apoyan, siguen defendiendo ahora, pese a la aprobación de la Ley de Memoria Histórica en diciembre de 2007, que no hay que tocar los nombres de las calles, para no herir susceptibilidades o remover los fantasmas del pasado. Los símbolos franquistas, que aparecieron por la voluntad de los vencedores en una guerra de exterminio contra un régimen legalmente constituido, se funden así con otros tradicionales, patrióticos y religiosos, representando una especie de "imagen oficial" de España, mientras el Estado y las instituciones democráticas se desentienden del asunto o no muestran ningún interés por ocupar los espacios públicos con modelos más dignos para las generaciones venideras.

Por eso no es una cuestión irrelevante la polémica suscitada estos días por el empeño del alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, en dar a una calle el nombre de San José María Escrivá de Balaguer. Su primera intención fue rebautizar con el nombre del fundador del Opus Dei la calle general Sueiro, coronel de infantería en julio de 1936 y uno de los protagonistas de la sublevación militar y de la represión en la capital aragonesa. Cuando apareció la noticia, Luisa Fernanda Rudi, presidenta del Partido Popular de Aragón, declaró que ella "no tenía ni idea" de quién era ese general y que mejor sería que los ediles se dedicaran a algo más productivo que cambiar calles de gente desconocida. En definitiva, la ex alcaldesa de Zaragoza no conocía a uno de los golpistas contra la legalidad republicana en su ciudad y el actual regidor decide honrar a un personaje, santo para la Iglesia católica, inextricablemente unido, él y su institución, a Franco y a su dictadura. El catolicismo, y en este caso un tipo de catolicismo no compartido por muchos de sus creyentes, se impone a los valores cívicos y laicos en el territorio de la política democrática. Pura historia de España.


Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza.



2/23/2009

A quien aprovecha...

No está de más echarle una ojeada al patio contiguo donde se debate el origen de tantas desgracias para el Partido Popular, y que menos que el "maestro" de periodistas, Ansón, en su canela fina para que nos ilustre sobre el origen y las soluciones de tanta ignominia. Para ello titula su artículo con la locución latina "Cui prodest..." para dejar claro de donde viene el vendaval (Cui prodest scelus, is fecit), y de paso darle duro a Rajoy, por si acaso va a ser el mas beneficiado en este caso.
Mientras, su periódico de acogida, publica hoy nueva información sobre las implicaciones del anterior ministro de Justicia (ya es casualidad) Michavila, en los negocios del ayuntamiento de Boadilla.
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/02/23/espana/1235382833.html


Cui prodest

EN LAS pasadas elecciones generales, Mariano Rajoy derrotó a José Luis Rodríguez Zapatero en la Comunidad en la que ambos se medían directamente: Madrid. El think tank monclovita decidió que no era de recibo tamaña osadía, semejante vejación. Y acordó desplazar de la presidencia madrileña a Esperanza Aguirre. El periódico adicto ha encendido ya el horno para escabechar a la presidenta de Madrid y facilitar la victoria socialista en las próximas autonómicas (...)

Después había que aprovecharse de las rencillas internas del partido y de algunos casos de corrupción para organizar el aquelarre político. ¿A quién beneficia el zafarrancho encendido? ¿Quién ha tirado los pedruscos y escondido la mano? Cui prodest scelus, is fecit. «A quien beneficia el delito, ése es su autor», escribió Séneca.

No son cortinas de humo para nublar la crisis económica. No. Estamos ante una bien orquestada operación para que Zapatero gane en Madrid las próximas generales, tras despedazar a Aguirre en las autonómicas. Se trata de una operación política de fondo que los sabuesos de Génova, entumecidos por el incienso que derraman en loor de Rajoy, han sido incapaces de olfatear a tiempo. La maniobra zapateresca, cuidadosamente instrumentada, resulta muy peligrosa porque se basa, tal vez, en hechos reales: espionaje y corrupción. El Partido Popular no puede batirse a la defensiva.Si se han producido pasajes de espionaje es necesario depurar desde dentro las responsabilidades, aunque se descubra la trama de las contratas públicas. (...)

Los mastines monclovitas han mordido carne fresca. Basta leer el periódico adicto para comprender que no van a soltar la presa.Están dispuestos a despedazar a un PP exangüe, con sus dirigentes apoltronados en Génova, sin capacidad ni para la denuncia ni para el ataque.

(...) Por el momento, sin embargo, al menos eso dicen las encuestas, Zapatero se está yendo de rositas.De rositas díez pues el nuevo partido, en el que milita el gran Alvaro Pombo, es el único que de verdad avanza en la opinión pública. En todo caso, el espionaje y la corrupción son los dos arietes con los que Moncloa pretende derribar los portones de la Puerta del Sol para gloria y triunfo de Zapatero.

Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.

1/26/2009

Hostias consagradas

Es una suerte tener en Asturias un periodico de referencia como La Nueva España, si no existiera habría que inventarlo, como alguno de los que alli escriben, ayer mismo Javier Neira firmaba un artículo imponente sobre la nueva religiosidad en Oviedo en los años 50, como consecuencia de la cual se edificaron seis nuevas parroquias, entre ellas la de "la Gesta". Hoy trae una noticia de primera sobre la que deberiamos hacer una seria reflexión, se trata del tráfico ilícito de hostias consagradas para usos satánicos (?), producto del robo que supone, según la noticia, el pecado mas común entre los que llegan al tribunal de la Penitenciaría Apostólica.
Ahora nos enteramos, pobres pecadores, que los párrocos no tienen licencia para perdonar todos los pecados de los fieles, y que algunos como los de carácter sexual grave (?) o nombrar obispos sin contar con la Iglesia (??) tienen que confesarse en esa penitenciaría, a la que se supone habrá que ir acompañado por abogado y procurador, para que no te cargen una penitencia desmesurada.
No sabemos si están incluidos en el apartado de "pecados de carácter sexual grave" los revelados estos días por la prensa (por la prensa de los ateos, claro) sobre las andanzas de los prelados en el Instituto Antonio Provolo de Verona, de la orden de la Compañía de María (aunque a ellos parece que les gustaba mas la compañía de José, ahora se defienden diciendo que todo eso es mentira, que los pobres sordos no se enteraron de nada, que solo les enseñaron a rezar mirando a la Meca...).

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/prelado/sodomizo/intento/otros/juegos/sexuales/elpepisoc/20090125elpepisoc_5/Tes


El tráfico de hostias consagradas crece en España

El tráfico de hostias consagradas va en aumento, y uno de los países donde el negocio es más rentable es España, según los datos de la Penitenciaría Apostólica. Las hostias robadas en las iglesias son utilizadas para celebrar misas satánicas y su precio en el mercado es elevado, aunque varía mucho. Las más caras son las consagradas por el propio Papa Benedicto XVI. El robo de hostias es el pecado más común entre los que llegan al tribunal de la Penitenciaría Apostólica, que se ocupa de las faltas más graves confesadas por los fieles católicos que no pueden ser perdonadas por los párrocos. La Penitenciaría Apostólica también ha de intervenir en la absolución de pecados como la violación del secreto de confesión por parte de un sacerdote, los pecados de carácter sexual graves, el nombramiento de obispos sin consentimiento de la Iglesia y en casos de agresión al Papa.

1/20/2009

Papeleo

Definía Ambrose Bierce en su "Diccionario del Diablo" a la Justicia como " Artículo mas o menos adulterado que el Estado vende al ciudadano a cambio de su lealtad, sus impuestos y sus servicios personales", otros son mas directos en su apreciación sobre la justicia, como El Roto en una viñeta reciente; en todo caso nos hemos acostumbrado al enorme retraso de los procesos, a las montañas de papel inutil, al "vuelva usted mañana" de cualquier procedimiento, a las sentencias infames o ridículas, a los errores y despistes..etc. y ahora nos piden que comprendamos que buena parte del deterioro de un poder básico del Estado es debido a la falta de medios y a los exiguos sueldos, nada que ver con una gestión nefasta de los recursos y a la negativa generalizada de actualización tecnológica de los (supuestos) implicados.

Miguel Angel Aguilar hoy en El Pais apunta a algunas claves de este embrollo.

Una de jueces

MIGUEL ÁNGEL AGUILAR Los jueces parecen convencidos de la necesidad de hacerse oír. Concluyen que sus reivindicaciones necesitan ir acompañadas de un mayor poder de percusión para obtener la respuesta precisa. Por eso andan decididos a utilizar el arma de la huelga de la que se sirven otros empleados, aunque la legitimidad de ese recurso por parte de quienes forman parte de uno de los poderes del Estado ofrezca muchos reparos fundamentales. Mientras llega la hora de los acuerdos o del desafío, el Congreso de los Diputados ha instado al Gobierno a impulsar la Comisión Mixta Ministerio de Justicia-Consejo del Poder Judicial y el diálogo con los sindicatos de funcionarios y secretarios judiciales para encontrar respuesta a las demandas de modernización de la Administración de justicia reclamadas por la sociedad.

También quiere impulsar la compatibilidad de los sistemas informáticos implantados en los juzgados y tribunales, porque sucede que en cada automía se ha informatizado conforme a sistemas que después se han descubierto incompatibles. Es decir, que la incompetencia ha derivado en despilfarro ineficiente. El ciudadano se asombra del impecable funcionamiento informático de la Agencia Tributaria, que a todos nos pide cuentas, mientras ha de sumergirse en el caos cuando es él quien las pide acudiendo a los tribunales en demanda de justicia para su causa. El Congreso ha logrado también que le sea remitido por el Gobierno el proyecto de reforma de las leyes procesales con el objeto de implantar definitivamente la nueva Oficina Judicial. Es de suponer que para terminar con el desbarajuste actual al que se ha llegado con la superposición de cuerpos de carácter estatal, cuyos miembros son asignados a sus puestos por el CGPJ, en el caso de los jueces, y por el Ministerio de Justicia, en el caso de los secretarios judiciales, junto a otros cuerpos que reciben sus emolumentos de sus respectivas haciendas autonómicas. De forma que resulta una oficina judicial ingobernable, donde es imposible advertir un rastro de autoridad.

La tabla de reivindicaciones de los jueces tiene elementos coincidentes con los apuntados pero incide en otros asuntos donde asoman trazas corporativistas y cuestiones salariales. Estima el ministro de Justicia, Mariano Bermejo, que el sueldo de un juez puede comenzar en los 3.000 euros mensuales y llegar hasta los 6.000. Son cifras incomparables con las de otros funcionaros como los registradores de la propiedad, cuyas percepciones pueden situarse entre los 60.000 y los 100.000 euros al mes. Es un caso interesante porque el registro funciona, para entendernos, como una franquicia del Estado concedida a sus titulares, sin que genere gasto alguno de los Presupuestos Generales. La impresión del público sobre el funcionamiento de los registros merece una nota muy alta, los retrasos son mínimos y sus sistemas informáticos inobjetables. De ahí que cuando en la pasada legislatura Izquierda Unida presentó una proposición de ley para revisar la cuestión de los Registros se dejaran oír dos escuelas de pensamiento. La de IU para quien estábamos ante un abuso a corregir y la del portavoz del PP que atisbaba en los Registros un original modelo de franquicia conforme al cual podría intentarse la modernización pendiente de otras funciones de la Administración del Estado.

La clave que explica las diferencias entre juzgados y registros reside en la fuerte motivación del registrador frente al desmayo del juez y de los funcionarios de Justicia. Porque, entre tanto, durante estos años se han aumentado las inversiones, multiplicado el número de juzgados, jueces, fiscales, secretarios y funcionarios, se ha mejorado la formación de todos los cuerpos que intervienen en la Administración de justicia, modernizado las infraestructuras, así como los medios materiales y se ha procedido a la informatización, si bien con el empleo de sistemas incompatibles como más arriba se ha dicho. Subrayan los expertos las medidas de la Ley 19/2003 que redefinen auténticas carreras profesionales y promueven nuevas responsabilidades para los diversos cuerpos de funcionarios además de los aumentos retributivos que han sido significativamente más altos en Justicia que en cualquier otro sector de la Administración Pública. Claro que dichos aumentos presentan un rasgo común consistente en que el crecimiento retributivo para nada comporta compromisos de sus beneficiarios en la mejora del servicio público y sigue un modelo lineal que no atiende a las contraprestaciones profesionales exigidas, ni se relaciona con la consecución de objetivos. Sólo la transparencia puede salvarnos. Continuará.